Don Ramón de visita en mi casa!

En este día tan especial, recordamos y compartimos algunas de las anécdotas acerca de los personajes y en específico, Ramón Valdés;
Llegó hasta nosotros una historia de Lily Ramos, que definitivamente vale la pena compartir:



Hace muchos años, aproxidamente en 1983, Ramón Valdés quién ya era un ícono por su personaje dentro del Chavo del 8, estuvo presente en la ciudad de Guadalajara, México.

Yo era una niña y mi papi tenía una flota de taxis afuera del hotel en el que casualmente don Ramón estaba hospedado. Para sorpresa de muchos y demostrando su don de gente, don Ramón salió del lugar y pidió un taxi.

Mi papi le ofreció el servicio y al preguntarle donde quería ir, “Monchito” le dijo que quería ir a comer a un lugar donde la comida fuera muy sabrosa. La respuesta de mi papá no se hizo esperar y le dijo: “Ah, pues en mi casa! mi señora cocina muy rico!”

Don Ramón aceptó la invitación!!!

En mi casa acostumbrábamos a comer juntos, yo era la más pequeña de los cuatro hijos de la familia. Al escuchar que mi papi estaba fuera y por supuesto, sin saber de la compañía que traía, corrí a recibirlo como acostumbraba a hacer todos los días.

Una vez afuera, cual fue la sorpresa? vi que “Ron Damón”, el mismo que veía en la televisión, se estaba bajando del carro en compañía de mi padre!

Cuál sería mi cara que Ron Damón se hizo como si se asustara, corrí de regreso a casa sin poder hablar me fuí a mi habitación a brincar en la cama y llorar de emoción!!!!!

Al poder calmarme (según yo) salí y ahí estaba sentado a lado de mi silla. Me dijo: Tu debes ser Lily!!

Comimos y pasamos todos a la sala a tomar café y se fumara su cigarro.

Entre lo que conversamos, le pregunté si le dolían las cachetadas que le daba Doña Florinda; respondió que esa vieja chancluda pegaba muy fuerte!!

La visita pasó a ser noticia entre los amigos de mis hermanos, quiénes se hicieron presentes para saludar a nuestro ídolo.

Lo particular es que Ramón Valdés jamás se salió del personaje, siempre fue muy gentil con los demás niños.

En ese momento se me ocurrió una idea y con la ayuda de mi mami, le pedí que preparara una torta de jamón; ella la hizo, la envolvimos y le pedí a Don Ramón que si se la podía entregar al Chavito. Él se sonrió me tocó el cabello y me dijo:

“Con mucho gusto, él se pondrá muy feliz”

Se retiró y todos nos quedamos muy contentos. Yo guardé su colilla del cigarro hasta que mágicamente desapareció (aja).

La anécdota la conservamos mis hermanos, papás vecinos y yo y la platicamos con mucha emoción.

Agradezco a mis papás dejarnos ser niños y mantener la ilusión de que era el mismo Don Ramón y no un actor y por supuesto, al señor “Ron Damon” por seguir el juego de la torta de jamón!!!

Hoy en día mis papis y él están juntos en el cielo viéndo que seguimos orgullosamente platicando esta historia que aún me hace feliz a mi, a mi hijo y sobrinos.

Un beso al cielo Don Ramoooon!!!!



Sencillo y breve post