Cuanto cuesta un "hijo"



Buenas mis amigos, les traigo un nuevo post, vi esta informacion por ahi y la quize compartirla con todos ustedes.
Asi que desde ya gracias por sus comentarios, que son bienvenidos.


Recomendaciones:
Si ya viste esto en algun otro lado, simplemente vete.
Si piensan que el post es repost, disculpenme pero no lo eh visto aqui y no le eh copiado a nadie de aqui.
Toda la informacion la saque de varias paginas, asi que no es de mi autoria pero si mi recopilacion.
Borro comentarios fuera de lugar y de tadingas.

Ahora si al post, espero les guste


Y la pregunta del año es


¿Cuanto cuesta un hijo?


Recientemente un artículo decía:
Que el costo de crianza de un niño desde su nacimiento,
hasta la edad de 18 años,
era de $160,140.00 dólares ,
para una familia de clase media .


Para aquellos
que tenemos hijos ,
estos números nos llevan
a fantasear
sobre todo el dinero
que podríamos tener amontonado,
si no fuera por ellos.


Para otros,
este número solo podría
confirmar su decisión
de seguir sin hijos


Pero $ 160,140.00, no es una cifra tan grande ,
si la desglosamos ,
ya que se convierte en:
$ 8,896.66 por año ,
$ 741.38 por mes ,
$ 171.08 por semana.
Tan solo
$ 24.44 por día.


Un poco más de $ 1.00 dólar por hora.


Aun así , se podría inferir
que el mejor consejo financiero podría ser:
“No tenga niños , si quiere ser rico”



Y nos extraña,
que haya quien está dispuesto a invertir,
no sólo $ 164,140.00,
sino $ 320,280.00 o más…


La pregunta es...

¿Qué obtienes a cambio
de tu inversión
de $160,140.00 dólares?


Risitas bajo las sábanas , todas las noches.


Más amor,
del que tu corazón puede soportar.


Inagotables besos de mariposa,
y abrazos de oso.


El asombro interminable,
ante las maravillas de la naturaleza,
como las piedras, los peces, las nubes y…
las galletas calientes.


Una mano para sostener,
normalmente cubierta con mermelada.


Un compañero para hacer burbujas,
remontar barriletes,
construir castillos en la arena,
mojarte, y divertirte como un enano.


Alguien para reírse tontamente de uno mismo,
sin importar lo que diga el jefe,
o cómo se hayan portado las acciones
durante la jornada.


Ver prenderse la luz,
cuando ellos empiezan a entender,


como el sumar y el restar.

cómo equilibrarse en la bicicleta,


y que Santa,
no es el verdadero significado de la Navidad.


Ver dibujos animados
en la mañana del sábado.

O ir a ver  películas de Disney,
y pedirle deseos a las estrellas.


Puedes pegar arco iris, corazones y flores,
debajo de los imanes del refrigerador,
y coleccionar flores de tallarines,
pintados para la Navidad.


impresiones de las manos en arcilla,
y tarjetas con dibujos
en la parte de atrás para el Día del Padre,
o de la Madre.


Por sacar una astilla,
llenar la piscina inflable,


llevarlo a caballito muy lejos,


y por adiestrar un equipo de fútbol,
que nunca gana,
pero siempre logra como premio un helado.


Consigues un asiento VIP en su historia,
para ser testigo: 
del primer paso,


de la primera palabra


del primer diente que cae,


de la primera oración.


De la primera vez en la feria,


de la primera cita.


Consigues ser inmortal.
Logras agregar otra rama a tu árbol genealógico,
y si tienes suerte,
una nueva lista de activos en tu inversión,
llamada “nietos”.


Justicia Criminal


Comunicaciones


Y Sexualidad Humana,
que ninguna universidad del mundo,
puede igualar.


Ante los ojos de un niño,
estás en el mismo escalafón que Dios,
tienes todo el poder para:


sanar un llanto,


espantar a los monstruos,
que están debajo de la cama.


Y amarlos sin límites,
de forma tal que un día,
ellos tambien amen como tú:
sin tomar en cuenta el costo.




Y para mi lo mejor que me pudo aver pasado en toda mi vida

Ahi les dejo 10 claves para educar a tu hijo


1. Un ejemplo vale más que mil sermones

Desde muy pequeños los niños tienden a imitar todas nuestras conductas, buenas y malas.
Podemos aprovechar las costumbres cotidianas -como saludar, comportarnos en la mesa, respetar las normas al conducir- para que adquieran hábitos correctos y, poco a poco, tomen responsabilidades.
De nada sirve sermonearle siempre con la misma historia si sus padres no hacen lo que le piden.

2. Comunicación, diálogo, comprensión…

Las palabras, los gestos, las miradas y las expresiones que utilizamos nos sirven para conocernos mejor y expresar todo aquello que sentimos. Por eso, incluso durante el embarazo, hay que hablar al bebé.
Debemos continuar siempre con la comunicación. Hablarle mucho, sin prisas, contarle cuentos y también dejar que él sea quien nos los cuente.
¿Has probado a hacerle una pregunta que empiece con «Qué piensas tú sobre...»? Así le demostramos que nos interesa su opinión y él se sentirá querido y escuchado.


