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Carta de un chileno a Chile desde Argentina


Soy chileno, pero vivo en Argentina desde hace 28 años, y por mi profesión, viajo seguido a mi Chile y a otros países de Sudamérica. Llegué a Argentina con mi esposa. Tenemos tres hijos y una nieta argentinos. No importan más detalles, sino lo que queremos decirles a nuestros compatriotas que viven a lo largo de todo Chile, para que sepan cuidar la “chilenidad”. Lean esta carta hasta el final, aunque les duela y se enojen. Quiero contribuir a que los chilenos valoricen la propia identidad, por eso les escribo, también en nombre de otros compatriotas que viven en el país vecino. Podrán modificar actitudes en beneficio de la chilenidad, de la que tanto hablan pero no valorizan. La lectura de “Mi país inventado”, de Isabel Allende, y de “Siútico”, de Oscar Contardo, ha enriquecido nuestra apreciación y este aporte que hacemos con intenciones de ayudar, esperando que nadie se enoje. Queridos compatriotas: EN NOMBRE DE NUESTRO PAÍS: ¡DEJEMOS DE COPIAR LAS TRADICIONES ARGENTINAS! ¡YA BASTA DE QUERER SER COMO ELLOS!

Los chilenos imitan de los argentinos el habla, los gestos, el “Lunfardo”, su cultura tradicional del asado y el “chori”, comportamientos y gestos en las canchas de fútbol, entre otras cosas, perdiendo posibilidades de ser “sí mismos”, “nosotros mismos”. Tomar identidad ajena impide encontrar la propia. A diferencia de otros países, los chilenos copiamos el estilo lingüístico-gestual y costumbrista argentino, sus comidas y otras tantas cosas; y luego JURAMOS QUE SON NUESTRAS!!! Lo estoy viendo por televisión ahora mismo, a propósito de nuestra fecha patria.

