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Absurdos de la izquierda y mi anarquía





Hola, qué tal?

Voy a presentar algunos puntos obscuros. En principio, vale aclarar que soy anarquista. Aunque otros anarquistas me confundan con un liberal o hasta an-cap, la verdad es que soy un anarquista con todas las letras pero orientado a los resultados y soy individualista (ellos se piensan que hace falta ser comunista para ser anarquista pero no es así). Más adelante explico bien por qué me clasifico de esa forma. Y añado que empiezo con mi filosofía, para entrar en el tema.


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El anarquismo es una postura que no está ni a la izquierda ni a la derecha y tampoco es un centro, como el peronismo. Realmente, trasciende todas esas cosas por la sencilla razón de que NO ES UN MOVIMIENTO DE MASAS. Hoy en día, es triste ver una especie de partidos políticos asegurando que son anarquistas, porque nada hay menos anarquista que un partido político. Además, aunque sindicarse es correcto, los sindicatos de hoy no son lo mismo que los de ayer y se supone que debería promoverse la libertad pero los anarquistas de hoy conocemos los errores de los anarquistas de ayer, y aunque nuestros precursores tienen toda mi admiración, no por eso debo creer en aquello que se equivocaron. Aún así, es preferible hacerse cargo uno de lo que dice y no meterle palabras a tal o cual filósofo (práctica común en la política).

Con una oratoria simple, los movimientos de masas engendran un rebaño y una mentalidad cerrada, se supone que los anarquistas queremos que la gente piense y eso es más de lo que se puede esperar a veces. Hay unos cuantos obstáculos, porque no podemos ni obligar a nadie a pensar si no quiere y tampoco puede alguien ir más allá de sus habilidades mentales, aparte de que aguantarse un estado de cosas con el que no estamos de acuerdo por culpa de las ideas ajenas es chocante. Los anarquistas exaltamos al individuo a costa de cualquier ente supremo, llámese reino, Estado, patria, multicultura, Dios, organización internacional o tabla de valores. Hay cosas que son opiniones y lo otro son los hechos objetivos. Las primeras son una decisión personal, y abarcan lo bueno, malo, feo, lindo, agradable, desagradable, ilógico, razonable, angelical, diabólico. En cambio, los hechos serían la parte física del asunto, eso que se puede interpretar pero que está más allá de las interpretaciones: un hombre muere, una mujer no tiene vivienda propia, un joven robó un televisor. La interpretación es un relato y, en todo caso, siempre pertenece a la opinión: un hombre muere después de beber una sustancia sospechosa, una mujer no tiene dónde vivir porque es una haragana, un joven sale a robar para darle de comer a sus hijos. Todas involucran una ideología, no son neutrales y menos todavía datos objetivos.

Muy bien. Me imagino que con buenas intenciones (pero que tendrían consecuencias negativas) incluso en el anarquismo se han colado algunas de las hipocresías de izquierda. Una de ellas es suprimir la responsabilidad, esencialmente se hace en el caso de que haya un ladrón que sale a robar y siempre aparece alguien que dice que no tuvo las oportunidades, que necesitaba y todo en esa línea. No hay que confundirse: los ladrones no lo piensan mucho cuando tienen que meternos una bala. ¿Por qué tener tanta consideración por ellos, hasta el punto de defenderlos? Como anarquista, cualquier argumento personal me parece correcto. No soy cristiano para perdonar ladrones ni para obligarme a la solidaridad cuando no lo deseo, eso quiero decir. Sin embargo, ya que estas personas quieren pensar en términos de sociedad, también hay de esas razones. En una sociedad planteada en libertad, sin policía ni códigos legales, evidentemente las personas tienen que tener los "códigos de la calle", que es respetar al otro para ser respetado (sí, eso es un aporte cristiano) y saber defenderse. Pero eso no nos conduce a negar la responsabilidad sino que exige justamente lo contrario: ser más responsables de nuestros actos.

