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Dioses Blancos y Diosas Negras

Los autores alternativos han estado argumentando que los blancos dominaron las Américas por cientos de años, comenzando con los primeros clérigos que visitaron el Nuevo Mundo después de los Conquistadores. Un debate acalorado emergió en los siglos XVI y XVII sobre si las Américas habían sido visitadas por los apóstoles de Cristo, sacerdotes europeos, o varios santos. Santo Tomás era uno de los candidatos más populares para el gran civilizador blanco de las Américas, y claro que el reporte de Gerónimo de Mendieta de Quetzalcóatl en Historia eclesiástica Indiana es la base más importante para las afirmaciones de que los indios americanos adoraban a caucásicos como deidades.

Hasta donde sé, el reporte de Mendieta de 1596, que es citado frecuentemente, raramente es presentado en una traducción completa. Probablemente está citando la obra anterior de Andrés de Olmos, que comenzó a estudiar la cultura mesoamericana en 1533. Aquí está lo que dijo:

El dios o ídolo de Cholula, llamado Quetzalcóatl, era por reporte universal el más celebrado y tenía la más grande y mayor valía entre los otros dioses. De acuerdo a sus historias, vino de las partes de Yucatán (aunque algunos decían que de Tula) a la ciudad de Cholula. Era un hombre blanco, de persona distinguida, frente ancha, ojos grandes, largo cabello negro, y gran barba redonda; de vida sumamente casta y tranquila, y de gran moderación en todas las cosas. La gente tenía al menos 3 razones para el gran amor, reverencia y devoción con el que lo consideraban: primero, enseñó el arte de la platería, un oficio del que los cholulenses se enorgullecían grandemente; segundo, no deseaba el sacrificio de la sangre de los hombres o los animales, sino que sólo se deleitaba con ofrendas de pan, rosas y otras flores, de perfumes y dulces olores; tercero, prohibió toda la guerra y violencia. Ninguna de estas cualidades fue estimada sólo en la ciudad de sus más grandes trabajos y enseñanzas; de toda la tierra venían peregrinos y devotos al relicario del gentil dios. Hasta los enemigos de Cholula venían y se iban seguros, en cumplimiento de sus votos; y los señores de tierras distantes tenían en Cholula sus capillas e ídolos para el objeto común de devoción y estima. Y sólo Quetzalcóatl entre todos los dioses era preeminentemente llamado Señor; en tal suerte, que cuando cualquiera juraba, diciendo, Por Nuestro Señor, hablaba de Quetzalcóatl y de ningún otro; aunque había otros muchos dioses altamente estimados. Ciertamente el servicio de este dios era gentil, ni demandaba cosas difíciles, sino fáciles; y enseñaba sólo virtud, aborreciendo todo mal y daño. 20 años esta deidad buena permaneció en Cholula, después se fue por el camino por el había venido, llevando con él 4 de los principales y más virtuosos jóvenes de esa ciudad. Viajó por 150 leguas, hasta que llegó al mar, en una provincia distante llamada Coatzacoalcos. Aquí se separó de sus compañeros y los envió de regreso a su ciudad, instruyéndoles que les dijeran a sus conciudadanos que un día debería venir con hombres blancos que desembarcarían en sus costas, por vía del mar en que el sol sale; hermanos suyos y teniendo barbas como la suya; y que deberían gobernar esa tierra. Los indios siempre esperaron por el cumplimiento de esta profecía, y cuando los cristianos vinieron los llamaron los hijos de los dioses y hermanos de Quetzalcóatl, aunque cuando vinieron a conocerlos y experimentar sus obras, ya no los tomaban por celestiales.



De este reporte, más afirmaciones que los indios americanos adoraban a hombres blancos como dioses emergieron. Varios reportes españoles aplican la misma descripción a la deidad peruana Viracocha, aunque como en México ninguna fuente pre-Conquista apoya la afirmación. En el siglo XIX, Ignatius Donnelly afirmó que los indios americanos adoraban a los hombres blancos de Atlantis como dioses. En la década de 1920 James Churchward siguió el ejemplo, reemplazando a Atlantis con Mu. En la década de 1990 Graham Hancock repitió la afirmación de nuevo, reemplazando a Atlantis con una "civilización perdida" más nebulosa que identificó como "blanca" no menos de 12 veces en 
Fingerprints of the Gods. Frank Joseph ha publicado afirmaciones sobre los colonizadores blancos perdidos de Atlantis con regularidad mecánica desde la década de 1980. Otros escritores alternativos afirmarían que los Mi'kmaq adoraban a un hombre blanco, conde Henry I Sinclair de Orkney, como el dios Glooscap. Es un tema favorito de la historia alternativa que los autores crean que los indios americanos adoraban a gente blanca porque sus dioses eran (en reportes euro-americanos) descritos como blancos.

¿Por qué no funciona esto de la otra manera?

Consideren esto:

  • Pausanias, en la Descripción de Grecia describe una estatua de la diosa Artemis como siendo de color negro.
  • También reporta que había cultos de Afrodita Negra y Deméter Negra, aunque provee derivaciones alternativas para sus nombres de colores.
  • Horacio, en una de sus Odas, también dice que Proserpina (Perséfone) también era de color negro.
  • La hija de Loki, Hel, diosa de la muerte, es descrita en las Eddas como "medio negra".
  • La diosa hindú de la destrucción, Kali, tiene piel negra, y su nombre significa "negro".
  • Durante toda la Edad Media, estatuas de la Virgen María eran hechas con piel negra, conocidas como las Madonas Negras.




