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El Mentiroso Patológico - Tan Dañino como La Traición




Bienvenidos!!

La mentira patológica es un tipo de comportamiento que indica una aparente falta de control, un cierto trastorno psicológico.

Desde pequeños nos enseñaron que mentir está mal, siempre hay que decir la verdad cueste lo que cueste; de más grandes, tal vez agregaron a nuestro cúmulo de información adquirida, un pequeño detalle como: “Una mentira piadosa puede ser buena”; y hoy, manejamos de manera muy subjetiva la relación entre la mentira y la verdad.

La cuestión se vuelve grave cuando aparecen personas que no controlan la cantidad de mentiras que dicen y comienzan a hacer daño a su entorno.

Por ello, los invito a analizar ese comportamiento que, pretende detectarlos más fácilmente.































El mentiroso





Como una calida sábana que nos arropa innecesariamente en una calurosa noche de verano, los mentirosos invaden cada uno de nuestros espacios sociales. Los vemos a diario en el trabajo, en la escuela, en la calle, e incluso en nuestro hogar. No siempre es fácil reconocer al mentiroso, ya que logra mezclarse entre la gente. En ocasiones, ni el mismo reconoce su estado.

Todos hemos conocido a un mentiroso en algún momento. Es el tipo de persona que necesita mentir durante sus conversaciones. No se sabe realmente qué razones tiene para mentir. Puede ser para protegerse de algo. Tal vez tengan un complejo de inferioridad que les provoca necesidades de engrandecerse. O tal vez, simplemente hacen las cosas mal y no tiene el valor de tomar responsabilidad por sus actos.









El mentiroso es realmente un irresponsable que trabaja mal, no sigue reglas y culpa a los demás por su propia ineptitud.
Se le hace tan difícil aceptar sus errores que inventan explicaciones irracionales, excusas baratas y un sinnúmero de otras mentiras para ocultar su muy humana realidad. Somos imperfectos, cometemos errores y en ocasiones somos irresponsables. Es preferible aceptar nuestra realidad y tomar acción para mejorar, que entrar en el lamentable mundo de la mentira y arriesgar la integridad personal que nos queda.

La patología del mentiroso llega a los extremos de la enfermedad mental. La mentira ocupa el lugar más importante en su lista mental de prioridades. La necesidad de mentir llega a ser tan importante que el mentiroso pierde toda noción de la realidad. Es entonces cuando comienzan a cometer errores.

El conjunto de errores es el peor enemigo del mentiroso. Entre los errores mas comunes se encuentran: decir que estuvo en un lugar cuando ha sido visto en otro; especificar horarios que no concuerdan con la realidad; decir que ha hecho cosas que no ha hecho; decir que no ha hecho algo aun existiendo evidencia de que lo ha hecho; y muchos otros.









En esta época moderna en la que existe un record electrónico de prácticamente todo lo que hacemos, el mentiroso tiene nuevos retos complicando su deshonesta existencia. Pobre mentiroso, que ahora también tiene que estar pendiente de su rastro cibernético.
¿Qué hacen aquellos mentirosos que no conocen las reglas de nuestra delatadora tecnología? Cometen errores a niveles impresionantes. Lo mas absurdo es que al desconocer totalmente la cantidad de evidencia que existe en su contra, dicen sus mentiras con la mas impresionante seguridad, aun ante aquellos que saben la obvia realidad.

Para todos aquellos mentirosos que viajan por la vida regando fantasías que solo ellos entienden… ¡No insulten la inteligencia de los demás! Aquel que siente la necesidad de mentir para cosas estúpidas, probablemente no es muy inteligente. Si la tentación de mentir es demasiado fuerte, traten de hacerlo bien. Mentir es un arte peligrosa que solo debe ser utilizada en ocasiones nobles y por personas muy inteligentes (esto excluye a la mayoría de la población).




























El mentiroso Patológico




En la mayoría de los casos, la mentira patológica es sólo la punta del iceberg: suele manifestar una personalidad en conflicto (adictiva, atormentada), un trastorno psicológico (ansiedad, fobia) o incluso psiquiátrico (psicopatía, neurosis), o una carencia emocional (inseguridad, falta de autoestima, timidez).

Algunos “farsantes” son conscientes de su incapacidad para comunicarse con sinceridad, pero no pueden controlar su conducta; otros no perciben sus engaños y habitan en un mundo irreal creado a su gusto; algunos hacen de forma fría y consciente, con el objetivo de darse a conocer al máximo, destacarse y ascender, hasta el punto de no saber muy bien quiénes son.

Pero sea cual sea el tipo de “embuste”, todos pagan un alto precio por inventar, deformar o exagerar la verdad: llevan “vidas de mentira”, pobladas de fantasmas, carencias y problemas que nunca acaban de solucionar.
Ellos son los primeros engañados, porque al traspasar la frontera de la fantasía quedan atrapados en un círculo vicioso que les lleva a la crisis emocional.









El mentiroso patológico se define como una persona que miente todo el tiempo y no se preocupa por el efecto de dicha acción sobre los demás, se lo conoce también como un Mitómano. La mentira patológica es un tipo de comportamiento que indica una aparente falta de control, un cierto trastorno psicológico.

