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El cerebro adicto del alcohólico



Desde joven me ha tocado estar cerca del problema alcohólico. Inicialmente pensaba que los alcohólicos de mi entorno eran unos sinvergüenzas que no tenían la fortaleza para superar su dependencia. Ahora que yo mismo padezco la enfermedad, me doy cuenta que el asunto es mucho más complejo. El cerebro del adicto es como una "ciudadela conquistada", dice el escritor Stefan Klein; con esta imagen nos ilustra cómo los mecanismos del placer toman el control de una persona para someterla a un frenesí suicida. Y es que la ADICCIÓN AL ALCOHOL, ES EL RESULTADO DE UNA BÚSQUEDA DE FELICIDAD QUE DISPARA POR LA CULATA, porque aún cuando en primera instancia genera sentimientos placenteros, al repetirse una y otra vez, termina por alterar el cerebro y desmontar los diques de la voluntad. Frente al cerebro adicto no basta la fuerza de voluntad, PORQUÉ EL ALCOHÓLICO TERMINA SIENDO UN ENFERMO y no simplemente una persona débil o carente de conciencia y moral. Un médico norteamericano que por mucho tiempo se dedico a estudiar el problema grave del alcoholismo en la sociedad norteamericana por los años 30.40 y 50 de nombre William Silkworth, sentenció después de estudiar alrededor de 5000 casos "Que el cuerpo del alcohólico era tan anormal como su propia mente". Dice este especialista que el alcohólico desarrolla UN PENSAMIENTO OBSESIVO SUPERIOR POR LA BEBIDA QUE SÓLO SE CALMA CUANDO LOGRA APURAR ALGUNOS TRAGOS Y QUE UNA VEZ QUE HA HECHO CONTACTO CON ESAS PRIMERAS COPAS SE DESARROLLA EN SU CUERPO UNA COMPULSIÓN POR BEBER HASTA PERDER LA CONCIENCIA Y ESTAR EN PLENO Y FINAL ESTADO DE BORRACHERA. En la mayoría de los países del mundo, beber es más regla que excepción. En estos países el 70% de la población ingiere ocasionalmente alguna clase de bebida alcohólica, quedando afectados de manera definitiva por lo menos 2 de cada 10, que se comportan de manera nociva contra sí mismos y los demás. Lo que se pueda hacer por éstas personas dependerá del modo como los juzgaremos. Durante décadas el mal comportamiento de los alcohólicos condiciono un juicio muy negativo frente a ellos. Las personas que bebían eran consideradas malas por su comportamiento cuando estaban bajo los efectos del alcohol y según esa interpretación eran castigados. Pero los castigos no reformaban a los bebedores ni impedían que otros se sumaran a ellos. En estos últimos años gracias principalmente a las enseñanzas de algunos especialistas en salud mental y a la cruzada entusiasta de la comunidad de Alcohólicos anónimos, una hermandad mundial de alcohólicos que se ayudan mutuamente a mantenerse sobrios, reuniéndose en grupos de apoyo y practicando un programa de crecimiento espiritual llamado los "12 pasos para la recuperación personal" los conceptos han cambiado de manera radical. La ciencia ha descubierto cosas muy importantes y que se mantenían en el oscurantismo en tiempos pasados.
Paradójicamente los circuitos cerebrales que se activan para conseguir cosas del mundo exterior, son los mismos que se activan en las conductas adictivas. Este circuito multiuso está regido por la dopamina, un neurotransmisor que le anuncia al cerebro una recompensa si ejecuta alguna acción bien sea extender la mano para tomar una fruta jugosa, o tomarse unos tragos de cualquier bebida embriagante, y en el caso de otras drogas, aspirar una línea de cocaína. El mensaje que envía la dopamina graba en el cerebro del alcohólico un mensaje tan potente que siempre se encontrara con estímulos que le induzcan a la repetición. Como observamos el DESEO ENFERMIZO del adicto alcohólico se salta todos los mecanismos de control y crea un círculo vicioso literalmente: obsesión-consumo excesivo (alergia física) más obsesión-mas consumo etc. y así progresivamente se va desarrollando una enfermedad llamada alcoholismo, que la propia ciencia no ha podido enfrentar. La medicina cada vez desarrolla más mecanismos y fórmulas para atender las consecuencias que genera el consumo desordenado de alcohol pero no ha encontrado la fórmula que pueda cortar la adicción de manera definitiva. Cuando bien entrada la época moderna y calificados científicos de la neurociencia como Carl Jung se declaran impotentes ante la neurosis alcohólica es cuando comienza hablarse de "una solución espiritual no tradicional ni religiosa" como alternativa frente al alcoholismo. Con la ayuda y auxilio de la medicina y algunas escuelas del cristianismo del primer mundo una centena de Alcohólicos desahuciados en USA comienzan a reunirse a contar sus propias historias y a programar ideas que les permitieran progresivamente ir dejando la bebida compulsiva. Hombres de distintas ramas del saber y del trabajo comenzaron a reunirse con médicos interesados en el tema especialmente ubicados en un afamado hospital de new york dedicado al trabajo con adictos, y con muchos clérigos de diferentes tendencias, que junto a sus propias experiencia, iban reuniendo elementos que luego fueron divulgando a