Palabras y expresiones como las que citaré jamás pertenecieron a la tradición chilena. Son de pura raigambre argentina, lo he comprobado viviendo en Argentina y cotejando lo que digo con mi familia (que vive en Chile) y con chilenos que viven en Argentina. Son palabras que pertenecen al institucionalizado “Lunfardo”. ¿Por qué las copiamos en Chile, si ni siquiera conocemos el origen de estas expresiones, dónde y cómo nacen, qué representan, qué simbolizan, qué personajes argentinos las inventaron? Ustedes no conocen el ADN de estas palabras o expresiones. Yo, muy vinculado al estudio de las Lenguas vivas, y viviendo más de un cuarto de siglo en Argentina, me tomé el trabajo de investigar con diversos diccionarios y revistas argentinas en mano. Pruebas al canto (y perdonen las groserías, cito textualmente y con la aclaración junto a cada expresión argentina): “¡aguante!” (resista; se origina en el lenguaje que se aplica a los cadetes argentinos en servicio militar). En Chile la usan como propia y hasta la incluyeron en una publicidad de cerveza)- “asadito” (diminutivo folklórico-afectivo con que los argentinos se refieren a su asado tradicional y característico en el mundo, que nada tiene que ver con la tradición chilena porque JAMÁS SERÁ PAÍS GANADERO, aunque tengamos algunas vacas)- “a mil” (velozmente; hasta se lo pusieron al festival de teatro “Santiago a mil”, que podrían haber bautizado con términos chilenos, a propósito de “cultura” ¿o no tenemos en Chile modos propios de bautizar un festival propio?)- “arrugar” (arrepentirse, achicarse)- “¡ah, bueno!” (ah!, qué sorprendente; muy difundido por Tinelli y copiado en la televisión chilena)-“bacán” (típico personaje de tango, palabra registrada en tangos de 1900, como “mina”, entre otros. Revisen, compatriotas, los diccionarios de Lunfardo y el diccionario de María Moliner)-“bajón”/”bajoneado” (depresión anímica)-“bombo legüero” (bombo originario de Santiago del Estero que adoptó Argentina entera en el siglo 19 para bailar el malambo y acompañar zambas y chacareras, que nosotros NO tenemos) –“bancar” (respaldar)-“bárbaro”(muy bueno)-“bruja” (a la esposa, luego pasó a “jabru” en la más pura tradición argentina de alterar el orden de las sílabas y que también están copiando los chilenos, sin darse cuenta de que las palabras no se alteran “así nomás”, sino que los argentinos lo hacen de un modo determinado porque es parte de su tradición. Ya en Chile están queriendo invertir sílabas, pero no les sale. Y no tiene por qué salir, porque es algo innato en los rioplatenses!)- “bomba” (extraordinario, “lo pasé bomba”)-“cualquier cantidad” (lo impuso el folklorista Rodolfo Zapata en la década del 60 con una chacarera que aún hoy perdura)-“cana” (policía en jerga carcelaria)-“cuarteto cordobés” (música nacida en Córdoba con identidad científicamente comprobada mediante bibliografía desde el punto de vista musical, originado en las corrientes inmigratorias, tiene coreografía propia que ya ustedes han copiado porque el legendario Don Francisco se encargó de llevar hace décadas, pero no lo pueden copiar porque es tradición y talento cordobés, diseminado ya en todo el territorio argentino. En “Calle Siete” hasta intentan bailarlo con la coreografía cordobesa)-“cagar” (en todas sus variantes: “cagar a trompadas”, “cagarte la vida”, “me estás cagando”, “cagarse de risa”, etc. Nosotros en Chile JAMÁS usamos esta expresión, hasta que empezamos a embelezarnos con la TV argentina!)-“caliente”/”calentura” (como enojo: “estoy re caliente y te voy a hacer cagar”; o eróticamente: “fulano está re caliente con mengana”)-“comiendo” (se la “está comiendo”, porque se acuesta con ella)-“campeón” (se dice cariñosamente a alguien)-“cumbia villera” (cumbia colombiana adaptada a la ‘villa marginal’ nacida en la crisis económica de 2001, interpretada con instrumentos electrónicos)-“colectivo” (bus)-“colectivero” (chofer del bus)-“cola” (trasero, nosotros decíamos “poto” ¿se acuerdan? Jamás dijimos “cola”)-“canchero” (conocedor de la cancha, con experiencia)-“comisaría”(¿no tenemos ‘retenes’ nosotros?)-“chabón” (palabra creada y alterada dos veces por los argentinos y que se origina en “chambón”, tiene registro de autoría en tangos del siglo pasado)-“chorear”(robar)-“choripán” (junto con “morcipan”, tradición indiscutiblemente argentina)-“chori” (apócope de choripán, cultura argentina y jamás chilena que no admite dudas. Encima lo exhibimos, junto con el “asadito”, como si fuera plato típico chileno ¡!!) (ver revista Tendencia, pág.22, Recetas del “doctor parrillero” que la usa como chilenismo sin sentir prurito. Los chilenos decíamos “chori” como sinónimo de agradable, simpático)-“chupar” (tomar alcohol)-“chupado” (borracho, nosotros decíamos “curado”)-“chau chau”(nosotros decíamos “chao” o “chaíto” ¿qué pasó, seguimos hechizados con los argentinos? Nuestros periodistas adoran decir “chau-chau”, como un argentino más)-“chanta” (viene de chantapufi, poco serio, que no es confiable, antiguo vocablo lunfardo)-“chicos”/”chicas” (antes decían “niños/as” o “cabritos/as”… y qué bonito sonaba)-“chau”(mirando con desprecio a alguien, andáte, desaparecé)-“depto” (por departamento)-“¡dale!” (nosotros decíamos “¡ya!”)