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Algunas historias inexplicables



Hola amigos de T!.Les dejo algunas historias,mas bien fenómenos increíbles de los cuales muchos se les halla inexplicables.En fin,mas crap para Taringa!



OASIS EN EL OCÉANO




El capitán Neal Curry, su esposa y sus dos hijos y una tripulación de 32 hombres, se hicieron a la vela en el buque de Curry Lara, desde Liverpool, Inglaterra, en 1881. En su travesía a San Francisco un violento incendio estalló a bordo y se vieron forzados a abandonar el navío frente a la costa occidental de México. Las tres lanchas de salvamento derivaron sin rumbo a través del océano Pacífico sin tener a la vista ni tierra ni otros buques. Muy pronto, la debilitante sed y el hambre abrumaron a los pasajeros y en muy poco tiempo siete personas quedaron inconscientes.



Una noche, mientras dormía, Curry soñó que el agua cambiaba de color del azul al verde. La probó y se percató de que era dulce y potable. cuando medio atontado forcejeó por despertarse, más débil de lo que jamás había creído posible, Curry quedó asombrado al observar que el agua que rodeaba al conjunto de los botes salvavidas era también verde. Y tal y como había previsto en su sueño, reunió la fuerza suficiente para introducir un contenedor en el océano. tras sacarlo, alzó el agua hasta sus labios. y, como era previsible, el agua resultó dulce y bebible.

Tras permanecer en las embarcaciones de salvamento durante 23 días, después del abandono de su querido navío, el capitán Curry, su familia y tripulación desembarcaron en la costa mexicana. A causa del misterioso oasis de agua potable que, accidentalmente, habían descubierto en medio del océano, se habían salvado 36 vidas.




EL ABOGADO QUE PRESENTÓ MUY BIEN SU CAUSA



Thomas McGean era un matón local que, en 1871, se vio acusado de disparar y matar a un hombre en una riña tabernaria. Su abogado defensor, Clement Vallandigham.



Quien alegó que la víctima se había disparado contra sí misma cuando intentaba sacar su arma del bolsillo al tratar de levantarse mientras se encontraba en posición arrodillada. Una noche, Vallandigham se reunió con otros compañeros abogados defensores y demostró cómo habían ocurrido los hechos.



Antes, el abogado había metido dos pistolas en un escritorio, una descargada y otra cargada. tras elegir por error la cargada, Vallandigham se la introdujo en el bolsillo del pantalón y la amartilló. representó toda la escena como imaginaba que había sucedido. Pero al apretar el gatillo, se disparó contra sí mismo, exactamente como argumentaba que lo había hecho el hombre muerto. Vallandigham falleció doce horas después. esta convincente reconstrucción de los hechos tuvo por resultado la correspondiente absolución de McGean.



EL HOMBRE QUE NO SE DEJABA AHORCAR



El joven Will Purvis fue juzgado por el asesinato de un granjero en Columbia, Mississippi, y aunque insistió durante todo el juicio que era inocente, los doce jurados lo encontraron culpable. A continuación fue sentenciado a la horca y se le sacó de la sala del tribunal:

Purvis les gritó a los jurados:

-Viviré para ver como muere el último de vosotros.





El 7 de febrero de 1894, Purvis se hallaba en el patíbulo, con un recio nudo corredizo en torno al cuello. Pero en vez de quedar colgando y con el cuello roto al abrirse la trampilla, Purvis cayó recto por la trampilla. De manera misteriosa, el nudo corredizo se había desanudado y, por lo tanto, el lazo se deslizó por la cabeza del condenado. los agentes volvieron a atar el nudo corredizo y se preparó por segunda vez la ejecución. Sin embargo, la multitud que se había congregado en el lugar tenía una opinión diferente. Para ellos, la salvación de Purvis era un milagro y, obviamente, no se le debía ahorcar. Gritando, cantando y chillando alabanzas a Dios, los espectadores tuvieron la suficiente influencia como para que se pospusiera la ejecución. Se rechazaron varias apelaciones presentadas por el abogado de Purvis y se volvió a fijar el ahorcamiento para el 12 de diciembre de 1895, a pesar de hecho de que Purvis era ahora una figura popular.

Unas cuantas noches antes de la segunda ejecución programada, un pequeño número de admiradores sacó a Purvis de la cárcel y éste se ocultó en espera de la llegada del mandato de un nuevo gobernador que mostrase más simpatía por su apuro. No obstante, en 1896 se entregó y la sentencia se le conmutó por cadena perpetua.

En 1898, una serie de cartas y una opinión pública favorable dio finalmente sus frutos. Purvis fue indultado y liberado de la prisión. Pero no fue hasta 1917 cuando quedó vindicado. En su lecho de muerte, un hombre llamado Joseph Beard confesó ser el asesino por el que Purvis estuvo a punto de ser ejecutado.

Para coronar su curioso caso, Purvis murió el 13 de octubre de 1938, tres días después del fallecimiento del último jurado superviviente del juicio. tal y como había prometido, Purvis los sobrevivió a todos ellos.




PLAYA LLAMEANTE



Poco después de cenar, el 1 de septiembre de 1905, los huéspedes del "Hotel Parkfield" en Kittery Point, en las costas del Maine, estaban disfrutando del aire de finales de verano cuando quedaron perplejos ante una asombrosa visión: la playa había estallado en llamas. tanto la arena como la superficie del agua vomitaban fuego y un humo denso y sulfuroso. Podía escucharse un fuerte sonido de crepitaciones a más de un centenar de metros de distancia, y las llamas, que alcanzaban una altura de unos 30 centímetros, continuaron ardiendo durante más de cuarenta y cinco minutos.



