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Cristina sin 17 de octubre

MUSICA PARA AMBIENTAR EL POST







Vamos a tratar de ordenar un poco la discusión después del tsunami legal que el juez Bonadio desató sobre Cristina.



En primer término corresponde decir que no hubo un 17 de octubre. El sueño de Cristina y de Hebe Bonafini no se produjo. El pueblo argentino, en su mayoría, no se volcó a las plazas de todo el país para pedir que no metan presa a Cristina. Hubo una movilización módica que repitió las que se hacen con cierta regularidad y en donde las fuerzas de izquierda y el cristinismo convocan a todo su activo mediante colectivos y con disciplina militante. Ayer en Plaza de Mayo no hubo gente independiente, personas sin encuadramiento que indignadas hayan ido a protestar en ayuda de Cristina.



Es cierto que esos grupos con gimnasia de marchas y piquetes pueden producir mucho daño, llenando de mal humor y turbulencias violentas la vida cotidiana. Pero no parece comprobarse la hipótesis de que Cristina es Evita o Perón y que el pueblo pobre es capaz de dar la vida por ella.
Hebe en su fanatismo le dijo al presidente Macri que tuviera “ojito” porque si la tocaban a Cristina se iba a desatar una tormenta social terrible del tamaño de tres 17 de octubres.



Y la verdad es que la concentración en Plaza de Mayo fue una más de tantas y casi, casi no acusó peso en la balanza.Ni siquiera quedará en la historia entre las movilizaciones más importantes.
Con esto quiero desmontar un mito y una amenaza.



Pero hay otro mito, una mentira absoluta que solo se la creen lo que son capaces de decir que Lázaro Báez y el Pata Medina son presos políticos. Todos repiten que son perseguidos políticos cuando en realidad son perseguidos por el Código Penal. A nadie se lo encarcela o investiga por lo que piensa sino por lo que robó o por el daño institucional que causaron durante 12 años de gobierno. Pero la falsedad más evidente la dijo Cristina ayer: “Macri dirige la orquesta y Bonadio ejecuta la partitura”.
Es evidente que el ladrón cree que todos son de su misma condición. Se le pueden hacer mil críticas a Macri y a Bonadio. Pero ni el presidente es capaz de dar una orden a un juez y violar la independencia de la justicia ni el juez federal es un hombre presionable que actúe como títere de nadie.



Los Kirchner dicen esto porque fue lo que ellos hicieron durante su gobierno. Colonizar la justicia con la camiseta partidaria, colocar a Gils Carbó como jefa de la impunidad K y extorsionar con carpetazos de su vida privada a jueces que no simpatizaban políticametne con ellos. Eso hacía Cristina. Pero eso no lo hace Macri. No hay presión sobre los jueces ni tampoco sobre los periodistas. No lo pueden entender, pero es así. Por eso les va tan mal: parten de un diagnóstico falso.



La otra mentira flagrante y demasiado burda es que no hay estado de derecho en la Argentina. Algunos gurkas hasta hablan de dictadura. La democracia funciona a pleno. La independencia de los poderes es impecable. Y Cristina y su banda pueden apelar a todas las instancias superiores que deseen. Cristina tiene 4 procesamientos y se viene un quinto. Todos son jueces distintos y causas de las más diversas. Inventan descaradamente que no hay estado de derecho para victimizarse como perseguidos políticos. Un verdadero disparate.




Le digo más: el gobierno no está para nada contento con las decisiones del juez Bonadio. Le complican la vida en el Congreso a la hora de buscar consensos para las leyes claves que necesita y enrarece el clima callejero que suele espantar o retrasar las inversiones. El gobierno no presionó a los jueces para que aceleraran las investigaciones sobre la corrupción K. Son los jueces que se mueven con autonomía tal vez con la intención de recuperar la credibilidad después de que Comodoro Py cajoneara durante años las denuncias más importantes.



La pregunta es qué puede hacer Macri frente a esto. Así como está mal que interfiera en otro poder para acelerar las causas, también es anticonstitucional que se meta para frenar las causas o adecuarlas a la necesidad de sus tiempos políticos.



Pero está claro que a los cristinistas no les interesa la verdad. Fueron grandes manipuladores en el gobierno y son grandes manipuladores en el llano. Solo que ahora no tienen tantos recursos. Sin embargo Cristina dice que quieren silenciar su voz mientras se manda una larga conferencia de prensa en cadena nacional por todos los canales de noticias, aun de los que más la critican y a los que ella quiso destruir como TN. Entonces, ¿De qué silencio, de que censura hablan?



Juan Grabois, el principal amigo del Papa y el principal enemigo de Macri después de Cristina, dijo que Bonadio no salió de un repollo, nació de una servilleta. Se refiere al gobierno de Menem con el que el matrimonio Kirchner compartió la boleta electoral en siete ocasiones. Grabois habla de la política represiva del gobierno y defiende a Cristina mientras produce cortes de calles casi todos los días, fogonea las protestas más diversas y salvajes y pide más dinero al ministerio de Carolina Stanley.



¿Cuáles son las novedades informativas rigurosas? Según nuestro compañero Marcelo Bonelli en un documento secreto que consta en el expediente se asegura que el pacto de impunidad que Cristina les garantiza es a cambio de granos, tecnología nuclear y recursos energéticos por una suma aproximada de 10 mil millones de dólares que ponía Irán. Y que el gestor de esa transa repugnante fue Hugo Chávez.



El juez Bonadio con un criterio razonable explica el tema de la traición a la patria con claridad. La guerra ahora no es tradicional. Determinados actos terroristas son actos de guerra aunque el agredido no los conteste en forma armada. El juez dice que eso fue lo que hizo con la embajada de Israel y la AMIA “una potencia extranjera que (como está demostrado judicialmente) ordenó, organizó, financió o instigó” esos dos actos de guerra “en nuestro país contra ciudadanos desarmados e inocentes considerado un crimen de lesa humanidad y perpetrado por la Jihad Islámica de Hezbollah del Líbano.



Cristina está en problemas y muy aislada políticamente. Pichetto juntó un bloque de 25 senadores peronistas y Cristina solo 8. 25 a 8 es una paliza política y eso demuestra que Cristina depende de Pichetto para que el senado levante o no la mano otorgando el desafuero que pide Bonadio.
Hasta Carlos Zannini, el alter ego de Cristina se diferenció de ella. No quiso repetir que no hay estado de derecho. Es una mentira demasiado grosera. Su abogado dijo que van a apelar, por supuesto, pero que no hay motivo para recusar a Bonadio,y que tampoco encuentran razones para recurrir a los tribunales internacionales.



Cristina no es una víctima. Es la victimaria. De los argentinos que fueron saqueados en sus patrimonios producto de la mega corrupción de estado y también de los familiares de las víctimas de los atentados que todavía piden verdad y justicia. Ningún argentino patriota quiere pactos tenebrosos que ayuden a los enemigos que perpetraron dos actos de guerra en nuestro territorio nacional. Eso se llama traición a la patria. Acá y en la China.



Cristina no tuvo su 17 de octubre y es difícil que lo tenga. Hasta los gobernadores peronistas se callaron y otorgaron. La única verdad es la realidad. Y está claro que Cristina no volverá y será millones. Los millones ya se los llevó antes. Cristina no es Evita. No vive en el corazón de los humildes. Vive en Recoleta, en Puerto Madero y en el Calafate.



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