-“dar pelota/dar bola” (atender)-“de una” (de una sola vez)-“diosa“ (mujer bonita)-enano” (a los niños chiquitos)-“emputecido” (enojado o complicado; nunca lo usábamos y ahora es penoso ver a los actores de teleseries usando estas palabras)-“encamarse” (¡obvio! acostarse para tener sexo)-“flaco” (en reemplazo de tipo: “vinieron tres flacos, vino un flaco a comprar”. A Claudia Di Girólamo le encanta porque la usa como si fuera un chilenismo más, igual que a todos los actores de los elencos de TVN, que mueren por hablar como los actores argentinos)-“el sueño del ‘pibe’” (expresión argentina que adora Pedro Carcuro, que habla siempre ‘como un argentino más’)-“guacho”/”guachita” (trato cariñoso en relaciones de mucho afecto, para nosotros siempre fue despectivo… ¡hasta ahora!)-“grosso”(grandioso, deriva de la fuerte tradición italiana que caracteriza a los argentinos)-“grasa” (muy ordinario)-“gauchada”(hacer un favor, algo típico de los ‘gauchos’)-“gato” (prostituta)-“guachada” (maldad)-“gil” (en lunfardo: tonto. Está registrado en casi todos los tangos)-“gilada” (grupo de gente masificada y también una “tontera”)-“grande!” (lo hemos copiado de “Grande pá!”, la inolvidable teleserie argentina)-“hijo de puta” o “hijo de re mil puta” (nosotros usábamos otros ‘garabatos’, como el tan chileno “chuch’e tu madre”, pero no éste)-“hincha/hinchada/hinchar” (el fanático de un deporte)-“hinchar las pelotas” (molestar)-“¡ídolo!” (admiración informal)- (“joda” (una broma, tomar el pelo)-“lolas” (a los senos, nosotros decíamos antes “lolas” a las adolescentes… hasta ahora)-“loco” (trato informal originado en la década del 60 con la exitosa revista cordobesa “Hortensia” que, supimos hace unos días, Don Francisco la compraba en Córdoba para luego contar esos chistes como propios)-“lucas” (miles; tal vez en Chile ignoran que también es una palabra del lunfardo)-“lomo” (buen cuerpo, originado en el lomo vacuno)-“lejos…/ por lejos” (“lejos” el mejor cantante, expresión absolutamente argentina, de la década del 80, que hasta llegó a cansar, aunque todavía la usan los argentinos) –“¡las pelotas!” (como respuesta: ¡ni se te ocurra!)-“mina” (palabra INDISCUTIBLEMENTE ULTRA ARGENTINA, de origen orillero-carcelario, palabra despectiva tanguera marginal para denominar a una mujer de mal vivir y que luego pasó al habla común de los argentinos y que los chilenos copiamos sin dudar y más encima creemos que es invento nuestro!)-“mierda” (los chilenos usábamos más bien el simpatiquísimo “chucha”, “¡ándate a la chucha!”, “¡por la chucha!”. Ahora usan “mierda” para todo: “¿qué mierda te pasa?” en vez de “¿qué chucha te pasa?”, por ejemplo)-“madre” (expresión cariñosa respetuosa a una mujer desconocida. Ahora la usa el conductor de “Calle 7”,entre otros conductores sin personalidad)-“montón” (“te quiero un montón”, “me costó un montón”)-“ni ahí” (para nada, absolutamente)-“no hay otra” (sin alternativa, viejísima expresión argentina)-“ni en pintura” (no quiero verte ni en pintura)-“orto” (trasero; pido perdón nuevamente por las citas textuales)-“piola” (palabra de origen carcelario arrevesada, viene de ‘limpio’, luego pasa a ser ‘piolín’ y más tarde ‘piola’, quiere decir muy astuto, simpático, ganador, también significa ‘soga fina’, lo que nosotros llamamos cordel)-“palos” (millones de pesos)-“palos verdes” (millones de dólares)-“para variar”(siempre igual, sin cambios)-“por si las moscas”( por si acaso. Estas dos útlimas expresiones muy usadas por Di Girólamo en teleseries que hemos podido mirar)-“¡pará!”/”pará, pará, pará!” (¡basta!, en argentino indiscutible, es invento de argentinos y que nosotros la adaptamos cambiando el acento, lo cual la hace horrible, porque no tiene que ver con la cadencia de nuestro hablar)-“al pedo” (quiere decir inútilmente, en algunos tangos dicen ‘al cuete’), “en pedo” (quiere decir borracho, nosotros antes decíamos ‘curado’)-“pelotudo” (nosotros decimos ‘huevón’, pero estamos enamorados de esta nueva palabrita)-“pendejo de mierda” (expresión muy argentina desde siempre, ahora usadísima por ustedes!)-“papá” (trato cariñoso entre malvivientes y mafiosos)-“peli” (película)-“piquito” (beso en la boca)-“policía”(¿no decimos ‘carabineros’?)“puteada/puteadera” (los chilenos les llamábamos ‘garabatos’… hasta ahora)-“quincho” (¿no les decíamos ramada o enramada…? ¡hasta ahora!)- “que estés bien”/”que andes bien”(saludo argentino. A Solabrrieta y a Sagredo les encanta!)-“rajar”(escapar)-“rasca” (muy ordinario; el autor de “Siútico” cree que es de origen chileno, pero no, es más argentino que el “asadito”, lo he comprobado viviendo y respirando del otro lado de la cordillera)-“se viene” (“Se viene el partido de…”)-“seño” (a la maestra) –“sorry” (disculpá), o “ella es muy sorry”(muy afectada y formal)-“se lo lloró todo”/”se lo vivió todo” (lloró o vivió muchísimo, o lo que sea, y los chilenos lo copian textual)-“trucho” (falso, falsificado)- “te lo juro por Dios” (nosotros decíamos “te prometo”)-“tema” (por “asunto”; no va a venir por el “tema” de la fiebre)-“te pasaste”/”se pasó” (costumbre difundida por Osvaldo Pacheco y Nelly Láinez en un tradicional sketch en el que él decía “Te pasaste Petronila”, década del 60) –“tranqui” (por tranquilo) (pág.18, revista Tendencia, lo usa la periodista en entrevista a Francisca Lewin Castellano (“tranqui” es una expresión argentina, sin discusión,… la periodista Andrea Lagos es argentina?)-“¿todo bien?” (pregunta característica de argentinos… hasta ahora) –“tumbero” (preso, en la jerga carcelaria)-“villa” (barrio pobre y marginal argentino)-“villero” (habitante de la villa. Nosotros decíamos “población”… hasta ahora)-“zarpado” (atrevido). Hasta a personajes serios (funcionarios, profesionales, etc.) repiten estos términos y rematan con un “como decimos nosotros”, o “como dicen nuestros jóvenes” (( ¡¡¡¿¿¿- ???!!!)).