Honestamente, no creo que el robo deje de existir nunca, ni el asesinato, ni la violación. Lo que cambia es la manera de tratar con esas cosas y no vamos precisamente adelante, si queremos evitarlas. Ésta es la mayor crítica y la más justa que puedo esgrimir contra las prácticas de hoy: que no funcionan. Para mí, eso es suficiente para hacer las cosas de otra forma. Por ser individualista, decidí que no saldría a hacer campaña ni me preocuparía mucho. Esas cosas son para los tontos y los embaucadores. Pienso que yo debo buscar mi beneficio y ayudar a los que tenga cerca. Me importa el rumbo que toma la sociedad pero, aún con todos mis esfuerzos, no se puede alterar la mentalidad de una nación cuando se resiste a cambiar y es peligroso cuanto mayor es esa resistencia, porque uno se expone demasiado tiempo a que a alguien le pueda molestar y decida imponerte el silencio. Aparte, por más inteligente y asertivo que yo sea, ¿no corro el riesgo de que me malinterpreten? Acostumbrados a la politiquería barata y con esas ideas, acabarían por "buscar" algo parecido y sólo me quedaría seguirles la corriente, lo cual se volvería en mi contra al final, porque el anarquismo no es guiar un rebaño sino que las personas sean libres y se dirijan solas. Para cuando estemos viviendo en el supuesto anarquismo, en realidad terminaríamos guiando un rebaño, surgirían peleas de poder, me podrían matar para quitarme algo que ni siquiera deseo... Es una locura. ¿Quién en este mundo puede despertar la libertad y la sensatez en otro, en vez de crear un fanático o un adepto poco comprometido? Eso se aprende con el tiempo, no veo con qué doctrina o dogma se pueda enseñar. Cuanto mucho, uno puede indicarlo, pero nada más.

Decía todo lo anterior para comentarte que hay ciertos anarquistas que (ingenuamente) creen que "cuando llegue la sociedad perfecta" nadie va a salir a robar porque todo es perfecto. Pero, claro, la perfección suele ser algo pasajero, cuando la hay, así que no se puede postular un estado de perfección, cuando bien sabemos que es más probable que sigan existiendo problemas o asuntos en los que hay que decidir. Puede ser que haya problemas en el capitalismo, pero muchos de ellos se podrían trasladar a la nueva sociedad, si seriamente no pensamos en cómo resolverlos en vez de dar por sentado que todo es culpa de los gobernantes y que mágicamente cambiará todo por no haberlos ya.

Lo peor es que, cuando hay un nicho vacío, puede darse la regresión (volver a un estado obsoleto o retrógado). La gente tiene que aprender primero a no desear a los gobernantes tanto de palabra como de corazón. Mientras los deseen o tengan cierta fe, a la menor vacilación, no dudarán en aplicar el viejo remedio, como quien usa un talismán por falta de una cura. A mí me parece que los que gobiernan ya han hecho bastante para dejar claro que no vale nada ser gobernados, pero el sentir de los demás no cambia por las fallas de veinte o cincuenta políticos, ni cambiaría aunque fuesen millones, porque estas cosas quebrantan su fe en las personas pero no en el sistema político. Si ellos se aferran con tanta fuerza a algo que no funciona, no es porque no existan alternativas sino porque todavía creen y siguen eligiendo creer y apoyar lo que hay. Cuando se les habla de algo distinto, inmediatamente buscan la forma de desacreditarlo antes de conocerlo o lo aprenden de modo superficial para rebatirte y quedarse con la consciencia tranquila. ¿Por qué esa actitud? Para mí es obvio que es porque ya eligieron una cosa y se resisten a cambiar. Todavía no maduraron para pensar en sí mismos. Son como loros que repiten lo que les enseñan, toman a la Ciencia, la Universidad o la Televisión como verdades absolutas, ignorando que la mayoría de los engaños provienen de esas fuentes "confiables" y oficiales. Las organizaciones internacionales, de cualquier tipo, son ejes de poder.

