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Dio su vida por el olvido...

José de San Martín

José Francisco de San Martín (25 de febrero de 1778 - 17 de agosto de 1850) fue un militar argentino cuyas campañas fueron decisivas para las independencias de Argentina, Chile y el Perú. Junto con Simón Bolívar es considerado uno de los libertadores más importantes de Sudamérica durante la colonización española. En la Argentina tiene el título de Padre de la Patria y se le considera un héroe y prócer nacional.

Su familia

José Francisco de San Martín y Matorras nació en Yapeyú, misión jesuítica, situado a orillas del Río Uruguay en la Gobernación de las Misiones del Virreinato del Río de la Plata, en la actual Provincia de Corrientes, el 25 de febrero de 1778.

Su padre, don Juan de San Martín y Gómez, había nacido en la Villa de Cervatos de la Cueza, en la provincia de Palencia, España, y era teniente gobernador del departamento. Su madre, doña Gregoria Matorras del Ser, era sobrina de un conquistador del Chaco. Fue el menor de cinco hermanos: María Elena, Manuel Tadeo, Juan Fermín Rafael y Justo Rufino.

Viaje a España

En 1781, cuando San Martín tenía 3 años, la familia se trasladó de Yapeyú a Buenos Aires. Luego se mudaron a España, embarcando rumbo a Cádiz el 6 de diciembre de 1783. San Martín comenzó sus estudios en el Real Seminario de Nobles de Madrid y en la Escuela de Temporalidades de Málaga en 1786. Allí aprendió latín, francés, castellano, baile, dibujo, poética, esgrima, retórica, matemática, historia y geografía.

Carrera militar

En 1789, a los once años de edad, comienza su carrera militar en el regimiento de Murcia, mientras estallaba la Revolución Francesa. Luchó en la campaña del norte de África combatiendo a los moros en Melilla y Orán. En 1797 es ascendido a subteniente por sus acciones en los Pirineos frente a los franceses 1793. En agosto de ese año su regimiento, que había participado en las batallas navales contra la flota inglesa en el Mediterráneo, se rindió.

Durante el período que sigue lucha, con el grado de capitán 2° de infantería ligera, en diferentes acciones en Gibraltar y Cádiz.

En 1808 las tropas de Napoleón invaden la Península y el rey Fernando VII es hecho prisionero. Estalla la rebelión contra el emperador y contra su hermano José Bonaparte, que había sido proclamado Rey de España. Se establece una Junta Central de Gobierno que actúa primero en Sevilla y luego en Cádiz. San Martín es ascendido por la Junta al cargo de ayudante 1° del regimiento de Voluntarios de Campo Mayor. Distinguido por sus acciones contra los franceses, es ascendido a capitán del regimiento de Borbón. El ejército ataca y vence a los franceses en la Batalla de Bailén el 19 de julio de 1808, teniendo San Martín una actuación destacada.

Esta victoria permite al ejército de Andalucía recuperar Madrid y es la primera derrota importante de las tropas de Napoleón. San Martín recibe el grado de teniente coronel y es condecorado con una medalla de oro. Continúa luchando contra los franceses en el ejército de los aliados: España, Portugal e Inglaterra. Combate a las órdenes del general Beresford en la batalla de Albuera. Conoce a Lord Macduff, noble escocés, que lo introduce a las logias secretas que conspiraban para conseguir la independencia de América del Sur. Ahí hace contacto por primera vez con círculos de liberales y revolucionarios, que simpatizaban con la lucha por la independencia americana.

Londres

En 1811 renuncia a su carrera militar en España. Por intermedio de Lord Macduff obtuvo un pasaporte para viajar a Inglaterra, partiendo el 14 de septiembre de ese año para residir en el número 23 de la calle Park Road en el distrito de Westminster, en Londres. Allí se encontró con compatriotas de la América española: Carlos María de Alvear, José Matías Zapiola, Andrés Bello y Tomás Guido, entre otros. Todos formaban parte de la Gran Hermandad Americana que había fundado el "precursor" Francisco de Miranda quien, junto con Simón Bolívar, ya luchaba en América por la independencia de Venezuela. Ya dentro de la hermandad se relacionó con políticos británicos, quienes le hicieron conocer el Plan de Maitland, una estrategia para que América se liberara de España.

