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¿Eres neurótico? Es algo bueno





Nota del Editor: Este artículo fue escrito por Steve Tobak en Entrepreneur.



Todos nos estamos convirtiendo en neuróticos. Compulsivos. Obsesivos. ¿No lo crees?

Somos neuróticos para todo, desde lo que comemos, la forma cómo nos vestimos hasta con nuestras marcas preferidas y los personajes virtuales. Estamos apegados de una forma antinatural a nuestros gadgets alta tecnología y aplicaciones. Estamos obsesionados con la productividad personal, la auto-superación y el manejo del tiempo. Chequeamos nuestro Twitter y Facebook constantemente.

En cuanto al movimiento empresarial, es completamente irracional. Piénsalo. No todos podemos ser nuestros propios jefes. No todos podemos ser presidentes ejecutivos de una empresa unipersonal. Sin importar cómo lo mires, la mayoría de nosotros terminamos trabajando relativamente para pocos de nosotros. Simplemente no hay forma de evitarlo.




Y sin embargo todos tratamos de hacer lo posible para poder hacerlo por nuestra cuenta. Bueno, tengo buenas noticias para ti. Ser neurótico no es algo malo. Algunos de los más brillantes inventores, empresarios y presidentes ejecutivos no eran nada de normales y equilibrados. Eran obsesivos.

Después de todo, la obsesión es otra forma de decir pasión, si es que puedes canalizarla. Focalízate como un láser en algo que es potencialmente útil o innovador en vez de dispersar tu atención en cualquier cosa que el mundo te manda—te puede funcionar de manera increíble.

¿Has escuchado alguna vez acerca de Johannes Kepler? Él fue un astrónomo y matemático alemán del siglo 17, el cuál creó las leyes del movimiento planetario y estuvo muy cerca de llegar a la teoría de la gravedad mucho antes que Isaac Newton. Kepler, desafortunadamente era un obsesivo—me temo que es algo así como un riesgo laboral para el neurótico.

Por alguna razón poco lógica, Albert Einstein estaba completamente obsesionado con la luz. Él de alguna forma siempre supo desde sus entrañas que la luz era de alguna forma algo especial. Fue esa pasión la que lo llevó a imaginarse cómo sería viajar en un rayo de luz, y eso fue lo que lo condujo a la especial teoría de la relatividad y a E=MC2.




Howard Huges no fue sólo uno de los mejores, más ricos y más prolíficos de todos los tiempos. Él fue uno de los hombres del renacimiento con gran éxito en una amplia gama de industrias, desde el entretenimiento y el sector inmobiliario hasta la industria aeroespacial y la exportación del petróleo. También fue un obsesivo compulsivo de toda la vida.

Steve Jobs fue un loco para controlar las tarjetas que nunca tuvo pelos en la lengua, sufrió de idiota, o no prestó atención a los detalles. Decir que Jobs era un micromanager es como decir que Warren Buffett es bueno con la plata. Era una cosa de Jobs. Si él hubiese sido de otra manera, Apple nunca habría sido Apple. Lo mismo se puede decir de una larga lista de exitosos directores ejecutivos incluyendo a Bll Gates, Andy Grove, Larry Ellison y Michael Dell. Mark Zuckerberg también se podría ajustar a esta descripción, si la interpretación de Aaron Sorkin en la película Red Social era correcta.





Tengo interés profundo en este tema ya que alguien muy cercano a mi es completamente neurótico. Yo. Soy igual de compulsivo que todos. Soy obsesivo en todo. Y no me importa admitir que soy un freak del control supremo.

¿No me creen? Pregúntenle a cualquier persona que haya trabajado conmigo. Mejor aún, pregúntale a mi esposa. Estoy seguro que estaría demasiado feliz de contar lo que ha sido tratar de mantenerme por el buen camino durante todos estos años. Pensándolo bien, mejor que no empiece. Podría nunca parar.

La verdad es que la pasión y obsesión son dos lados de una misma moneda. Las personas que son realmente apasionadas con algo—una visión del futuro, un problema que resolver, una profecía que se debe cumplir, o un misterio por revelar—están a sólo un lanzamiento de moneda para que caiga del lado contrario.

Es una cuerda floja que más gente de lo que uno piensa la camina
. Solo tienes que encontrar el camino que hay entre ser neurótico en todo lo que haces a ser apasionado en esa cosa puntual. Y si funciona para ti. Puedes tener la suerte de que vuelva a funcionar una y otra vez. La clave es conocerte a ti mismo, encontrar esa cosa puntual y mantenerse enfocado en ella. Y toma mi consejo: también ayuda a conectarse con personas de manera profesional y personalmente.


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