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5 actores que odian a sus personajes





Aún cuando las películas los convirtieron en estrellas de la pantalla y hasta en íconos de la cultura pop, muchos intérpretes tienen un pésimo recuerdo de la actuación que los hizo célebres




Muchos actores han manifestado, en diferentes entrevistas a lo largo de sus carreras, odiar profundamente a los personajes que les valieron el reconocimiento a nivel mundial. Algunos de ellos trascendieron e hicieron carreras impresionantes. A otros, solo se los recuerda como "el chico de esa película"


(1) Thomas F. Wilson

Cómo olvidar a Biff Tannen, el villano de la trilogía Volver al futuro. Pues nadie ha logrado olvidarlo, al punto que el actor que lo interpretó, Tom Wilson, en su carrera como comediante de stand up incluyó una canción que parodia las convenciones de fanáticos y las preguntas insólitas que le hacen con respecto a su pasado (a esta altura, remoto), en el set de filmación de las películas. Inclusive llegó a hacerse imprimir tarjetas con las respuestas a las preguntas más frecuentes que le hacían, para evitarse las repeticiones.

Tras la seguidilla de películas –estrenadas en 1985, 1989 y 1990– Wilson no volvió a tener un papel "inolvidable", aunque trabajo no le ha faltado, sobre todo en la industria del doblaje. Ha hecho, además de apariciones esporádicas en distintas series, voces para videojuegos y para el dibujo animado Bob Esponja.



(2) Megan Fox

"Michael Bay es Hitler en el set de filmación, es una pesadilla trabajar con él", diría la curvilínea Megan Fox a la revista británica Wonderland. Consecuencia: se perdió de interpretar a Mikaela Banes en la tercera entrega de la saga Transformers. Bay tampoco le tenía demasiado cariño a Fox. "Estaba en otro mundo, siempre con su Blackberry, hay que mantenerse concentrado", diría a la prensa, "y después del comentario sobre Hitler, Steven Spielberg ordenó que la despidiéramos". Las duras críticas a su actuación tampoco ayudaron a que Fox se llevara el mejor recuerdo de su paso por el set.

Hasta el 2007, cuando apareció la primera película de los robots alienígenas, Megan Fox era apenas una cara bonita, con personajes menores en diferentes series de televisión. Después de trabajar con Michael Bay, su trabajo más trascendente ha sido en Tortugas Ninja. Será por eso que la mayor parte del mundo la recuerda como "la chica de Transformers".



(3) Kate Winslet

La actriz británica no se ha cansado de despedazar su propia interpretación de Rose Dawson en Titanic, una de las películas más exitosas de la historia del cine. Su propio acento le resulta falso y forzado, y se arrepiente, básicamente, de cada fotograma de la película. Pese a lo que odia su actuación, estuvo sin embargo nominada al Oscar a Mejor Actriz.

Pero lo que más odia es la canción My Heart Will Go On, el exitazo de Celine Dion que fue banda de sonido. "Me da ganas de vomitar", confesaría en una entrevista para MTV, "¡Oh, esperen! No debería decir eso. Bueno, es que en realidad sí me da ganas de vomitar".

Por suerte, a Winslet no la marcó Titanic. Tenía una carrera antes, con títulos importantes como Sensatez y Sentimiento y Hamlet, y éxitos posteriores como la turbulenta Eterno resplandor de una mente sin recuerdos.



(4) Sean Connery

Probablemente sea uno de los actores más sólidos del último medio siglo (o más). Sin embargo, antes de ser James Bond, Sean Connery era un ignoto absoluto. Mantuvo durante mucho tiempo una extraña relación de amor-odio con el personaje. Sabe que le debe tantísimo y –dice la leyenda hollywoodense– aún está resentido con los productores que, ya en la década del '70, lo reemplazaran por un mucho más joven y vital Roger Moore. En diferentes entrevistas, Connery ha sido crítico con el desempeño de su sucesor inmediato.

En cierto modo, Connery hizo a Bond, pero también Bond hizo a Connery. Pero también su carrera ha sido tan extensa que se ha superado a sí mismo con papeles inolvidables como su Jim Malone en Los Intocables y su Capitán Ramius en La caza del Octubre Rojo.



(5) Carrie Fisher

No hubo un solo día en que, durante la filmación de las primera película de la saga Star Wars, Carrie Fisher –la famosa Princesa Leia– no se peleara con el director George Lucas. Odiaba la película, odiaba al personaje, odiaba cada línea de diálogo imposible que Lucas había escrito para ella (y para el resto del elenco: Sir Alec Guinnes rezongaba bastante por cosas como "el mayor enjambre de de escoria y vileza del universo").

Fisher, que ya la había marcado una infancia entre estrellas (su padre era el cantante Eddie Fisher y su madre la actriz Debbie Reynolds) fue una verdadera "víctima" de Star Wars. Pese a sus esfuerzos, nunca dejó de ser la Princesa Leia, aunque su problemas de alcoholismo y adicción a los somníferos acabaron por reconvertirla en una maestra de la autoparodia que publica libros al respecto. Y se ríe mucho de sí misma.



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