Así se critica una pelicula!

Les transcribo una critica de la pelicula "300" leida en un blog. El link del blog al final.

He ido a ver "300". Un chasco tremebundo.

Desde el comienzo se nota que es bastante fiel al cómic de Frank Miller, y ya eso me puso en guardia. El cómic, aún estando bien, me dejó algo indiferente. La película narra la Batalla de las Termópilas, la resistencia de 300 espartanos liderados por Leónidas frente al millón de heterogéneas tropas persas. El apartado técnico es lo de menos: cumple con su cometido, aunque la música esté mal empleada y no consiga transmitir el justo tono épico (¿dónde desaparecieron los prometedores coros del principio?). Vestuarios y localizaciones son bastante fieles a la historia - con excepciones, como los Inmortales, representados como ninjas con serios problemas de cutis. Ridículo el abuso de criaturas grasientas y mutiladas - quien ha jugado a God of War un par de veces ya lo tiene más que visto. Buena la fotografía, bien hechos los créditos, excelentes los efectos. Esos apartados cumplen.

Lo que no cumple - el problema, como digo - no es la realización: es la esencia.

Esencia tergiversada, por supuesto. Que Frank Miller sea mejor apilador de escenas sangrientas que narrador, es harto conocido; que "300" no reflejaría la historia tal y como la conocemos, también. Y que se nos intente vender una moto bien grande y depilada, ídem. Los espartanos no caen bien: no son siquiera anti-héroes, sino héroes arquetípicos, al estilo hercúleo (debidamente pasados por una sesión de cera). No temen nada, y se enfrentan a la muerte con un desprecio y un profesionalismo que no conmueve a nadie. No hay humanidad en sus embestidas musculosas, ni en su pésimo sentido del humor (y si Laconia - su tierra - se convirtió en el epíteto de los que hablan poco, fue por algo).

Por otro lado, la única escena que me emocionó mínimamente en esta película anodina fue la carga de los arcadios, aliados humildes, despreciados por Leónidas - que los tilda de aficionados. Carpinteros, alfareros, cobardes que encuentran el valor por el camino, y que no nacen marcados por la impasibilidad de una sociedad injusta. Sí, injusta. Porque la Esparta de aquel entonces era básicamente una aristocracia esclavista, con una proporción tan desmesurada de ilotas por espartiata como no hubo en ningún otro lugar de Grecia. Resulta irónico que en boca de Leónidas se hable de raciocinio y libertad, cuando la sociedad doria estaba formada por tiranos que olían a cabra y tiraban a los niños enfermos por el Taigeto; en nuestros tiempos, a eso se le llama eugenesia, una teoría muy en boga entre los burgueses victorianos, y una práctica harto aplicada por los regímenes fascistas del siglo XX.

El Imperio Aqueménida, "Persia" para los amigos, queda obviamente fatal. El gusto de Miller por los monstruitos deformes es adobado con la típica imagen de los místicos y pecaminosos burdeles asiáticos, los piercings y el ridículo parecido que Jerjes guarda con Gozer el Gozeriano (¿alguien recuerda "Cazafantasmas"?). Eso, por desgracia, ya lo vimos con Tolkien, con los viciosos haradrims y hombres del Este, corruptos portadores de máscaras, conductores de bestias desproporcionadas y demás parafernalia asiática que no deja de ser puro artificio bufonesco.

Pero me estoy desviando.

Mientras los griegos cultivaban las artes de la arrogancia y el imperialismo cultural (a menudo peleando entre ellos), los Persas se extendieron por el mundo conocido a través de un sistema flexible, tolerante hacia las culturas conquistadas, y portador de cierta Pax Persica que unificó 20 satrapías a traves de una economía única, un sistema de carreteras y correo eficientes, y conceptos de justicia que dejaban a los absolutismos egipcios y asirios a la altura del betún (el mayor pecado para los persas era el druj, la mentira). El retrato de Persia que sale de la película - aprovechado con imbecilidad por la actual dictadura iraní - no deja de ser la representación alegórica de la clásica fobia puritana hacia lo oriental. Ya sé que al público no le interesa que Ciro el Grande fuese celebrado incluso por el pueblo israelita por su clemencia - algo excepcional en la historia antigua, o que trajesen al mundo occidental algo más que el trébol y los melocotones: es evidente que lo que se busca es una especie de asociación de persia con el peligro árabe (con el símil esperpéntico derivado, el de espartano como cruzado). Polladas en vinagre.

Volviendo a la película, la herencia más dudosa de Grecia, la espartana, no sale bien parada. Evitemos las insinuaciones sobre la mujer espartana como dueña de sí - feminista pretérita. Y también la escena final a lo Gladiator - ¿si no hay trigo la muerte no es lo mismo? O yo me encuentro aplanado, o la vigorosa falange del Peloponeso tiene la misma pasión que una horda de modelitos al ataque (y no hace falta recurrir a los 300 de Tebas, pero podríamos). Al no ser una película histórica, no se comenta el posterior saqueo de Atenas, ni la mucho más ingeniosa Batalla de Salamina, que viene a ser la demostración de la superioridad del espíritu de Odiseo frente al de Ajax. Al ser nula la humildad de los lacedemonios, también lo es la empatía hacia ellos, y resulta difícil llorar la muerte del héroe (o super-héroe) sin debilidades.

En resumen, un 6 estirado para una película reseca y donde la narración en off y los diálogos sobraban.


Si les gustó como critico de cine, y para no llevarse sorpresas cuando van a ver los grandes estrenos, visiten http://fbenedetti.blogalia.com/historias/48221. Es todo.