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DeKada perdida: el satelite de la mentira

Mentira #1 Es el primer satélite argentino

Aunque es verdad que es el primer satélite geoestacionario, el aparato de propaganda del gobierno lo presentó como si fuese el primer satélite lanzado por Argentina, pero lejos de la verdad, Menen lanzó más satélites en menos tiempo y hasta De la Rua lanzó dos...




Antes del ArSat-1, ocho satélites argentinos fueron lanzados al espacio

Para el kirchnerismo fue el primero, pero...Comenzaron a lanzarse en 1990 y hasta el Gobierno de la Alianza hizo su aporte espacial




El satélite ArSat-1 lanzado ayer al espacio se encontrará allí con otros satélites argentinos que han sido lanzados en estos años. La “soberanía espacial”, que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner presentó como una conquista de su Gobierno, empezó en realidad mucho antes: ArSat-1 es en realidad el noveno satélite lanzado por la Argentina al espacio. Y es el segundo construido durante el kirchnerismo.

La Asociación Argentina de Tecnología Espacial reconoce al menos ocho pioneros para el ArSat-1. El primer objeto argentino pueso en órbita, Lusat 1, se remonta a 1990. Fue desarrollado por un grupo de radioficionados argentinos, mediante AMSAT Argentina y construido en parte en Argentina y el resto en AMSAT NA en Boulder, Colorado. Su misión: proveer comunicaciones a todos los radioaficionados del país y del mundo.

Otros cuatro satélites fueron enviados al espacio durante el gobierno de Menem. En 1996 hubo dos lanzamientos: el de MuSat (desarrollado por la Asociación de Investigaciones Tecnológicas de Córdoba AIT y el Instituto Universitario Aeronáutico), cuyo objetivo era fotografiar al país con imágenes de baja resolución, para seguimientos meteorológicos; y el de Sac-B, desarrollado por la CONAE y construido por la empresa INVAP, aunque nunca llegó a funcionar y se incendió en la atmósfera.

Al año siguiente llegó Nahuel 1-A, utilizado para telecomunicaciones como el ArSat, aunque este fue construido íntegramente en el exterior. Y en 1998 fue puesto en órbita Sac-A, desarrollado por la CONAE y construido por INVAP. Su objetivo era hacer un seguimiento de la comunidad de ballenas Franca Austral y tomar fotografías del país para interpretar los ciclos de inundaciones y sequías. Pero al cabo de unos pocos meses su órbita decayó y también se quemó en la atmósfera.

Hasta el gobierno de la Alianza puede exhibir un par de satélites enviados al espacio. El 21 de noviembre de 2000 fue lanzado el Sac-C, un satélite argentino de teleobservación, que estuvo en operación hasta el 15 de agosto de 2013. El 6 de diciembre del año 2001, poco antes del estallido social, el Pade entró en órbita como parte de la misión STS-108 de la NASA. Fue utilizado por la Asociación Argentina de Tecnología Espacial para realizar experimentos en el espacio y volvió a Tierra 15 días más tarde.



Finalmente, el Sac-D es el antecesor más inmediato del ArSat. Diseñado y contruido íntegramente en el país, la CONAE informó que “su objetivo científico está orientado a obtener nueva información climática a partir de las mediciones de salinidad y una nueva visión de la circulación y procesos de mezcla en el oceáno, así como detectar focos de alta temperatura en la superficie terrestre para la obtención de mapas de riesgo de incendios y humedad del suelo para dar alertas tempranas de inundaciones”. Fue puesto en órbita el 10 de junio de 2011.


Mentira #2 Es un satélite 100% argentino

Esta es la más burda de las mentiras, gran parte del satélite argentino proviene de otros países con tecnología más avanzada. Por ejemplo, la carga útil del satélite, es decir, todos los instrumentos tecnológicos que le permiten realizar su función, han sido fabricados por Thales Alenia Space, una empresa europea que fue licitada por INVAP para esta tarea. Lo mismo pasó con los sistemas de propulsión y el ordenador de abordo, que han sido encargados a Astrium, una filial de la multinacional europea EADS. De hecho, la gran mayoría de los componentes físicos del ARSAT-1 han sido fabricados fuera de Argentina.


El satélite ‘100% argentino’ que se fabricó en Europa





Llegar al espacio con tecnología propia es un orgullo para cualquier país. En América Latina, cada vez son más los estados que construyen y lanzan sus primeros satélites con fines científicos y otros para telecomunicaciones. Estos días el centro de atención en este campo es Argentina. El país espera la puesta en órbita de su primer satélite de gran tamaño, el ARSAT-1. Este artefacto de casi tres toneladas orbitará a 36.000 kilómetros de la Tierra y dará a Argentina una mejor cobertura de televisión digital, internet y telefonía móvil.

