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Enero de 2018. Ganó Scioli en el 2015. Así vale la pena

Hace calor en esta hermosa mañana de enero de 2018.

Mi radio reloj se enciende puntual a las 8 hs con la Mancha de Rolando a todo volumen en “Radio del amor y la alegría” (ex Mitre), hoy el invitado, como todos los días es Fito Paez..

En realidad no hacía falta el despertador porque nunca pude dormir. Los 30° de anoche se sintieron desde que me decomisaron el Split con el argumento que soy adicto a la energía eléctrica y enemigo del pueblo por exceso de consumo eléctrico.

Sumado a esto los mosquitos me enloquecieron ya que el Off no se consigue por ser una palabra del Imperio, aunque me parece que es porque tiene un componente importado, y por ahora no podemos importar nada, tenía razón el Ministro de Salud y Felicidad, tampoco drogas ni remedios.

Para despabilarme prendo el LCD a batería (eso si tengo, y dos en 460 cuotas) marca “Para todos y todas” (me faltan 390 cuotas para terminar de pagarlo y con 45% de inflación en 8 meses serán menos que el boleto del bondi)) y sintonizo TN (Todo Néstor). Barone, Russo y García me dan las mejores noticias que es posible escuchar.



Por suerte mis dos hijos votaron bien y ahora tienen un plan así que no me veo obligado a levantarlos para ir a trabajar.

Salgo de la cama para arrancar con la rutina diaria y abro la ducha. En el baño tengo varios panes de jabón blanco multiuso (piel-ropa) Querubín, de la fábrica Moreno Hnos. y Sra., que volvieron de Italia.

En la cocina encuentro un poco de lavandina Querubín, para blanquear las medias mientras me baño porque solamente salen 20 ltros de agua y hay aprovecharla toda.

Scioli dijo por cadena que está bien consumir este producto porque es Nacional. Pero me parece que no podría consumir otro ya que es el único en el mercado. Pero bueno qué más da,

Unas gotitas para lavarme bien las manos y a asearme con el controlador de uso de agua que me colocaron, raro que me cobraran $700 mas IVA, pero dijeron que era para La Cámpora, para afianzar militantes..Se me ocurre una pavada (la pienso, pero no lo hablo, obvio...)

¿Moreno, dueño de Querubín, usará esta mier….”, rápidamente me llamo a silencio no sea cosa que ….

Me visto con la ropa planchadita (con la plancha de carbón porque la electrcidad llega 3 horas diarias entre las 3 y las cinco de la mañana), la plancha por suerte la conseguí en la salada del barrio. Hay como mil por todos lados y me coloco en el brazo derecho el distintivo ¨Clarín Mentía¨.

No es que me quede grande la ropa, es que sigo con la dieta de $10 desde el 10 de diciembre de 2015, y bueno, uno adelgaza ¿vio?

Les dejo una nota a los chicos (mi mujer salió a las tres de la mañana para alcanzar uno de los dos ómnibus que llegan al centro) diciéndoles que me voy al súper y que si no vuelvo para el almuerzo llamen a su puntero y pidan los chori del día.

Salgo muy feliz porque tengo margen en mi SuperCard así que pretendo llenar dos bolsas de mercadería, ¡sí!,¡¡ dos bolsas llenas!!. Quiero mirarme en el espejo del ascensor como lo he hecho desde siempre pero no lo logro porque desde hace algún tiempo lo taparon con las fotos de Él y de Ella (no entiendo porqué de Scioli no se ve nada y de Zanini hay hasta calles con su nombre)

En la entrada encuentro tiradas las boletas para los consorcistas. Tres son para mí y todas tienen recargo por importación. Lo raro es que el agua tenga ese reccargo por importación, y solo llegan 10 litros por día. Bueno, a mi laburo de hoy...ir a comprar!!

