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Entrevista a veterano de Malvinas

Buenas, el otro dia para la Facu hicimos una entrevista a un veterano de Malvinas, la comparto para que la puedan leer. Es media larga pero es muy interesante ver que las cosas que uno escucha o te cuentan por ahí, son reales..

- Mi nombre es Roberto Lacalle, yo estuve en Malvinas como soldado, estaba haciendo, en ese momento, el servicio militar, ¿saben lo que es el servicio militar ustedes?, ¿Les contaron algo? En ese momento había en la Argentina lo que se llamaba servicio militar obligatorio…conscripción también llamada, los que tenían 18 años eran convocados para estar un año dentro de las fuerzas armadas, a mí me tocó justito estar y me tocó estar también cuando se desató el conflicto, soy de la clase 1962, fueron a Malvinas los del ’62 y ’63. Así que, no había posibilidades de elección, no podías decir no lo hago, el que no hacía el servicio militar era considerado desertor e iba preso, así que todo el mundo tenía que hacerlo, con lo cual me tocó estar y estuve. Así que bueno, dicho esto, hecha la presentación, pregunten todo lo que quieran preguntar porque lo puedo contestar.

P: - Antes que nada, gracias por venir. ¿Podes contarme un poco tu vida? ¿Qué haces? ¿A qué te dedicas? ¿Qué es lo que haces ahora? ¿Tenés hijos? ¿Estás casado?

R: - Estoy casado, tengo dos hijas, de 22 años una, de 18 la otra. Soy dueño de una escuela, una escuela en la Ciudad de Buenos Aires. Yo transcurro mi vida trabajando, dedicándome a lo que me gusta, que es la educación, en este caso en mi escuela vinculada con el deporte, porque es una escuela con orientación en deporte, y tratando de llevar el tema Malvinas básicamente por ese lado, por el lado de la educación. Por eso voy a colegios, voy a universidades, cuando me llaman para poder hablar de esto voy porque me parece que Malvinas tiene la posibilidad todavía de que ustedes, o los chicos más chicos tengan a los protagonistas vivos, es una parte de la historia todavía más o menos reciente que puede contar con eso, con gente que puede contar porque estuvo allá, estuvo en el lugar, porque no se lo contó nadie, estuvo, así que ahí estoy.

P: - ¿Tenías el plan de hacer eso antes de ir a Malvinas?

R: - Antes de ir a Malvinas no tenía ningún plan de nada, imaginate que…, no sé, ustedes que tienen, ¿veinte, veintipico de años? Bueno, yo tenía 18, o sea, ¿sabes cuál era mi plan a los 18 años? Ir a bailar, salir con chicas, jugar al fútbol, nadar, que era lo que me gustaba, ese era mi plan, con lo cual nada de lo que vino después estaba programado. Básicamente lo que yo siempre digo que lo que me ayudó mucho pos- Malvinas primero fue la contención familiar, y después lo que ayudó muchísimo fue el deporte, yo hice deporte toda mi vida, y eso me ayudó a canalizar la bronca, otros tomaban, otros se drogaban y yo hacía deporte. Así que bueno, por ese lado pude ir zafándola. Después lo de la escuela se fue dando, de casualidad un poco, otra cosa lo busque. Si te digo sinceramente yo creo que funde una escuela porque quería que mis hijas fueran a una escuela como yo quería que fueran, entonces, básicamente eso, que hicieran deporte dentro del colegio. Así que bueno, ahí estamos, hace ya 17 años.

P: - Pasando un poco al tema de Malvinas, ¿Qué estabas haciendo? ¿Dónde estabas cuando te enteraste que había estallado la guerra?

R: -¿Vieron que yo les dije que estaba lo que se llamaba servicio militar? Yo estaba haciendo el servicio militar y ya me había ido de baja, yo el 6 de marzo del ’82 me fui de baja, cuando me estaba empezando a crecer un poquito el pelo me llamaron de vuelta. O sea, el 2 de abril fue la recuperación, el 6 de abril me llegó la citación y el 13 de abril ya estaba en las islas. Estaba haciendo nada porque, nada en cuanto a que había salido recién, estaba trabajando con mi papá, mi papá trabajaba en un banco, estaba en una financiera más que en un banco y yo estaba dándole una mano ahí, pero recién había salido, o sea que no tuve tiempo de hacer absolutamente nada, me agarraron y ¡pum!, de vuelta a dentro. No hubo tiempo para empezar a pensar en hacer algo. Un día me desperté como todo el mundo, se escuchaba ¡argentinaso!, ¡las Malvinas son argentinas! Ah bueno, ¿Qué pasó acá? Y trece días después estaba allá, así que, todo así, de golpe.

P: - ¿Y cómo reaccionaron tu familia y tus amigos cuando se enteraron?

R: - Ah mi familia chochos, no sabés cómo estaban. Nada, lloraban, mi papá lloraba, estaban todos destruidos, la realidad es que nadie pensaba que el nene que era yo iba a ir a la guerra. Así que reaccionaron de la manera que pudieron, yo creo que lo fueron llevando como cualquier padre debe sentir que su hijo va a la guerra y no sabe si va a volver, entonces, yo pensaba que el más fuerte en ese aspecto iba a ser mi papá porque era un tipo medio duro en cuanto a carácter, y el que se destruyó primero fue mi viejo. Mi vieja que era la ama de casa, la buenita, la sumisa, era la que más se banco la situación, con lo cual estando allá, no había posibilidades de comunicación tampoco, así que como pudieron la fueron sobrellevando.

P: -¿Qué fue lo primero que sentiste vos cuando llegaste allá?

R: - Terror, la realidad es esa. No terror por lo que podía venir, sino porque, imagínate que te sacan de un lugar y te instalan en otro. Y yo puedo todavía considerarme dichoso que era una persona que bueno, tenía estudios secundarios, una familia de clase media que sabía que estaba en Malvinas, que Malvinas eran dos islas. Yo tenía compañeros que pensaban que si se escapaban corriendo llegaban a la casa, no sabían que Malvinas no estaban en el continente. Así que llegamos, toda la instalación de todas las cosas nuestras, yo particularmente tenía un rol de combate que era, enfermero, ni siquiera enfermero, era radio operador, yo manejaba una radio de una sección que se llamaba “Sanidad” que pertenece a la enfermería. Así que bueno, todos los primeros días transcurrieron en la instalación de todo lo que era la enfermería, y bueno, ahí uno se va adaptando al lugar donde está, de la manera que puede.

P: - ¿Por qué te pusieron en ese puesto?

R: - También, digamos, yo hice el servicio militar en el regimiento de la Tablada. A lo mejor ustedes lo han sentido nombrar porque el regimiento de la Tablada fue, no sé cuantos años ya, pero mucho más reciente, que se tomó la guerrilla, el movimiento “Todos por la Patria”. Y yo caí en la Tablada de casualidad, porque yo en realidad tenía destino para irme al sur, por eso todo en la vida es una gran casualidad. Cuando me llaman para incorporarme, me llama un Sargento, un Sargento Primero, no me acuerdo lo que era en ese momento, me llaman por el apellido Lacalle, voy, me dice ¿vos sos Lacalle? Sí, ¿vos tenés una hermana que se llama María Cristina? Sí. Ah tu hermanita fue compañera mía en la primaría. Le digo “Ah que bueno”. ¿Pero sabes dónde vas? Al sur. Uh, ¿querés quedarte acá? Sí la verdad que antes que ir al sur prefiero quedarme acá. Me dice “hay un lugarcito para ir a la Tablada”. Ah buenísimo. Los del sur no fueron a Malvinas y los de la Tablada sí, o sea que imaginate, una suerte bárbara yo, en el bolillero siempre me sale el número. Así que, y cuando llegué, yo vivía acá en Caballito, y la mayoría de los soldados de la Tablada eran de la zona de la Tablada. De los 1200 que eran, había diez que sabían escribir a máquina, yo era uno de ellos, entonces voy a la enfermería como escribiente, y después como había terminado el secundario y sabía escribir a máquina, hice un curso de radio operador que me hicieron ellos mismos y quedé como radio operador.