3. Límites y disciplina, sin amenazas

Hay que enseñarle a separar los sentimientos de la acción. Las normas deben ser claras y coherentes e ir acompañadas de explicaciones lógicas.
Tienen que saber lo que ocurre si no hace lo que le pedimos. Por ejemplo, debemos dejarle claro que después de jugar tiene que recoger sus juguetes.
Es importante que el niño -y también nosotros- comprenda que sus sentimientos no son el problema, pero sí las malas conductas. Y ante ellas siempre hay que fijar límites, porque hay zonas negociables y otras que no lo son. Si se niega a ir al colegio, tenemos que reconocerle lo molesto que es a veces madrugar y decirle que nosotros también lo hacemos.


4. Dejarle experimentar aunque se equivoque

La mejor manera para que los niños exploren el mundo es permitirles que ellos mismos experimenten las cosas. Y si se equivocan, nosotros tenemos que estar ahí para cuidar de ellos física y emocionalmente, pero con límites.
La sobreprotección a veces nos protege a los padres de ciertos miedos, pero no a nuestro hijo. Si cada vez que se cae o se da un golpe, por pequeño que sea, corremos alarmados a auxiliarle, estaremos animándole a la queja y acostumbrándole al consuelo continuo. Tenemos que dejarles correr riesgos.

5. No comparar ni descalificar

Hay que eliminar frases como «aprende de tu hermano», «¿Cuándo vas a llegar a ser tan responsable como tu prima?» o «eres tan quejica como ese niño del parque».
No conviene generalizar y debemos prescindir de expresiones como «siempre estás pegando a tu hermana» o «nunca haces caso».
Seguro que hace muchas cosas bien, aunque últimamente se esté comportando como un verdadero «trasto». Cada niño es único, no todos actúan al mismo ritmo y de la misma manera.
Frases como «tú puedes nadar igual de bien que tu hermano, inténtalo. Ya lo verás» transforman su malestar en una sonrisa y le animan a conseguir sus metas.


6. Compartir nuestras experiencias con otros padres

Puede sernos muy útil. Así, vivir una etapa de rebeldía de nuestro hijo, algo muy frecuente a determinadas edades, puede dejar de ser una fuente de angustia tremenda y convertirse, simplemente, en una fase dura pero pasajera. Frases como «no te preocupes, a mi hijo le ocurría lo mismo», pueden ayudarnos a relativizar los «problemas» y, por tanto, conseguir que nos sintamos mejor y actuemos más tranquilos.
Si estamos desorientados, preocupados o no sabemos cómo actuar, siempre podemos consultarlo con un profesional. No tenemos nada que perder.


7. Hay que reconocer nuestras equivocaciones

Tenemos derecho a equivocarnos y eso no significa que seamos malos padres. Lo importante es reconocer los errores y utilizarlos como fuente de aprendizaje.
Una frase sencilla como «perdona cariño, refuerza su buen comportamiento y nos ayuda a sentirnos bien.


8. Reforzar las cosas buenas

Está comprobado que los refuerzos positivos gestos de cariño, estímulos, recompensas resultan más eficaces a la hora de educar que los castigos. Por eso siempre debemos darle apoyo afectivo y dejar que sea él el que, según su capacidad, resuelva los problemas.
Los niños son muy sensibles y los calificativos como «tonto» o «malo» les hacen mucho daño y pueden afectar de modo negativo a la valoración que tienen de ellos mismos.
Debemos ser generosos con todo aquello que les hace sentirse valiosos y queridos. Si le premiamos con caricias, abrazos o palabras como «guapo» o «listo», estamos construyendo una buena autoestima.
Tan importante como rectificar sus malas conductas es reconocer y reforzar las buenas.


9. No hay que pretender ser sus amigos

Aunque siempre conviene fomentar un clima de cercanía y confianza, eso no significa que debamos ser sus mejores amigos.
Mientras que entre los niños el trato es de igual a igual, nosotros, como padres y educadores, estamos situados en un escalón superior. Desde allí les ofrecemos nuestros cuidados, experiencia, protección… pero también nuestras normas.
Buscar su aprobación continua para todo puede ser un arma de doble filo, ya que la amistad también es admiración y confianza y le resultará muy difícil confiar en nosotros si no sabemos imponernos.
Un buen padre no es aquel que cede de modo continuo y no enseña.


10. Ellos también tienen emociones

A veces pensamos que solo nosotros nos sentimos contrariados y que los niños tienen que estar todo el día felices. Pero también tienen preocupaciones.
Su mundo emocional es igual o más complejo que el nuestro, por eso conviene dar importancia a sus emociones y ser conscientes de ellas. Debemos ayudar a nuestro hijo a poner nombre y apellido a lo que experimenta y siente.

Bueno eso fue todo amigos, espero les haya gustado.