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Descubrí la isla secreta a la que iban Bowie, Pink Floyd




Titulo Original: Descubrí la isla secreta a la que iban Bowie, Pink Floyd y The Rolling Stones





No me alcanzan los dedos de las manos para contar los mitos que hablan de islas fantásticas escondidas en espacios secretos a los que sólo se puede llegar con mapas. Siempre quise encontrar algo así, aunque fuera en Chapultepec, pero según alguna ley primitiva (muy falsa) dictaba que tenía que ser alguna clase de pirata. Los barcos me marean. Dejé ir el sueño.





Hace poco, escarbando entre las curiosidades del internet, encontré el mapa de una isla secreta a la mitad del segundo río más grande de Inglaterra. Para llegar ahí, no hace falta saber nadar, ni vomitar la lancha de nadie. Hay un puente bastante amplio  por el que se puede caminar sin problema alguno. El lugar de mis sueños, al cual, llegué 40 años tarde.
La isla Eel Pie tenía un hotel llamado Eel Pie Hotel. A pesar de que el nombre del lugar es aburrido y hace referencia a un asqueroso platillo inglés de pay con puré de papa, el espacio diseñado para hospedar a 120 personas era, desde 1,500, un lugar que se usaba para hacer las fiestas más caóticas de todo Reino Unido. El lugar al parecer lo construyó el rey Henry VII para esconder a sus amantes, luego, cuando Henry ya no tuvo nada más que esconder, vendió el espacio e hiceron el hotel. Pasaron algunas décadas, el lugar quedó abandonado y esa isla secreta se convirtió en el lugar favorito de gente como David Bowie. Gente a la que le gustan sólo las cosas buenas de la vida.





Fue entre 1950 y finales de 1960 que Eel Pie Hotel pasó de ser una casa de orgías auspiciadas por la realeza a un espacio de paredes manchadas, buena música y maniacos intoxicados. El puente (del que hablé en el segundo párrafo) servía como conexión entre el mundo meticulosamente cuidado de los ingleses y un paraíso parecido al que nosotros ofrecemos acá en México durante el spring break. Con la excepción de que allá, mientras emborrachaban, de fondo escuchan en vivo a Pink Floyd y a The Roling Stone.  Nada de los  malos remixes de los casi DJ´s de las playas de nuestro país.





El líder y fundador de esta genialidad, Arthur Chisnell, logró que la isla fuera el sueño de todo adolecente prematuro de la época. El espacio que era para menos de 200 personas se atiborraba con el doble. Todo el mundo quería ir a empaparse de sudor propio y ajeno. Hubo un momento en el que incluso crearon pasaportes para  la isla. El acceso comprometía a  la gente de manera formal a bailar y hacer en todos los casos un desastre. Pero como todas las cosas buenas en está vida. El sueño de contar con un lugar aislado e indescriptible para hacer las mejores pachangones duró poco. Las personas hicieron tantos destrozos a la isla, que el Club  Eel Pie tuvo que cerrar para siempre.





El cadáver de la construcción quedó en manos de los anarquistas y ellos se la cedieron una manada de hippies que terminaron de destruir lo poco que quedaba. Después hubo un incendio, llegó la civilización, el lugar ya no era secreto y por último, una bola de demolición eliminó las paredes impregnadas de miados de vago. Construyeron sobre la isla de la perdición un pueblito en el que ahora viven acianos y artistas plásticos. Llegue muy tarde. La isla ahora seguramente apesta a resitol blanco y muebles viejos con pelos de gato. 
Rescaté unas fotografías del basurero de la web que me aceleran el corazón y me hacen odiar aún más al universo por no haberme puesto ahí, cuarenta años antes.





Vean la naturalidad con la que sonríen. Son felices. Están en el mejor lugar del mundo. 



No había necesidad de ponerle sobrenombre a los días de la semana para tomar. Nada de "juevebes" ni "sabadance".
Nada de barras libres ni esas guarradas. 





Sudor, buena música y seguramente sexo. Definitivamente sexo. 



Mick Jagger en Eel Pie antes de convertirse en fósil. 





Eel Pie antes de convertirse en el basurero de los malditos hippies. 

Vean la elegancia con la que ese vato se recarga en la pared. Seguro Bowie estaba cantando "Love you Till Tuesday".





Aquí no hay té. Ni tacones. 


Prince Pan, eres un genio.
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