P: -¿Cómo era tu rol ahí en Malvinas?

R: - Básicamente era modular la radio cuando había heridos, después la radio a los 15 días no anduvo más, o sea que la tiramos, entonces nos llamábamos como podíamos, a los gritos, viste, hay un herido y lo íbamos a buscar. O sea, yo era radio operador, después de radio operador, me convertí más en enfermero de los soldados que estaban heridos, y después, básicamente ese rol de ir a asistir a soldados heridos por combate en algún momento y a algunos por enfermedades. Éramos básicamente un grupo de sanidad.

P: - ¿Y recibiste alguna tecnicatura o algo para aprender a curar enfermos? Porque claramente no sabías nada.

R: - Durante el servicio militar y habiendo hecho todo el transcurso en enfermería aprendimos muchísimas cosas, después lo que aprendes cuando lo querés aplicar a una situación que realmente está pasando, te cambia completamente el panorama. No es lo mismo que te enseñen cómo es curar una herida de bala de un soldado en una pierna, que ver la herida, ahí se te viene el mundo abajo y sobre todo la primera vez que te pasa. Después con el transcurso de la guerra y los heridos que llegaban constantemente te vas haciendo la idea. De hecho aprendí muchísimo y algunas cosas las he aplicado después en el resto de mi vida. Todo lo que sé de curaciones básicamente lo aprendí de ahí. Y teníamos oficiales médicos y oficiales enfermeros que nos guiaban, pero una vez que estás ahí, o aprendes o aprendes, no tenés mucha alternativa. Vas a buscar a un tipo que perdió una pierna y bueno, o lo curas o te vas y no lo curas más, entonces lo cura otro.

P: - ¿Y recordás alguna vez que tuviste que curar a alguien alguna herida grave?

R: - Sí, no me lo voy a olvidar nunca en mi vida. El primer soldado herido que fui a buscar había perdido una pierna porque había pisado una mina argentina, no una mina inglesa. La mayoría de los primeros heridos eran todos heridos por propios soldados argentinos o porque habían pisado minas colocadas por soldados argentinos o aviones argentinos derribados por artillería argentina. O sea, venían los aviones argentinos y le tiraban, por las dudas. Entonces, había perdido una pierna pisando una mina, y llegamos, yo obviamente me quedé paralizado porque no es una cosa muy agradable de ver. Vino el Sargento Primero y me dijo: “dale morfina”, y le digo: “¿Y dónde se la doy? “En cualquier lado”, me dijo. Agarré y le di una inyección de morfina en una pierna, la morfina es mágica, o sea, cinco minutos después ¡estaba chocho de la vida el tipo! “Ahora ya está, te llevan para el continente”, le dijimos. ¡Buenísimo, buenísimo! Ni se daba cuenta lo que le estaba pasando. Mirá lo que es la vida ¿no? Hace dos años atrás, en la escuela yo tengo aparte otros tres padres que son veteranos también, y a uno de ellos charlando de casualidad le conté esta historia y me dice que el tipo este vive en Mendoza, que tiene una empresa de transporte y ahora viene a Buenos Aires porque tiene que cambiarse la prótesis. Después de 30 años ¡lo volví a encontrar al tipo! ¡Él ni se acordaba de todo esto! ¡Increíble! O sea, ni se acordaba de todo lo que dijo, de lo que él había contado. Yo no me lo olvido más, me da mucha alegría que el tipo esté bárbaro, tiene hijos. Así que bueno, sirvió por lo menos saber que lo pude ayudar y que el tipo tiene su vida reconstruida ¿no?

P: - ¿Y hubo una situación en la que no pudiste ayudar a alguien?

R: - Sí muchísimas.

P: - ¿Y te afectaron?

R: - Mirá, las situaciones en las que vos no podés ayudar a nadie son situaciones de muerte. A un tipo que le voló la cabeza un balazo, no lo puedo ayudar, lo transportamos y chau. Cuando hablo de estas cosas no es el morbo de decir todo es sangre, todos heridos, muerte, es la realidad de una guerra, es así esta guerra y cualquier guerra en el mundo. Son las miserias más grandes que vive un ser humano, con lo cual nosotros hacíamos lo que podíamos. Los que podíamos ayudar, ayudábamos, los que no podíamos porque ya era tarde ahí quedaba. ¿Te afecta? No sé si me afecta, pero te digo, yo me voy a morir con todos esos pensamientos en la cabeza, no es que no duermo pensando en eso, pero yo hoy lo cuento y te lo relato tal cual fue porque me acuerdo hasta los detalles, eso es bravo.
Hay gente que le afecta más. Nosotros tenemos ya la misma cantidad de muertos por suicidios de veteranos en la postguerra de los que hubo en la guerra. Muchísimos compañeros se mataron después. Eso es la falta de apoyo, la falta de comprensión, el olvido. Malvinas se reinstaló en la sociedad después del 25 aniversario. Los primeros 20 años nadie se acordaba de Malvinas, ni sabían que existían los veteranos. Así se liquidaban, se iban matando.
P: - ¿Lo pensaste vos en algún momento?
R: - ¿Matarme? No. Sabes que no, y si fuera así te lo diría. He pasado tiempos de angustia, sobre todo al principio, el sentirte discriminado, olvidado, no reconocido, te genera una angustia muy grande porque imaginate que yo mandaba un currículum para conseguir un trabajo y jamás ponía que había estado en las Malvinas. Vos ponías eso y olvidate que te llamen.
P: - ¿Por qué?
R: - Y porque leían “Malvinas” y seguramente pensaban “este está loquito, anda a saber cómo quedó, mira si un día se raya y mata a un compañero”. Pero eran trabajos para los que estaba calificado. Era enterarse eso y aparte tenía que justificar un año y medio de mi vida porque, ¿qué ponía? ¿Hice la plancha un año y medio? Cualquier cosa inventaba: “me fui al exterior”, pero eso no lo ponía. Y mirá lo que es la cosa, el único tipo que me tomó, el primer trabajo importante que tuve más o menos después de eso, fue porque cuando me hizo la entrevista me dijo: “¿vos qué hiciste este año y medio?”. “Y jugué al tenis de mesa, no sé qué hice. Mire le voy a decir la verdad, yo estuve en Malvinas”, le dije. Muy nacionalista, el tipo era un nazi. “Yo te tomo, empezás a trabajar acá con nosotros”. Me volvía loco, me preguntaba. Claro después me di cuenta que el tipo era extremadamente de derecha y para él yo era un héroe. Fue muy bravo al principio, pero matarme no, nunca lo pensé, y aparte yo veía el sufrimiento de los familiares de los compañeros míos que se iban matando y yo no podía viste, yo tenía a mi hijo.
P: - Retomando un poco la vida en Malvinas, ¿cómo eran las condiciones, cómo dormías, la comida, tu vida cotidiana?

R: - Comida no existía, directamente. Yo me fui de acá con, en 73 días bajé 14 kilos, me fui de acá con 75 kilos y volví con 61. Cuando volví parecía un cadáver, no sabes lo que era, así las famosas fotos del Biafra, bueno más o menos era así, de los campos de concentraciones era un palo, iba a cualquier lugar y me decían: ¿querés comer algo?. Y después eh, en cuanto a dormir nosotros teníamos un puesto, donde teníamos unos catres y dormíamos ahí, salvo las noches o los momentos donde estábamos de descanso y había bombardeo, con lo cual todos a los pozos y dormir como puedas, algún pozo lleno de agua pero preferible mojarse y no que te arrancara la cabeza de un bombazo, así que, vivíamos en esos pozos, "pozos de zorro" que eran lugares donde nos metíamos cuando había algún tipo de ataque inglés o naval o aéreo. Y si no básicamente en eso, que tenía unos castres y dormíamos ahí.

P: - ¿Y podían dormir o no?

