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Amnistía Internacional: Israel cometió crímenes de guerra




Los ataques israelíes a la población civil palestina durante la campaña militar de este verano en Gaza son crímenes de guerra, según un informe del órgano de control de los derechos humanos Amnistía Internacional ​publicado el pasado martes.

Durante la operación 'Borde Protector', las fuerzas israelíes mostraron una "indiferencia despiadada" ante la desolación de los civiles y sus propiedades, provocada por unos ataques "manifiestamente desproporcionados" para los logros militares obtenidos, declaró el grupo.





Familias enteras y numerosos niños han sido víctimas de los ataques dirigidos a sus hogares.


"Las fuerzas israelíes han violado flagrantemente las leyes de la guerra al perpetrar una serie de ataques a residencias civiles y mostrar una indiferencia despiadada ante la masacre", afirmó Philip Luther, director del programa de Amnistía en Oriente Próximo y el norte de África, en una declaración que acompañaba la publicación. "El informe muestra un patrón de ataques a residencias por parte de las fuerzas israelíes que demuestra un absoluto desprecio por las vidas de los civiles palestinos, a los que no se alertó previamente del ataque ni se les dio opción de huir".


El pasado martes, las Fuerzas de Defensa de Israel se rehusaron a hacer declaraciones a VICE News, si bien aseguran que durante todo el conflicto se han centrado siempre en los objetivos militares y acusan a Hamás de usar a los civiles como "escudos humanos", esta última una declaración cuestionada por los observadores independientes.


En el informe de Amnistía se detallan ocho casos de ataques a viviendas en Gaza, en los que perdieron la vida 104 civiles, entre ellos 62 niños. Al menos 2.189 palestinos murieron durante el conflicto, que se prolongó siete semanas. 1.486 eran civiles y 513, niños, ​según datos de la ONU. Asimismo, murieron 66 soldados israelíes y seis civiles.


Las fuerzas de Israel aseguran que durante toda la ofensiva alertaron a los civiles de los ataques inminentes, generalmente lanzando desde el aire en las zonas residenciales panfletos en los que se advertía a la población que debían evacuar la zona. Sin embargo, los residentes de Gaza declararon a VICE News que no tenían a dónde ir, ya que incluso los refugios de la ONU eran objetivo de los ataques.


Algunas de las viviendas destruidas durante los ataques de los que tiene constancia Amnistía Internacional estaban "atestadas" de personas que habían huido de otras zonas de la densamente poblada franja, en busca de refugio en lo que pensaban que sería un barrio más seguro.


Durante los bombardeos y la invasión por tierra, se destruyeron parcial o totalmente al menos 18.000 hogares.


Según el informe de Amnistía, en ninguno de los ataques registrados se dio aviso previo. Si bien el grupo localizó varios objetivos militares posibles en algunas de las zonas atacadas, asegura que el número de civiles muertos y la destrucción causada era desproporcionada.


En uno de los ataques el 30 de julio, el que más muertos causó, según el informe, a un edificio de tres plantas de al-Dali, en la ciudad meridional de Jan Younis, en Gaza, fueron asesinados 39 miembros de cuatro familias distintas, entre los cuales se encontraban 19 niños, uno de ellos de un año de edad.


En otra supuesta ofensiva contra el brazo armado de Hamás, las Brigadas al-Qassam, las fuerzas israelíes redujeron a escombros la vivienda de la familia de Abu Jame, en Bani Suhaila, matando a 25 personas, entre ellas 19 niños.


"Al margen de los objetivos que perseguían, ambos ataques fueron claramente desproporcionados", aduce el informe de Amnistía Internacional. "Debieron haberse cancelado o pospuesto desde el momento en que se conoció la presencia de tantos civiles en la vivienda".











El informe de Amnistía Internacional, de 50 páginas, contiene detalles gráficos y decenas de entrevistas con sobrevivientes y testigos de los ataques. Algunos de ellos describieron la angustiosa tarea de buscar los cuerpos sin vida de sus seres queridos entre los escombros.


"Fue horrible no poder salvar a nadie", explicó Khalil Abed Hassan Ammar, doctor del Consejo Médico de Palestina, en el informe. Él residía en la vivienda de la familia al-Hallaq, que fue destruida sin previo aviso en el momento en que todos sus miembros se habían reunido para celebrar el iftar, la cena con la que se rompe el ayuno en el Ramadán. "Los niños acabaron calcinados, ni siquiera podía saber si eran mis hijos o los del vecino... Llevamos a la ambulancia a todo el que pudimos".


"Solo reconocí a Ibrahim, mi hijo mayor, al verle los zapatos", añadió. "Se los había comprado dos días antes".


"Solo recuerdo pequeños fragmentos", dijo Ayman Haniyeh, uno de los vecinos que colaboró en la búsqueda de supervivientes. "Vi cuerpos, dientes, cabezas, brazos y tripas esparcidos por todas partes".


Otra superviviente del ataque afirmó que se quedó abrazada a una bolsa que contenía "trozos" del cuerpo de su hijo.


Las autoridades israelíes sostienen que durante todo el conflicto hicieron todo lo posible por minimizar el número de bajas civiles, y el primer ministro Benjamin Netanyahu acusó a los dirigentes de Gaza de "apilar" tantos muertos civiles como pudieron para hacer propaganda.


"Buscan el efectismo televisivo usando cadáveres de palestinos para defender su causa", fue la polémica observación de Netanyahu, lo que le granjeó la censura mundial. "Para ellos, cuantos más muertos, mejor".


Sin embargo, Amnistía considera que la cifra de bajas civiles y de niños deja patente la falta de interés de las fuerzas israelíes por evitar la muerte de los no combatientes.


"Incluso en el supuesto de que hubiese un combatiente presente en esos hogares, ello no exonera a Israel de cumplir con su obligación de tomar todas las medidas necesarias para proteger las vidas de los civiles atrapados en el conflicto", dijo Luther. "Los ataques reiterados y desproporcionados a las viviendas indican que las tácticas militares usadas por Israel presentan graves deficiencias y entran en conflicto con los principios fundamentales del derecho internacional humanitario".











Estas declaraciones de Amnistía surgen ante la negativa de Israel de conceder acceso a Gaza a los observadores, razón por la que se vieron obligados a llevar a cabo sus investigaciones a distancia y por mediación de trabajadores de campo instalados en la franja. Por su parte, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU está llevando a cabo su propia investigación sobre el conflicto, si bien las autoridades israelíes también han manifestado su negativa a colaborar con ellos.


"El hecho de negarse a permitir un seguimiento de los derechos humanos en Gaza hace sospechar que se está produciendo un intento deliberado por encubrir posibles violaciones o de evitar el escrutinio internacional", afirmó Luther, haciendo un llamado a la comunidad internacional para solicitar la intervención del Tribunal Penal Internacional.


Amnistía Internacional lleva tiempo documentando los abusos perpetrados contra la población civil por parte de las fuerzas israelíes, Hamás y otros grupos armados palestinos, a los que se acusa de "lanzar miles de cohetes y ráfagas de mortero de forma indiscriminada contra las zonas civiles de Israel" durante los enfrentamientos de este verano.


No obstante, el informe hace continuo hincapié en lo "excesivo" de la respuesta de Israel.


"Ahora el peso recae en las autoridades israelíes, que deben justificar su decisión de destruir viviendas enteras repletas de civiles cuando su obligación legal era reducir al mínimo las bajas civiles por todos los medios posibles", adujo Luther. "Lo importante ahora es la responsabilidad por las posibles violaciones del derecho humanitario internacional que se hayan podido cometer. Las autoridades de Israel deben dar respuestas".
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