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Esto del inodoro tecnológico me despertó curiosidad y busqué un poco más por allí...

El inodoro: del lujo a lo inimaginable

Yolanda Valery - BBC Mundo

Mientras el hombre fue nómada la naturaleza fue su inodoro.
Sus necesidades las satisfacía donde y cuando ellas se lo exigieran. Pero una vez que se volvió sedentario, se le planteó una necesidad nueva: la de deshacerse de sus desperdicios tan lejos como le pidiera su nariz pero tan cerca como exigiera su sistema digestivo.
He aquí que por qué el inodoro, o retrete, aparece temprano en la historia.
El "Libro de los primeros" y otras fuentes señalan que la historia del inodoro comenzó en Creta, en tiempos de la civilización Minoica.
Los cretenses tuvieron inodoros, completos con cisternas alimentadas por corrientes de agua, palancas que controlaban el flujo del líquido y bajantes alrededor del año 2000 AC.
Pero la paternidad del invento es disputada.
Según el doctor Bindeswar Pathak, la civilización Harappa, en India, tenía retretes y un complejo sistema de drenaje al menos 500 años antes, alrededor de 2500 AC.
Pathak menciona evidencia encontrada en el sitio arqueológico de Lothal, en el oeste de India, que muestra que los pobladores contaban con servicios de baños surtidos de agua y conectados con drenajes cubiertos de ladrillos.
El inodoro tampoco le fue desconocido a los egipcios y romanos, a estos últimos en la forma de sistemas de letrinas regadas por agua corriente.

Oscurantismo higiénico

Pero todo lo que avanzaron los cretenses, indios, egipcios y romanos en materia de inodoros parece haberse ido por el desagüe con cada una de estas civilizaciones.
El período comprendido entre los siglos V y XV DC fue oscuro para la higiene. Las calles estaban llenas de excrementos por todas partes. Como el cavernario, el hombre daba alivio al cuerpo en esquinas, ríos y árboles.
En el mejor de los casos tenía una vacinilla, chata o taza de noche, cuyo contenido iba a parar a la calle. O a la cabeza del transeúnte desprevenido. A menos que se hubiera apartado a tiempo, al grito de "¡Agua va!".
En castillos y fortalezas se gozaba del privilegio de asientos especialmente construidos...Sobre agujeros que desembocaban en el río o el jardín.
La invención del retrete, water-closet o water-clo data de 1589 y es obra de el inglés John Harrington. El diseño incluía una cisterna que también podía servir de pecera -según la descripción-, una reserva de agua en la taza y una manija para activar el mecanismo.
Como que la reina Isabel I de Inglaterra en persona era madrina de Sir Harrington, un retrete fue instalado en su palacio de Richmond. Harrington se haría con un "trono" propio en su casa la localidad de Somerset. Y pare allí de contar.

Cosa indecorosa

Por una parte, el ahijado de Isabel I no fabricó más inodoros porque la reina le negó la patente, por una cuestión de "decoro", aunque entendidos señalan que el verdadero problema era la falta de un sistema de drenaje.
Por otro lado, algunas fuentes señalan que Harrington fue ridiculizado por su estrafalaria invención y, al cabo, la abandonó.
Cuando en 1596 Harrington publicó una sátira en la que describía con detalle su inodoro, la reina lo expulsó de la Corte.
Al parecer, los franceses fueron más entusiastas acerca del water-closet que los ingleses.
En 1668 el comisionado de policía de París emitió un edicto ordenando la construcción o instalación de inodoros en todas las casas. En Inglaterra no se tomaría una medida similar hasta 1848.
También fue en París donde por primera vez se separaron los baños de damas de los de caballeros, en un baile de 1739.

La era del inodoro

El siglo XVIII fue, por fin, el de la masificación del inodoro. Para algunos Alexander Cummings debe recibir crédito por la invención del artefacto.
Atribuirlo a Harrington "es como reconocerle a Leonardo da Vinci la paternidad del helicóptero", dice un artículo de una página titulada "Victorian crapper", especializada en inodoros.
Según este sitio de internet, "conceptualmente (la de Harrington) puede haber sido una buena idea, pero hacerlos funcionar era una cosa totalmente diferente".
Alexander Cummings registró la primera patente de un inodoro, a cuyo diseño hizo importantes aportes, en Inglaterra, en 1775.
La comercialización comenzó en 1778, gracias a ciertas mejoras introducidas por el carpintero Joseph Bramah.
La primera generación de inodoros estaba cargada de decoraciones. En 1883 Tomas Turifed vendió el retrete de porcelana, que se convirtió en el material más popular. Los adornos eran parecidos a los de las vajillas, lo que hacían del retrete una pieza de auténtico lujo.
Esta costumbre se abandonó entrado el siglo XX. En contraste no se han agotado los esfuerzos por hacer del inodoro una pieza de alta tecnología, con innovaciones que van desde los asientos precalentados hasta los "asistidos", que ayudan a separar las partes traseras del usuario (como consta en registros de patentes de Francia y Alemania, según el sitio de internet de lo "patentemente absurdo").

Nota al pie: con frecuencia se asocia la invención del inodoro con el inglés Thomas Crapper. Crapper se dedicó, en efecto, al negocio, entre 1861 y su retiro en 1904. El comerciante registró también nueve patentes relacionadas con el artefacto. Pero no fue quien lo inventó.

Fuente: http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/specials/newsid_3497000/3497555.stm

Y ahí van algunos, desde el inodoro de oro, pasando por inodoros eléctricos, inodoros manuales, inodoros con pecera, inodoros portátiles, inodoros con luz, uno con un panel con botones