R: - Yo puedo dormir en cualquier, yo particularmente duermo en cualquier lado, o sea entendés, estoy un ratito más acá y me tiro y me duermo pero también te acostumbras. La realidad es que nosotros teníamos en frente, en frente a, ponele 200 metros un radar de la fuerza aérea y nosotros estábamos todos durmiendo y aparte estábamos cansados, a veces eran dos días sin dormir y todavía cuando la radio andaba o andaba más o menos, ya sentimos así un ruido, los ruidos de las explosiones sobre todo cuando eran ataques aéreos eran como las películas, ¡boom! y la carpa que se mueve toda así eh, entonces me llaman por la radio y me dicen: ¿alguna novedad? y le digo no mira no pasa nada, no, sin novedad. Ponete el casco me dicen y me puse el casco así y seguí durmiendo, con el casco, la radio así al costado. Cuando abrimos a la tarde, el radar un, había quedado todo hecho un coso así, parecía un matambre, y por supuesto me mataron, me cagaron a pedos mal. ¿Sin novedad me dijiste? mira como quedó el . . . bueno estaba durmiendo viste, que se yo. Así que yo dormía, cuando podíamos, dormíamos pero aparte ya llega un momento que el cansancio te vence y vos le das, pase lo que pase intentas dormir porque si no son 2 o 3 días a veces de dormir 2 horas, 3 horas que quedas muerto.

P: - ¿Alguna vez deseaste ir a pelear o tuviste que pelear?

R: - Em, no te entiendo. ¿Estando allá?

P: - Sí, estando allá.

R: - Nosotros cumplíamos un rol diferente, te digo éramos enfermeros. Más allá de eso, teníamos compañeros, y alguna vez nos ha tocado de tener que ir a buscar soldados donde había combate, por lo cual nosotros teníamos armas, ósea éramos enfermeros pero íbamos armados, bueno "armados" es una manera de decir. Yo tenía una "PAM" (pistola ametralladora) que era lo mismo que tener un "chasquiboom", la pistola-ametralladora, la PAM es una arma de la segunda guerra mundial. Se compraron acá, era un arma descartable, ósea la usaban los paracaidistas, se tiraban, tiraron con eso y después las tiraban. Después alguien las fue levantando y se las vendieron a Argentina. Entonces si vos tirabas más de 20, 30 tiros, se te derretía el cañón, ósea así, eh así que cuando los soldados que estaban enfermos, eh heridos, eran evacuados y tenían armamento nosotros nos quedamos con eso, lo que venía; pistolas, fall, algo bueno para tener. Nosotros estábamos en la zona de combate y a veces, eventualmente sacando soldados tiramos. Todos me preguntan lo mismo: ¿Mataste a alguien? Espero que no, nunca, si lo hice, si yo tiré, nunca sabes a una distancia si le pegas o no le pegas a alguien, y al principio decía: ojalá haya matado algún inglés, pero después dije no, ojalá que no haya matado nunca a nadie.
La zona de combate se daba siempre, siempre estabas en zona de combate porque por más no estuvieras en el frente frente, cuando había bombardeos o la flota de ellos tiraba cañonazos que caían en cualquier lado, sobre todo buscando objetivo y con esos radares, así que no quería ir para adelante pero tampoco le esquivaba al bulto.

P: - ¿Cómo enfermero qué fue lo peor que tuviste que hacer?

R: - Ir a buscar a un compañero mío que había entrado a una casa, en busca de comida y la casa estaba minada, y voló, él, la casa y todo, minada por los argentinos. Eh esto fue lo peor que me tocó hacer porque aparte fuimos a buscarlo, eh éramos cuatro, un suboficial y tres soldados. En los restos, la casa eh y mmm nada, teníamos que buscar lo que había quedado del pibe de los escombros, con el miedo de que todavía hubiera ahí más minas, que no se hubieran activado con alguna explosión, hasta que el sargento primero me dijo: veni veni, acá está, levanta eso que ahí está, y lo que encontramos del chico fue el tronco nada más, no tenía ni piernas, ni cabeza, ni brazo, el tronco. Fue, ese es el primer soldado muerto en Malvinas y el primer soldado que lo enterramos nosotros, Soli era el apellido, un pibe que estando acá haciendo el servicio militar era el cafetero, nunca había visto nada, un terror el pobre chiquito, terrible y nada, se quiso escapar, buscar comida y murió ahí. Eso fue, en cuanto a eso, lo peor. Después de ahí en adelante ya nada me asustaba.

P: - ¿Llegaste a acostumbrarte?

R: -Totalmente. A todo te acostumbras eh, te acostumbras a todo. O te acostumbras y sobrevivís o morís, no hay otra alternativa. Te acostumbras a todo.
Te acostumbras a la comida inmunda, te acostumbras al frío, te acostumbras a los heridos, a los muertos, te acostumbras. Te acostumbras y en un momento hasta se te hace como un callo viste, decís bueno, este que tiene, un tiro en la pierna, y aquel, y le falta un brazo, el del tiro dejalo, después vemos, este no se va a morir, vamos a curar, es terrible pero es así, pero aparte sino, sino morís en el intento.

P: - Y para tratar a los heridos, ¿tenían suministros necesarios?

R: -Teníamos suministros básicos, después nos trasladamos al hospital que si tenían suministros, algunos suministros porque a mí me sacaron la muela sin anestesia ya, para que te des una idea, anestesia para muelas no había, en guerra teóricamente no se te puede hacer una caríe, este, se te hace, aguantatela, pero sí, había. Y después nos evacuaban, ósea no sé, llegaba al hospital, primeras curaciones, avión, si los aviones no habían salido todavía.

P: - ¿Y ustedes eran solo enfermeros hombres, o también estaban con mujeres?

R: - En el hospital había enfermeras mujeres, sí. Pero de carrera, ósea de diferente a nosotros, ustedes de su tipo que eran profesionales, si había.

P: ¿A qué te aferraste allá, estando allá? ¿En qué creías, en dios, en tu familia?

R: - En mis compañeros creía, que estando allá creías solamente en el compañero, en el grupo que estábamos juntos, porque la guerra es horrible como te dije recién, y todas las peores miserias, pero tiene algo que es un muy, que se destaca entre todo. La unión de la gente que está, nos llegaba un chocolate así, y éramos seis y hacíamos y cortábamos un pedazo. Llegaba un cigarrillo y le pintaba una pitada a cada uno, este, entonces yo sabía que mis compañeros me cuidaban y que yo los cuidaba a ellos. Sabíamos que si uno tenía miedo para hacer algo, quedate vos hoy, vamos nosotros. Era a lo único que me aferraba, a mis compañeros, nada más, porque de última mi vida dependía de ellos, y la de ellos dependía de mí, entonces este, más allá sí del azar bueno, mi familia, quiero volver, los quiero volver a ver.