Estas son fuentes primarias. Entre los observadores secundarios de variante calidad, el equivalente de los misioneros españoles, encontramos afirmaciones más extremas. Bernard de Montfaucon, el anticuario francés del siglo XVII, registró ejemplos de varias estatuas de piel negra de dioses paganos. Godfrey Higgins en su estudio de 1836 Anacalipsis afirma que todos los dioses griegos eran de color negro y que los católicos romanos adoran al Krishna de piel negra bajo la guisa de Cristo.

Ahora esta evidencia es tan buena como la afirmación de Mendieta de que Quetzalcóatl era "blanco" pero no escuchamos a autores alternativos proclamar según esta base que una alta cultura matriarcal perdida del África subsahariana colonizó Europa e India o que los europeos o indios las confundieron por sus diosas. ¿Por qué el doble estándar?

Unos pocos académicos han tratado de conectar las estatuas a África, notablemente Lucia Birnbaum, que las ve improbablemente como un sobreviviente del chamanismo paleolítico africano. Como una siciliana-estadounidense y feminista, no es sorprendente que descubriese que las figuras de la Madona Negra cruzaron de África a Europa en la Edad de Piedra vía Sicilia como parte de un culto a diosas proto-feministas. No obstante, es principalmente entre los escritores afrocentristas que encontramos una inversión de las afirmaciones de los escritores alternativos blancos sobre Quetzalcóatl. Ivan Van Sertima, por ejemplo, veía a las Madonas Negras como evidencia de que los europeos prestaron su religión de una original egipcia (léase: africana negra), sustituyendo a María por Isis.

Los escritores alternativos del pasado recorrieron distancias ridículas para tratar de evitar las implicaciones de sus propias afirmaciones. En su Atlantis el Mundo Antediluviano (1882) Ignatius Donnelly, por ejemplo, era firme de que la presencia de gente "blanca" en las leyendas e iconografía de las Américas significaba que era la raza gobernante de la antigua Atlantis. Pero cuando se lo confrontó con los rasgos "negroides" de las cabezas de piedra olmecas (porque Donnelly no sabía nada sobre como lucían los indios mexicanos realmente), se contorsionó él mismo en nudos para evitar darle a la gente negra crédito:

Como los negros nunca han sido una raza marinera, la presencia de estos rostros entre las antigüedades de Centroamérica prueba una de dos cosas, o la existencia de una conexión terrestres entre América y África vía Atlantis, como se reveló por los sondeos del mar profundo del Challenger, o relaciones comerciales entre América y África a través de barcos de los atlantes o alguna otra raza civilizada, donde los negros fueron traídos a América como esclavos en una época muy remota.De cualquier forma, la conclusión era esta: los indios americanos eran tan estúpidos que hasta deificaron a los esclavos de la gente blanca porque los blancos eran así de geniales.

Pero si piensas que esta es una idea obsoleta racista de tiempos victorianos, recuerda esto: tan recientemente como 2007 David Childress dijo casi la misma cosa en El Misterio de los Olmecas, aunque le dio a los africanos una pequeña promoción:

Estos antiguos reyes del mar eran un grupo mixto que incluía caucásicos barbones y bigotones, y gente con rasgos africanos, orientales, y "chinos" clásicos. Además de estos había enanos y jorobados (ambos considerados de buena suerte), que a menudo servían como músicos y cuentacuentos para divertir a la tripulación y mantenerlos entretenidos. Nadie era un esclavo en el barco, aunque había una jerarquía estricta.Adivinen quien estaba en la cima de la "jerarquía estricta". Sí, los blancos, como supimos de sus referencias a los "Dioses Blancos" en Lost Cities of Atlantis de 1996 y Lost Cities of North and Central America, citando las afirmaciones basadas en la raza de Harold T. Wilkins y Pierre Honoré. Los maestros de la "Liga Atlante", Childres escribió, tenían "cabello rubio". En contraste, los "Negroides", Childress dice, eran la "casta guerrera" de rango más bajo de una Atlantis gobernada por reyes-sacerdotes blancos, o eran Muvianos, de quienes James Churchward dijo tenían una clase gobernante blanca y obreros negros. De cualquier forma, la insinuación dada en Childress es que los Olmecas fueron tan asombrados por los blancos y sus subordinados negros que los inmortalizaron a todos ellos en su arte y excluyeron las descripciones de cualquier indio americano del todo.

Lo que es interesante es que Ivan Van Sertima, que era negro, veía la historia desde la perspectiva de alguien que no era parte de una clase privilegiada y por lo tanto estaba dispuesto a imaginar un mundo multipolar donde los pueblos antiguos de todas las razas se polinizaron mutuamente. Así que no tuvo problema con los indios americanos en la Europa romana o, en teoría, un Quetzalcóatl blanco. (Childress personalmente favorece a San Brandán como Quetzalcóatl, a pesar de la imposibilidad de las fechas). Pero Childress, que cita a Van Sertima extensamente, se apega a su "jerarquía estricta". Y esa jerarquía tiene un increíble parecido a las jerarquías y estereotipos raciales de los siglos XIX y XX: en una cima una clase gobernante blanca, espiritual y benévola, seguida por una clase mercante asiática, una clase obrera negra, y en el fondo una débil e impresionable subclase india americana esperando por la iluminación en las manos de sus Grandes Padres Blancos.






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