grandes personalidades de la vida norteamericana en busca de apoyos por cuanto parecían el camino para enfrentar al alcoholismo que por otras vías y métodos no había sido posible. Estas personas están de acuerdo en que los alcohólicos se comportan mal contra sus propios deseos, y la explicación es que perdieron el "control sobre la bebida" es decir reconocen que muchas veces se comportan mal cuando beben; pero de acuerdo con los nuevos puntos de vista, esas personas por ser adictas en su cerebro funcionan mecanismos que le impiden tener control sobre la bebida y por tanto no pueden ser responsabilizados por las acciones de su consumo. Cuando una persona se encuentra en este estado y se deja llevar por el Alcoholismo, termina enfrentando no sólo a uno sino a dos adversarios poderosos. El primero es al mismo alcohólico, porque es presa de un círculo vicioso hacia la cual la persona se siente atraída lentamente y, por regla general, sin darse cuenta es llevado hacia el centro de un enorme remolino desde cuyas garras no puede escapar sino recibe ayuda externa. El segundo adversario, por increíble que parezca, es una conspiración de personas en la que todos de manera inconsciente están haciendo lo que pueden no para sacar al alcohólico, sino para mantenerlo en el remolino de su alcoholismo. Este segundo adversario se refiere al entorno familiar y de amigos que por desconocimiento toleran, celebran y hasta tapan el progresivo aumento de la dependencia por el alcohol junto a una sociedad que día a día encuentra mayores mecanismos de invasión y alienación del emocional del individuo, por medio del alcohol. No hay duda sobre cuál de los dos adversarios es el más perjudicial para el alcohólico. Aun cuando el primero lo conduce a la muerte, a no ser que pueda dejar de beber, el segundo es el más peligroso porque, cuando trate de dejar de beber, es tal vez demasiado tarde. En todo caso, lo que sí hay que decir es que los dos adversarios, actuando conjuntamente y cada cual complementando al otro, son corresponsables del enorme índice de mortalidad de una enfermedad que puede detenerse con un plan espiritual que está contenido en el programa de Alcohólicos anónimos. Al fin y al cabo nadie puede negar que el mayor aliado de ésta enfermedad es el desconocimiento que permite a la mayoría de los alcohólicos llegar a los estados más avanzados de la enfermedad.
Volviendo al tema del cerebro del adicto, el organismo del alcohólico como ya hemos visto es anormal y por eso es que los estudios sobre la enfermedad han cambiado de orientación. Hasta los años 70 el área predominante de investigación en el campo del alcoholismo era la psico social, es decir se hacía más énfasis en la conducta y en los problemas psicológicos que consideraban al alcohólico un enfermo de la conducta.. En cambio en la última década eso cambió y se está poniendo mayor interés en la parte de la neurobiología que mira hacia los factores cerebrales que explican por qué los alcohólicos se vuelven dependientes de la sustancia y los no alcohólicos no. Por esta vía también se ha llegado a la evidencia creciente de que algunos factores, que constituyen la llamada "predisposición orgánica al alcoholismo" son transmitidos genéticamente. La investigación creciente se está concentrando en el cerebro y en sus 15 billones de neuronas que constantemente está recibiendo y enviando mensajes unas a otras por medio de los llamados neurotransmisores que ya habíamos señalado. Una de las funciones del cerebro es mantener el equilibrio emocional, para este fin cuando una persona se siente angustiada y en crisis el propio cerebro produce sustancias como las encefalinas que contrarrestan esas emociones negativas y producen sensación de bienestar. En los alcohólicos pareciera que hay deficiencias de estas drogas producidas internamente y buscan en lo externo la compensación eufórica inicial que con la sedación alcohólica se logra, sólo con el inconveniente, de que al pasar el efecto la persona necesitara más alcohol para volver al estado de beneficio y bienestar hasta que llegamos al círculo vicioso del cual sin ayuda externa no podrá salir.
Desde años recientes hay un descubrimiento fascinante para remediar esta anormalidad cerebral que conduce a la locura y a la muerte. Ese descubrimiento es que la práctica de disciplinas espirituales como la meditación y la oración, también estimulan la producción de esas drogas internas para alcanzar el bienestar general. De esta forma después de casi 80 años de haber sido escritos, los" doce pasos" que sostienen la recuperación de los miembros de Alcohólicos anónimos encuentra respaldo en la información científica moderna. Hoy la mayoría de los estudiosos de la conducta recomiendan a los Adictos al alcohol, asistir a las reuniones de AA porque se ha podido comprobar que con los 12 pasos se puede consolidar un proyecto de vida provechoso y feliz sin necesidad de acudir al alcohol.


link: https://www.youtube.com/watch?v=jGSCg6P_cBw

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