P: - ¿Cómo era la relación con los locales?
R: - Los kelpers nos odiaban, nos odiaban. O sea Malvinas es Puerto Argentino, y la nada, después casas como si fueran de campo, 7 kilómetros, 8 kilómetros. Esta era una casa (la casa de las minas) que estaba al lado de un monte llamado Sapphire, fue la última aventura que se tomaron los Ingleses antes de llegar a Puerto Argentino. Está a 7, 8 kilómetros de Malvinas, y estaba ahí la casa, el pibe se fue a buscar comida, montones de soldados Argentinos se rajaban a buscar comida, montones, montones teníamos que ir a buscar nosotros. Nos llamaban y nos decían “se escapó un soldado de la clase 63” ¡pobrecitos los pibes no tenían ni idea de donde estaban!, no sabían manejar un arma, y se escapaban, se metían en una casa y los teníamos que ir a buscar metidos debajo de las camas, los sacábamos de debajo de las camas y los llevábamos a la fuerza del terror que tenían. Y cuando la casa estaba vacía y había un dulce “chau que lo pague la reina” decíamos. Así que, nos odiaban, nos odiaban, nos odian, nos odiaran.
P: - ¿Y con los hospitales?
R: - Había un hospital que era argentino, no, no, allá el servicio médico de ellos era limitado, limitado para lo que tenían de gente, de población. Después se montó todo un hospital de campaña grande y bien montado pero argentino.
P: - ¿Era suficiente la cantidad de enfermeros que habían?
R: - ¿Sabés lo que pasa? En un hospital de campaña, de guerra, no te quedas mucho tiempo, te hacen las curaciones necesarias o las cirugías de urgencia para salvarte la vida, una vez que estas estabilizado, suponete, tiro de FAL que es la que teníamos nosotros. Muchos heridos se pegaban tiros a sí mismos para que los puedan evacuar. El tiro de FAL te hace un agujerito chiquitito, no te hace nada, salvo que te lo peguen en la cabeza que te mata, pero en una pierna es un agujerito, curación, avión al continente, osea que es todo de pasada. Había la cantidad suficiente para contenerlo, hasta que los últimos tres días se desbordó, o sea cuando se desbordó había médicos operando en los pasillos, cuerpos por todos lados tirados, ya cuando se descontroló se descontroló todo, ahí ya no queda ni capacidad ni… si alguno de ustedes alguna vez mira la película Pearl Harbor en un momento se desborda todo, estaba todo organizado y se descontrola, es así, cuando se descontrola, se descontrola. Hasta que se organiza anda a saber lo que pase.
P: - ¿Había deserciones?
R: - Pero, ¿desertabas y a donde te ibas a ir? ¿Al chaco? Si, se escapaban pero se escapaban del terror y del desconocimiento de no saber dónde estaban, eso es terrible.
P: - ¿Qué pasaba con esas personas que “desertaban”?
R: - No, es que ni desertaban, nos decían “mirá, Juancito de la compañía C se escapó”, íbamos y en alguna casa lo encontrábamos, lo traían de vuelta, le metían una patada en el culo y le decían “¿nene a donde querés ir?” Quédate acá, si no te podes rajar a ningún lado, ¿a dónde vas a ir?” Después sí, hubo castigos allá, nosotros teníamos dos enemigos, los ingleses y los suboficiales argentinos, muchos eran enemigos nuestros también. Por eso hay muchas denuncias de torturas, de violaciones a los derechos humanos pero no de enemigos, de los argentinos.
P: - ¿Qué tipo de torturas hubo?
R: - La que te puedas imaginar, ser judío para un milico en esa época era ser un hijo de puta, con lo cual, eras judío y la pasabas muy mal, muy mal, estaqueos, meter las manos una noche entera en el agua helada. Nada más que por que eras judío. De hecho, las denuncias que se hicieron por torturas, que son más o menos unas cincuenta, catorce... no perdón, cuatro de los que declararon en esas causas como torturados los llevé yo a declarar. Acá en la ciudad de Buenos Aires, conozco, conocí, a la gente de la auditoria del pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, algunos compañeros míos, gente de derechos humanos y los lleve yo a declarar, pero la verdad es que si un militar argentino torturó a algún judío tiene que estar preso, hasta hoy tiene que estar preso, no tiene que salir más, por turro, y cagon aparte, porque andá a pelearte con los ingleses si tenes huevos, no tortures a un pibe porque es judío o porque no te gusta la cara. De esas, decenas te puedo contar, igual hace poquito la Corte falló que no los pudieron procesar, así que todo joda, sigue todo igual, los tipos andan por la calle y torturaron a soldados que defendieron a la Patria, es así.
P: - ¿Tu trato particular con tus superiores, era bueno o malo?
R: - El que me tocaba directamente a mí era bueno, era bueno, pero porque tenían otra cabeza, eran oficiales de sanidad, médicos, viste, suboficiales enfermeros, tenían otra cabeza. No tenían todos la cabeza fija, estos tenían otra cabeza. Después con los demás no tenía mucho trato más allá de que pasaban oficiales y suboficiales menores, después al jefe de Compañía no lo veíamos nunca. O sea los oficiales superiores, salvo excepciones, no los veías jamás. Hubo tipos, algunos reconocidos y algunos nombres que le sonarán a ustedes, como por ejemplo Seineldin, bueno Seineldin, acá un tipo que se reveló contra la Constitución y que tenía que estar en cana, en Malvinas, un héroe, un tipo que peleaba codo a codo con sus soldados, yo separo perfectamente las cosas, se habrá equivocado, como combatiente un tipo muy admirado por su tropa, pero de esos pocos. Después los demás, y los generales olvídate, no existía nadie, Menéndez un forro y un cagón, de ahí para abajo todos, Menéndez era el Gobernador, que era militar, después pocos. Hay generales que estuvieron allá como el general Parada, ¿escucharon hablar del informe “Rattenbach”? Es un informe hecho por un militar, un grupo de militares encabezado por un militar, Rattenbach, que se hizo post Malvinas encargado por el ejército, se hizo y se archivó. Hace cosa de un año, y creo que lo dijo ahora en el discurso del 2 de abril, se ordenó desclasificarlo, la presidenta lo dijo en el acto del 2 de abril, para que la gente lo pueda leer. Bueno había un general que se llama Parada, el informe Rattenbach, a ese general Parada que dirigió toda una batería de compañías, el tipo dice que “se aconseja fusilarlo por la espalda por cobarde”, imagínate lo que era. Después hay un tipo que sí, ustedes lo conocerán, lo han nombrado mil veces y es contemporáneo, Aldo Rico, allá estaba con los comandos, el tipo iba al frente como loco. Lo que hagan después será juzgado por la parte de la democracia, pero allá como combatiente eran tipos… Pero después muy pocos, muy pocos, los actos más heroicos en Malvinas los vas a encontrar con flacos de 19 años que hicieron cosas increíbles, pero después los que estudiaron para venir a la guerra, fueron los peores de todos.
P: - ¿Tuviste que amputar a alguien?

R: -No yo no amputé a nadie (riéndose a medias). No, no, no. Nosotros no lo hacíamos tampoco ni teníamos la capacidad para hacerlo. Nosotros no hacíamos nada. Hacíamos las curaciones iniciales y los trasladábamos, nada más. (...) Para que ustedes tengan una idea los ingleses para nada se llevan de arriba esta guerra. Perdieron materialmente mucho más que nosotros. Cualquier fragata hundida por la fuerza aérea Argentina sale la misma plata que todo los ¿fales? de porquería que dejamos allá. Nosotros teníamos un aparato que era un director de tiro, es como si fuera un grupo electrógeno de esos grandes que están en la calle. Eso le daba información a todas las ametralladoras antiaéreas para que cuando vengan los aviones tiren. No se tira "a ojito". La máquina te indica donde tirar, sino no le pegas nunca. Un día cayó una bomba inglesa y "boom", a la mierda el director de tiro. Tenían que seguir tirando, entonces empezaron a tirar a ojo y el avión iba bajando y el chabón seguía tirando casi a ras de piso porque le tenía que pegar, hasta que a uno se le ocurrió salir de la carpa y una de esas balas le pegó en el brazo. Lo trajeron a enfermería y tenía un agujero y el brazo tendía de dos hilos. Se los cortamos y se le cayó el brazo, no es que se lo amputamos nosotros. Ese pibe ahora es dibujante. La vida da cada vuelta, increíble.

P: - ¿Te tocó tratar con ingleses?

R: - Sí. Una vez estuvimos un día entero en el aeropuerto como prisioneros y al día siguiente nos trasladaron al puerto y vinimos como prisioneros al "Camberra", que es un buque inglés como si fuera de esos cruceros de ahora pero de la época. Vinimos todos como prisioneros ahí. El trato era verlos. No hablar, nada. El trato que hubo fue órdenes. "vengan para aca, dejen las armas aca". Después en el barco sí, nosotros veníamos en un lugar que es como si fuera el boliche del barco con una cantidad impresionante de soldados. Ahí había algunos muchachos que hablaban inglés, pero los tipos no entendían que hacíamos ahí. "¿Ustedes cobran por venir aca? No, no cobramos ni un mango" Ah, "crazy" decían ellos. Ellos defienden en su país, "viva la reina", todo, pero cobran. Había días, como los fines de semana en donde atacaban más porque les pagaban horas extras. Ellos eran profesionales totalmente, y su profesionalidad se oponía a nuestro "atado con alambre".

