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Comprandole Ropa a Mamá

Yo soy de las personas a las que les gusta ir a los mercaditos de pulgas, mercados sobre ruedas o segundas como quiera que les conozcas, a buscar cosas, objetos y sobretodo ropa usada de muy buena calidad. Me gusta ir por lo menos una vez al mes a recorrer las calles para ver las novedades y de cierta forma para renovar mis propias ideas, el caminar esas calles con objetos tan diversos, sirve al mismo tiempo para relajarme y ver el mundo desde otro punto de vista.

Ver las cosas tan diversas que existen, saber que alguien que alguien las uso, que a alguien le gustaron, me hace pensar en la diversas de formas que existen en ver las cosas, en apreciar el arte o la forma de la estética y lo “bonito” según las diferentes etapas de la vida.

El mes pasado, mi madre me pidió que le trajera un pantalón corto, tipo pescador para ella, que lo quería utilizar para salir a caminar en las mañanas, que porque el que tenía ya lo quería “jubilar”, es decir, sacar de su closet y cambiarlo por uno nuevo. Claro que me dijo: “mira, quiero un pantalón que sea de este largo, pero que no sea blanco, porque tengo ya tengo tres; que no sea negro porque lo quiero para salir a caminar en las mañanas y el negro conserva mucho el calor; que no sea azul marino, porque se ve muy formal y salir a caminar es algo deportivo, relajado; que no sea café porque no me gusta ese color; que no sea rojo, porque que van a decir las vecinas, que que color tan estridente para caminar; búscame algo así como azulito o beige, que sea color pastel para que te sea fácil encontrar uno. JAJAJAJAJA, después de esta explicación, me quedó muy claro lo que no debía de traer.

Me fui a caminar al mercadito y encontré muchas cosas, fue un gran día, de esos en los que encuentras miles de cosas nuevas y a unos precios increíbles pero del pantalón tipo pescador de color pastel que quería mi mamá NADA, así que decidí comprarle uno que encontré color azul marino muy bonito casi nuevo con una valenciana y una blusa muy linda blanca con finas líneas de color azul, de manga ¾ que hacía conjunto con ese pantalón. La blusa lo único que tenía era que le hacían falta los botones, de ahí en mas estaba en perfectas condiciones. Asi que terminando mi recorrido fue a una mercería a comprar unos botones para la blusa y la dependienta me enseñó una gran variedad de botones de madera que estaban a muy buen precio. ¡Y con lo que me gustan a mi los botones hechos de madera!, de inmediato encontré unos botones pintados a manos con el mismo diseño de la blusa, fondo blanco y unas finas líneas azules y de madera.
Llegué muy feliz a la casa, le cocí los botones a las blusa y muy feliz, le dí el conjunto a mi mamá, obteniendo como respuesta, gracias hija ¿y los pantalones que te encargué?.
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