Paso por la puerta del edificio, previo atravesar el escáner que colocaron para controlar que no lleve dólares. Saludo al portero, que por ser de Suthern gana tres veces más que cualquier vecino (tiene agua y luz todo el día, colocada para él) y grito lo que estoy entrenado a gritar: en vez del “hola Cacho” de antaño, un “¡Viva la Revolución San Martiniana!”.

Saco la billetera y ¡¡¡ horrorrrr!!! ¡Mi tarjeta SUBE esta SIN CRÉDITO!. Calma Papi, calma. Los de la SUBE ya saben del problema y seguro me debitaron $50 en mi SuperCard para recargarla…obvio que no me piden permiso porque son buenos y se adelantan a mis necesidades.

Subo al micro y veo una señora con la Louis Vuitton trucha en el brazo izquierdo. Se puso de moda porque parece que los chorros no se atreven a robarlas ya que puede haber sido un regalo de Ella.

Me bajo cerca del súper, no sin antes dar el “¡Viva la Revolución!” al chofer que es de UTA, otro sindicato oficialista.

A lo lejos puedo observar la cola de 2 cuadras para entrar. Por suerte llegue temprano, dentro de un par de horas la cola es de cuatro cuadras mínimo. Cuando me faltaba poco para ingresar escucho a una Sra. que advierte al resto que ya no quedaba merluza a $700 (un poco lejos de los $58 de 2015, pero se trata solo de una sintonía fina, la inflación ya no se puede mencionar porque si te escucha alguien de Quebracho, Milagros Sala o La Cámpora...palos y adentro una semana).

Resignado pero sabiendo que el jabón Querubín nunca se agota, me quedo en la fila.

Cuando logro entrar, no sin antes pasar por un nuevo escáner esta vez para chequear que llevo mi muñequito de eternauta de bolsillo, voy corriendo a la góndola del aceite. Mala suerte, ya no queda y a mi jermu le tocaba hacer las tortas fritas para las reuniones del partido de los chicos.

En ese momento me acuerdo que tengo una remera de La Cámpora abajo de la camisa (uno nunca sabe cuando servirá). Me saco la camisa y aparece de la nada un caballero muy amable que me hace pasar por una puertita a un salón donde para mi sorpresa hay de todo. ¡Hasta shampoo Élvive! (o ¿ Él vive? no se ve bien la etiqueta), que es fabricado por quien? ¡ Por Querubín!.

Con las dos bolsas llenas voy a la caja, saco mi Súper Card y por supuesto saludo con un “Viva la Revolución!”, la cajera es de SEOC.

Volviendo saco mi celular con pantalla china, componentes chinos pero con la bolsita que reza HECHO EN ARGENTINA. Quiero llamar a casa y saber si alguno de los chicos revivió. ¡Pobres!, no les exijo mucho porque tienen como 12 horas semanales de sufrido adoctrinamiento.

Antes de subir al micro, un empleado del súper llega corriendo y me dice que me estaba olvidando la manteca. Le pregunto cómo lo sabe y me responde que mi hija se había quejado en Facebook con su netbook “conectar-igualdad”. Fue tan gentil este hombre que me dio una manteca chica entera, me dijo que no se lo comente a nadie y menos por teléfono. “¡Viva la revolución!” y subí al micro.

El chofer correctamente vestido con su camisa Samartiniana, me saludó con la confianza propia de quien me lleva y trae todos los días: “compañero, dígales a sus hijos que mañana paso tempranito, tipo 13:00 hs, para llevarlos a la escuela de verano de Milagro Sala. Que no me tomen mucho esta noche porque tienen clase de tiro”.

Mientras miraba el paisaje de la ciudad, cruzando la avenida Néstor Kirchner, la bocacalle Cristina Corazón, la placita de Él, el busto al otro Él, la confitería “el Che”, la boutique “Alto Stalin”, la Universidad Poppular Kicillof, y etc., se me ocurrió preguntarme si en aquel Noviembre del 2015 hubiera votado distinto, cuál hubiera sido mi presente.

Un frío gélido me corrió por la espalda y preferí no pensar más….

NUNCA MÁS
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