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Asi es el kirchnerismo…muchachos.

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mi pequeña ancla para que todo no naufrague por la ola
octubre 30, 2015
Es el kirchnerismo…muchachos.



Por Germán Mangione ( http://brujulacomunicacion.com/index.php/cooperativa/la-brujula-de-la-manana

La frase del título, como se dará cuenta estimado lector, remite a aquella famosa consigna del equipo de campaña de Clinton: “Es la economía, estúpidos”. Sin embargo considero que agregar semejante término agresivo no aportaría en momentos en que el debate electoral parece irse hacia los carriles de la descalificación olvidando el debate político.

Por otro lado si en este artículo busca concejo o directivas sobre su elección, o sobre a quien no elegir el 22 de noviembre, a mal puerto ha llegado, de eso están llenas las tribunas virtuales.

La idea va un poco más allá, o mejor dicho un poco más atrás a la histeria que se desato a las pocas horas de conocidos los resultados oficiales. La tarea tiene que ver con acercarle algunas ideas o hipótesis de porque los argentinos fabricamos los porcentajes que generaron el ballotage entre Macri y Scioli por un margen tan ajustado.

En la preocupación de algunos sectores, afines al kirchnerismo e independientes también, por la posibilidad de que Mauricio Macri sea el próximo presidente de la Argentina se escapa un análisis mucho más valioso para la construcción política presente pero sobre todo para la futura. Se escapa lo que quizás con ojo agudo y más racional aflora a primera vista: el electorado le dijo no al kirchnerismo.

¿Y porque es interesante esa mirada? Porque lo que pone en foco es que el supuesto “giro a la derecha” del electorado tiene más de hastió y cansancio por las políticas actuales que por esperanzas en que el PRO represente grandes mejorías a la situación actual.

Quizás un número que ayuda es pensar los porcentajes que arrojaron las elecciones. Casi 7 de cada diez argentinos decidieron que no querían a Daniel Scioli de presidente. También casi el mismo porcentaje no eligió a Mauricio Macri. Sin embargo al revisar las opciones despegadas del kirchnerismo podemos encontrar que con distintas herramientas electorales (algunas mas peronistas como Massa o Rodriguez Saa, algunas más de centro como Stolbizer o más de izquierda como el FIT) lo que se castigo fue “el modelo”.

Quizás allí también podemos encontrar el origen del desconcierto y la sorpresa de la militancia oficialista, que no logra comprender como si según su propio relato, el kirchnerismo es el mejor modelo posible y el que más beneficia a los argentinos, estos (siempre según esta lógica) hayan votado en contra de sus propios intereses.

El candidato es el modelo.

Con esa frase, esa muletilla, la dirigencia kirchnerista instó a su militancia a obviar los nombres de las listas y votarlas igual. No era para menos. Con candidatos elegidos a dedazo de humildad, con lo peor del PJ entre sus filas y con el menos kirchnerista de los kirchneristas como candidato a presidente, hacía falta pensar que en realidad no se votaban nombres.

Una idea que en estos días en su primera aparición pública la presidenta CFK volvió a poner en el centro, en un acto en el que ni siquiera nombro a Scioli. Hasta ahí estamos de acuerdo.

Lo raro es la operación mental que parece operar en el ámbito de la militancia oficial una vez conocidos los resultados. La lógica parece invertirse. La derrota no es del modelo, sino del candidato, incluso enseguida aparecen los que con el diario del lunes hacen hipótesis de cómo le podría haber ido al FPV con Randazzo (un candidato más “puro”) a la cabeza.

Quizá sea por aquello que decía el tema de Hermetica “Memoria de Siglos” de que: “La culpa ajena es barata. Regalarla no nos cuesta, nada nos cuesta. La hipocresía propasa”. No sé.

Sin embargo analizando algunos números, quizás se pueda llegar a algún dato más certero que aquellas hipótesis.

Scioli obtuvo en la provincia de Buenos Aires medio millón de votos más que el kirchnerista Aníbal Fernández, en Santa Cruz diez mil más que Máximo (que quedo segundo en su propio distrito) y veinte mil más que Alicia Kirchner en su tierra natal.

En Capital Federal Scioli obtuvo cuarenta mil votos más que Kicillof, que como detalle anecdótico no solo saco menos votos que el eterno derrotado Daniel Filmus sino que de las experiencias históricas de ministros de economía como candidato tuvo la pero performance, en comparación con dos antecesores suyos: Erman Gonzalez y Domingo Felipe Cavallo.

