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5 placeres culposos que Internet se encargó de arruinarnos





Absolutamente todos los seres humanos tenemos placeres culposos. Esas cosas que nos encanta hacer en privado, pero que por vergüenza o condena social, evitamos revelar en público. No obstante, el crecimiento de Internet y las redes sociales han hecho que lo que antes eran tonterías sin importancia, hoy en día puedan tornarse en nuestra contra.


Te invitamos a conocer 5 "placeres" que Internet nos impide disfrutar en la actualidad, y que seguramente compartes con nosotros.






#5 Quebrantar la ley


No hablamos de robar grandes sumas de dinero, matar a alguien o ningún tipo de delito castigable con prisión. Hablamos de esos detalles que, aunque mínimos, nos hacen sentirnos como la persona más rebelde del mundo por ignorar ciertas normas.


Todos hemos pisado el césped incluso luego de leer el cartel que lo impedía, o hemos hecho caso omiso al pedido de nuestros jefes o familiares, inventando alguna excusa para faltar al trabajo o evitar asistir a un cumpleaños. El problema es cuando las redes sociales entran en la ecuación, sea por un no calcular los riesgos de nuestras acciones o por ignorar el funcionamiento de Internet.


Publicar en Facebook o Twitter pensando que la persona en cuestión no verá el mensaje, delatar nuestra ubicación con una etiqueta o el posicionamiento del GPS, o en el peor de los casos recibir el comentario de un amigo que tira abajo nuestra coartada. En una sociedad donde casi todos tienen acceso a Internet, se torna un arma de doble filo...







#4 Ocultar nuestro pasado o inventar uno mejor

Cuando ingresamos a un nuevo trabajo, centro de estudios, o cada vez que conocemos una persona nueva, es la situación perfecta para contar de nosotros lo que realmente nos interesa destacar, ocultando todo aquello que nos avergüenza e incluso en muchos casos, modificando la realidad para hacernos ver mucho mejor.


Incluso para el más talentoso guionista sería difícil mantener tal hazaña, con toda la información que cualquier persona cercana a nosotros puede conseguir en Internet. De hecho, una rápida búsqueda en Google podría tirar abajo la más elaborada de nuestras mentiras, y sacar a relucir nuestros más oscuros secretos.






#3 Mostrar a nuestra ex pareja lo genial que es nuestra vida

Como en toda etapa de crisis, hay diferentes formas de afrontar la situación. Y una de las favoritas es mostrar lo bien que nos va en todo, ahora que estamos solteros o con nueva (y mejor) pareja.


Obviamente, esto no siempre es así y probablemente nos pasemos el día tirados en un rincón... Pero nuevamente gracias a las redes sociales, la tarea de inventar la pareja ideal se torna más compleja de lo normal.


"Mi [email protected] se llama X, vive en tal lugar y trabaja en tal empresa...", datos que siempre fueron relativamente sencillos de corroborar, pero ahora aún más gracias a Internet. Aunque claramente el mayor problema es explicar la falta de fotos de la pareja sonriente en nuestros perfiles sociales. Haber estado en una fiesta o paseo romántico es indemostrable si no nos etiquetamos en Facebook, y toda historia relacionada a eso podría perder valor.






#2 Ignorar a esos amigos que no nos caen tan bien

En todo círculo de amigos existe un núcleo más íntimo. Ese que reduce un grupo de personas de 30 a 10, o de 10 a 4. Precisamente eso es lo que le da más valor, pudiendo realizar reuniones en las que demostramos cómo somos capaces de realizar actividades súper divertidas, logrando que esos amigos ignorados no tengan ningún tipo de sospecha.


El problema es que mismo comportamiento humano nos lleva a desesperarnos por hacer pública nuestra "victoria", creando eventos en Facebook simplemente para sentir el placer de clickear "asistiré", o publicando fotografías posteriores. Y cuidado, porque cualquiera de los "ignorados" podría descubrir nuestro plan secreto, poniendo en duda todo el significado de la palabra amistad.






#1 Hacer trampa en trabajos escolares

Incluso aunque demuestre nuestra incapacidad para el estudio o retener información que supuestamente es importante para nuestra vida, hacer trampa en un examen o tarea escolar puede transformarse en un arte que, por si fuera poco, requiere en ocasiones mayor esfuerzo que lo que propiamente significaba estudiar.


Ahora, descargar de Internet artículos previamente presentados por otros estudiantes es fácilmente detectable... Y no hablemos de copiar y pegar deWikipedia. Cualquier docente cuenta con aplicaciones o webs que detectan plagios en apenas unos segundos, e incluso el acceso a foros puede revelarles las técnicas más usadas en trampas escolares, contadas por los propios estudiantes que las ponen en práctica.


En definitiva, Internet nos ha facilitado la vida de muchas formas. Pero como dejamos comprobado, poco a poco nos fue quitando o complicando varios placeres culposos... ¿Cuál es el tuyo?


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