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4 razones por las que no comprendés el arte contemporáneo

Hay causas equivocadas de que no nos guste una obra de arte.
E.H. Gombrich


Si sos una persona amante del arte y la cultura, ya sea porque te agrada el toque de “distinción” que esto implica socialmente, o porque posee de verdad una relación directa con el mundo artístico y tus experiencias, seguro te habrás encontrado con alguna obra que te ha dejado estupefacto. Estás frente a la pieza “artística” y todavía, después de unos minutos dando vueltas alrededor de ella, regresás al estado inicial de desconcierto y no comprendés por qué ese artefacto se considera Arte. 

Sin embargo, es probable que tu incomodidad la disimules a través de la típica frase embustera y trillada de “muy interesante”, cuando alguien se acerca y te pregunta cómo te ha parecido la pieza o la exposición, y en realidad lo que desearías responder es que te parece absurda, insustancial o insultante, si lo comparamos con los viejos maestros del pasado que dejaron sus maravillosas creaciones en este mundo incomprensible.





Una de las primeras cosas que tenés que comprender es que ni sos un boludo, ni te falta inteligencia, quizá sí algo de conocimiento pero esto se puede mejorar; lo que pasa es que seguimos esperando, de manera un tanto pretenciosa, muchísimo más del arte contemporáneo de lo que nos puede ofrecer.






Aunque a algunos les moleste aceptarlo las principales características de las expresiones llamadas arte son, paradójicamente, el afán por la novedad y el espectáculo. 
El arte contemporáneo visto sólo como un show deentertaiment, vacío, ruidoso, colorido, brillante y casi sin ninguna profundidad, prolifera cada vez con mayor insistencia en galerías y ferias de arte. En ocasiones el poder adquisitivo de los museos es precario, los coleccionistas y compradores de estas extravagancias son los que imponen el criterio de lo que debemos ver, pues prestan sus colecciones a los grandes museos del mundo.


Estas son las razones del porqué no comprendés 

el arte contemporáneo en todas sus diferentes disciplinas.





1. Performance art






Lo anterior trae como consecuencia creaciones incomprensibles para un público menos experto, e incluso, inadmisibles para alguien que sí lo es; por ejemplo, obras de performance art, basadas en desnudos, dramas, gritos, automutilaciones, sangre, sangre y sangre, llaman la atención de manera inmediata pero algunas carecen por completo de calidad, investigación y sentido. ¿Todas las obras de performance son mal arte? No necesariamente. Lo que puedes hacer al acercarte a una obra de estas es analizar en conjunto sus componentes; es decir, no separar el discurso (lo que el artista en apariencia intenta decir) con la puesta en escena, no dejarse envolver por la anécdota personal y sobre todo, debes enfocar tu atención en la parte formal (vestuario, elementos, etc.) porque sucede que artistas de performance se camuflen bajo el ya conocido y más que obvio lema del “cuerpo como soporte”, y evaden que, pese a esto, realizan una obra de arte; y las obras de arte siempre tendrán que ver, como ya lo advirtió el viejo Robert Hughes, con la conciencia en el uso del material incluso si éste es efímero.







2. Ready-made






En relación a los llamados Ready-made intenta no buscarle sentidos muy complejos pues muchas veces suelen ser lo que son (casi lo que ves es lo que es) y no tienen ningún otro mensaje oculto; es decir, por lo general la intención del artista al ubicar un objeto en un lugar como un museo, es naturalmente eso, darle la categoría de arte a ese objeto, y esto en algunos casos se debe a que el artefacto representa una importancia personal para el artista. Sin embargo, es muy probable que encuentres un catálogo o una ficha de exposición con un gran texto explicativo sobre la desconcertante obra. Entramos entonces en una paradoja de sentido, puesto que si no lo lees, no entenderás qué es lo que intenta comunicar el artista; y si lo lees, puedes quedar más confundido que al no haber visto la obra. Es usual que estos textos tengan una carga retórica muy irritante en la que citan una serie de nombres que tal vez no conozcas. En realidad, lo que esta clase de piezas discurren es el viejísimo truco duchampiano, por lo que no hay que darle vueltas al asunto. ¿Esto quiere decir que esté mal? En absoluto, existen muchas obras de Ready-made que de verdad merecen el estatus de arte.






3. Arte abstracto





En esta clase de piezas no busques significados que no existen, aun cuando el mismo artista ha dicho que es pura abstracción. No tuerzas tu cabeza para ambos lados, no estás mirando nubes en el cielo para buscarle las formas, si fuerzas tu mente al buscar el “rostro perdido” es probable que jamás lo encuentres. Ahora bien, si la obra es abstracción geométrica, debemos entender que estas sí son obras puristas, pues no se encuentran ligadas a ninguna clase de impulso o sentimiento como sucede con las obras del expresionismo abstracto. No tiene una intención que vaya más allá de la forma, el color o la dimensión, ya que remiten a lo más esencial del arte reducido a sus aspectos cromáticos, formales y estructurales. Esto no tiene nada de malo, el arte no siempre es ilustrativo, narrativo ni debe estar interesado en los problemas del mundo (arte comprometido) o en las psicopatologías del artista (arte como catarsis), recuerda que “las psicopatologías del artista, no son necesariamente las patologías del arte”. Aunque el arte también suele ser un catalizador de los males del mundo, no se lamenta sino que le da la espalda al asunto. Y si crees que esto está mal porque aún conservas la idea pseudo-marxista de que el arte debe estar al servicio de los afanes del pueblo, recuerda que ignorar también es una posición política.










4. El gusto por asociación





Hay algo fundamental en el asunto de gustarnos o no una obra de arte, y, por ende, querer acercarnos a ella y comprenderla; se le llama “gusto por asociación” y produce una gran limitante, pues no es más que apreciar una obra y recordar cosas agradables o incómodas en su defecto. Por ejemplo, si eres amante del color azul es posible que te gusten las obras azules, y ni siquiera te interese si la obra es conceptual, si es Ready-made, o si es una pintura figurativa o abstracta, ya que tu foco de atención es el aspecto cromático (esto no es una regla exacta, pero funciona a menudo); sin embargo, cuando estamos frente a obras que no podemos asociar con nuestros gustos personales, es cuando hallamos los defectos y las incoherencias, pues quiere decir que a veces somos malos espectadores y prejuzgamos las obras, y nos negamos a investigar un poco más sobre el arte en general. Asiste a las exposiciones no sólo por lo que obtengas gratis sino para aprender algo nuevo. 




Con lo anterior no se afirma que tengamos que ser enciclopedias ilustradas sobre arte, pero hay que intentar acercarnos a ella sin tanto recelo, hay que hacerlo como espectadores responsables, saber por qué algo no nos gusta en el arte contemporáneom es algo bueno pero también hay que permitirnos descubrirlo dejando de lado los prejuicios; un libro recomendado para mejorar nuestra relación con el arte actual es ¿Qué estás mirando? 150 años de arte moderno, de Will Gompertz.

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