Gestos argentinos, modos, tonos de voz, cadencias, forma de hablar copiados por actores, animadores y periodistas de cine, radio, televisión, prensa escrita y literatura. Hay programas titulados con expresiones indiscutiblemente argentinas, como “grosso” (un programa titulado “Año Grosso”, o similar, en un canal chileno…¿Es “grosso” un término habitual en Chile, como lo es en Argentina? Ustedes, compatriotas queridos, saben que no. ¿Y cuando gritan “Ídolo/ídola”, o “diosa”?¿Creen que es creatividad chilena?

La tradición asadera rioplatense, de las pampas ganaderas, la imaginamos chilena: ¿Por qué, compatriotas, se empecinan en tener identidad ganadera festejando el “18” con un “asado”, o con un “costillar a las brasas” o un “chori”, si NO es tradición chilena; nosotros tenemos OTRAS tradiciones que parece que despreciamos), y peor aún lo llaman “asadito”, diminutivo cultural argentino? ¿Por qué usamos el diminutivo “asadito” que NO es chileno? ¿por qué no buscamos NUESTRA PROPIA identidad en vez de buscarla en el “asadito”, el “costillar” o el “chori”? ¿no tenemos comiditas bien chilenas que nos darían identidad en vez de copiar la identidad argentina? ¿desde cuándo es nuestro el “bife de chorizo” o de “choripán”?¿saben que el choripán (o “chori”) es cultura estudiantil, sindical, futbolera, festivalera y callejera de Argentina en todos sus rincones y de toda la vida?¿desde cuándo es tradición chilena? ¿No tenemos comidas que nos identifican? ¿Por qué presentamos estas comidas como chilenas?¿CÓMO PUDIMOS LLEGAR A ESTO?