P: - ¿Sentís rencor contra los ingleses?

R: - No, para nada. Los tipos que más reconocen a los soldados Argentinos son los ingleses. Si vos querés comprar un libro de lo que pasó en Malvinas, comprá un libro inglés, no de un argentino. Los soldados ingleses y la oficialidad inglesa es la que más reconoce a los soldados argentinos, como tipos valientes, de haber hecho cosas que decís: "¿cómo hicieron estos pibes estas cosas?" Yo tengo un libro en el que participo de un soldado argentino que ató un misil a un tobogán y hundió un barco, y era un misil que había sobrado, que no tenían por donde tirarlo. Lo ató a un tobogán, lo dispararon andá a saber cómo y tiraron un barco. Ellos te reconocen. No les tengo rencor para nada. Estaban haciendo lo mismo que nosotros, defendiendo lo que ellos creían que era suyo. Los tipos venían a hacer lo que tenían que hacer. Era su laburo. No les tengo bronca para nada.

P: - ¿Y durante la guerra sí les tenías bronca?

R: - Que se yo... No sé si bronca. Una vez nos pasó que fuimos a buscar un soldado argentino herido y yo decía: " estos hijos de puta...", nada, lo que decís siempre, viste... El pibe estaba muy lastimado... Hubo un ataque aéreo inglés y vos veías a los aviones. Se veían bien y le pegan a uno. El tipo se eyecta y nosotros veíamos el paracaídas y no sabes cómo le entraron a tirar al pobre paracaidista. Yo ahí decía: "¡sí, que lo maten!", pero después pensaba: "pobre tipo, ya está, ya le voltearon el avión, ya está, no le podes tirar a él." Yo decía que sí, que los maten a todos, pero era un pensamiento del momento. Hoy no pienso lo mismo. La bronca que podes tener es porque murió un compañero y querés que se muera él también, pero es circunstancial. No es algo que vaya más allá de la calentura del momento.

P: - ¿Cuándo y cómo te enteraste que la guerra había terminado?

R: - A nosotros la noche anterior a la rendición nos vinieron a buscar y armaron un grupo de soldados en el que yo estaba para ir hasta un monte e intentar una defensa que no tenía sentido ya. En el medio de ese camino, nos paran y nos dicen: "vuélvanse que ya se firmó la rendición." Ahí me enteré... Debo haber tenido una de las mayores contradicciones de mi vida. Por un lado estaba feliz y por el otro lado estaba tristísimo porque decía: "puta madre, para qué sirvió todo esto... al pedo...", pero por otro lado decía: "bueno, en una semana ya estoy en mi casa devuelta..." Me enteré ahí. Ahí tuve el peor sentimiento encontrado de mi vida. Fue increíble. No sabía ni como estaba, si triste o contento.

P: -¿Hubo algún conflicto en ese momento justamente por eso? Es decir, ¿que alguno haya hecho algún comentario de festejo?

R: -Los que más festejaban eran los suboficiales. Me decían, ¿che Roberto a dónde vas a ir a bailar el sábado que viene? yo le decía, ¿vos te entrenaste para esto? no me preguntes donde voy a ir a bailar...jaja... y, conflictos de nada. Mira, en el Camberra venían soldados, suboficiales menores de bajo rango y oficiales de bajo rango. Yo vi a oficiales mayores, que tenían que quedarse porque no los dejaban embarcar, arrancarse las insignias para poder pasar. Asique, olvídate....

P: - Hablemos de lo del Camberra, nosotros habíamosleído en el testimonio de un libro que el combatiente de Malvinas cuando se va a subir al buque se da cuenta de que le habían mentido, porque los medios Argentinos habían dicho que habíamos hundido ese buque ¿Sabías eso?

R: - Si lo hundieron no era ese... jaja... Nosotros vinimos en ese. Yo les cuento como nos enterábamosallá de las cosas. En una de las incursiones que hacemos buscando un soldado escapado, adentro de una casa de un keelper, uno de los pibes estaba comiendo y me dice mira esa radio, no sé si escucharon hablar de la Torma 7 mares, es una radio antigua pero que era top en su momento, se desplegaba un mapa para arriba, agarraba frecuencia de todo el mundo, bueno, la vimos y nos trajimos la radio, entonces escuchábamos las radios argentinas y decían, "en este momento en puerto Argentino muchos enfrentamientos"... ni una mosca volaba jaja. Entonces poníamos radio Uruguaya y decía " bueno en este momento no hay combates", los uruguayos decían la posta, las de acá te mentían. Y así nos enterábamos, se hundió tal, tal no, hay ataques, no hay ataques. Digamos, la mentira en la información, ustedes que están estudiando periodismo, en la guerra la mentira es parte de la guerra, sobre todo en información hacía la gente. Le tenes que mentir en algún punto a la gente, sino imagínate la moral. Yasí nos enterábamos algunas cosas. La mayoría de las radios Argentinas transmitíaninformación al revés, obviamente direccionadas por el gobierno, y las radios uruguayas te decían la posta y ahí nos enterábamos de algún barco, del Camberra nunca nos enteramos de que lo hubieran hundido, si el que fue muy famoso era el Invencible, que era el porta aviones que también quedara el: “se hundió, no se hundió, si lo pudieron llevar hasta allá”. O sea, fragatas y al San Carlos lo hundieron con esos aviones de cuarta que tenía la fuerza aérea que se caían solos, y hundieron 4 o 5 barcos ahí solo. Los tipos la verdad que la pasaron mal, los de la fuerza aéreatambién, tipos que han hecho, con aviones que eran como manejar hoy en día un Fiat 600 en una carrera de fórmula 1 y hundían barcos igual. Esa era la información que se manejaba y que a lo mejor decían, bueno este barco está hundido y despuéscaían y decían, no, si el barco está flotando. La verdad que por lo menos yo, nunca supe del Camberra, es más, ni lo conocía al Camberra, si lo conocí cuando subí por primera vez que me recibió un chinito de estos, los Gurka, habían dos, no sé si eran Gurkas pero parecían. Uno me dice, "mira un Gurka" , yo lo miro y le digo, " eso es un Chino, porque tiene que ser un Gurka por tener rasgos orientales, pará, no nos va a cortar el cuello jaja". Estaba la famosa fantasía que los Gurkas te degollaban de noche... yo decía deja, es un cocinero capas. Yahí entramos y nos tuvieron el tiempo que duró el viaje de Malvinas hasta Río Gallegos, comimos, nos dejaron bañar, nos dieron para que nos afeitáramos, para nosotros eso era como el Hilton, porque estuve muchosdíasallá y me pude bañar una sola vez y con agua salada, así que imagínate que no estábamos muy limpitos,ahí nos bañamos con agua dulce, teníamos maquinita de afeitar, pero una logística de aquellas, tenían tres mil y pico de soldados, impresionante.

P: - ¿Cómo fue la recibida acá?

R: -Desastrosa...

P: - ¿Nadie?

R: -Si, las familias, la banda...No, patético. Aparte los pibes de ahí de los colegio de la Matanza que los llevaban, pobres pibes no tenían ni idea, nos pedíanautógrafos... "quien te crees que soy, Pablo Echarri" jaja...No, pobres pibes, los llevaban ahí para recibir a los soldados. Cuando termino eso había tres sándwiches de miga, dos cocas y se acabó eso, ya está, olvídate, se acabó. Se acabó totalmente. Despuéssí, yo tenía, mi familia que me venían a ver o me invitaban a un lado y a otro básicamente para alimentarme, como lo dije al principio y después nada, se acabó. Se murió. Y ahí si entras en una depresión, aparte yo entre, no en una depresión básicamente por esto, sino porque aparte cuando me estabilice me empezó a faltar la acción. Yo quería bombas, ruidos, no podía dormir en la cama calentito, me faltaba algo, es increíble que te pase pero me faltaba.