Mi postura coincide con la de Jesucristo: no le echo perlas a los cerdos. Que se revuelquen en su mugre y, si algún día tienen dignidad, entonces recién ahí podemos hablar. Yo no quiero malgastar mi tiempo tratando de enseñarles a desear algo que no valoran (su libertad, su poder de decisión, su habilidad de generar ideas en vez de sólo aceptarlas o rechazarlas). Es verdad que puede ser que no sepan lo que vale porque nunca lo tuvieron, pero yo no tengo la culpa y para que se den cuenta de lo que se están perdiendo tendría que volverme loco y sacrificarme mucho, sin ganar absolutamente nada. Es más, tal vez no sea suficiente y, cuando termine mis días, me dé cuenta de que apenas pude despertar a unos pocos miles de los millones que somos. Mi ejemplo lo tienen y mi colaboración también, pero que me pregunten lo que quieran saber, si les parezco más sensato. No quiero sumergirme en partidismos y politiquerías, ir haciendo propaganda, ver una y otra vez las respuestas estúpidas y chocantes de los que se quejan de algo pero siguen apoyándolo, igual que cerdos quejándose de estar sucios mientras dan vueltas en el lodo.

El socialismo en general pretende empoderar al Estado con las funciones empresariales, Los empresarios no es cierto que sean más eficientes, como pretende la llamada "ciencia económica" (alias ideología tendenciosa con disfraz de Matemáticas). Un empresario busca su beneficio y trata de recortar calidad del producto hasta donde pueda, si así gana más. Aunque se supone que el monopolio y el oligopolio son accidentes, es natural que surjan por el poder del Gobierno y los favoritismos políticos. El Estado mismo, cuando tiene el poder empresarial, suele cometer mayores abusos o al menos así fue muchas veces. Porque no hace la gran diferencia que el poder esté en unas manos o en otras sino que el poder mismo es la fuente de las desigualdades y desórdenes. Cuanto más se concentra el poder, como sucede en el Estado socialista, más abusos hay. Obviamente, del gobernante y otras circunstancias depende cómo se dé todo, pero suele tenderse a eso porque se puede. Si no se pudiera, no ocurriría. Pero se puede y es viable, así que es fácil echar mano a recursos útiles aunque censurables cuando se tiene el poder y hay ciertas necesidades personales o del grupo que está en el poder. Ser explotados por muchos o por un solo grupo no es muy diferente, pero si tenemos que elegir, parece que el Estado socialista (o seudosocialista) es más cruel y esclavista, aunque los dos sistemas no estén muy lejos. Digamos la verdad: no creen nada en lo que dicen, solamente manipulan a la gente con mentiras para después aprovecharse. Por eso, que hablen de socialismo, capitalismo o lo que sea, da igual. Están ahí por la plata y por el poder, no por sus ideales.


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Como prometí antes, explico por qué me considero anarquista. Primero que nada, no creo en el beneficio de que exista el poder. Me parece que es enemigo del individuo, en una forma muy explícita y obvia. Todos tenemos diferentes puntos de vista, ninguno es más válido que el otro como para hacer leyes y obligar a los demás a eso. De todas maneras, lo que es natural, como no desear que te roben o maten, se aplica igual porque la gente no va a dejar que le hagan eso. Se van a defender, como es lógico, y habría investigaciones, venganzas y cosas así. Se supone que involucrar a terceros hace que la causa sea más justa pero la experiencia (amplísima) dice que no, que es una mentira que nos inculcan. Solamente debemos tener en cuenta el tener pruebas al juzgar y no castigar por sospechas. Eso lo aprendimos y no tenemos por qué olvidarlo. Pero no necesitamos que otro decida y acatar a la fuerza si decide mal. Claro, en caso de que quieran una sociedad distinta. Yo no voy a forzar una madurez artificial, la gente misma tiene que desearlo como yo lo deseo o no se merece otra cosa que lo que tiene, con todas sus fallas, injusticias, corrupción, sufrimientos y dificultades. A mi parecer, desear que todos tomen su parte en las decisiones que les afectan es anarquista en su más alto sentido. No involucrarse en la vida de los demás, decidir sobre lo nuestro, defender a nuestros amigos y compañeros pero ser correctos con los demás y no matones ni desubicados. De todas maneras, cada uno elige sus acciones y lo hace según su mejor entendimiento. No hay necesidad de que tomemos de antemano decisiones por los demás. Con todos sus riesgos y sus consecuencias, con todos sus beneficios y sus ventajas, es algo que tienen que desear. No puedo ni quiero imponerlo de afuera. Mientras tanto, yo decido mi vida, tal como lo haría pero teniendo en cuenta mis circunstancias actuales. No puedo hacer otra cosa.

Saludos.


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