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Continua la Maldad Macrista: “ataque a la cultura popular”

Continua la Maldad Macrista: “ataque a la cultura popular”

Los vecinos se movilizan contra el cierre del ArteCinema

Las nuevas autoridades del Incaa decidieron no renovar el contrato de alquiler para la emblemática sala de Constitución.



Desde 2009, en el barrio de Constitución funciona una sala que programa cine autor, de calidad, con entradas populares, y que se convirtió en un espacio de inclusión e integración de públicos diversos, debido a las características de la zona. Sin embargo, su cierre es inminente: el 31 de julio dejará de funcionar. Es que las nuevas autoridades del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) decidieron no renovar el contrato para el Cine.ar Sala ArteCinema, ubicado en Salta 1620 (esq. Juan de Garay). “La sala se cierra porque el Incaa suspende el pago que hacía a los dueños del cine en concepto de alquiler por la sala. Este monto que entregaban en concepto de subsidio es utilizado por los dueños para afrontar los gastos de servicios y sueldos. Para seguir abierta necesita esa inversión y los dueños no quieren ni pueden subvencionar el espacio”, explica María Eugenia Fernández Andes, integrante de la asamblea Vecinos y Amigos en Defensa del Cine Arte Cinema. Por este motivo, el heterogéneo grupo de espectadores que integran la asamblea organizarán esta tarde a partir de las 15 en la puerta de la sala un festival cultural para pedir por la continuidad del espacio. Las murgas Los Calaveras de Constitución, Los verdes de Monserrat, Garufa Constitución y el grupo De Lonko Folclore Latinoamericano serán algunos de los atractivos de la jornada (que en caso de lluvia se pasa al sábado 22).

La noticia se enmarca en un contexto de disminución en la producción de películas nacionales, pérdida de acuerdos de coproducción y despidos. El espacio, que cuenta con tres salas de diversos tamaños, es el segundo en todo el país en cantidad de espectadores al año. Hoy se venden alrededor de 1.000 entradas por semana y en 2015 alcanzó los 90.000 asistentes. “Los dueños intentaron dialogar con el Incaa para mantener este acuerdo que en la actualidad es de palabra, no hay convenio ni contrato. Ante la negativa de este ente, no pudiendo mantener el espacio, despiden a los empleados (un proyectorista, un boletero, un acomodador y un administrador) y cerrarán el 31 de julio”, informa Fernández Andes. Los empleados, que ya recibieron un telegrama de despido, son tercerizados: cobraban el sueldo a través del Incaa a partir de un convenio que tenían con los propietarios de la productora, Grupo Aleph, que es la dueña del cine.



Para evitar su cierre, la asamblea se reúne todos los miércoles en la puerta de la sala y ya juntaron 3.000 firmas para “acercar a la Legislatura y también a las autoridades nacionales”. “Los vecinos estamos llevando adelante acciones tendientes a defender el espacio cultural que significa para el barrio y para todo ciudadano de CABA. Buscamos la declaratoria de la legislatura de preocupación e interés cultural”, cuenta Fernández Andes. “Parecería que su destino está siempre en la cuerda floja, ya se cerró en otras épocas y fue reabierta por la ley que obliga a recuperar o reemplazar una sala teatral por otra en caso de demolición”. Lo cierto es que en Constitución no hay otra sala de cine y el espacio no solo garantiza el derecho de acceso popular a la cultura (las entradas valen 15 pesos), sino que también funciona como espacio de integración social.

“El público del Arte Cinema es de una enorme diversidad cultural y social. Asisten estudiantes (hay varias facultades, escuelas de cine y arte cercanas), jubilados, pacientes del Hospital Borda (que está a seis cuadras), del Garrahan (internaciones prolongadas), espectadores que llegan en trenes y subterráneos desde varios puntos de la zona. E incluso gente en situación de calle”, describe la también docente. “Convivimos sin distinción de clases y credos. Viajamos juntos en la aventura del cine. Hay personas que adquirieron una cultura cinéfila a partir de esta sala. Sin lugar a dudas es un ataque a la cultura popular”, sentencia.

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