About Taringa!

Popular channels

A veces esperamos por alguien que nunca nos ha dado nada



Hay ocasiones en las que nos entregamos a los demás hasta el punto de llegar a descuidarnos a nosotros mismos porque esperamos que ellos actúen igual que nosotros.



Las personas nos pasamos gran parte del tiempo aguardando cosas. Esperamos que nuestros propósitos se cumplan, que los demás reaccionen como lo haríamos nosotros y que aquellos a quienes amamos nos respondan de igual modo.

Al igual que todo niño tiene la certeza de que sus padres lo quieren, también los adultos nos esforzamos por creer que nuestras parejas harán en cada momento lo mismo que nosotros hacemos por ellas.

Cuando lo esperamos todo y no recibimos nada

Hay quien tiene integrado en su ser esa idea de que la felicidad está en dar, no en recibir. Tal vez sea nuestra educación, o ese valor excesivamente noble que se olvida de un aspecto esencial para sobrevivir: la autoestima.




Recibir también es un derecho

Es necesario que empecemos a dejar a un lado muchos de esos conceptos que vulneran nuestro equilibrio emocional. Proporcionar felicidad es un acto de nobleza que nos enriquece; puedes verlo incluso como una obligación: dar es bueno, pero recibir es también una necesidad.




Esperamos demasiado porque estaríamos dispuestos a dar mucho más

Puede que en alguna ocasión te hayas encontrado con alguien que te increpa con expresiones como “es que esperás demasiado de la gente”, “es que sos demasiado sensible y todo te afecta”


Son frases donde se refleja, sin duda, una falta de empatía hacia ese corazón que está dispuesto a darlo todo por los demás, y que sufre por no sentirse reconocido.
Podrías decirte a ti mismo eso de “tengo que aprender a querer menos”, pero en realidad, lo que sí deberías decirte es “tengo que aprender a quererme más a mí mismo”.
Amar es renunciar a parte de uno mismo para albergar a la otra persona, para atenderla, para ponerla en el centro de nuestro universo personal y construir todo un mundo a su alrededor.



Ahora bien, no debemos caer en estos extremos en los cuales nos olvidamos de nosotros mismos.
Cómo reaccionar cuando nos damos cuenta de que nunca hemos recibido nada

El que te dirá hasta dónde eres capaz de llegar será tu corazón. Si te levantas cada día con más nubes que ilusiones, si la frustración invade todos tus momentos, es tiempo de reaccionar.

Quien no recibe nada se queda vacío y, más aún, puede llegar a pensar que “tal vez no merece recibir afecto, detalles, atención o consideración”.
◘ No lo hagas, no permitas que el vacío y la ausencia afectiva de los demás te hagan creer que no mereces ser amado.
El amor que no debe abandonarte nunca es el amor propio, y es él quien te dará fuerzas y esas riendas con alas para encaminar tus caminos hacia el equilibrio personal. Hacia esa paz interior.


Lo que merecemos por encima de todo es respeto, de nosotros mismos y de los demás. Por ello, nunca dejes de luchar por recibirlo. El amor es reciprocidad, apoyo y sinceridad.

Si no tenemos nada de esto, esa relación no será auténtica ni saludable.







Quizás te interese:





0No comments yet