Regreso a Buenos Aires

En enero de 1812 San Martín se embarca hacia Buenos Aires en la fragata inglesa George Canning. Fue recibido por los miembros del Primer Triunvirato, quienes le reconocieron su grado de Teniente Coronel. El 16 de marzo le pidieron que creara un regimiento de soldados para custodiar las costas del Paraná. Junto con Carlos María de Alvear y José Matías Zapiola funda la Logia Lautaro de Buenos Aires. Debido a la política centralista que seguía el Triunvirato, la Logia junto a la Sociedad Patriótica, veía en el gobierno un obstáculo para sus planes. El 8 de octubre marchan los soldados, acompañados por San Martín y los demás miembros, a exigir la renuncia de los triunviros. El 12 de noviembre de 1812 contrae matrimonio con Remedios de Escalada, de 15 años.

Su actuación en el Río de la Plata

Las costas del Paraná eran atacadas permanentemente por los realistas y San Martín se instaló con sus tropas en el convento de San Carlos, posta de San Lorenzo. El 3 de febrero de 1813 y ante el desembarco de 300 españoles, se libró en la zona el Combate de San Lorenzo.

Ejército del Norte

Luego de esta victoria San Martín fue designado para hacerse cargo del Ejército del Norte, donde debió reemplazar al general Manuel Belgrano. Desde su reciente cargo de Mayor General del Ejército Auxiliar del Perú debía reorganizar un ejército desecho por las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma. Acordó con Martín Miguel de Güemes la defensa de la frontera norte y comenzó a preparar una futura estrategia militar. Dejó brevemente el mando del ejército retirándose a Saldán, provincia de Córdoba, para reponerse de una úlcera estomacal. Allí mantendría conversaciones con su amigo Tomás Guido en las que convencería a este de la necesidad de independizar la región ocupando Chile. El 20 de mayo de 1816 Guido presentaría un documento, su célebre "Memoria", al Director Supremo de aquel entonces, Juan Martín de Pueyrredón, en el que exponía con detalles el plan. Pueyrredón aprobaría y mandaría a ejecutar dicho plan.

PARTE DEL COMBATE DE SAN LORENZO SUSCRITO POR EL CORONEL JOSE de SAN MARTIN, AL SUPERIOR GOBIERNO. SAN LORENZO, 3 de FEBRERO de 1813


Exmo Señor. Tengo el honor de decir a V.E. que en el día 3 de febrero los granaderos de mi mando en su primer ensayo han agregado un nuevo triunfo á las armas de la patria. Los enemigos en número de 250 hombres desembarcaron a las 5 y media de la mañana en el puerto de S. Lorenzo, y se dirigieron sin oposición al colegio S. Carlos conforme al plan que tenían meditado en dos divisiones de a 60 hombres cada una, los ataques por derecha e izquierda, hicieron no obstante una esforzada resistencia sostenida por lo fuegos de los buques, pero no capaz de contener el intrépido arrojo con que los granaderos cargaron sobre ellos sable en mano: al punto se replegaron en fuga a las bajadas dejando en el campo de batalla 40 muertos, 14 prisioneros de ellos, 12 heridos sin incluir los que se desplomaron, y llevaron consigo, que por los regueros de sangre, que se ven en las barrancas considero mayor número. Dos cañones, 40 fusiles, 4 bayonetas, y una bandera que pongo en manos de V.E. y la arrancó con la vida al abanderado el valiente oficial D. Hipolito Bouchard. De nuestra parte se han perdido 26 hombres, 6 muertos, y los demás heridos, de este número son: el capitán D. Justo Bermúdez, y el teniente Manuel Díaz Velez, que avanzándose con energía hasta el borde de la barranca cayó este recomendable oficial en manos del enemigo. El valor e intrepidez que han manifestado la oficialidad y tropa de mi mando los hace acreedores a los respetos de la patria, y atenciones de V.E.; cuento entre estos al esforzado y benemérito párroco Dr. Julián Navarro, que se presentó con valor animando con su voz, y suministrando los auxilios espirituales en el campo de batalla: igualmente lo han contraído los oficiales voluntarios D. Vicente Mármol, y D. Julián Corvera, que á la par de los míos permanecieron con denuedo en todos los peligros. Seguramente el valor e intrepidez de mis granaderos hubieran terminado en este día de un solo golpe las invasiones de los enemigos en las costas del Paraná, si la proximidad de las bajadas no hubiera protegido su fuga, pero me arrojo a pronosticar sin temor que este escarmiento será un principio para que los enemigos no vuelvan a inquietar a estos pacíficos moradores. Dios guarde a V.E. muchos años. San Lorenzo febrero 3 de 1813. JOSE de SAN MARTIN