P: - ¿Necesitaste de apoyo psicológico cuando volviste?

R: - Debería haber hecho terapia toda mi vida, nunca hice pero por una resistencia mía hacia el tema, pero reconozco que sí, aparte, existen centros de... lo pusieron un poquito tarde, pero desde hace unos años hay un centro de atenciónpostraumática para veteranos de guerra que pertenece al ejército, pero tampoco es muy confiable, pero creo que debí haber hecho, y nunca lo hice.

P: - ¿Nunca tuviste problemas en contar?

R: - No, no, al contrario. Ni al principio...Mira, yo tengo compañeros que por 20 años, uno que está en mi escuela, que fue torturado, por 20 años no dijo ni "mu" pero nada, pero un tipo con una situaciónasí casi de violencia continua, no violencia física pero si verbal, por ejemplo hacia su esposa. Pero eso tenes decenas de casos, miles de casos. Tipos muy violentos, no te digo de pegar pero si de mal trato. Hasta que un díapudo largar todo lo que tenía adentro, y bueno, se estabilizo un poco y ahora es un tipazo, siempre fue un tipazo pero bueno eso lo tenía guardado y no lo podía largar, y era terrible.

P: - ¿Sentiste resentimiento con el gobierno Argentino?

R: - ¿Con el gobierno de esa época?... un tarado, borracho, inútil y cagón, todas. Sí, no puedo tener resentimiento, eran pobres tipos, hicieron desastres. No una cuestión de resentimiento de decir " que bronca les tengo", la verdad que me daban lastima. Me daba bronca si, decir, que necesidad de armarte una guerra para salvarte el pellejo, que le salió mal, le podía haber salido más o menos bien y todavíateníamos milicos en el gobierno. Imagínate una situación de, nose, hipotética, pero si hubiesen dicho suspendamos la guerra, pongamos tres banderas como era la de la ONU, Argentina e Inglaterra, y los soldados argentinos volviendo y el pibe iba a ir primero en el desfile, ¿ y quién lo sacaba ?, entonces, la realidad es que el fin de la dictadura es Malvinas, ese es el fin de la dictadura militar, ahí termina, ahí muere, ya no los quiere nadie, justamente por eso, yo creo que la obligación de llamar a elecciones democráticas devuelta fue esta, cero apoyo porque les fue mal... viste como son los Argentinos, ganas el Mundial todo es festejo, salís segundo y no servís para nada.

P: - ¿Te diste cuenta que estábamos perdiendo la guerra allá?

R: - Totalmente, sí.

P: - ¿En algún momento pensaron que podían ganarla?

R: - Te soy sincero, yo no, no ahora.

P: - ¿Pero desde el día 1 pensaste que no?

R: - No, es como pensar que si yo juego en Barracas Central le puedo hacer 7 goles al Barcelona, es imposible, la realidad es que yo creía que no. Vos fíjate que muchos años después comandantes ingleses escriben en diarios de guerra que, por ejemplo, de haber Argentina aguantado 4 ó 5 días más, los tipos no sabían qué podía pasar, que capaz que se tenían que volver. Lo escriben ellos, no lo escribimos nosotros. Que las situaciones de ellos eran tan malas como las nuestras, escrito por oficialidad inglesa, yo te soy sincero, pienso que no, o sea, una potencia como Inglaterra con el apoyo de la OTAN, contra Argentina y dos aviones peruanos, olvídate, yo pienso que no. Increíblemente son los informes que se leen de ellos diciendo que no sé qué pasaba si aguantaban un cachito más, pero ahí la situación era critica, por lo menos ya no había aviones, no sé cómo la verían ellos, tampoco sabés cómo era la inteligencia de los países para decir “estamos bien ó estamos mal”.
A lo mejor una solución como la que dije es que venga el Papa, que se yo (Risas). Si cuando vino el Papa no sabes qué bien que la pasamos nosotros, estábamos chochos de que venga él acá, nos re cagaron a bombazos las 48 horas que estuvo. El Papa decía "paz" y ¡bum!, más nos daban. Pero una cosa de esas podía haber sucedido y desde mi posición de un simple soldado yo pensaba: “no, si volvíamos vivos va a ser una victoria”, ¿no?

P: - ¿Cuando volvías pensabas que te iban a recibir como un héroe?

R: - No, ¿encima acá sabes lo que me hicieron cuando volvimos? Nosotros volvimos en un barco hasta Río Gallegos y en una avión de la fuerza área hasta El Palomar, de El Palomar nos llevaron casi escondidos hasta Campo de Mayo, en Campo de Mayo nos tuvieron cinco días encerrados haciéndonos firmar papeles que no podíamos contar nada de lo que habíamos vivido, nos daban de comer como las gallinas, “coman, coman, coman, ¿qué querés, que engorde en cinco días flaco? Aparte no me entraba nada, imaginate que tenía el estómago vació y nos daban carne. El tema es que yo lo único que quería ver era a mi familia. Tal era mi estado, estaba tan flaco, tan chupado que me puse adelante de mi mamá, y te lo juro mi mama estaba acá y yo con el uniforme pelado y flaco me le puse adelante y ella me miraba, (pausa) y le digo: “soy yo boluda” (Risas). Claro pobre vieja, estaba tan chupado que no me reconocía, así que a la única que quería ver era a mi hermana.

P: - ¿Cómo explicas el tema del hambre?, porque, que no te den las armas, ¿pero tener hambre?

R: - Bueno, esa es una particularidad de todas las guerras, el hambre, miren cualquier película o cualquier documental de la segunda guerra mundial, los tipos se comían las ratas y se las comían posta. O sea, no es que les daban de comer, la logística de distribución de alimentos en una guerra es difícil porque no podes andar con un camioncito lleno de comida porque lo hacen mierda de un bombazo. El punto es que la logística también era mala, había algo para comer en algunos lugares, nosotros fuimos unos privilegiados, algún guiso inmundo medio frió, pero algo había, y después el día que nos fuimos, en el puerto había galpones llenos de comida que los tipos no se qué estaban esperando, que llegara navidad para darnos. Nunca distribuyeron, de hecho, dos los prendimos fuego nosotros antes de subir al barco, lo incendiamos.

P: - ¿Y donaciones no llegaban?

R: - A mí me mandaron, calcúlale sesenta encomiendas, me llegó una y encima cuando llegó, felices, porque cigarrillos y chocolate era lo único que queríamos. Y era una caja gigante, todos mirando, la abrimos y eran un par de botas (risas) y digo: “¿a quién se le ocurrió mandarme un par de botas de lluvia?” (risas) A mi mamá, digo: “no puede ser tan tarada” (risas), y digo en vez de las botas un chocolatito de mierda y un paquete de cigarrillos, ¿las botas para que las quiero? pobrecita.... Después todas las demás las vendieron. Aparecían los chocolates, vieron la famosa, ¿saben que los chocolates que mandaban en las encomiendas aparecían en los kioscos de Rio Gallegos? Los vendían en los kioscos. Y cartas miles, deben haber llegado diez cartas.

P: - ¿Las escribiste? O sea ¿por mas que no te llegaban vos escribías en las cartas?