¿Por qué los humoristas chilenos copian los chistes que inventan los argentinos? Casi textual repiten chistes argentinos (muy fáciles de adquirir con DVD o Internet), como Coco Legrand y otros cuentistas que animan el Festival de Viña del Mar o programas de TV que repiten chistes de la usina argentina hasta con las expresiones “estar en pedo” (que nosotros jamás hemos usado), “estirado como bombo legüero” (¿bailamos los chilenos malambo y tenemos “bombo legüero” en nuestro folklore?), “chupar” (tomar vino en exceso), “un chupado” (borracho). Han llegado hasta a repetir sin sentido una vieja tradición argentino-española, que consiste en hacer “chistes de gallegos”, que los españoles responden o devuelven como “chistes de argentinos”. Pero esta tradición NO es chilena, sin embargo repiten los chistes de gallegos, de los que desconocen el fundamento histórico-sociológico, la razón de ser, el origen que tuvieron en Argentina y su simpática ‘devolución’ en España. Nos sorprendió ver en El matinal de Chile (TVN) durante el verano a un grupo de animadores, entre ellos Argandoña y Soto, celebrando “el nuevo estilo del humor chileno”… ¿CHILENO?… ¡ ARGENTINO! ¡pero si copian hasta las palabras más groseras que usan desde siempre los argentinos! Y ni hablar de un programa cómico que es una burda copia del gran cómico rosarino Alberto Olmedo. Un ejemplo más: ¿Por qué Pedro Lemebel usa palabras como “orto”, “laburo”, “cafiola” “puteo” (por garabatear), “me daba pelota”, “vihuela”, “yirando”, “piola”, “ni ahí”, “chanta”, “pendex”, “rajar” (por “escapar”)… ¿para qué seguir analizando al escritor chileno enamorado de palabras argentinas? ¿Teme no vender si no se hace “el argentino”?

Vivo media vida en Argentina y media vida en Chile. Voy y vengo. Me he sentido impactado con esta falta de orgullo por lo propio y la consecuente copia a los argentinos. Hasta he sido blanco de bromas muy justificadas. Porque los argentinos también se dan cuenta de esta falta de personalidad que nos aqueja. CHILENOS: ¿QUÉ NOS ESTÁ PASANDO COMO NACIÓN, QUE NO VALORIZAMOS NUESTRA TRADICIÓN LEGÍTIMA Y EN CAMBIO USURPAMOS LA DE NUESTROS VECINOS?¿POR QUÉ TENEMOS TAN POCA AUTOESTIMA?

El desmesurado esfuerzo de periodistas, locutores y artistas chilenos por marcar las s y las r “a la argentina” es penoso. Si nuestra costumbre es aspirar las eses y suavizar las erres (que suena tan bonito cuando los periodistas lo hacen sin darse cuenta) ¿por qué copian el estilo argentino cuya cadencia nada tiene que ver con el habla de Chile? (Carcuro y su equipo, como otros relatores deportivos, son especialistas en ese intento por hablar como argentinos. Solabarrieta, Sagredo y periodistas de Chilevisión y otros canales, hacen descomunal esfuerzo para hablar y gesticular y transmitir partidos como lo hacen argentinos y uruguayos). Y al iniciar su espacio saludan como argentinos: “Hola, qué tal, cómo te va?/¡Que estés bien, chau-chau!” Para poder copiar, por ejemplo, la expresión tan argentina “pará, pará, loco, pará” los chilenos cambian el acento afeando la expresión: pára, pára, pára… (cambiando el acento, la natural cadencia del habla argentina, y les suena como lo que es: un injerto, queridos compatriotas!) Y no suena bien porque no es auténtico. Los actores chilenos, claro, pierden espontaneidad y naturalidad, porque se les nota el brutal esfuerzo por hablar marcando exageradamente una vocalización ajena. Hacen cine y escriben literatura con términos argentinos y así salen a competir con un estilo que tiene éxito pero que no es chileno! (ni Bolaño se privó de usurpar palabras y expresiones argentinas (ejemplo: que te llovizne/llueva finito) ¿por qué no desarrollamos NUESTRA propia habla, que es tan simpática cuando se expresa un chileno auténtico? Enfatizan como los argentinos, cortando las frases, golpeando la entonación y gesticulando con un estilo que se nota ajeno. Es como si nuestros actores se desvivieran por parecer argentinos, y esto ocurre con los chilenos en general, basta sólo con observarlos. Exceptúo a los actores de mayor edad (que gracias a Dios son auténticos como antes de que nos invadiera la televisión y el cine argentinos). Basta mirar un poco de cine y televisión: Los actores que encarnan a “Marcos” y a “Diego”(este último siempre habla como argentino) en “40 y tantos”, no cultivan su propio estilo, como la queridísima C.Di Girólamo diciendo “por si las moscas”, “para variar” y “un flaco que vino ayer”; o el conductor de Calle 7 gritando “¡Ah, bueno!” o diciendo “madrecita” y haciendo el gesto argentino con los dedos índice y pulgar en ángulo recto, moviendo la mano cerca del mentón… ¡¡¡ ese es un gesto de los villeros y malvivientes argentinos, que ahora lo han adoptado todos los jóvenes argentinos !! ¡¡ y los chilenos lo copian también !! como las expresiones “me cagaste la vida”, “te está cagando”, “te voy a cagar a trompadas” (¿nosotros no decíamos ‘combo’?), “nos cagamos de la risa” (dice la Caty Salosny), “la re puta madre que te parió”, “estoy re caliente” (enojado o erotizado), ‘garabatos’ que no aparecían en Chile hasta por un pudor que siempre nos identificó o por nuestros complejos… hasta que decidimos copiar la natural desfachatez argentina). Sigrid Alegría protagonizó un policial en que hablaba como una argentina. La periodista rubia pelo corto de “Conecta2” habla como argentina (quizás lo es, no lo sé). O recrean el ciclo “Tiempo final” hablando como argentinos.