Gobernador de Cuyo

En 1814 Gervasio Antonio Posadas lo nombró Gobernador de Cuyo, su plan ya estaba terminado y aprobado, y a partir de ese momento San Martín comienza los preparativos de la organización del Ejército de los Andes.

Con el apoyo del nuevo director supremo, Carlos María de Alvear, a quien había conocido en Cádiz, se dedicó a organizar un ejército con los refugiados, al tiempo que el Congreso de Tucumán declaraba la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata el 9 de julio de 1816. En el noroeste de Mendoza constituyó su Estado Mayor en el campamento de El Plumerillo.

El 23 de agosto de 1816 nació en Mendoza su única hija, Mercedes Tomasa, quien lo acompañaría en el exilio.

Expedición Libertadora


El Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón lo nombró general en jefe del Ejército de los Andes y el 12 de enero de 1817 se inició desde Mendoza el Cruce de los Andes en dirección a Chile. El Ejército de los Andes fue uno de los dos grandes cuerpos militares que la provincia de Cuyo desplegó en la Guerra de Independencia Hispanoamericana; contó inicialmente con 4000 hombres y 1200 milicianos de tropa de auxilio para conducción de víveres y municiones.

El Ejército se dividía en dos gruesas columnas, ambas comandadas por el capitán general San Martín. En el cruce de los Andes, para acometer contra las tropas realistas asentadas en el actual territorio chileno, la primera debía atravesar la cordillera de los Andes por el paso de Los Patos, al mando del general Bernardo O'Higgins. La segunda columna estaba bajo el mando del general Juan Gregorio Las Heras, y debía marchar por el camino de Uspallata, conduciendo todo el parque y la artillería, cuyo transporte era imposible por el más escabroso paso de Los Patos.

Las dos debían reunirse en el valle del Aconcagua, mientras efectivos menores dispersaban las fuerzas enemigas, induciéndolas a engaño respecto del avance de la agrupación principal. Las fuerzas de Las Heras, de O’Higgins y de Soler se reúnen el 8 de febrero en el Campamento de Curimón. Ante las noticias del avance del jefe realista, Coronel Rafael Maroto, hacia las casas de Chacabuco, San Martín ordenó el avance y el 12 de febrero se libra la Batalla de Chacabuco. El Ejército de Los Andes obtuvo la victoria sobre los realistas a las órdenes de Marco del Pont; hubo 500 muertos y 600 prisioneros.

Esto permitió la entrada del ejército en Santiago. El 18 de febrero se convocó a un Cabildo Abierto que propuso a San Martín como Director Supremo de la naciente república, pero éste rechazó el ofrecimiento. Dos días después el cabildo nombra finalmente a O'Higgins como director supremo.

Luego de la emancipación chilena San Martín se trasladó a Buenos Aires para obtener del gobierno un empréstito que permitiera costear los gastos de la Expedición Libertadora del Perú. Pueyrredón le prometió 500.000 pesos pero luego hubo dificultades para cumplir la promesa debido a las luchas internas entre Buenos Aires y los caudillos; entonces San Martín renunció a la jefatura del ejército. Ante este hecho San Martín recibe del Directorio 200.000 pesos, y junto a la ayuda financiera obtenida del Director Supremo de Chile, Bernardo O'Higgins, ambos logran armar una escuadra. El gobierno de Chile determinó que San Martín sería el comandante en jefe de la expedición, que la expedición navegaría bajo bandera chilena y que el mando de la escuadra recaería en el marino escocés Lord Thomas Cochrane. Finalmente San Martín es designado Brigadier del Ejército de Chile para posteriormente, cuando zarpe la expedición, ser designado Capitán General del Ejército de Chile.