Un veraneante curioso cogió un puñado de arena, pero enseguida tuvo que tirarla cuando su intenso calor le abrasó la mano. Otros huéspedes metieron un poco de arena en un cubo y se lo llevaron al hotel, donde añadieron agua. Ante su sorpresa, escaparon unas burbujas de gas de la arena y, al irrumpir en la superficie del agua, entraron en ignición.

Según una explicación para el extraño suceso, una capa de algas, enterradas debajo de la arena -tanto en la playa como debajo del agua cerca de la orilla-, había fermentado, creando bolsas de gas inflamable que reaccionaron con el aire de tal manera que originaron llamas. Pero, no obstante, ésa sólo fue una posibilidad y nunca se probó que se tratara de la que dio origen al caso.




INMUNIDAD AL FUEGO



Nathan Coker



Nació en 1814 y fue un esclavo que pertenecía a un abogado de Hillsborough, Maryland, llamado Purnell.



Los malos tratos que infligía el amo al chico incluían hacerle pasar mucha hambre, y fue el estar siempre con hambre lo que le incitó al descubrimiento de su habilidad fuera de lo corriente. Una tarde cuando el cocinero salió de la cocina, Nathan metió la mano en una tina con agua hirviendo, sacó un trozo de masa y se la metió en la boca. Entonces se percató de que no había percibido el menor dolor, ni en la mano ni en la boca. Pronto averiguó que podía tocar y comer cualquier tipo de comida, sin tomar en consideración lo caliente que pudiera estar. Bebía la grasa que flotaba encima del agua hirviendo e incluso podía tragarse un café ardiendo. Tras lograr la libertad, Nathan comenzó a trabajar como herrero y fue aquí donde su habilidad única se hizo de lo más practico.

Nathan lo contó así:

-Con frecuencia saco de la fragua el hierro con la mano, cuando está al rojo, pero no me quemo.

A medida que se extendió el conocimiento de la habilidad de Nathan, fue invitado a hacer una demostración ante los ciudadanos preeminentes de Easton, Maryland, incluyendo a dos directores de periódicos y a dos médicos. La proeza apareció incluso en la paginas del New York Herald, en 1871. Según los testigos presenciales, Coker se aplicaba una pala de hierro, calentada al rijo blanco, sobre las plantas de sus desnudos pies. Después de volver a calentar la pala, pasaba la lengua por encima de ella. también se calentaron bolas de plomo hasta el estado líquido y luego se vertían encima de la mano de Coker y el herrero se llevaba la sustancia a la boca. Mientras observaba su asombrada audiencia, Nathan hizo rodar el plomo líquido alrededor de sus dientes y los masticó hasta que se hubo solidificado.

Después de cada una de estas proezas, los médicos examinaban a Nathan pero no encontraron el menor indicio de que su carne se hubiera visto afectada.




ABRAHAM LINCOLN Y EL PIANO DANZANTE



Durante los años 1860, incluso el presidente Abraham Lincoln se sintió atraído por el espiritismo.



Que, por entonces, se hallaba en la cúspide de su moda. En una sesión en casa de la señora Laurie y de su hija la señora Miller, Lincoln observó cómo la señora Miller, durante un trance, hacía que un piano diese fuertes golpes contra el suelo mientras ella tocaba.



Cuando comenzó a tocar, las patas delanteras del piano se alzaban repetidamente del suelo y luego cían de nuevo contra el piso. Un invitado pidió sentarse encima del piano para comprobar si se movía, y la médium explicó que cualquiera que lo desease podía hacerlo. cuatro personas aceptaron la sugerencia: un miembro de comisiones del Congreso, un juez y dos soldados que acompañaban a Lincoln. cuando la señora Miller volvió a tocar, el piano comenzó de nuevo a alzarse, por lo menos unos diez centímetros de suelo y luego cayó otra vez sobre el piso



EL CRUCIGRAMA QUE CASI REVIENTA EL DESEMBARCO DE NORMANDÍA



El secreto absoluto que rodeó el plan de los Aliados de invadir Europa, durante la Segunda Guerra Mundial, hizo necesario crear un elaborado sistema de palabras en clave para alertar a los agentes acerca de las acciones que se pretendían llevar a cabo. Llamada "Operación Overlord", el plan de invasión incluía diversas fases, cada una con un nombre clave. Por ejemplo, la iniciativa naval se conocía como Neptuno. El destino francés y los puntos de cita se conocían como Omaha y Utah, y un puerto artificial, Mulberry, era donde deberían estacionarse el arsenal y los suministros. Pero 33 días antes de la fecha prevista de invasión, muchas de las palabras clave, curiosamente, aparecieron en el crucigrama del Daily Telegraph de Londres.



Luego, sólo cuatro días antes de que el plan entrase en operación, la palabra Overlord apareció también en un crucigrama.

Preocupados respecto de que un espía nazi se hubiese apoderado del código y que estuviera haciendo pública la operación Overlord a través del crucigrama, los agentes de seguridad asaltaron las oficinas del Daily Telegraph. Ante su sorpresa, sólo encontraron a un sorprendido maestro de escuela, llamado Leonard Dawes, que llevaba veinte años redactando el crucigrama del periódico. Dawes consiguió, finalmente, convencer a los agentes de que la aparición de la palabra clave en el crucigrama era, simplemente, una coincidencia.





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