R: - Sí, yo escribía, y algunas llegaron, dos las tengo todavía, una que le mande a mi hermana que fue una especie de carta de despedida porque todos los sub oficiales decían : "no yo le voy a mandar una carta de despedida a mi esposa" y yo decía a quien carajo le mando (risas) entonces digo si le mando a mi vieja la mato , si le mando a mi papa que ya esta medio muerto lo termino de matar , se la mando a mi hermana , lloro tanto que se le hizo una ulcera en el ojo.(Risas) cuando llegue tenía el ojo así , como dos meses después tenía el ojo así y bueno todo a mi me pasa. Este yyy si mande mande cartas y otra cosa que hice mi vieja cumplía años el 19 de Abril y se me ocurrió la brillante idea de decirle a un sargento, le digo sargento ¿usted no me puede llevar hasta el correo ?colado porque nosotros los soldados no podíamos ir y yo le mando un telegrama es el cumpleaños de mi mama. Bueno que se yo, si dale te llevo. Le mando un telegrama, le llega un telegrama a mi vieja de Malvinas no lo quería abrir nadie, la la comunicación oficial era viste su hijo murió en combate viste imagínate lo que habrá pensado, cuando vio el feliz cumpleaños ya me odio el doble después se alegro pero....Le puse feliz cumpleaños mama y ese y ese telegrama también lo tengo. Este pero pobrecita hasta que lo leyó que era feliz cumpleaños casi se muere de un infarto. Chau, chau pibe dijo.

P: - ¿Guardas esas cosas?

R: -Tengo, tengo.

P: - ¿Qué son mas de esos, telegramas o cartas?

R: - Tengo fotos, tengo tres botones de uniformes ingleses de los Royal Marines que me afane en un en un puesto que había quedado , estaban los botones en el piso y me los guarde, tres botones dorados hermosos que dicen Royal Marines uno lo done a un lo done el año pasado a un museo y fotos tengo, tenía, me traía guardada esquirlas de misiles, me la sacaron todas los ingleses arriba del barco esas, no las pude pasar y un rollo de fotos que también me lo afanaron ellos no lo puede pasar. Después las cosas que tengo son las cosas que mande: cartas que mande, algunas cosas de uniforme que me pude guardar, el coso de enfermero, sí tengo, tengo algunas cositas. Lo más impactante son las fotos, que de tonto no los traje sino se la hubiera mostrado. No básicamente yo le muestro las fotos de los pibes de esa edad que no podes creer las caras viste decís pobre chico mira las caras que tienen ósea cara de nene muchos. No, no es que yo coincida con la teoría de los chicos en la guerra ni mucho menos ósea el tipo diecinueve años y estaban peleando no eran chicos ya eran hombres pero les veías las caras nos veías las caras, decís vamos a comer un pancho pobrecito que queres pelear contra esto y sin embargo muchos muy bien muchos muy bien.

P: - ¿Qué era toda esta documentación que necesitaban firmar cuando llegaron?

R: - Básicamente, cosas que decían que vos no podías contar lo que habías pasado, una manera de presionarte o de tenerte rehén por un tiempo, porque sabían la parte que habían hecho... se habían mandado macanas con soldadas Argentinos. Era un especie de...yo creo que no tenía ningún valor legal, era un hoja con un cuestionario que te preguntaba: Usted paso hambre? No, no...(risas). Si llegaba decir "si", decían: "pero mucho hambre? pero muchísimo hambre?" No muchísimo no, hasta que decías NO. Y después firmabas, y aparte yo ponía todo cualquier cosa, yo me quería ir, ya me quería ir a mi casa, que me importa lo que tenga que firmar. Y hasta el tercer día que estuvimos ahí en campo de Mayo nos dejaron ver a nuestra familia. Hubo tanta presión de los familiares, tanta presión de decir que querían vernos, que casi tiran una ligustrina de doscientos cincuenta mil metros abajo, se querían meter a toda costa y nos terminaron dejando. Aparte sabes que era también eso? Era la otra: Había familiares de soldados que habían muerto, y los familiares no sabían, estaban esperando... por eso la desesperación de todo las familias, si no había información de quien se había muerto. Muchos familiares de tipos que no estaban, mi mama y mi papa no sabían si yo estaba... bueno mi mama tampoco sabíacuándo me vio (risas), pero no, era una situación para los que se reencontraron, única, inexplicable, es una caso que... una emoción terrible, y para los otros... un golpe durísimo, no "tu hijo se murió halla", y algunos se los decían los propios soldados, no tal... no está.

P: - ¿Cuál era la idea de esos tres días en campo de Mayo, para que era?

R: - Esa la que te dije, cambiarnos, nos pusieron ropa limpia, divina, verde, igual pero limpia, engordarnos como vacas y lavarnos la cabeza un poquito. Claro, todo una enmascarada para que no salgas y vomites todo lo que realmente viste, cosas de cerebro liso ellos y nada más.

P: - ¿Cuánto tiempo tardaste en contar algo?

R: - Al día siguiente... nunca tuve reparos en contar nada, nunca...jamás.

P: - ¿Volviste?

R: - No, no volví. No volví porque no quise volver, ni quiero volver. Pero no porque... viste, hay muchos compañeros que por que no... para cerrar. Primero no tengo nada que cerrar. Segundo que cuando tuve la posibilidad de volver, había un programa en américa, se llamaba "documenta" de RomanLejtman, hizo dentro del ciclo que hubo, de todos hechos históricos, hizo Malvinas. Un programa que estuve yo, estuvo Alfonsin, Seineldín. Y me dijeron "mira vamos a filmarlo en Malvinas, te pagamos el pasaje, todo" y le digo "mira yo si tengo que ir sacando una visa a las islas Malvinas, no voy. Yo voy a Malvinas con el pasaporte Argentino que entro y salgo como quiero", "no que no se puede", "no voy", "pero no podemos hacer el programa", "no lo hacemos, pero yo no voy. No voy a ir extranjero a lo que yo pienso que es mi país. Entendes yo me quiero que ir al Chaco y no, tenes que sacar visa, que visa? Me tomo el tren y voy. Entonces acordamos y lo hicimos en un parque acá que parecía Malvinas... salió un poquito más barato (risas). Y después tuve otra oportunidad de ir y en ese momento ya ahí no fui de caprichos porque yo ya en ese momento tenía pasaporte español, yo tengo la doble ciudadanía... digo "los cago, me voy con el pasaporte español" y dije bueno tampoco. El día que vuelva, si es que vuelvo, voy con el pasaporte argentino, sino no vuelvo.

P: - ¿Qué sentís?, ¿Que pensas en los actos de conmemoración de cada 2 de Abril que pasaste vos, ves que se refleja fiel o se cuenta realmente todo?

R: - Cada vez más, con el paso del tiempo cada vez más. Yo creo que hubo un click en el 25 aniversario, ahí hubo como un vuelco, se empezó...debe ser porque viene el 25, la fecha, el 30 o el 50, pero hasta el 25 no pasó nada, y ahí hubo un cambio bastante importante. Yo creo que cada vez se refleja y se cuenta más, hay más participación de los actores, la gente que va y que cuenta, y que habla en universidades, en escuelas... desde cómo puede contarlo viste... y me parece que está muy bueno eso, porque después cada uno saca sus propias conclusiones, o sea el que recibe la información. Pero como dije al principio, vos estas recibiendo la información de una persona que estuvo ahí, yo los que les digo no les miento, ¿por qué les voy a mentir? Les cuento mi verdad, y también hay otros que tienen sus verdades. Hay algunos que se creen que son San Martin arriba del caballo y yo digo: "yo soy un soldado, no soy un héroe" "vos sos un héroe" ¿Que héroe? Hice lo que creía tenía que hacer y también porque fue convencido, cuando yo fui, fui convencido, yo no estaba haciendo el servicio militar, a mí me convocaron, yo me podría haber rajado como se rajaron decenas de tipos, me tomaba el buque bus o el aliscafo, me iba a Uruguay, me presentaba 10 días después, mandaba a mi mama que diga: "no, está en el extranjero", y no iba. Y bueno, fui pensando que lo que estaba haciendo era lo correcto, después la historia...

P: - ¿Fuiste pensando que era lo correcto?

R: - Sí totalmente.

P: - Y cuando te fuiste, ¿qué pensaste?