El 19 de marzo de 1818 se produce la batalla o sorpresa de Cancha Rayada; el ejército unido bajo las órdenes de San Martín acampaba cerca de Talca, cuando se supo que Mariano Osorio, jefe español, le preparaba un ataque por sorpresa en la noche. San Martín dispuso cambiar su posición de sus tropas para, a su vez, sorprender a los realistas. Cuando la maniobra no se había completado los españoles iniciaron el ataque. En la oscuridad se generó una gran confusión, ya que tanto realistas como patriotas equivocaron sus posiciones, aquellos por desconocer el traslado de tropas ordenados por San Martín, éstos por no haberlos completado. Los españoles perdieron 300 hombres, y quedaron dueños del campo; los patriotas tuvieron 120 bajas, pero perdieron el parque, fusiles y 26 cañones. La division a cargo de Las Heras emprendió una retirada ordenada sustrayéndose a la lucha. Así se pudo encolumnar y salvar sus efectivos y su parque de artillería. De inmediato San Martín decidió reorganizar sus medios en las llanuras de Maipú.

La Batalla de Maipú

El 5 de abril se vuelven a enfrentar en la batalla de Maipú. Esta batalla se desarrolló en tres etapas. Primero, San Martín decidió desplazar a las fuerzas patriotas linealmente, para atacar a los realistas alineados en la parte alta de una lomada. Formaron un triángulo para atacar con la caballería, la artillería y la caballería chilena y patriota por el sur. Osorio impulsó sus fuerzas por la derecha, pero la izquierda cedió por completo. El ejército realista debió retroceder en desorden, los granaderos persiguieron al galope a las últimas fracciones que se retiraban. El adversario dejaba en el campo de batalla 2.000 cadáveres, cerca de 2.500 prisioneros, todo su armamento y material de guerra. El general O'Higgins, herido durante la batalla, se acercó sin embargo montado en su caballo para abrazar a San Martín. Muchos han relatado esta escena con honda emoción. La victoria de Maipú pasa a la historia como una gran batalla a partir de una maniobra extraordinaria. El parte de la victoria dice así: Acabamos de ganar completamente la acción. Nuestra caballería los persigue hasta concluirlos. La patria es libre, abril de 1818. San Martín. El gobierno de Chile lo premia con una vajilla de plata y 6.000 pesos, pero el Libertador rechazó ambos regalos diciendo :No estamos en tiempos para tanto lujo.

El abrazo de Maipú

Con la batalla Maipú se obtiene definitivamente la victoria sobre las tropas realistas asegurando finalmente la independencia de Chile. Cuando se dispuso a reanudar la campaña al Perú recibe la orden del Directorio de marchar hacia el Litoral fluvial con su ejército para combatir a los federales de Santa Fe y Entre Ríos. San Martín se niega declarando: "el general San Martín jamás desenvainará su espada para combatir a sus paisanos".

Finalmente el 20 de agosto de 1820 parte San Martín junto a la expedición desde Valparaíso hacia el Perú. La expedición estaba constituida por alrededor de 4,500 hombres, pertenecientes al Ejército Libertador de los Andes y al Ejército de Chile, de los cuales 1,600 eran marinos y se embarcaron en ocho navíos de guerra y dieciséis transportes.

Independencia y Protectorado del Perú

El 8 de septiembre, el General y su ejército desembarcan en el puerto de Pisco haciendo retroceder al ejército realista, que se repliega a la zona de Sierra.

El virrey Pezuela, jefe del ejército realista, tenía bajo su mando a unos 20.000 soldados, distribuidos por todo el virreinato, de los cuales la mayor parte defendía Lima; tratando de ganar tiempo para reunir a todos los soldados, plantea una salida diplomática al conflicto, que finalmente no llegó a ningún acuerdo aceptable para San Martín. Éste envía inmediatamente una división al mando del general Juan Antonio Álvarez de Arenales hacia Lima, por la ruta de la sierra, para propiciar la insurrección de las poblaciones a lo largo de su trayecto. San Martín sigue con la flota y en los primeros días de noviembre desembarca en la localidad de Huacho, donde fortifica su posición e inicia su estrategia para sitiar definitivamente Lima.

