Businesstúpido

Si hay un prototipo de malparido intolerable es ese jefe bobo que tenés que se cree un gurú del business. Estos “maestros del marketing”, que no son otra cosa que bolsas de consorcio repletas con caca de rata y cucarachas aplastadas, invaden las peatonales microcéntricas de la ciudad irradiando conocimiento de cómo piensa un potencial cliente.





Estos infelices suelen ser gente que sonríe todo el tiempo. Pero ellos no te muestran su prolija y blanqueada dentadura por felicidad, lo hacen sólo para mostrarte que ellos saben algo que vos no, y te lo van a contar. Simulan escuchar lo que decís, pero en realidad sólo están esperando su turno para empezar a explicarte cómo funciona el negocio.
Su hábitat es la oficina. Les encanta estar de traje, pero más todavía les gusta vestir la chomba de los viernes. Su lenguaje está repleto de clichés neoyorkinos y londinenses que conocen a través de las Conference Calls que hacen con las oficinas centrales de las multinacionales para las que trabajan. Ellos aman hablar con NYC (pronunciado en-wai-ci) en inglés, pero lo que más disfrutan es, además de amasarse el glande mientras se miran frente al espejo desnudos soñando autofornicarse, hablar en spanglish. Una completa cagada.
Por eso, uno podría escuchar a estos ojetes decir una cosa como la siguiente, mientras hablan por su BB (léase bi-bi):

“Hola, qué haces. FYI…Necesito que me mandes esto ASAP, así que ahora trata de no darme TMI, ¡ay!….¡TGIF! Bueno, bye, besito”.


FYI significa for your information (para tu información, ellos lo pronuncian ef-waiay), ASAP significa as soon as posible (cuánto antes), TMI es too much information (demasiado información) y TGIF es thanks God it’s Friday (gracias a Dios que es viernes). En realidad, los yankees usan esto para los mails mayoritariamente, pero como estos pelotudos SE MUEREN de ganas de que algún forro inocente les pregunte: “¿Qué es ASAP?”, lo dicen en voz alta. Sólo para que les pregunten. La única intención es mostrar que ellos hablan naturalmente, utilizando modismos que se pueden oír en cualquier Mall de Manhattan.
Entre sus actividades preferidas están las Conference Calls, que no son otra cosa que llamadas grupales, los brainstormings (que como tienen caca en dentro del cráneo no llueven otra cosa que soretes de punta), verificar que haya feed back con el cliente (romperle las pelotas a un tipo que sólo te paga para que le hagas el laburo y no para que te le hagas el amigo) y hacer briefings (HACER RESUMENES, SI, ESO). Una vida muy feliz, por cierto.
Pero para ellos no es sólo se trata de clientes, sino de la relación con ellos. Por eso les encanta llamarlos y decir: “Tanto tiempo, algún día nos tenemos que juntar y hacernos un catch up” (que significa ponerse al tanto de las novedades mutuas). Por supuesto, esto no es más que una frase canchera y estos encuentros nunca ocurren porque los clientes saben que este asesor en negocios es el más pelotudo de la ciudad y nadie querría juntarse con un estúpido tal.



Y bueno, tiene razón.