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El Aura



Se denomina AURA a una irradiación luminosa de carácter paranormal que algunos individuos dicen percibir alrededor del cuerpo humano, animal o vegetal.
Muchas personas han descrito el aura como un fluido sutil y complejo, un grupo de bandas circulares o capas en colores que permanece en suspensión bordeando los cuerpos vivos. Dichas bandas o capas pueden alcanzar hasta un metro de longitud y luego se desvanecen.
Se dice que uno de los primeros hombres que habló sobre este fenómeno fue Paracelso, en el siglo XVI, lo comparó con una bola de fuego. En el siglo XVIII, el místico Emanuel Swedenborg lo describió como una "esfera espiritual". Los ocultistas y místicos, hace milenios, definieron el aura como el CUERPO ETÉRICO.
C.W. Leadbeater y otros ocultistas declararon que no sólo podían percibir el aura, sino hacerlo con tal precisión que eran capaces de diagnosticar con exactitud el estado espiritual de las personas observadas.
Desde principios del siglo XIX se atestigua que los psíquicos pueden discernir el aura utilizando un sentido análogo, pero no idéntico a la visión ordinaria. Muchos de ellos aseguran que los colores cambiantes del aura revelan la personalidad y el estado físico del individuo.
Los clarividentes y metafísicos que conocen el aura aseveran que la luz emana desde el interior del cuerpo al tiempo que penetra en la materia desde otras dimensiones. Agregan que los cambios de colores en el aura se deben al estado espiritual de cada individuo.
La célebre médium Eileen J. Garrett veía el aura como una nube de tonos tenues que cambiaba según ciertos estados de ánimo y otros factores de salud.
El gran Edgar Cayce, por su parte, percibía un arco iris de múltiples colores, al cual definía como indicativo de un determinado progreso espiritual.
Diferentes culturas han documentado el fenómeno del aura desde épocas muy remotas. La mayor información se encuentra en el mundo oriental
Las grandes tradiciones y escuelas de sabiduría han nombrado al fenómeno del aura de una manera diferente. Los chinos le llaman "CHI", los hindúes "PRANA", los japoneses "KI", los lamas tibetanos "TSAL", los japoneses "KA". En el mundo occidental, se le ha asignado otros apelativos más modernos. Se le ha llamado: "Energía elóptica", "Energía neutrínica", "Energía orgánica", o "Biopsienergía"...
En Europa, desde principios de siglo, han sido numerosos los experimentos para demostrar la existencia del aura a través de aparatos.
Los científicos, por su parte, definen este fenómeno como un campo energético, que se percibe alrededor de los cuerpos vivos en forma de óvalos de diferentes colores y múltiples matices.
En efecto, después de muchos años de investigación, se ha llegado a la conclusión que el aura es un campo de energía electromagnética de densidad variable. Se percibe como emanaciones luminosas, que se desprenden de los cuerpos de los seres vivos, y que son consecuencia de sus procesos fisiológicos.
El cuerpo humano posee diferentes sistemas encargados de regular sus funciones, por ejemplo: el aparato digestivo, el aparato respiratorio, el aparato circulatorio, el sistema nervioso, el sistema endocrino y otros. Dichos sistemas se comunican entre sí y además cada uno de ellos produce comunicación dentro de sí mismo.
En el aparato circulatorio, específicamente dentro del corazón, la comunicación se efectúa mediante la trasmisión de ondas eléctricas.
El sistema endocrino está formado por glándulas que vierten hormonas sobre el torrente sanguíneo. Dentro de este sistema la comunicación se produce por medios químicos.
El sistema nervioso está formado por una serie de células especializadas, las cuales se localizan en todo el cuerpo, trasmiten y comparten información entre sí, por contacto físico, a través de ondas electromagnéticas, como quedó demostrado el 31 de Octubre de 1972 por los científicos rusos Kasneceev, Sciurin y Michailiva.
Kasneceev, Sciurin y Michailiva, declararon que dichas ondas electromagnéticas pertenecen a la gama de las ultravioletas, poseen diversos grados de luminosidad y que en su función, de trasmitir y compartir información entre sí, se proyectan al exterior de los organismos vivos como rayos luminosos que pueden ser captados fácilmente por personas especialmente sensitivas.