El 29 de enero de 1821 se sublevan altos oficiales realistas contra el virrey Pezuela, quien es derrocado y sustituido por el general José de La Serna, que será nombrado virrey del Perú por la corona; quien propone a San Martín nuevas negociaciones diplomáticas; estas finalmente fracasan debido a que la propuesta definitiva del General era la independencia del Perú. El sitio de Lima se prolongó por algunos meses y en el mes de marzo arribó al Perú el capitán Manuel Abreu, enviado por el rey de España como emisario pacificador, sin ninguna consecuencia favorable para los independentistas y San Martín decide iniciar nueva estrategia y envía dos ejércitos, uno al mando del general Guillermo Miller, para desembarcar en las costas del sur y otra al mando del general Arenales, hacia a la sierra.

San Martín deja Huacho y desembarca en Ancón, estrechando el cerco a Lima. A la vez, inicia negociaciones de paz, que se realizan en la hacienda de Punchauca, cerca de Lima, a fines de abril, mediante sus delegados Guido, García del Río y José Ignacio de la Rosa y los del virrey La Serna; Abreu, Manuel de Llano y Mariano Galdiano. Las negociaciones fracasan nuevamente. El alzamiento del regimiento realista Numancia -integrado por venezolanos- a favor de la independencia, le abre las puertas de Lima a San Martìn, obligando a La Serna a abandonar la ciudad el 5 de julio, internándose en la sierra.
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Monumento a San Martín en la plaza homónima de la ciudad de Lima

San Martín ocupa Lima y reúne a Cabildo Abierto el 15 de julio. El día 28 San Martín declara la independencia y es nombrado Protector del Perú con autoridad civil y militar. Ese mismo año fundó la Biblioteca Nacional del Perú a la cual donó su colección personal de libros y creó la Orden El Sol del Perú. Gobierna el Perú desde el 3 de agosto de 1821 hasta el 20 de septiembre de 1822.

Durante su protectorado recibe un pedido de ayuda del general Antonio José de Sucre, lugarteniente de Simón Bolívar, para la campaña en Ecuador. San Martín envía soldados que participaron en las victorias de Riobamba y Pichincha, que garantizaron la rendición de Quito. Entre los días 26 y 27 de julio de 1822 se realiza la Entrevista de Guayaquil, donde se reúne con Bolívar, teniendo como tema principal la liberación del Perú, principal baluarte realista en Sudamérica, cediendo a éste la iniciativa y conducción de la campaña libertadora. Poco después decide retirarse de todos los cargos y volver a su país.

Vuelto a Mendoza pidió autorización para regresar a Buenos Aires y reencontrarse con su esposa que estaba gravemente enferma. Bernardino Rivadavia, ministro de gobierno del gobernador Martín Rodríguez, se lo negó argumentando que no sería seguro para San Martín volver a la ciudad. Su apoyo a los caudillos del interior y la desobediencia a una orden que había recibido del gobierno de reprimir a los federales, le valió que los unitarios quisieran someterlo a un juicio.

No obstante, como la salud de su esposa empeoraba decidió viajar a Buenos Aires, donde a su llegada ya ella había fallecido el 3 de agosto de 1823.

Masonería

Existen dos teorías en torno a la supuesta filiación Masónica del General San Martín que generaron polémicas durante varios años.

Si bien diversos historiadores, entre los cuales algunos son partidarios de la Iglesia y en cierto modo de tendencia antimasónica, infieren que en ningún momento ingresó en una Logia Masónica regularmente constituida, numerosos autores, argentinos y extranjeros, aportaron pruebas que demuestran categóricamente la autenticidad de su carrera iniciática. Entre los primeros, se argumenta que la totalidad de las Logias con las que mantuvo contacto a lo largo de su vida, principalmente la Lautaro, no eran estrictamente masónicas, sino que habrían sido únicamente grupos revolucionarios que tomaron como base de su organización elementos y símbolos masónicos que serían funcionales a su carácter de Sociedad Secreta[1]. Los documentos, no obstante, demuestran que se trataría de una Logia Operativa, no en el sentido literalmente constructivo como es el caso de las cofradías medievales, sino que ostentaría objetivos revolucionarios, sin detrimento de los elementos ritualísticos e iniciáticos de la masonería especulativa.

