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[Biblioteca Ghiraldo]Protocolo,normalidad y liberación total

Ayer se aprobó en Bariloche un nuevo Protocolo de actuación de seguridad del Estado en manifestaciones públicas. La ministra Patricia Bullrich estuvo explicándolo esta mañana en varios programas de radio. La postura del Estado para esta ocasión puede resumirse en estas dos declaraciones sin rodeos: «No queremos encapuchados ni palos» y «Les vamos a dar cinco minutos, les vamos a decir que se vayan por las buenas... Y se van o los sacamos».

Si esto es constitucional o no es un desafío para los leguleyos. Los explotados sabemos que los poderosos siempre han hecho las leyes a su medida y si no les alcanza, las pasan por encima... da igual. Sabemos de antecedentes kirchneristas anteriores a este protocolo, sabemos que fue votado por varias provincias y podríamos enredarnos hablando de la continuidad del modelo, etc, etc... Pero cuando dejemos de hablar del “gobierno K”, del “gobierno de Macri” o del “gobierno narco-socialista” para hablar del gobierno a secas, del Estado y de la burguesía se nos van a aclarar varios problemas.

Frente a esta medida, nuestro problema es qué hacen nuestros compañeros de trabajo, vecinos, amigos y familiares. De los burgueses y sus lacayos no esperamos nada. En el mismo programa de radio se dan las noticias de los cortes de luz programados, esto despertaba mayor indignación que una cuestión legal que claramente afecta a toda la clase explotada. Pero muchos de los que llamaban a la radio aportaban ideas sobre cómo el gobierno podría mejorar los avisos de estos cortes: páginas web con mapas, mensajes de texto... Entre tanta imaginación a ninguno se le ocurrió que si los cortes de luz siguen van a tener que salir a cortar la calle. No protestan ni suponen que van a salir a protestar ante la inflación, los despidos o la destrucción del territorio que habitamos. El Estado ha logrado que muchos de nosotros no piensen para sí mismos sino que piensen como, y para, el Estado.

Y así, tantos hablan del derecho a circular libremente y el derecho a la protesta. Vamos a ser claros: el derecho a circular libremente suele ser la obligación de trasladarse para trabajar o consumir y la protesta no es un derecho sino una necesidad. Es el Estado el que la ha codificado en “derecho” para regularla y hacerla inofensiva, y eso sucedió mucho, muchísimo antes de este detalle en la historia de nuestra clase que es el protocolo este.

A saber, desde ahora se diferencia entre las manifestaciones “programadas” y las “espontáneas” con un plan fijado para cada una. Ante la primer opción, el Ministerio de Seguridad debe contactarse con los líderes de las organizaciones para «establecer un recorrido, tiempo de duración y realización y estimación de participantes» para dar aviso a la Justicia. Cuando se trate de cortes “espontáneos”, las fuerzas de seguridad informarán a los líderes de las organizaciones (desde el Estado no se prevee que podría no haberlos) que deben liberar el lugar y al mismo tiempo se avisará a la Justicia. Si se continúa cortando el tránsito «se abre un brevísimo momento de avisarles que por favor liberen la calle e inmediatamente si no lo hacen comienza un procedimiento de liberación por uso de la fuerza pública. Si el delito es infraganti las fuerzas pueden actuar por sí mismas sin necesidad de orden judicial, pero simultáneamente se le avisa a la Justicia», ladró Bullrich.

«Queremos mostrar un cambio de paradigma y que la Argentina comience a mostrar normalidad y que la normalidad no sea interrumpir la calle y complicar la vida de la gente», advirtió la ministra y sentenció: «No vamos a adoptar el método de media calzada ni nada, sino la liberación total.».





Gilles Dauvé
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