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¿Cuanto te pagaron por renunciar a tus sueños?

Esta es tu vida!


Esta es tu vida.
Ten confianza en ti.
Usa el poder de escoger lo que deseas hacer y hazlo bien.
Usa el poder de amar lo que deseas en la vida y ámalo con fidelidad.
Usa el poder de caminar en un bosque y ser parte de la naturaleza.
Usa el poder de controlar tu propia vida.
Nadie puede hacerlo por ti.
Nada es demasiado bueno para ti. Tú te mereces lo mejor.
Usa el poder de hacer que tu vida sea sana, emocionante, completa y muy feliz.
Usa el poder de crear tus propios sueños y convertirlos en realidad.





Si uno avanza confiado en la dirección de sus sueños

y acomete la vida que se ha imaginado para sí,

hallará un éxito inesperado en cualquier momento.


Henry David Thoreau



Los sueños funcionan cual brújula que nos indica el camino hacia el progreso espiritual. Laten en el corazón por la importante razón de conectarnos con nuestro YO ESENCIAL y Espíritu. Nos inspiran a revolucionar nuestra vida personal y psíquica (en energía). Pero transformarnos no significa convertirnos en otra persona, sino en nuestra mejor versión. Puesto que solo esta última plasmará las ilusiones que nos pertenecen, ellos nos muestran la senda auténtica de evolución inmanente.

Los sueños nos inspiran, apasionan, engrandecen y fortalecen, ellos alimentan nuestra vida toda. Renunciar a estos mensajeros implica la cobardía de dar la espalda a nuestra autentica felicidad.

Todos cobijamos sueños, en su mayoría relacionados a transfigurar la totalidad o parte de las tres áreas más importantes de nuestra vida: amor (pareja), salud (cuerpo), y prosperidad económica (dinero). Debilidades en cualquiera de ellas nos impulsan a metamorfosear nuestro ser y a ellas mismas.





NUESTRA MEJOR VERSIÓN

Bienvenidos entonces a descubrir nuestro hondo poder interior, solo nuestra mejor versión obligada a emerger por los sueños es el auténtico poder de manifestación. La inquietud maravillosa que yace al intentar vivir un sueño nos empuja a autotransformarnos y crecer, no tanto externa (aunque ello sucederá), sino internamente.



¿SABES CUALES SON TUS SUEÑOS?

La mayoría aprendió a no escuchar sus ilusiones queridas, así que ni siquiera saben qué desean exactamente en esta existencia. Apenas un impresionante 2,7% de las personas escucha su corazón, clarifica sus sueños, piensa en ellos, posee la fuerza para verlos y puede elaborar un plan para alcanzarlos.

De seguro tienes tú un sueño latiendo en tu corazón, de lo contrario no estarías leyendo este artículo. Esta tu visión espiritual, deseosa de manifestarse y generar las mutaciones interiores, movió todas las palancas físicas necesarias para que este escrito llegue a tus manos.

Sin embargo, debo formularte varios cuestionamientos para ayudarte a clarificar y a orientar tus fuerzas en la consecución de esa maravillosa ensoñación que hoy te mueve. Aquí van los dos primeros: ¿es ése realmente tu sueño?, ¿eres el dueño de él?

Tal como me sucedió, quizás estés protagonizando el sueño de otro. Yo viví por un tiempo la fantasía de mis padres, me esforcé por ella: muchos años de estudio, trabajo arduo, incluso indumentaria a sugerencia suya, acorde a los deseos que ellos albergaban para mí, ropa elegante de empresaria o joven ejecutiva. Pero… al final tuve que confesar mucha desazón en mí al no ver manifestado lo que yo quería.

Ellos siempre soñaron en que me convirtiera en gran empresaria, ocupada en decisiones importantes (según ellos), siempre en reuniones, trabajando en proyectos primordiales, al tanto del movimiento económico, industrial y empresarial del mundo, etc. Y yo, como hija complaciente, siempre buscando el amor y la aprobación de mis padres, cumplía al pie de la letra: me titulé muy temprano en una licenciatura, inmediatamente vinieron dos maestrías y me apunté a un doctorado. Mi designio consistía en esculpirme, para mi bien como ellos me lo decían, como la persona ideal de su admiración.