Desde el Ministerio de Planificación Federal se alaba el lanzamiento del primer satélite de comunicaciones “ciento por ciento nacional” y se le pone como ejemplo de un “nuevo modelo de desarrollo” basado en la tecnología y la investigación. “Hasta hace diez años pensar que los satélites podíamos hacerlos nosotros y no comprarlos al extranjero por medio de licitación era imposible. Hoy hasta hay proyectos para exportarlos”, dijo hace unos días Héctor Otheguy, gerente general de INVAP, la empresa pública a la que se encargó la construcción del satélite.

Pero ni todo el ARSAT-1 es argentino ni solo Argentina ha participado en su desarrollo. Como sucede en la mayor parte de los casos en los que un país sin un fuerte arraigo en el sector espacial da sus primeros pasos, gran parte del satélite argentino proviene de otros países con tecnología más avanzada. Por ejemplo, la carga útil del satélite, es decir, todos los instrumentos tecnológicos que le permiten realizar su función, han sido fabricados por Thales Alenia Space, una empresa europea que fue licitada por INVAP para esta tarea. Lo mismo pasó con los sistemas de propulsión y el ordenador de abordo, que han sido encargados a Astrium, una filial de la multinacional europea EADS. De hecho, la gran mayoría de los componentes físicos del ARSAT-1 han sido fabricados fuera de Argentina.

El Gobierno ha convertido el lanzamiento en un hito del poderío nacional. La presidenta del país, Cristina Fernández de Kirchner, ha resaltado que ARSAT-1 dará a su país “soberanía satelital” y además será “el primer satélite geoestacionario 100% argentino”, según su web oficial. También ha destacado que, con este instrumento, “Argentina se suma al selecto club de países que producen este tipo de satélites: USA, Rusia, China, Japón Israel, India y la Eurozona [compuesta por 18 países]”.


Todo esto es habitual. Prácticamente ningún país del mundo dispone de la tecnología necesaria para construir un satélite “100% nacional”. En la mayoría de los casos, los satélites como el ARSAT-1 se diseñan sobre el papel en el país que lo quiere comprar en función de las tareas que debe desempeñar. Después se compra por partes en el extranjero y luego se ensambla en el país. Esta última tarea, que requiere un considerable esfuerzo por parte de ingenieros y personal cualificado y unas instalaciones de especial asepsia conocida como “sala limpia”, sí se ha realizado en Argentina, en la sede del INVAP.

La llegada al espacio de ARSAT-1 era una cuestión de Estado. El nuevo satélite dará señal de televisión digital, telefonía e internet a todo el territorio nacional y también podrá hacerlo en Chile, Uruguay y Paraguay. Hasta hace unos años, estos servicios estaban subcontratados a empresas extranjeras. Con la llegada del nuevo instrumento serán empresas públicas argentinas las que se encarguen de controlar el satélite y su señal. “Hablamos de soberanía satelital porque UK [Reino Unido] estaba detrás de un de las dos posiciones orbitales que pudo retener la Argentina para sus satélites”, ha escrito Kirchner. El ARSAT-1 ha costado unos 190 millones de euros y ya hay en proyecto otros dos artefactos similares. El primero de la terna saldrá al espacio el 16 de octubre desde la Guayana francesa a bordo de un cohete de la empresa europea Arianespace. La empresa ARSAT no aclaró a Materia qué parte del presupuesto total se ha dedicado a comprar los componentes extranjeros mencionados.


Mentira #3 "Argentina se suma al selecto club de países que producen este tipo de satélites: Estados Unidos, Rusia, China, Japón Israel, India y la Eurozona", dijo la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Primero que nada como se vio el satélite no es 100% argentino, así que técnicamente no entramos a ningún club... pero ¿Nadie le aviso a la presidente que la Eurozona no es un país sino 18 países? Pasar de un club de 7 miembros a otro de 25, ya no es tan "selecto", no?


Conclusión: la señora presidente y sus títeres mediáticos no tenían ninguna necesidad de mentir o exagerar la realidad, pero como se vienen las elecciones, lo importante es vender humo a la gilada y todo vale... tranquilamente podrían haber dicho la verdad y aún así era un logro... "El noveno satélite, 50% argentino"
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