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5 tipos de personas con las que no quieres ir al cine



No cabe duda que un espectador molesto puede llegar a provocar un aceleramiento de las pulsaciones, y hasta una taquicardia que puede ir a más cuando se le pide por favor que deje de hablar o que mastique más despacio y sigue en sus trece con aire de matón.

La cosa llegó a mayores más de una vez, y el no-va-más se produjo en 2011, en un cine de Riga, Letonia, donde ante la extrema tensión de El cisne negro, un espectador de 27 años pidió reiteradamente a un desconocido que hiciera menos ruido con sus palomitas y su bebida. Este no le hizo ningún caso, y el indignado espectador esperó a que llegaran los títulos de crédito para dispararle hasta la muerte con su pistola reglamentaria de policía en activo. Se sentó de nuevo y esperó a que vinieran a detenerle.

Sin llegar a estos extremos, lo cierto es que las cosas se pueden poner muy violentas cuando alteran la paz de una sesión de cine, y no sólo por masticar a todo dar, sino también por otras malas costumbres. En principio, atención-peligro extremo, con estos 5 tipos de personas indeseables como compañeros de butaca en el cine. ¡Mucho peor si encima son amigos!

#5 Masticadores y bebedores compulsivos



Estos personajes irrumpen con toda su dentadura en movimiento, aunque lo hayas hablado con ellos y todo quedara claro: que por favor vayan despacio, que te molesta mucho el ruido de las palomitas porque tú no comes o lo haces con delicadeza.

Y también sucede cuando empiezan con mucha calma, pero luego la ansiedad les vuelve locos, sobre todo cuando se trata de una película de acción cuyo frenesí les impulsa a una masticación desaforada, y al rato sorben su bebida hasta la última gota de manera terrorífica.



#4 Obsesivos con el celular



Lo apagan, claro que sí, pero a los diez minutos ya están consultando el correo electrónico en su móvil y empiezan a reírse si les han hecho una broma o a preocuparse si le avisan que la entrega de su trabajo está incompleta.

Le dices que la luz del aparato deslumbra y distrae. Te dice que vale, que ya está. Pero a los pocos minutos otra vez; procura taparlo para que no te deslumbre, claro, y encuentra la posición más retorcida para volver a consultarlo y en esas que hasta se pone a hablar en una voz baja que te hace perder la escena de mayor suspenso en que la chica le debió decir algo gordo al protagonista porque el tipo sale corriendo escaleras abajo…

#3 Síndrome de las piernas inquietas





De origen desconocido, esta enfermedad una vez localizada tiene tratamiento de psicofármacos para que las piernas dejen de moverse. Actúan de manera muy molesta, al margen de la decisión de la persona que las lleva puestas: son piernas con vida propia que cuando les da por ahí no paran de moverse, de cruzarse, de abrirse, de chocar con las tuyas, de darte con el zapato.

Claro, cuando vas al cine con alguien con este padecimiento se supone que está medicado, en calma, pero resulta que cualquier acontecimiento de la película que le recuerde su problema le pone a mil y le renueva la inquietud y vuelta a empezar. Olvídate de la película.



#2 Los que anuncian lo que va a pasar



Dentro de esta especialidad hay varios tipos de seres muy molestos. Cuando no van contigo, ya te esmeras en cambiarte de sitio o de enfrentarte para que se calle, cosa peligrosa que puede terminar muy mal. Pero nada es peor que llevar tú mismo de acompañante a esta persona dada a comentarios casi permanentes: “¿En qué película lo vimos a este?; Ahora lo mata; Uy, la que se va a armar; Qué tío tan guapo para ser el malo o al final va a ser el bueno, ya verás”.

Hay acuerdos de silencio, sí, pero duran poco y cuando contraataca lo hace en una persistente voz más baja, como si así no molestara.

#1 Los secamentes





Estas son personas que se portan bien en el transcurso de la película. No comen, no buscan el móvil, no hablan; todo perfecto. Pero una vez que termina la peli, no te la quitas de encima en varias horas, te persigue no más terminar la sesión, no hay cerveza ni pizza que le haga callar, continúa hasta la puerta de tu casa aunque viva en la otra punta, y siempre explicando, analizando, comparando, aportando información técnica y de puro cotilleo, y todo sin pedirle ni preguntarle nada. Es peor que la invasión de los ultracuerpos…

Eso fue todo, gracias por visitar el Post!
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