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Cinco formas de morir por una selfie



Las formas más absurdas de morir por sacarse una "selfie" en situaciones extremas




En lo alto de un edificio, con animales peligrosos, en el techo de un tren. El gusto por fotografiarse en situaciones de riesgo está provocando una peligrosa tendencia que en algunos casos se paga con la vida

1. Caerse del Taj Mahal

A fines de septiembre un turista japonés moría tras caerse por las escaleras de entrada del famoso monumento indio Taj Mahal mientras se fotografiaba a sí mismo.

El turista, que iba acompañado de otras tres personas, no fue el único en caerse. Uno de sus compañeros también tropezó y se rompió una pierna, según informó la BBC.

En ese mismo lugar se han producido varias muertes en años recientes por caídas mientras los turistas se hacían selfies.
2. Morir de un disparo

Por increíble que parezca, también se han registrado casos de personas que murieron al hacerse selfies con una pistola.

Fue el caso de Deleon Alonso Smith, un joven de 19 años de Texas (EE. UU) que murió en agosto por un tiro en la garganta cuando se le disparó una pistola con la que se estaba fotografiando con su teléfono.

No es el único caso: una empleada de una oficina de Moscú, de 21 años, recibió un disparo en la cabeza en mayo mientras trataba de retratarse

Tuvo mejor suerte: no murió porque la pistola no era letal, pertenecía a un guardia de seguridad y disparaba balas de goma. Aun así, tuvo que ser hospitalizada en estado crítico, según informó la agencia rusa RIA Novosti.

3. Caer de un puente o de un edificio

Fotografiarse desde las espectaculares alturas de un edificio es una de las situaciones más peligrosas que se han puesto de moda.



Abundan por redes sociales autorretratos tomados desde puentes, grúas o rascacielos.

Además del mencionado caso del joven Retrovsky, se puede poner como ejemplo a una universitaria de 21 años, también rusa, que se precipitó desde la valla de un puente próximo al Centro Internacional de Negocios de Moscú cuando se disponía a realizarse una foto con su celular.

. Electrocutado en el techo de un tren

Otra persona que pagó cara su afición a las selfies fue Anna Ursu, una mujer rumana de 18 años que buscaba la selfie perfecta y encontró la muerte de forma inesperada el pasado mes de mayo.

En una estación de tren de Iasi, Rumania, la chica decidió que subirse al techo de un tren sería una manera divertida de fotografiarse.

Cuando la joven subió, su cuerpo entró en contacto con unos cables por los que pasaban 27.000 voltios.

Su cuerpo entró en llamas y una amiga que la acompañaba salió despedida por la fuerza de la descarga, según publicó el periódico Daily Mail.



Fotografiarse delante de animales peligrosos es otra de las preferencias de algunos aficionados a los selfies.

Fue el caso de David González López, un español de 32 años que mientras se sacaba una selfie en uno de los típicos festejos taurinos que se celebran en España.

El hombre estaba en la calle a cierta distancia del animal tratando de meter en el cuadro de la imagen al toro y a sí mismo.

De repente, el toro avanzó hacia él y lo corneó.


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