Sin embargo, mi auténtico sueño de corazón latía con tanta vehemencia que tuve que escucharlo y así diera un viraje a mi vida. Resultó difícil desobedecer a mis padres, principalmente a mi madre, fue duro. Ya no era una niña, estaba casada y había dado nacimiento a mi propia hijita, creo que ella me insufló la fuerza para vencer todos esos años de estudios, proyectos iniciados y hasta una pequeña empresa en marcha. La elección no aceptaba dudas: debía luchar por lo que esencialmente anhelaba mi pecho. Recién vivo ahora lo que realmente soy.

Mi historia sucede a millones de personas. Pero no porque nuestros padres quisieran robarnos nuestras ilusiones del corazón; eso no es así: ellos sólo actúan pensando que eso es lo mejor, tal como lo vivieron también de los suyos. He recibido cientos de correos de almas que expresan identificarse conmigo y comprender lo que les ocurrió. En esta confesión encuentran la fuerza que les faltaba para apasionarse por sus propios sueños.

Así que escucha a tu corazón, no a tu ego (donde se refugian tus miedos, necesidades de aprobación: esos jamás te llenarán). Ausculta esa revelación que te hace vibrar de verdad, te llena de energía y entusiasmo, te dice que estás realmente vivo. Porque si no logras este diálogo sincero, nunca conquistarás verdaderamente tu felicidad, solo te arrodillarás cual esclavo al sueño de otro. Asegúrate de que tu ilusión sea aquello que tú piensas esencialmente, eso que deseas desde el pecho, lo que sientes en todo tu ser.




Tu sueño es solo tuyo y satisfactorio para ti, nada más, no pretendas prestarlo a otro. Somos únicos y diferentes. Tu felicidad no será exactamente igual para otros. Sentirás que fuiste forjado a la perfección para cumplirlo. Él está directamente relacionado con tu mejor versión. Llegar a tu propia excelencia forma parte de tu ensoñación la cual se manifestará cuando logres ser esa mejor versión de ti mismo. Cumple tu proyecto solo porque envuelve todo tu ser en la energía del amor; y ese es el propósito final.

Nunca olvides que eres único, una creación divina y perfecta, posees talentos únicos, experiencias y oportunidades que nadie más disfruta ni poseerá en este Universo. Así que el poder manifestar tus sueños en este preciso momento, habita en las posibilidades, en el aquí y ahora.

No compares tu éxito con el ajeno, pues lo que para ti resulta excelente quizás no lo sea para otros y viceversa. Todos venimos para cumplir un propósito enteramente distinto en esta vida y nos encontramos en niveles evolutivos también distintos. Tu sueño, perfecto y totalmente apasionante solamente para ti, tal vez resulte una auténtica locura a ojos extraños. Por tanto, compararnos es simplemente desgastar nuestra energía sin sentido.



Así pues, todos arribamos a esta vida con una finalidad suprema, un sueño. El evitar manifestarlo, vivirlo, conquistarlo en este mundo físico, significa darle la espalda a tu auténtica felicidad. Implica cobardía para construir tu mejor versión o lo sublime de ti, es renunciar a evolucionar. Ni lo mates ni permitas que te lo roben.

Para asegurarte que ese sueño sea realmente tuyo, responde a los siguientes otros cuestionamientos (tal como te preanuncié más arriba):

¿Cuál es mi mayor deseo, el cual de plasmarse cambiaría mi vida para siempre?

¿Qué es realmente importante para mí?

¿Qué llena mi vida de felicidad y constituye lo mejor de mí mismo?


Por ultimo un Video "¿Cuanto te pagaron por renunciar a tus sueños?"


link: https://www.youtube.com/watch?v=4l3yW00WZPQ
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