Por su parte, el historiador Emilio J Corbiere, señala que José de San Martín dio sus primeros pasos en la masonería iniciándose en la Logia Integridad de Cádiz, luego pasaría a formar parte de la Logia Caballeros Racionales Nº 3, donde, el 6 de Mayo de 1808, le será otorgado el 3º Grado de la masonería simbólica, accediendo de este modo al título de Maestro Masón. Tras renunciar a su carrera militar en España, viajó a Inglaterra donde se reunió con Carlos María de Alvear, un reconocido miembro de la Logia Lautaro que trabajaba con la Logia Flor de los Americanos. En una de las Tenidas (o reuniones) se decidió abatir columnas y regresar a suelo americano para llevar a cabo la campaña que allí se habría gestado. Mientras tanto, Simón Bolivar era iniciado por Francisco de Miranda. Al poco tiempo, San Martín, Alvear y Zapiola obtenían el Grado 5º.

Poco después de su llegada, en 1812, junto a sus Hermanos Masones Carlos María de Alvear y José Matías Zapiola funda un Triángulo Masónico que constituiría la base de la futura Logia Lautaro. En ese entonces la Orden ya estaba implantada, con la Logia Independencia que funcionaba desde 1795, pues su llegada al Río de la Plata data de finales del Siglo XVIII, con una importante influencia de la masonería española y no así de la inglesa, como se creyó en un momento. Con el mismo nombre, Independencia, se funda en 1810 una nueva Logia, también conocida como Logia de San Juan, bajo las órdenes del doctor Julián Alvarez que colaboraría enormemente en los comienzos de la Lautaro.

Siguiendo la antigua tradición de adoptar nombres simbólicos o iniciáticos, José de San Martín era conocido entre los lautarinos como Hermano Inaco.

En una carta dirigida al General Guillermo Miller, respondiendo a preguntas concernientes a la Logia de Buenos Aires, San Martín escribe:

"No creo conveniente hable Ud. lo más mínimo de la logia de Buenos Aires. Estos son asuntos enteramente privados, y que aunque han tenido y tienen una gran influencia en los acontecimientos de la revolución de aquella parte de América no podrían manifestarse sin faltar por mi parte a los más sagrados compromisos. A propósito de logias, sé a no dudar, que estas sociedades se han multiplicado en el Perú de un modo extraordinario. Esta es una guerra de zapa que difícilmente se podrá contener, y que hará cambiar los planes más bien combinados".

La Logia de Buenos Aires, de acuerdo a las palabras del investigador y escritor masónico Albert Gallatin Mackey, sería destinada a los Grados Superiores y determinaría las deciciones políticas que deberían ser implementadas.

El General Tomás de Iriarte en sus memorias declara que tanto la Logia Lautaro como la Logia de Julián Álvarez eran masónicas.

En 1825, en Bruselas, San Martín recibe una medalla masónica con su efigie por parte de la Logia belga La Parfaite Amitié (La Perfecta Amistad), en reconocimiento a su labor desempeñada en la revolución americana, siendo de esta manera, una prueba prácticamente irrefutable de su pertenencia a la masonería.

Exilio y muerte

Al llegar a Buenos Aires se le acusó de haberse convertido en un conspirador. Desalentado por las luchas internas entre unitarios y federales decidió marcharse del país con su hija, quien había estado al cuidado de su abuela. El 10 de febrero de 1824 partió hacia el puerto de El Havre, Francia. Tenía 45 años y era Generalísimo del Perú, Capitán General de la República de Chile y General de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Luego de un breve período en Londres, se instalaron en Bruselas y poco después en París.

En 1825 redactó las Máximas para Merceditas, donde sintetizaba cuáles eran sus ideales educativos.

