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El zapato de Goma de Chernobyl



Hola, muy buenas noches a todos. Primero que nada, destacar que yo no soy un usuario del todo activo de Taringa!, ya que mis horarios no me lo permiten pero si entro mucho a la página a cagarme de risa con las fotos que suben, ver los posts que me interesan, atraen, anonadan, impresionan etc.

La verdad es esa, no soy de crear posts NUNCA ya que lo veo como un trabajo tedioso u aburrido, pero decidi darme la chance de probar. Lo que hoy yo les traigo, es nada más ni nada menos que Literatura. ¿Qué cosa? Si eso mismo, muy simple. Me gusta mucho leer, es uno de mis pasatiempos favoritos, aunque por el momento no lo esté haciendo. Como consecuente, también me gusta escribir. Y la verdad que tengo una facilidad casi innata para escribir (aunque no lo considero la gran cosa ni mucho menos).


Lo que tengo para mostrarles es, una pequeña parte de lo que vendría a ser un relato, escrito, ideado por mí. Este contenido es 100% de mi autoría y ya se, que al subirlo al internet se vuelve prácticamente público, propio del conocimiento de todos o como digan. Me da igual. Yo lo que quiero es que ustedes puedan leerlo, evaluarlo, criticarlo de manera productiva, ver que les parece.




Bueno sin más, los dejo con el texto. Más adelante continuo explicando el por qué de todo esto. Espero y disfruten



La punta del zapato de goma en el centro nuclear de Chernobyl

Carta del señor Joseph. J. Waldfield

Quizás no sea así. Quizás fue todo una confusión. Quizás nada es cierto, o todo es inciertamente insensato. Quizás podría haber sido otra la historia, o quizás la historia no es otra más que una mentira, una falacia producto de la mera imaginación de una pobre infante, una pobre mente inmadura, testigo de una catástrofe inevitable. Quizás todo lo contrario, y todo esto que acabo de mencionar, se encuentra inexplicablemente involucrado, como si todas estas verdades inciertas tuvieran algo de razón, o tal vez no. Quizás…
Bah, no todo es así de incierto. Un buen ejemplo es la vida en sí, la rutina propia de todos y cada uno de los ciudadanos que día a día, se esmeran por conseguir concretar la misma mierda de cada día, por el hecho de que así estamos programados desde que nacemos. Mientras esto se lleva a cabo, mientras esto se conlleva, se concreta, se desarrolla. Todo aquello, que se produce “mientras” se llama vida, y esa vida transcurre lenta e inevitablemente mientras te quedas mirando, con cara de tonto al vacio de apelaciones económicas y sociales que, dentro de todo, no llevan a nada.
Por supuesto, no todos tienen el beneficio de poder argumentar un tiempo vital equilibrado, ya que la vida le arrebata dicho beneficio a las multitudes que no son más que meros testigos de un acordado desastre, quizás, anunciado. Quizás no, obvio.
El punto es, obviamente, que nada en esta vida tiene más sentido que la misma palabra, el término “vida” ya se explica por sí solo y con bastante redundancia que a la vez no hace más que asimilar la idea de que la vida, es simplemente eso, vida. Y que vivir cuesta vida, pensar que no se puede vivir en una sanguchera de vidrio, que la vida protegida entre algodones y no expuesta a ninguna experiencia no es rica.
Usted se preguntara porqué yo le estaré contando esto, que cojones tendrá que ver, como es que esto viene al caso. La verdad es que ni yo sé contestar estas cuestiones, solo sé lo que sé, y bien podría identificarme con Sócrates cuando dijo “Solo sé que no sé nada.” Es que esa es la realidad, las personas tienen un conocimiento casi nulo de lo que se concede en el planeta, en el universo, en la galaxia. A veces, simple y llanamente se contentan con ver las noticias desde el noticiero más cercano para interpretar la realidad que se está viviendo, tratar de asemejarla. Pero esto no es nada más que un solo lado del abanico que te quieren mostrar, como si es lo que quieren que sepas y nada más. La gente habla más mierda de la que caga.
¿Quién habrá dicho dicha frase? La cuestión es que me siento identificado con ella también.
Aquí se escuchan gritos, augurios de penumbra en la tempestad de las tormentas durante la noche. No son más que las voces vivas de un recuerdo ya fallecido. Una falacia, todo es una puta falacia. Las voces vivas del recuerdo que no hacen más que atormentar aún mas esta tormenta, como agregándole ese ingrediente especial que tanto le faltaba… No lo entiendo, la gente puede llegar a ser tan compasiva y tan indiferente. Son como una moneda de doble cara. O con ninguna en realidad.
Si me disculpan… Creo que llaman a mi puerta.



Todo eso vendría a ser el Prólogo. Ahora bien, sólo es un texto de divagaciones mías que me pareció interesante compartirlo, pero el relato es otro. Y empieza con este breve capítulo.