Lo dice el autor de “Siútico”, Oscar Contardo, y lo dice Isabel Allende en “Mi país inventado”: intentamos ser lo que nunca fuimos, en vez de mostrar lo que sí somos y que tiene valor. Él lo dice en un ejemplo: nunca fuimos país industrial y no tenemos infraestructura industrial obsoleta para adaptar como los tan famosos “lofts”, entonces los construímos como tales (ejemplo: ver revista La Hora urbana, edición nº 8, 13 de febrero de 2009 (¿Un loft en Ñuñoa?¿de dónde? En la página 11, bajo el título “Apuesta en común”, dice: “… “Esta casa es de mucho asado…” ¡ ”¿mucho asado?”! ¿país “asadero”?¿país “ganadero”?¿país con tradición vacuna y pampeana? ¿Por qué “casa de mucho asado”, por qué el “nuevo estilo de festejar con asado”? No es que esté mal, pero nosotros tenemos otras tradiciones acordes a nuestras riquezas; esto es un injerto cultural. Pero si hasta han puesto de moda, queridos compatriotas, accesorios con identidad ganadera del campo argentino!!! Ahora tenemos vacunos, pero de ahí a comportarnos como “país ganadero”… no es digno. Una mínima actividad vacuna no puede identificar un país que, por otra parte, tiene otras costumbres que SÍ nos identifican.

Pero, a propósito del libro de Contardo, “Siútico”, hemos leído en Argentina un libro casi idéntico, del conocido escritor Arturo Jaureche, llamado “Historia del medio pelo argentino”, que tiene más de 50 años… curioso ¿verdad? Tal vez es sólo una coincidencia, o una fuente de inspiración, porque son demasiado parecidos.

Las vedettes, los programas de farándula, Recarte Soto, no hacen más que mirar el otro lado de la cordillera, para ver qué hace Rial, qué hace Pollino, cómo se mueve Tinelli, qué hace Pergolini, aunque después cambien CQC por SQP, nada creativo, sólo cambio de letras (el programa chileno “Intrusos” ni siquiera buscó un sinónimo). Y los argentinos mencionados se jactan de “ir a Chile a enseñar”. Hay “barrabravas” que se jactan de haber ido a enseñar a los chilenos a cantar en las tribunas, porque los chilenos no inventan ni siquiera eso, me dijeron un día en una cancha en Rosario. Y sentí rabia, porque es cierto. Los cantos de los hinchas no se aprenden en un curso acelerado (“hincha”:término argentino-uruguayo, de ahí viene “hinchar las pelotas”, o sea insistir mucho, que ya copiaron los chilenos, por supuesto).