R: - Y... ya ahí me había cambiado un poco la historia, no en mi postura, si yo no tenía nada que ver, si yo ni decrete la guerra ni firme la rendición, yo hice todo lo que tenía que hacer. Yo tengo en recontamiento de mis pares, que es lo único que me importa. Yo tengo cartas y cosas firmadas de mis compañeros agradeciéndome por lo que hice por ellos en cuanto a mi puesto.

P: - ¿Sentís orgullo?

R: - Totalmente, de lo que yo hice... totalmente. No de la guerra en sí, pero lo que yo hice... no me quedo ninguna cuenta pendiente, al contrario... digo el único reconocimiento que me importa a mí, es el de mis pares, de mis compañeros, lo demás... por eso dicen “vos sos un héroe". No, no soy un héroe, yo soy un soldado que hice todo lo que tenía que hacer, me siento conforme con mi tarea allá. Es más me decís ¿Volverías a ir? y... en la misma situación que estaba te digo que sí, porque yo no sabía lo que pasaba, me decís... con el diario del lunes no sé... pero antes totalmente, ¿por qué no? yo creía que estaba haciendo lo correcto, estaba defendiendo la soberanía, mi país... es bravo el pensamiento, porque todos dicen “claro, con lo que pasó, ¿cómo volverías?" y yo ¿qué sabía lo que iba a pasar?, yo supe lo que pasó... antes, antes fue esto. Y de hecho no se olviden que el 2 de Abril había 100 mil personas en Plaza de Mayo avivando a Galtieri.

P: - ¿Hoy como es el trato con tus compañeros que tanto hablas de esa unión?
R: - Es muy, es muy especial, es muy rara, es muy especial. Y te cuento porqué. Por ejemplo ayer estuve en un acto, había 4 veteranos más. De los 4, a 3 no los había visto nunca en mi vida. No sabía ni quiénes eran, uno de Lanús, uno de La Matanza, y uno solo conocía. Y vos sabes lo que hay, una cuestión de piel, enseguida te identificas con el tipo que estuvo en la guerra. Yo ya era como si fuéramos amigos de toda la vida a los 5 minutos. Me pasa con ellos solamente. Nos pasa con nosotros solamente, no pasa con otra persona. Sí, puedo llevarme bien con otro tipo que conozco pero con ellos a los dos minutos es como si fuéramos amigos de toda la vida, viste, es increíble lo que pasa. Este, algunos a los que veo con más continuidad y a otros no los veo nunca, y sin embargo, no los veo nunca, cuando los veo hicieron un acto en una escuela hace poquito y vinieron cinco. A dos los veo siempre, uno porque estaba en la escuela y otro porque vamos a comer y eso. Los otros 3 los vi 3 veces en 33 años… Era como si nos hubiéramos visto anoche, eso es lo que me pasa.
P: - Recién, no va recién hace un rato nos contaste que una de tus formas de salir adelante fue el deporte ¿El partido del mundial 86´ lo viviste de un modo diferente, con más sentido?
R: - Sí, cuando hizo el gol con la mano me encanto, eee, pero, pero ¿sabes qué pasa?, también tengo como un resentimiento con los mundiales yo. Porque en el 82´la gente acá estaba mirando el mundial y nosotros todavía estábamos allá. Estaban todos festejando si clasificaban, que si clasificaban, que Maradona, que Menotti, que… Entonces eee, viste, 6 años después no te voy a decir que no grite el gol con la mano porque me encanto, pero yo los mundiales tengo una cosa como de empatía. No me, no me, no me, ¿Sabes que es lo que no me agrada? Pensar que en este país si hay fútbol, te pueden, te afanan, te sacan los bancos, te hacen el corralito, van a la guerra, matan a 45 personas, violan a 33 y hay fútbol. Es muy loco lo que pasa con el tema del fútbol y la Argentina. Sobre todo en los mundiales, es un mes que no se puede hacer nada. Comercialmente, un mundial te hace mierda un negocio. Porque está todo el mundo con el mundial, los empleados quieren ver el mundial, “Pero está jugando Argentina- Que me importa.” Pero, es sacada. Entiendo la cultura futbolera de la Argentina, porque yo soy de Boca y soy hincha. Iba a la cancha, iba a la hinchada, todo. Pero, lo que pasa con los mundiales es muy, muy raro. Y ese mundial a mí me marco, yo decía me acuerdo de estar así como prisionero y viene un inglés y me dice no sé a quién le había ganado Argentina no se 3 a 1 y empezaban a gritar, y Galtieri pum, pum, ósea lo echaron viste. Este, hasta ahí, hasta ahí, era, era muy, es muy, eso es muy raro, es muy raro. Eso la verdad que es raro, es raro. Me fascinan los juegos olímpicos, yo soy muy deportista pero no del fútbol. Al contrario de eso me vuelvo loco mirando, mira estoy esperando el 2016 para irme a Brasil a ver, que me queda cerca a ver si puedo ir. Pero con el fútbol y el mundial me pasaba eso, me pasaba eso.
P: - ¿Cuál es el peor recuerdo que tenés?
R: - Compañeros muertos.
P: - ¿Y el mejor?
R: - Compañeros vivos.
P: - Podés rescatar algo que, por ejemplo dijiste que tus compañeros tienen, no como una amistad, pero como un sentimiento, ¿Podés rescatar algo bueno de toda esa experiencia puramente con ellos?
R: - Sí, totalmente. Vos sabes que, eee, un día fui, viste que yo les conté las historias del trabajo, que yo no podía seguir, bueno, un día llego hasta una instancia buscando un trabajo que me hacen un estudio, por eso tengo un rechazo por los psicólogos no, me hacen un test una psicólogo, que se yo, buen, todo bien ya entraba a laburar y me dice “Un año libre… ¿Qué hiciste acá?” No, fui a la guerra le digo y “aah contame, contame”, me dice. Me dice “¿Que rescatas de la guerra?” y yo le digo mira yo rescato lo positivo, y me dice en la guerra no hay cosas positivas. No, tiene razón le iba a decir, le digo bueno mire discúlpeme la guerra es una miseria pero yo rescato cosas positivas, tengo cosas muy positivas que de hecho no las he podido rescatar de ningún otro ámbito que no sea la guerra. “Es imposible, dame un ejemplo”, le digo un pedazo de comida compartido entre 6 porque era lo único que había para comer. Para mí es una pegunta estúpida, pero no le dije eso, le dije mire cosas, detalles, le digo defender mi vida y mi compañero. “No, no, está bien”, por supuesto el laburo nunca me lo dieron. Este, y, sin embargo es eso, hay cosas que vos, momentos, situaciones, ¿Sabes lo que es que tu vida dependa de otra persona? Es extremadamente noble eso, ese tipo no puede distraerse porque cosa que te distraes y te vuelan la cabeza y vos al revés. O saber que un tipo que esta aterrorizado porque a la noche tiene que hacer un reconocimiento y decirle no, no, quédate, quédate vos. Quédate voy yo. Eso no tiene, aparte en ninguna otra situación, tiene que ser una situación extrema. Cualquiera, no una guerra, pero extrema. Viste los actos de ese tipo aparecen en situaciones extremas. Ustedes escuchan hablar de situaciones que se viven por ejemplo o que se vivieron en no se… Cromañón. Con tipos que entraban a sacar a sus amigos que se morían adentro. Te deja eso marcado para el que salió, para el que no salió, para los dos que salieron. Todo el stress pos-traumático la gente lo empezó a conocer después de Cromañón. Nosotros hace 33 años que vivimos con el stress pos-traumático entonces no se conocía el nombrecito pero era la misma historia. Asique sí, te deja marcado y bien, bien. Si no te quedas con lo malo y ahí te, te matas.
P: - ¿Te sentís agradecido de la vida? Por haber sobrevivido vos y quizás otros no.
R: -Sí, totalmente.
P: - Tal vez tuviste la sensación de “me agaché justo y te paso una bala”, ¿Te sentís agradecido o como decís vos la vida es coincidencia y te lleva dónde te lleva?
R: - Es así, vos sabes que yo después de esto yo siempre tuve, me han tocado
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