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Carta al tiempo, y a un amor.


Me acaban de romper..y no soportaba y escribí...:






Empiezo esto con los ojos sumergidos en gotas de lágrimas.
Gente, me siento pulverizado por completo. Siento que mi alma se desvanece poco a poco.
Siento que mis fuerzas se van, se esfuman, los dedos me tiemblan, las piernas, los párpados...
Jamás había sentido algo igual; el corazón late más lentamente, como queriendo detenerse, por que no hay quién le escuche latir. Sus latidos ya no serán oídos por la persona por el que siempre lo hacía.
Romperé en llanto, mientras escribo, empiezo sollozar. La amaba tanto. La amo tanto.
Fue, y sigue siendo, única para mí. No deseaba a nadie más, en absoluto.
Quería llegar al fin del mundo con ella, pero ella le dio fin a mi mundo.

No sé como parar, no quiero que mis padres me vean llorar, y qué me pregunten que me sucede, por qué era algo tan secreto. Era... y se ha convertido en un archivo más del tiempo, que tiende a incendiarse y volverse polvo, para jamás recuperarse en su forma original.

¡Cuánto la extraño ahora mismo!, ¡Cuánto dese sus abrazos!, el roce de mis mejillas con su sedoso y muy hermoso cabello, que tanto ella como yo, amábamos. Quisiera tocar su nariz, una vez más, y sonreírle de paso, mientras observo mi reflejo en sus ojos.

Vamos tiempo, te ruego, de rodillas, que retrocedas, necesito tu ayuda, porque la necesito a ella.
Por favor, entiéndeme, tú amas a los minutos, necesitas de ellos para ser tiempo, para avanzar y
para existir. Y tienes que reconocer que abusabas de tu velocidad cuando yo estaba con ella.
Mientras corrías, yo me enfocaba en observarla a detalle, a jugar con ella, a revolverle y luego acomodarle el cabello; a sonreír cuando ella sonreía, y a enamorarme aún más cuando le oía hablar de una y mil anécdotas. Nunca me cansé de oírla, prefiero su voz, que a cualquier género de música.
La música...Tonta y melancólica, me hace recordarla profundamente... me entristece, pero su recuerdo vive en mi mente. Sus manos aún se tomas de las mías cuando cierro los ojos, y las caminatas se alargan al infinito; Tiempo, tienes que saber que, en mi mente yo abuso de ti, y te detengo, congelo la escena, y me quedo con ella tanto como yo quiera.

Devuélvanme sus aniquiladores besos, la música quieren encontrarse con el sabor de sus labios, con su textura y su suavidad. Mi manos lloran tomar su cintura, y el agarre fuerte de manos, para que no se vaya, aunque ella misma decía que no la dejará ir, mientras me abrazaba y nos mirábamos.

Yo no la quiero dejar ir, ella se fue.

Se me fue como el agua en las manos. Cuando es hielo, presumes tener el agua en tus manos, pero en cuanto se deshace, empieza a correr hacia los extremos y se lanza gota a gota al vacío. Ella se lanzó a un vacío que desconozco, y que no puedo conocer, porque es uno que ella inventó, y me han prohibido el paso. Un muro enorme me detiene a saber las razones, ella lo construyó a propósito, y qué rápido lo hizo. Y aunque lo haya hecho, no la odio para nada. Pero hay una cosa que sería peor a todo lo existente... y sería que ella haya huído a otros par de brazos, quizás más fuertes que mis débiles y esbeltos que los míos. Quizás ha encontrado a alguien que pueda estar más tiempo con ella, porque yo tenía que mentir a mis padres para salir a verla y disfrutar su presencia.

Ojalá no me olvide. No creo amar a alguien más, no quiero que nadie más venga reponer los pedazos de algo que se veía bien en manos de quién yo consideraba la ideal. Los recojeré con delicadeza y los pondré en donde estaban. Es cierto, quizás me toturaré cada vez que vea aquellos trozos de corazón. ¡Qué importa!, eran para ella, y lo seguirán siendo, me quedo con esperanzas de que vuelva, y mientras tanto, la estaré esperando con todo lo que me queda de oxígeno por respirar.

Mientras, observaré a la luna, y dialogaré con ella, de cuando nos vio a ella y a mi en aquél estacionamiento, charlando y después abrazados. La Luna, cuanto me fascina, una vez le dije a ella que la Luna tenía forma de galleta redonda. No se río, pero a mi encantó saberlo así.

Ninguno de mis amigos y conocidos sabía de ella, era mi tesoro escondido. Y tenía un mapa para llegar hasta ella, y duele admitir que ella a decido destruirlo, y llevarse los pedazos con ella, a dónde quiera que haya ido.

Me siento culpable de todo, si alguien muere, quiero que sea mi culpa, porque ninguna otra más me causaría peor angustia, pena, verguenza, odio hacia mi mismo y todo eso.
Tal ella vez nunca lea esto; pero si lo hace, quiero que sepa que lo hice con lagrimas en los ojos, moviendo el pie izquierdo tan rápido como podía, para poder controlar mis nervios... que se entere de que la extrañaré. Y que todo pasado estará en mi mente, si se trata de ella.

Tú sabes quién eres.

Te amo, te adoro, te quiero, te anhelo, te deseo, te extraño.

Por favor, regresa, querida.

Siempre tuyo. RMUB

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