Recibimos turistas en Valparaíso con tanguerías y festivales de tango; y bailamos y cantamos tango, como si fuera nuestro. Copiamos la murga argentina (que en Argentina se practica cotidianamente porque es tradicional y se usa mucho en las manifestaciones de todo tipo, es una tradición netamente barrial que jamás existió en Chile y nada tiene que ver con la cultura chilena, pero ahí estamos copiando eso). Es pura cultura de argentinos y uruguayos (como el corso y la comparsa), que la comparten desde el nacimiento de ambos países, porque fueron un solo país hasta hace poco tiempo. ¿Qué tiene que ver la tradición chilena con redoblantes, bombos y bailarines murgueros? Ya los hemos visto en noticieros de la televisión chilena especialmente en manifestaciones callejeras… como si la murga nos perteneciera… Y vamos por el mismo camino copiando el Cuarteto Cordobés, con su música y su coreografía, que también queremos adoptar como propios, queridos compatriotas… ¡pero si nosotros nunca hemos formado parte del Virreinato del Río de La Plata ni de la cultura argentino-uruguaya! Ni hablar de la cumbia villera. Ya sabemos que la cumbia (indiscutiblemente colombiana), por la brutal crisis económica de 2001 en Argentina, creó un subgénero: la cumbia villera, con una jerga carcelaria propia de la marginalidad argentina… ¡pues allí estamos los chilenos, copiando otra vez, sin perdernos los sábados a la tarde los programas villeros de la tele argentina! Y nuestro espíritu copión tiene ya viejos antecedentes: en los 70 los argentinos crearon un programa llamado “Música en Libertad” (porque era emitido por el viejo Canal 9 llamado “Libertad”). ¿Qué hicimos los chilenos? ¡¡ lo copiamos !!… y se llamó “Múscia Libre” (¿a cuento de qué?).

Es increíble escucharlos cantar “Dale campeón, dale campeón”, cuando esto es un invento de las hinchadas argentinas en épocas de resistencia política. Cantaban la Marcha Peronista en los estadios cambiando la letra (chequeen letra y música por Internet: Marcha Peronista por Hugo del Carril). Y los chilenos copian a las hinchadas argentinas porque no inventamos ni siquiera eso. ¡Contratar barrabravas (término argentino-uruguayo) argentinos para que enseñen a inventar cantos para la cancha! ¡compadre… eso no se enseña, se trae genéticamente!). A propósito: ¿no teníamos otro nombre para “bautizar” a nuestro estadio que no fuera “El Monumental”, como la cancha de River desde hace más de 40 años? ¡Seguro que ya tendremos también una “Bombonera”…! ¡DEJEMOS DE COPIAR A LOS ARGENTINOS!

Copiamos personajes como Lanata (periodista desfachatado, que inventó un programa con un horario extraño de domingo a la noche, como el que luego emitió “casualmente” la tele chilena con periodistas “irreverentes” que sólo están copiando, Guillermo Nimo (estrambótico periodista deportivo caricaturesco imitado en Chile), Marcelo Pollino (virulento chismoso que le da clases a Recarte para que aprenda a hacer lo mismo y hasta con el mismo gesto!). Sobrenombres como “El Loco”, “El Bichi” (viene de “bicho”, tradicional trato cariñoso que se impuso a través de personajes de cine y televisión en los 50 y 60) son puramente argentinos, son siempre de “entre casa”, para dentro de la “familia”. O sea: Bielsa y Borghi, por ejemplo, son ‘El Loco’ y ‘El Bichi’ pero para los argentinos (adentro de Argentina, sobrenombres muy comunes inventados por argentinos en Argentina). Es un poco desubicado que los chilenos nos colemos en ese trato de “puertas adentro” (aunque El Bichi viva en Chile). Y tomamos prestado el sobrenombre de Mario Kempes “el Matador” (de los muy argentinos “Auténticos Decadentes” y de Cacho Castagna) para usarlos con nuestros deportistas chilenos. ¿Es que no tenemos iniciativas? Copiamos hasta en la campaña del presidente Piñera, que usó un tema musical del muy argentino Quique Villanueva (“Quiero gritar que te quiero”) famoso en la década del 70 y que nunca perdió vigencia en Argentina…. ¿no había algún creativo que escribiera un tema para la ocasión?