Walter J Kilner en Inglaterra y el matrimonio Kirlian en Rusia, fueron los pioneros en investigar de manera científica el aura.
Poco antes de la primera Guerra Mundial, el doctor Dr. Walter J. Kilner , miembro del Colegio Real de Médicos , encargado del área de electroterapia en un hospital londinense, en sus experimentos sobre el aura descubrió que la misma era visible bajo la luz ultravioleta. Describió el fenómeno como una nube sutil que rodeaba el cuerpo en su totalidad, la cual poseía capas de colores perfectamente distinguibles entre sí.
Todos los hombres sanos que examinó poseían idénticas características áuricas. De los cuerpos de estos hombres surgían ciertos rayos. En algunos de ellos, sólo una porción del aura se encontraba afectada, en otros, se encontraba afectada la totalidad. Comprobó que cuando la tonalidad de las capas era más grisácea, el individuo era menos inteligente. Todo lo cual lo llevó a concluir: que las auras se perfeccionaban con la edad y adquirían una " textura" más fina y sutil; que las auras revelaban los estados de salud, que las auras de los pacientes se recuperaban al mismo ritmo que su estado físico, que las auras débiles y carentes de energía absorbían la fuerza de otras auras sanas y vigorosas, que las auras variaban con la edad, el sexo, las facultades mentales, la actividad mental, el estado de salud, la actividad física y las conexiones interpersonales del individuo. Consideró el fenómeno tan objetivo y preciso que formuló un método para diagnosticar enfermedades.
En 1912, publicó el resultado de los experimentos realizados durante cuatro años en diversos hospitales, cuyo objetivo fue demostrar la existencia del aura. En su libro "La atmósfera humana" explicó como es posible ver el aura a través de una especie de vitrina llena de una solución alcoholizada (la diacinina), la cual es sensible a los rayos ultravioleta y capaz de exaltar la sensibilidad retiniana. Mediante este sistema sólo puede verse un halo de color azul grisáceo que sigue el contorno del cuerpo hasta una distancia de 60 cm fuera de él.
El ingeniero Simeón Davidovich Kirlian, y su esposa Valentina, investigaron de manera exhaustiva la fenomenología del aura. No cabe dudas que son los que más han aportado al tema.
Kirlian fue invitado a la demostración de una máquina que efectuaba electrocardiogramas y en el curso de la demostración notó que entre el electrodo cubierto con el cristal y la piel del paciente había una cierta luminiscencia, debido a la electricidad que fluía entre la piel y el instrumento. A partir de ese momento, se propuso plasmar esa luminiscencia en papel fotográfico. Sin quizá darse cuenta, que este intento fue el comienzo de una serie de experimentos que culminaron con lo que actualmente conocemos como cámara Kirlian.
Los doctores Harold S. Burr y Leonard Ravitss, de la Universidad de Yale, en 1948, definieron el aura como "CAMPO DE VIDA". Con el resultado de sus experimentos demostraron que esa fuerza, unificada y organizada, forma la envoltura energética de todo ser viviente.
Los investigadores soviéticos contemporáneos le llaman al aura "CUERPO BIOPLASMÁTICO".
Cuarenta años de trabajo académico llevan a los científicos a las siguientes conclusiones:
Los niveles cerebrales de psicopulso se evidencian en la Kirliangrafía
La temperatura de la piel, la respuesta galvánica y la capilaridad, no afectan al fenómeno Kirlian.
En general, cada persona tiene una corona energética característica.
Las tormentas eléctricas y las manchas solares afectan inmediatamente la corona energética (AURA), demostrando en la práctica la unidad del Cosmos o Principio de Sincronicidad enunciado por Carl G. Jung.
La música, las enfermedades, las emociones, las prácticas meditativas, el pranayama y los fenómenos parapsicológicos producen cambios apreciables en el cuerpo bioplásmico del ser humano.
Poco después, Franz Anton Mesmer realizó estudios más exactos que lo llevaron a proponer su teoría del magnetismo animal, una fuerza electromagnética que puede ser transmitida de un ser a otro.