En 1828 intentó regresar a Buenos Aires, aunque no llegó a desembarcar. Por tres meses permaneció en Montevideo. El levantamiento de su antiguo compañero Juan Lavalle contra el gobernador Manuel Dorrego, el posterior fusilamiento de Dorrego, las rivalidades y la profunda decepción que sentía por lo que acontecía en la política del país fueron los motivos principales para que San Martín decidiera instalarse definitivamente en Europa.

Durante los años en que duró su exilio San Martín mantuvo contacto con sus amigos en Buenos Aires, en donde trataba de interiorizarse de lo que sucedía en su país. Al enterarse, en 1827, de la guerra que Argentina mantenía con Brasil, se ofreció para luchar en ella pero nunca fue llamado.

En 1831 se radicó en Francia en una finca de campo cercana a París. Tres años más tarde se mudó a una casa en Grand Bourg, en donde residió hasta 1848. Finalmente, en marzo se trasladó a Boulogne-sur-Mer, en donde falleció el 17 de agosto de 1850.

Sus restos

En 1861 sus restos fueron trasladados a la bóveda de la familia González Balcarce, ubicada en el cementerio de Brunoy, Francia. Posteriormente hubo varios intentos de repatriarlos. Durante la presidencia de Nicolás Avellaneda se creó la "Comisión encargada de la repatriación de los restos del Libertador", hecho que finalmente se produjo el 28 de mayo de 1880. En principio, se abogaba por depositar sus restos en la Catedral de la ciudad de Buenos Aires, frente a la Plaza de Mayo. Este acontecimiento jamás sucedió debido a la oposición de la Iglesia que, apoyándose en los cánones apostólicos romanos y en virtud de la filiación masónica del General San Martín (ver sección masonería) no podría consentir la petición, pues dicha situación implicaba la excomunión inmediata del Libertador. Por este motivo no podría ser alojado en un templo consagrado. Esta dificultad se vio agravada por los enfrentamientos primitivos entre la Iglesia y la masonería, que se produjeron entre otras varias cuestiones, por la expulsión de los jesuitas del Río de la Plata. Tras largas negociaciones se llegó a un acuerdo no del todo satisfactorio. Desde entonces, el féretro descansa en un mausoleo fuera de la planta principal de la Catedral e inclinado unos 45º con su cabeza hacia abajo, como símbolo, según argumentos eclesiásticos, de una supuesta condena infernal a la que estarían expuestos los masones.

Encuentro con amigos

Entre los compatriotas que recibió durante su exilio se encontraron Sarmiento, Alberdi y Alejandro Aguado. En 1843 recibe la visita de Juan Bautista Alberdi. Entre 1845 y 1848 Domingo Faustino Sarmiento, que viajó a Europa por encargo del gobierno de Chile, se encontró con San Martín en Grand Bourg en varias oportunidades. Durante estos encuentros se informaba constantemente de los cambios y sucesos de la política argentina.


Su testamento

El testamento ológrafo fue fechado en París el 23 de enero de 1844, dejando como única heredera a su hija Mercedes de San Martín, casada con Mariano Balcarce. Otras cláusulas fueron:

* Que Mercedes otorgue a su tía María Elena una pensión hasta su fallecimiento.
* Que a la muerte de María Elena le otorgue una pensión a la hija de ésta, Petronila.
* Que su sable corvo fuera entregado a Juan Manuel de Rosas.
* Prohibió la realización de funerales y de acompañamientos hasta el cementerio, aunque su voluntad era que su corazón descansara en Buenos Aires.



Máximas para Merceditas

1. Humanizar el carácter y hacerlo sensible aun con los insectos que no perjudican. Stern ha dicho a una mosca abriéndole la ventana para que saliese: "Anda, pobre animal, el mundo es demasiado grande para nosotros dos..."
2. Inspirarle amor a la verdad y odio a la mentira.
3. Inspirarle una gran confianza y amistad, pero unida al respeto.
4. Estimular en Mercedes la Caridad con los pobres.
5. Respeto sobre la propiedad ajena.
6. Acostumbrarla a guardar un secreto.
7. Inspirarle sentimientos de indulgencia hacia todas las religiones.
8. Dulzura con los criados, pobres y viejos.
9. Que hable poco y lo preciso.
10. Acostumbrarla a estar formal en la mesa.
11. Amor al aseo y desprecio al lujo.
12. Inspirarle amor por la Patria y por la Libertad.

