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Cuento: La Rata

La Rata


Por @Bocablo







Hace once días que Mauro esta atrapado en un lugar oscuro. Por suerte, la oscuridad -
lacerante - no le impide hacer cosas de rutina como comer, ir a trabajar o cepillarse los
dientes. Todo por ese traidor, esa rata perversa que se acerco sigilosamente simulando las mejores intenciones.
Pero... ¿era realmente Daniel el culpable de su pesar? ¿Acaso no era el propio Mauro el
responsable de haber reparado en ella en primer lugar?
 
Mauro nunca había visto a una mujer como Ingrid. Había hablado con muchas; y con algunas hasta había hecho elamor cuando lo creyó necesario. Pero Ingrid era diferente. Pasaba mucho tiempo observándola, escudriñándola. Era una chica agraciada, podría decirse, para quienes se fijan en esas cosas. Era cortes, de buen trato, tomaba mucho café, tal vez más del aconsejable, y tenía pómulos marcados y rodillas huesudas.
 
No sabía como conquistarla, y vaya si lo había intentado. Se sabia muy inteligente, aunque no arrogante; y eso le daba confianza para mostrarle todo el abanico de sus saberes. Pero Ingrid no lograba ver esa inteligencia que no era algo subjetivo sino que estaba plasmada en forma más que elocuente en las palabras de Mauro.
 
Cuando se hallaba casi resignado, se presento Daniel. Daniel era... bueno, Mauro no sabría bien como describir a Daniel, porque no solía prestar mucha atención a las personas, no le resultaban interesantes. Para Mauro, Daniel era simplemente un hombre, igual a el... aunque con algo distintivo, que noto la primera vez que lo vio: una mirada inquietante, que patéticamente intentaba provocar empatía.
 
Algo indignante, por cierto: en circunstancias normales no lo hubiera siquiera escuchado.

Pero Daniel tenía cosas paradecirle que le interesaban. Quizás no fuese tan inteligente,
pero sabia como hablar y como captar la atención de su interlocutor. Las primeras palabras que emitió Daniel fueron: "dejame ayudarte, dejame tomar el control a mi". Y esas palabras resultaron proféticas en más de un sentido.
 
Daniel le ofreció conocimientos con los que no contaba para generar algún tipo de efecto en Ingrid. Le enseño sobre el miedo, sobre la ternura, sobre las caricias sobre el escuchar...
toda clase de artimañas cuanto menos arteras que inducían a engañar a una mujer haciéndole creer que se la estimaba, cuando estaba a claras vista que no había razón
(bien intencionada, al menos) alguna para arribar a los mismos resultados por medio de
la lógica y la coherencia.
 
Pero preso de su desesperación, Mauro se valió de estas artimañas, aun sintiéndose
despreciable por ello. Pudo disfrutar con un poco de culpa de largas charlas con Ingrid y de sus dulces besos. Lamentablemente para el, asi como Mauro se sabia superior en el terreno intelectual, Daniel se sentía a sus anchas en estas nuevas lides, y termino por
enamorar a Ingrid.
 
Extrañamente, Ingrid seguía buscando la compañía de Mauro como si nada hubiese cambiado. Y esto Mauro no podía tolerarlo. No tenia la capacidad de Ingrid para fingir que nada pasaba, que todo era igual, que sus besos eran solo para el. Su malestar se hacia cada vez mas evidente, preocupando a Ingrid, que al menos aceptaba que lo veía diferente, aunque sin confesar el horror de lo que estaba pasando.
 
Fue cuando Mauro tomo una decisión drástica pero ineludible: matar a Daniel. ¿Si era algo que lo perturbara? Tal vez, pero era algo ineludible. Además Daniel no le dejaba opción: Ingrid no volvería a ser completamente suya a menos que la rata desapareciera.
 
Una vez ejecutada la faena, Mauro sintió que las cosas mejorarían. Pero las cosas siguieron igual, hasta que Ingrid le expreso que era preciso cortar con la relación. Según ella, extrañaba la ternura, la vulnerabilidad, las risas. ¿Por que usaba este subterfugio para aludir a Daniel? ¿Para herirlo, para demostrarle que la causa de la ruptura era que seguía amándolo? ¿O era una velada amenaza, mostrándose conocedora de su crimen?
 
Pero Ingrid no tenía modo de saberlo. Por suerte Daniel escogía minuciosamente los momentos para hablarle;no le gustaba hablarle ni que lo vean cuando Mauro estaba en compañía de otra gente. Y era un alivio que Mauro no necesitara hablar para comunicarse con Daniel: Daniel parecía meterse en sus pensamientos asi como Mauro en los de el.
 
En cierto momento, cuando Ingrid se enamoro de Daniel, paso algo de lo mas absurdo. La simbiosis, pese al rechazo que Daniel generaba en Mauro, fue tal, que por un instante a Mauro le pareció que los dos eran uno.







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