Traducido. Una gran parte del electorado castigo al gobierno, y en los lugares donde se entendió que Scioli no era taaan kirchnerista le fue mejor. Hubo corte de boleta. En santa Fe algo similar paso con el reposicionamiento del peronismo a partir de econtrar un candidato como Omar Perroti, lo suficientemente no tan kirchnerista despues de las penosas experiencias de kirchnerismo puro como la de Agustín Rossi.

Lo que intento es simplemente pensar cómo funciona ese sujeto abstracto que algunos bautizan “la gente”, otros depositan (sin demasiado análisis numérico o certero, más bien tirando a abstracto caricaturesco) en la “clase media” y resulta determinante a la hora de sumar votos y llegar a los cargos.

Y creo que ahora es más importante que nunca porque hace a nuestra perspectivas de construcción, desde el campo popular, de herramientas para encauzar la política alguna vez en los carriles de los intereses populares.

Cuando los resultados nos son adversos. ¿Siempre está equivocada “la gente”? ¿Sirven las herramientas políticas que construimos si no son herramientas válidas para “la gente”? ¿Para quién es “el modelo”? ¿Cómo se juzga su utilidad política sino no es por la aprobación o desaprobación de aquellos a los que va destinado? ¿Para quién son sino? ¿Para algún sujeto abstracto que imaginamos como “pueblo”? ¿Se puede ser tan soberbio de pensar que se tienen más certezas que la que le brinda la misma práctica cotidiana a miles de compatriotas? ¿Son los medios que los influencian, corriéndolos de sus “verdaderos” intereses? ¿Por qué no pensamos lo mismo cuando ganamos?

Una serie de preguntas que podrían surgir de cualquier derrota, pero no aparecen en esta. Se invierte la taba. Es como pensar que si no funciono un experimento químico lo que está mal son las leyes de la misma química, no la proporción de los ingredientes que mezclamos.

Y escondida en la desesperación hacia la posibilidad de que Macri sea presidente (preocupación válida que tenemos muchos) se esconde el bichito malévolo de la soberbia, que no ¿puede? ¿quiere? reconocer que el voto no fue principalmente a Macri, y ni siquiera contra Scioli, sino en contra del modelo. Y quizás sería útil, incluso para pensar como ganarle. Quizás, de paso, nos evitaríamos la catarata de recomendaciones de tono moral en las redes sociales, los videos, notas y amenazas varias sobre la posible vuelta a los 90 y hasta las increíbles edulcoraciones de las virtudes sciolistas.

La gran mayoría de los votantes, como en otros momentos de la historia, no está tan preocupado en las conceptualizaciones macroeconómicas y politológicas sobre “lo que vendrá”, (por suerte sino quizas todavia estarían en el gobierno De La Rua o Duhalde) sino más bien acciona en torno a su realidad más inmediata que hoy juzga de manera negativa y ha decidido actuar sobre ella.

Cuestión, que más allá de no compartir en esta coyuntura las herramientas que utiliza esa mayoría, me alegra en torno a la decisión y la independencia que muestra. Quizás debería alegrar a los kirchneristas también. Si el votante promedio decide cambiar de capitán en medio del mar con un gobierno como este, porque pensaríamos que ante un tormentoso regreso al neoliberalismo mas crudo nuestro pueblo quedaría inerte y espectador. No lo hicimos nunca, y no lo estamos haciendo ahora.

Sobre la base de creer que prima el “más vale malo conocido” es que el modelo encontró con sus límites. Quizás haya colaborado el haberse creído algunas apreciaciones poco precisas que tenían solo un fin coyuntural, como el ocultamiento de cifras, la desfiguración de noticias o la invisivilización o estigmatización de voces opuestas que muchas veces con “buena leche” marcaron los despistes y límites del modelo. No sé.

Pero lo más preocupante ni siquiera parece ser la posibilidad de que Macri sea presidente, sino la imposibilidad de analizar las herramientas políticas que utilizamos de cara a los resultados que arroja esa porfiada entidad que llamamos realidad. Eso es mucho más desalentador que 4 años de PRO en el gobierno.

Por ultimo si llego hasta acá (cosa que agradezco) y se desilusiona porque no encontró un consejo electoral, le pido mil disculpas pero le recuerdo que no le hace falta, usted vive en Argentina como yo, y no necesita que nadie le diga a quien votar o a quien no vota … o si votar a algunas de las opciones.


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Danuschi.
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