(Bruselas, Bélgica, 1825)


Filiación polémica

En 2000, el escritor José Ignacio García Hamilton en su libro Don José expone una versión controvertida acerca del origen mestizo de San Martín. En toda su vida surgieron anécdotas sobre la tonalidad oscura, morena del prócer. La versión de mestizo se basó en otra del historiador argentino Hugo Chumbita, en donde el general sería hijo del español Diego de Alvear (padre de Carlos María de Alvear) y de una joven guaraní llamada Rosa Guarú. Según Chumbita, Alvear habría entregado a José al matrimonio formado por Juan de San Martín y doña Gregoria, quienes lo bautizaron dándole su apellido. Para estas afirmaciones Chumbita se basó en un libro de memorias de María Joaquina de Alvear y Sáenz de Quintanilla (1823-1889), hija de Carlos de Alvear.

Su lugar en la construcción de la identidad nacional argentina

La figura de San Martín tiene el primer lugar dentro de versión de la historia que ha circulado en las escuelas argentinas, a través de las cuales se ha conformado la identidad de muchos de los ciudadanos y ciudadanas de este Estado latinoamericano. A San Martín se lo ha considerado "Padre de la Patria", fundamentalemente a través de la ingente obra de Bartolomé Mitre, Historia de San Martín y de la empancipación americana y de la de Ricardo Rojas, El Santo de la Espada. Es por esto que siempre se lo ha considerado argentino, ya que en la explicación mitrista, la nación, el pueblo argentino, existe con anterioridad a la constitución del Estado, es por eso que sin problema se lo podía considerar a San Martín, argentino, e inclusive correntino, pese a haber nacido mucho antes de la Constitución del Estado Argentino y de la Provincia de Corrientes. Desde otras perspectivas historiográficas actuales, se considera que la Nación es un construcción ideológica que sirve de fundamento para la legitimación de los Estados. Es decir, la identidad nacional se da con posterioridad al Estado. Ciertos historiadores como Rodolfo Terragno o Luis Alberto Romero sostienen que tenía a lo sumo un ideal americanista y no una identidad argentina ya que no podía ser parte de algo que no existía.




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Pequeño y humilde homenaje para el mas grande procer que va a tener nuestro país por siempre...
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      HAMPA25

      yo lo respeto... por eso mi nick es "HAMPA" 25, por su nacimiento....

      😯

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      FlyerDie

      gracias por el dato, y el 25 debemos honrar su nacimiento.

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      ludwig82

      coincido con Patagonik-O.

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      Patagonik-O

      ludwig82 tenés menos idea que un enano de yeso...

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      SanBraulio

      ahi van 10

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      maxtron

      "Quiero una patria bien Gaucha y Metalera"

      😉

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      titacho

      Pero cómo? no se enteraron que San Martin son los padres?

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      rgalan

      ludwig82 dice:
      aguante Güemes. San Martín murió en Francia.
      ??????????????????

      Murió en el exilio, como lo dice el informe

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      rgalan

      5 quintines para ti!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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      maurofc84

      ehhh loco aguante roca aguante que me dejo vivir en la patagoniaaa ehh salten puto`

      A mi me cae simpatico Saavedra solo porque tiene de nombre Cornelio 😛

      Y hablando de proceres y esas cosas, hay calles en capital que tienen nombres de
      proceres de importancia y sin embargo son de pocas cuadras y otras, como Ramon
      Falcon, que fue un asesino, tienen la segunda calle mas larga....
      Y ni hablar de la calle Gral. Acha, que el tipo fue un traidor a la patria.

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      ludwig82

      aguante Güemes. San Martín murió en Francia.

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      iorio

      el kelo????????
      ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh
      no te lo puede creer!!!!
      groso!!!
      abrazo de gol! 😉

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      Sephirotycvm

      Un orgullo para los argentos. +10

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      Patagonik-O

      +10.
      Yo no lo he olvidado, amigo elkelo.

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