Según afirma el psicólogo Ford, autor de Lies! Lies! Lies! The Psychology of Deceit, el 40% de los mentirosos patológicos, tienen un historial de anormalidad cerebraly presentan discrepancias de rendimiento verbal.

De acuerdo a esto, vale diferenciar entonces al mentiroso patológico del mentiroso compulsivo o habitual, quienes suelen mentir por costumbre, por conveniencia, por astucia.































Cómo detectar a un Mitómano





Se dice que una persona es mitómana o mentirosa patológica cuando sus mentiras son persistentes, generalizadas, desproporcionadas y muchas veces, no concientes.


No es tarea fácil detectar a un mentiroso patológico, no basta con someterlo a un detector de mentiras o verlo actuar sólo una vez, hay que intentar detenerse en los detalles, observar su lenguaje corporal, el tono de su voz, etc.

La ciencia conoce muy poco aun acerca de los mentirosos patológicos y hay muchos estudios por realizar, sin embargo, algunas de las señales que delatan a un mitómano son:

- Cambian sus historias todo el tiempo, incluso en ocasiones, no mantienen algo que habían sostenido previamente
- Exageran demasiado los relatos acerca de cualquier cosa, desde la más simple hasta la más importante
- Siempre tienen una historia semejante, incluso mejor, que la que alguien les cuenta a ellos
- Viven una especie de realidad paralela, le dan otro significado a los conceptos de mentira y verdad
- Se defienden enérgicamente ante cualquier cuestionamiento de sus dichos
- Suelen tener baja autoestima aunque nunca lo demuestran
- Suelen olvidar lo que contaron
- Suelen ser personas muy inseguras aunque nadie pueda notarlo
- Se miente pensando se ganará prestigio, se mejorará la imagen que los demás tienen de él.
- Se puede mentir para manipular a las personas o por hacer daño.
- No es algo inofensivo. Tiene efectos negativos sobre quien la padece y sobre quienes la sufren.
- Es convincente, manipulador y su discurso suele ser verosímil.
- Puede tener un gran talento histriónico.
- No acepta fácilmente su problema. Las mantiene hasta que es descubierto y las debe reconocer. Esto las diferencia de los casos de delirio en los que las personas creen sus fantasías.






“La mitomanía es más frecuente de lo que uno se imagina, pero se debe diferenciar la mitomanía de la delincuencia porque son problemáticas muy diferentes, aunque puede coincidir en que se combinen algunas características de personalidad en los que la mitomanía sea un síntoma. El delincuente busca algo puntual que es el dinero de los demás, pero no busca el reconocimiento social.

La mitomanía no es inofensiva. Al contrario, tiene una serie de efectos en el plano social. El mitómano comienza a perder credibilidad y se lo cataloga como el “cuenta cuentos”. A nivel familiar, es visto como una persona poco fiable y terminará por perder hasta a los amigos.























Posibles Causas



Aunque no están del todo esclarecidas, psicólogos y psiquiatras señalan algunas posibles causas como son:



Insatisfacción: Adultos que arrastran una necesidad muy grande de recibir afecto y admiración.

Conductas ambivalentes: Familias que simulan una posición social que no tienen, matrimonios que fingen un vínculo inexistente o padres que sostienen en secreto una doble familia pueden estimular la mitomanía en sus hijos.

Baja autoestima:
Personas que no se aceptan como son pueden llegar a “crear” una realidad paralela más satisfactoria.

Personalidad débil o inexistente: Se relaciona mucho con la falta de autoestima. Carecen de originalidad en sus ideas y/o pensamientos, imitando o copiando (plagiando) los ajenos.

























¿Los mitómanos tienen conciencia de que mienten?



Los mitómanos mantienen un juicio de realidad suficiente como para darse cuenta de que están mintiendo. Puede pasar inadvertido, pero cuando establece una conversación caerá preso de sus mentiras y en muchas ocasiones terminará siendo desenmascarado.

“Si bien estas personas se dejan llevar por sus fantasías, mantienen un juicio de la realidad suficiente como para darse cuenta de que están mintiendo. Esto los diferencia de los psicóticos, que son personas que pierden el contacto con la realidad al extremo de confundir lo real con lo imaginado”.
























Tratamiento



“Es casi imposible que quien padece la mitomanía busque ayuda, generalmente es llevado a consulta psicológica por otras personas, pero mientras la persona no se someta a una terapia, la mentira seguirá dominando su vida”, dice la psicóloga.

También existen motivaciones aún más profundas que son inconscientes, pero que pueden ser descubiertas mediante un tratamiento clínico.

Si el mitómano acude a un especialista, sin duda, podrá superar la mentira y comenzará a vivir la realidad tal y como es y podrá gozar de la confianza de quienes lo rodean.









Conclusión




La simple mentira, de por sí, no es buena para nadie, dado que intenta ocultar un suceso que existe y aunque no se nombre, seguirá existiendo.

Y la mentira patológica, suma una gran preocupación, tanto para la persona que no la puede controlar, como para quienes la rodean, dado que terminarán por encontrarse con un completo extraño frente a sus propias narices.


















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