1 – Apenas un poco y algo más que medio vaso de vino


Solo eso y un poco más, era lo que quedaba del vino que había traído mi primo Vladimir, de Ucrania. Era un vino costosísimo, de esos caros que se compraban en las bodegas, y que nunca, solo por si acaso, tenía ni la más mínima pizca de radiactividad en lo absoluto. Era un simple vaso de vino, de esos que disfrutas tomar con compañía durante una cálida y estimulante charla, en la que solo abres la boca para hacer una pregunta o dos, siendo ese el limite. Como si no quisieras interrumpir a la persona que viene desde lejos, que hace tanto que no ves y te cuenta que tal todo, como ha sido la vida en todo este tiempo que no tuviste contacto. Debo aclarar, que mi primo Vladimir siempre fue una persona carismática y agradable, fácil de querer. Como es que una persona puede llegar a ser fácil de querer? Bueno, a veces uno sin darse cuenta, tiene ese no-se-que, que la hace tan especial y tan abierta al dialogo, ese es el don de caerle bien a todo el mundo. Y yo pienso que Vladimir o ‘Vlady’ (como solía decirle en aquellos días que visitaba la casa de la abuela Christine) justamente, tenía el don de caerle bien a las personas. Será que siempre le caía mejor a los viejos, esos viejos decrépitos del pueblo viejo y arisco en el que solíamos pasar la noche con nuestra familia. Esos viejos que siempre se fijaban en el, como si tuviera moscas en la cara. Era tal su don que hasta las mujeres de cierta forma, se sentían atraídas a entablar charlas con él. ¿Y cómo no iba a ser así? ¿Cómo…? Aún recuerdo como si fuese ayer. Recuerdo como nos divertíamos, jugando con los soldaditos de plomo, jugando a la guerra. Andando en caballo, jugando escondidas. Así éramos felices en esos días, recuerdos estimulantes y de etapas doradas de mi vida, que se me vienen a la mente con solo ver su rostro. Alto, bien erguido, no tan flaco, pero a la vez flaco. Blanco como las hojas de este papel, ojos celestes o verdes, dependiendo el clima. Una boca grande, mejillas rojas. Así era Vlady en aquellos días y debo admitir que tampoco era mucho o muy notorio el cambio que sufrió con el paso de los años. Siempre igual.
En fin, ¿Quién podría adivinar que podría estar vociferando mi querido primo? ¿Qué palabras serían las que salían, súbitamente, de su lengua aduladora? ¿Serán algunas de las historias que muy probablemente habría vivido en el período de tiempo que nos habíamos hecho mutuamente ajenos a nuestras respectivas vidas? Quién sabe, obviamente solo las personas que estábamos ahí en ese momento tan sublime. A mi derecha se encontraba Eduard y Grigori, dos amigos Rusos que conoció en la universidad y con los que desde entonces siempre mantuvo intima relación. Enfrente de mi persona, se encontraba a quien tantas veces se le hizo referencia en lo que va del texto, a quién mas sino a Vlady. Por último, a mi izquierda se encontraba Michelle, una amiga mía con la que solía juntarme a tomar mates y estudiar, o hacer cosas de la facultad en mis épocas de alumno. Justo ese dia Michelle estaba de visita cuando llego Vladimir.
Mi primo estaba de visita por la ciudad, por mi barrio y más precisamente por mi casa, contándonos que había sido de su vida en el exterior. Yo estaba muy emocionado con su sola presencia, me causaba sensaciones indescriptibles poder ver a mi primo después de tanto tiempo, poder sentir que estaba acá al lado mío, estableciendo una charla conmigo. Para no perder la costumbre, Vladimir contaba con una petaca de whisky llena de Black Russian, su bebida favorita. Le cumplí el favor de servírselo en un vaso y ofrecerle un asiento, que “dale Vlady, sentante”, que “que tenés para contar”, que “que ha sido de tu vida”. El hablaba con su lengua dorada, nos comentaba que la vida en Rusia no era tan sencilla como parecía… Sino que era casi un infierno sobrevivir a las temperaturas tan inhumanas en algunos casos (para las personas que estamos acostumbrados a un clima más templado) no duraríamos ni media fracción segundo. Quizás esto explicaba su atuendo, esos “arapos” que parecían acolchados enteros de pieles. Bastante elegantes, cabe destacar.
La charla permanecía tal y como se venía desarrollando. Hasta que en un momento, la densidad de la misma cayó en un pozo. Habrá sido después de una larga hora, que para nosotros paso con una rapidez únicamente pseudónima del don que poseía Vlady, para haber que el tiempo pase más rápido. Era envidiable su carisma. En fin, llego el momento que nadie hablaba, será por el desconcentro de los demás invitados, o por el hecho de que mi primo se hallaba mirando un punto fijo, tal vez pensando unas cosas que no venían al caso, al menos no porque sabemos que no habían formado parte de su prolongado parlamento. Al menos supuse que esos pensamientos se iban a transmitir de nuevo a su boca, que iría a sacar un nuevo tema de la manga. Evidentemente así fue, solo que esta vez hablando con un tono de más seriedad.
-Cuando visite Pripyat...-Dijo Vladimir.
-¿Qué? ¿Qué paso en tu estadía en Pripyat?-




Y bueno nada, básicamente eso era lo que quería mostrarles, si tiene algún error el texto es porque lo escribí hace bocha y ni lo revise jajajaja. Tampoco lo he mostrado mucho ya que no siento que les interese a mis compañeros de escuela, amigos, etc. ya que escribir es considerado "raro", o parecería muy nerdo. Pero la verdad es que me gusta. También escribo poemas, en algún otro post los podría compartir si quieren.

Quiero ver que es lo que piensan, me gustaría mucho leer opiniones.








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