Los expertos afirman que cada color del aura representa un estado de ánimo diferente en la persona.
El aura cambia de coloración de acuerdo al estado emocional de un individuo. Cada estímulo la hace variar. Cuando la coloración del aura de una persona es permanente podemos decir que el individuo posee un elevado desarrollo espiritual, ha alcanzado niveles superiores de conciencia.

La Cámara Kirlian



La Cámara Kirlian fue inventada por el matrimonio Kirlian (Simeón y Valentina) en el año 1939, en el laboratorio del Hospital de Alma-Ata, en la Unión Soviética. Más tarde la perfeccionaron para trabajar en el ministerio agrario de su país estudiando el aura de múltiples plantas, con lo que obtuvieron conclusiones muy interesantes.
Las primeras cámaras constaban de un generador eléctrico de alta frecuencia y elevado voltaje. Utilizaban una mínima intensidad de corriente.
La cámara Kirlian permite analizar el fluido electromagnético que emite cualquier ser viviente, facilita el estudio del aura, es capaz de captar las capas luminosas en colores que emanan del cuerpo, su intensidad, tamaño, cambios y desvanecimientos.
La cámara Kirlian:
•Puede utilizarse para conocer el estado físico y emocional de los seres vivientes a partir del tipo de radiación que éstos emiten hacia el exterior.
•Es útil en el diagnóstico de enfermedades e incluso para determinar un padecimiento antes de que los signos aparezcan, los síntomas físicos, dolores o molestias.
•Apropiada para detectar mentiras, debido a que, si nos toman una fotografía en determinado interrogatorio, la coloración de nuestra aura mostrará si estamos diciendo la verdad o no.
• Excelente para descubrir sentimientos verdaderos o falsos. A través de la coloración del aura captada por la cámara se puede conocer si sentimos amor o sólo una pasión sexual excesiva y pasajera.
• Es apelada con frecuencia por metafísicos, para determinar la espiritualidad, intelectualidad, comprensión, etc., de aquella persona que sea sometida a la fotografía con la cámara Kirlian

PARA VER TU AURA:


Para ver nuestra aura lo más sencillo es seguir dos pasos. En el primer paso se busca que la persona aprenda a sentir su campo energético y en el segundo paso ya se da el salto para aprender a verla directamente con los ojos. Sería bueno que si de verdad queremos aprender a ver las auras comenzáramos por el primer paso, puesto que aunque para algunas personas este paso pueda resultar aburrido es de gran utilidad para poder acostumbrar mejor a nuestros ojos para el segundo paso.

Primer paso: sentir nuestra aura

Sentir que tenemos aura nos proporciona más seguridad a la hora de intentar verla. Hay diversos métodos para intentar sentirla, pero sin duda el más conocido y fácil de hacer es juntando las palmas de las manos.

Para realizarlo ponemos nuestras palmas de las manos una al lado de la otra y con una distancia de 30 cm. Así en esa posición prestamos especial atención a qué sentimos en nuestras manos y cómo lo sentimos. Estaremos unos tres minutos.

Pasados los tres minutos acercaremos las palmas de las manos a unos 20 centímetros y repetiremos el proceso de prestar atención a qué sentimos y cómo lo sentimos. Estaremos otros tres minutos.

Pasado ese tiempo acercaremos nuestras manos unos 10 centímetros y repetiremos el mismo proceso que las otras veces.

Finalmente acabaremos a una distancia de entre 3 y 5 centímetros en la que realizaremos el mismo análisis que las fases anteriores.

Lo más normal es que sea en esta última fase en la que notemos una ligera presión, algo parecido a cuando metemos la mano en el agua, pero mucho más suave, incluso casi imperceptible si no prestamos atención. Algunas personas con una mayor sensibilidad pueden sentir su aura en las primeras fases, pero no es lo común.

Analiza especialmente los cambios que vas notando a medida que acercas las palmas de la mano. Lo más tradicional suele ser notar un cambio de temperatura, pero se pueden notar muchas más cosas.

Realiza esta fase hasta que tengas totalmente controlada y analizada la sensación. Tómate todos los días que te hagan falta, porque no será en vano.


Segundo paso: ver nuestra aura

Lo primero es hacerse con dos tipos de cartulinas, una de color negro y otra de color blanco. Estas cartulinas nos ayudarán a hacer de pantalla para facilitarnos la visión del campo energético. Hay personas que ven mejor con un fondo negro y otras que ven mejor con un fondo blanco, así que con la práctica podrás determinar con cual de ella te sientes más cómodo. De todas formas de momento vamos a trabajar con ambas.

La parte del cuerpo que vamos a utilizar para ver nuestra aura será la mano. Vale la izquierda o la derecha, lo que te resulte más fácil. Utilizamos la mano porque en ella siempre se concentra mucha energía y nos facilita las cosas.

Es muy importante que tengas en cuenta que vas a ver el aura no con tu visión central, sino con tu visión periférica, lo que equivale a decir que mientras tu mirada estará depositada en una parte de la mano tu atención se dirigirá a los bordes de la misma. Esto resulta un poco difícil al principio porque estamos muy acostumbrados a concentrar nuestra atención donde ponemos nuestra mirada.

