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EEUU: Tetaurantes, cadena de comida mas exitosa







¿Qué son los "tetaurantes"? La cadena de comida más exitosa de EEUU



“Comida. Bebida. Bonitas vistas”. Y no, estas no consisten en una enorme cristalera por la que observar las montañas nevadas, sino algo mucho más carnal que también podría encajar en el nombre de la compañía Twin Peaks (“Montañas gemelas”).







La cadena de restaurantes con más crecimiento de Estados Unidos es también muy picante, y ha utilizado tanto la belleza de sus camareras como un vestuario que no deja nada a la imaginación para lanzarse a la cabeza de la restauración estadounidense. Twin Peaks ha superado en crecimiento a competidores como la señera Hooters o Tilted Kilt Pub & Eatery, y genera 3,6 millones de dólares al año por establecimiento, un millón más de media que las otras dos cadenas.


No cabe duda de que el modelo creado por el CEO Randy DeWitt es el futuro, al menos en lo que a números se refiere. Él mismo explica cómo, después de montar una cadena de cocina marinera en su hogar local de Dallas, se dio cuenta de que todas las empresas de restauración iban mal. Con una única excepción: Hooters, célebre por el uniforme de sus camareras, compuesto por una camiseta blanca de algodón y spandex y pantalones cortos anaranjados, aunque con el tiempo las prendas hayan perdido parte de su transparencia así como el nudo de la espalda, que ajustaba aún más la camiseta al pecho de las que la portaban. Se trata de un modelo de restaurante casi exclusivamente masculino que apenas conocemos en Europa, pero que tiene una gran aceptación en el país americano, especialmente en los Estados del Sur. Es el eufemísticamente conocido como “sector del servicio atento” o, más explícitamente, “los tetaurantes” (breastaurants).


Cervezas y escotes: en las catacumbas del machismo


Como era de esperar, Twin Peaks supera en machismo y zafiedad a Hooters, considerada como “poco picante” por los dueños de la primera. Como explica Davin Leonard en un artículo publicado en Business Week, la empresa premia a las camareras menos recatadas. Cada día, todas las empleadas se ponen en línea y son puntuadas por los gerentes atendiendo a su pelo, su maquillaje y su delgadez, además del cuidado de su uniforme, formado por una escotada camisa y un pantaloncito caqui. No se trata de un trabajo para todos los estómagos ya que, si no fuera poco con su apariencia, las camareras también deben comportarse casi como si fuesen conejitas de Playboy.


Ello implica que hay que tontear con el cliente para que este se gaste aún más dinero, especialmente en la cerveza heladísima que la cadena oferta y por la que se distingue de otros competidores, así como echar de buenas maneras a las toneladas de borrachos que se acodan en las mesas de Twin Peaks. En un episodio relatado en dicho artículo, Leonard explica cómo las camareras deben aprender frases hechas con las que dirigirse a los clientes y que parecen sacadas de una película porno. Por ejemplo, si nunca han estado antes en un restaurante similar, deben preguntar si prefieren la cerveza tamaño hombre o tamaño bebé, y si eligen esta última, seguir insistiendo en que el cliente elija el recipiente grande.


También el nombre de los platos es descaradamente sugerente, como es el caso de los well-built sandwiches (algo así como “sándwiches cachas”) o los smokin’ hot dishes (“platos echando humo”). Curiosamente, Twin Peaks se ha radicalizado de forma paralela a la suavización de su principal competidor, Hooters, que casi se ha convertido en un restaurante familiar donde hoy en día se puede ver a niños pintando cuadernos.


Por el contario, Twin Peaks ha conseguido convertirse en la cadena de restaurantes con un mayor crecimiento durante el pasado año, cuando consiguió ingresar 165 millones de dólares en ventas. Y, aunque DeWitt aduce el éxito de la cadena a sus cuidados y elaborados menús, Darren Tristano, el vicepresidente de Technomic, consultora de alimentación, afirma que “los resultados tan altos de Twin Peaks se deben al atractivo sexual de sus camareras”. La razón es muy sencilla: la existencia de un abundante público masculino dispuesto a llenar su estómago de cerveza mientras ve su deporte preferido y de reojo observa prominentes escotes y torneadas piernas. En definitiva, casi un strip bar sin las connotaciones negativas del mismo, compuesto en un 70% por hombres, la mayoría de los cuales tiene entre 25 y 54 años.


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