La lista podría seguir (como cuando en Chile dicen “grupete”, “lookete”, etc). Ustedes se enojarán, claro, pero podrían consultar el magnífico “Diccionario del habla española” de María Moliner (el mejor y más actualizado en lengua y habla española), que señala perfectamente el origen argentino de los términos que en Chile usamos como propios. Y estamos convencidos de que son “chilenismos”. En ese genial diccionario aparecen todos estos vocablos acompañados de una aclaración entre paréntesis: (arg.) o (arg.-urug.), ya ven que nosotros no existimos en la autoría. Consulten también los diccionarios de lunfardo argentinos o argentino-uruguayos o las diversas historias del Tango, o las letras de los tangos antiguos (allí nacen palabras como ‘mina’, ‘bacán’, ‘chabón’, etc.), que dan derecho de autor al habla de los argentinos que en Chile creemos propia. Consulten tales libros y me darán la razón. Si ustedes, compatriotas, sintieran orgullo por la “chilenidad”, no copiarían la tradición argentina. No sólo no desarrollamos la propia identidad, sino que succionamos al vecino sus propias costumbres, como si quisiéramos todos ser argentinos. Vendemos productos culturales con formato argentino, lo que pone en duda la “honestidad intelectual”. Esto, lamentablemente, ha generado entre los argentinos la convicción burlona de que es fácil vender en Chile, porque los chilenos no inventamos nada, por eso en los países rioplatenses nos llaman “copiativos”, en vez de “creativos”. Creo imprescindible decirles, compatriotas, que tenemos que buscar el propio estilo. Seamos nosotros mismos. En Argentina y Uruguay (países hermanos gemelos) existen Diccionarios de Lunfardo reconocidos por la Academia Española que son un verdadero certificado de autoría en el que los chilenos, no entramos, porque no tenemos vínculo con el Lunfardo. La televisión argentina ha invadido Chile y Latinoamérica con docenas de canales y cientos de buenas películas; y los actores y periodistas chilenos copian el estilo. Es una pena muy honda que siento, porque soy un estudioso de este tema y porque comparto criterio con otros chilenos que viven en Argentina. Y todos sentimos lo mismo: en Chile se admira secretamente a los argentinos y hasta llegaríamos a decir “che” y vivir con el mate en la mano o a jugar al Truco con tal de parecernos más. Y esto no es bueno para nosotros. Chile está pendiente de Argentina, que no está pendiente de Chile, porque ella se integra hacia el Este, con los países rioplatenses con los que sí que tiene relación fraternal porque nada los separa; cruzan caminando las fronteras; los argentinos, uruguayos, paraguayos y brasileros van y vienen como dentro del mismo país único que alguna vez conformaron (la Historia así lo certifica). Esa libertad la da la ausencia de límites físicos, que une fuertemente a Argentina especialmente con Uruguay, por eso comparten las tradiciones pampeanas, el mate, el asado (en todas sus variantes), el gaucho (o gaúcho del sur brasileño), la murga (tan parecida a la bazucada por la proximidad y familiaridad con Brasil), el candombe, las comparsas y los corsos, el tango, la milonga, el habla, los términos, el lunfardo, los gestos, programas televisivos de emisión conjunta y actividades de vacaciones compartidas en los países del otro lado de la altísima e interminable cordillera andina, verdadera barrera. Chile está aislado entre la cordillera y el océano. Hay amistad, cariño y cordialidad, pero la cordillera separa idiosincrasias. Y no nos parecemos a ellos, aunque los chilenos sigamos copiando, porque no se trata de alguna influencia entre países limítrofes, hablo de injertos, de “copia”, de imitación de estilo.

Los pueblos deben desarrollar su propia tradición regional para integrarse cada uno con SU identidad. Que este aporte de chilenos residentes en Argentina sirva para que nuestros queridos compatriotas reflexionen, aunque se enojen. Saben que lo expuesto es rigurosamente cierto, aunque lo nieguen. Los muy jóvenes hasta deben de creer que así es la “tradición” chilena. Y ellos, los jóvenes, siguen copiando, a su vez. ¡Dejemos de copiar estilo argentino! A esta altura de esta carta ellos ya inventaron docenas de nuevos formatos y expresiones y nosotros esperando para copiar. Seguramente ustedes, hermanos, están enojados con esta carta, pero deben estar agradecidos. Los chilenos que integramos este grupo nos sentimos apenados y suscribimos la necesidad de que Chile VALORICE SU PROPIO ESTILO. Siempre hemos admirado a los argentinos, pero debemos encontrar NUESTRO estilo. Como chilenos de pura sangre les ROGAMOS: ¡Ya mismo seamos nosotros!

Compatriotas, va nuestro abrazo, comprometido con la “chilenidad”, si es que somos capaces de encontrarla. Y les pedimos: hagan circular esta carta, nos beneficiará a todos. ¡Y QUE VIVA CHILE Y EL 18, PERO CON NUESTRAS COMIDAS Y RESCATANDO NUESTRA FORMA DE HABLAR!


Rogelio José González Brizuela (y chilenos residentes en Argentina y en Chile).
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