En este caso aquellos individuos que suelen quedarse ensimismados o en su mundo de vez en cuando, tendrán más posibilidades y facilidades para comenzar a ver su aura. También es posible que te duelan los ojos por el esfuerzo, que te marees un poco o que te comiencen a lagrimar. Incluso al principio puede que quedes momentáneamente cegado por una luz. Pero no has de preocuparte porque esto es lo más normal del mundo debido a que tienes la visión periférica atrofiada, y has de volver a recuperarla.

No fuerces demasiado las cosas, comienza con unos minutos al día y a medida que vayas sintiéndote cómodo puedes ampliar el tiempo. Recuerda que tus ojos son un bien muy preciado y que hay que cuidarlos así que una vez más te recomendamos que no te excedas mientras estás aprendiendo.

Bien, el ejercicio se desarrolla de la siguiente manera. Pon una de las cartulinas debajo de la mano que quieres ver. A una distancia de unos 10 a 30 cm. La mano ha de estar abierta y los dedos un poquitín separados entre sí de manera que puedas ver también su energía por separado. Ahora deposita tu mirada en el centro de la mano, pero utilízala más bien como un punto de fuga, es decir, aunque tu mirada está dirigida hacia el nudillo del centro haz como si quisieras ver más allá, es decir, como si quisieras ver qué hay detrás de la mano en la cartulina. A veces puede ser muy útil desenfocar un poco la mirada.

Poco a poco tendrás que ir intuyendo como una neblina transparente rodea tu mano que es tu doble etérico y con el paso de los segundos tendrás que ir descubriendo ya esa neblina con tus propios ojos. Descansa tras unos minutos y prueba el mismo ejercicio con la otra cartulina.

No es normal que las primeras veces veas colores en esa neblina, lo más natural es que la veas transparente y de poco grosor. Pero si sigues practicando verás cada vez con más claridad que esa neblina se hace mucho más gruesa y que adopta algún que otro color. Recuerda que no tienes que ver nada prefijado, ni de una forma concreta. De hecho a veces es posible que veas como uno de tus dedos parece más largo que los otros, o que en determinada zona de la mano la neblina es más gruesa que en el resto.

Tómate lo que veas de manera natural, no lo trasciendas demasiado porque recuerda que es una capacidad que ya tenías de pequeño, pero que se te olvidó. Además te recordamos que todo el mundo puede conseguirlo, así que no desesperes y si de veras tienes ganas de conseguirlo sigue practicando.

COLORES DEL AURA
Rojo Intenso: Realista, Terrenal, Activo, Físico, Enérgico, Sencillo, Humilde, Escéptico.

Rojo: Activo, Enérgico, Vital, Competitivo, Emprendedor, Sexual, Apasionado, Escéptico.

Rosado: Cariñoso, Sensible, Tierno, Artista, Emocional.

Anaranjado-Rojo: Confianza en sí mismo, Creatividad física, Sexual, Emprendedor.

Anaranjado: Creativo, Aventurero, Valiente, Activo, Artista, Sensual.

Anaranjado-Amarillo: Analítico, Racional, Inteligente, Activo, Detallista, Perfeccionista.

Amarillo: Creativo, Inteligente, Juguetón, Optimista, Alegre, Divertido.

Dorado: Sabiduría, Conocimiento Interno, Mente Espiritual, Pensador.

Amarillo-Verde: Comunicativo, Creativo con el Corazón, Mental, Práctico.

Verde: Sociable, Comunicativo, Quiere a la gente, a los animales, la naturaleza.

Turquesa: Curandero, Terapeuta, Sensible, Paz, Tranquilidad, Compasivo.

Azul: Cuidador, Sensible, Cariñoso, Intuitivo, Emocional.

Añil: Intuitivo, Sensible, Artista, Espiritual, Idealista, Conciliador.

Violeta: Activo, Enérgico, Intuitivo, Artista, Sensual, Futurista, Idealista, Emocional.

Lavanda: Imaginativo, Visionario, Soñador, Etéreo, Sensible.

Blanco: Espiritual, Trascendente, Dimensiones Elevadas, Sanador, Conectado al Universo.


NOTA:
Es un poco extenso, pero vale la pena, cuando logras discernir ese destello y luego los colores, es impresionante la sensacion que se siente, es sentirse casi dios, cuesta, pero no es imposible,
las fuente:
http://www.formarse.com.ar/aura/Para%20ver%20tu%20aura.htm
http://www.cecta.net
"Entrenando para ver el aura" Por Lorian y Death
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