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Errores comunes sobre armas y combate en las películas

Todo el mundo sabe que las películas de acción son escenificaciones más o menos próximas a la realidad – de hecho, la mayoría de las veces, están totalmente fuera de la realidad –, pero esto no cambia el hecho de que éstas sean responsables por cerca del 100% de nuestro conocimiento sobre armas y combate.




Es por eso que todos tenemos ideas completamente extrañas sobre el tema. Para que no te hagas una opinión potencialmente fatal sobre las armas, dale un vistazo a esto cinco datos explicados por dos veteranos de guerra norteamericanos que también han trabajado en Hollywood: Matt Wagner, que combatió en África, Sudamérica y en Afganistán antes de convertirse en consultor técnico para una serie de producciones entre las que se incluyen Stargate SG-1, The Colt, y Jerry, un contratista militar y de seguridad privada que se ha desempeñado como doble y coreógrafo de combates.










Las armas automáticas son útiles, pero extremadamente peligrosas.


Las ametralladoras transforman a cualquier persona en un ejército de un solo hombre en las películas. Basta que el protagonista se haga con una para que pueda matar a cualquiera que se le ponga enfrente, generalmente saliendo ileso. Pero en la realidad, si se mantiene una ráfaga de tiro durante un par de minutos, el arma explota.



Cada vez que un arma – cualquier arma de fuego – es disparada, el cañón se calienta un poco. Después de todo, la bala es impulsada por una pequeña explosión, creando una fricción sobre el metal a medida que se desplaza por el cañón. Si se disparan muchas balas y no se deja oportunidad para que el arma se enfríe, literalmente se pone al rojo vivo.

Cuando está lo suficientemente caliente, un arma puede terminar por disparar de forma espontánea, sin siquiera tener que jalar del gatillo. Felicidades, ahora eres portador de una ametralladora poseída que puede accionarse sin querer en el peor de los momentos posibles. Observa una demostración:


link: http://www.youtube.com/watch?v=fO18uWPcnko



Sí, se trata de un peligro real. Como lo muestra el siguiente video, podrías ser una víctima de tu propia arma.



link: http://www.youtube.com/watch?v=seZZoddtlH8



En la realidad, estas armas sensibles a la acción del calor tienen que ser usadas en coordinación y con mucho cuidado – no se trata tan solo de un tipo detrás de una ametralladora. Esto ni siquiera está permitido en el ejército. Hay toda una ciencia de cómo usarlas, que es aplicada por los tiradores. Generalmente, un mínimo de tres personas disparan como una unidad; tras el primero tira el segundo, después el tercero, y hasta que el tercero deja de disparar toca el turno nuevamente al primero.










Todo el mundo queda completamente sordo durante un tiroteo.


Si ya has escuchado un arma siendo disparada, sabes que son MUY ruidosas. Lo suficientemente ruidosas como para dejarte sordo y que no escuches absolutamente nada algún tiempo después del disparo. Incluso el potente sonido del cine es incapaz de transmitir el ruido tan alto de un tiroteo real – y si lo hicieran, dañarían permanentemente la audición de todos en la sala.



Los tiros se escuchan más fuertes que los martillos neumáticos – una escopeta calibre 12 al lado es mucho más sonora que un motor a reacción. Esto se convierte en un factor relevante en cualquier tiroteo que prácticamente ninguna película representa – en éstas, las personas tiene conversaciones casuales mientras disparan, lo que es totalmente absurdo.

Ah, ¿Y has visto cómo en las películas las fuerzas especiales siempre se hacen señales con las manos entre unos y otros, para coordinar sus acciones?



Los filmes tienden a retratar estas señales como la clave de una operación furtiva durante la noche, pero los gestos generalmente no son visibles durante la noche. Sin embargo, las señales con las manos son perfectas durante los tiroteos diurnos, cuando la audición se ve arruinada por el sonido de las armas. En resumen, no están allí para hacer que los tiradores sean más silenciosos, sino porque el combate ensordece a las personas. Además, la pérdida auditiva y el zumbido son las lesiones más comunes en los veteranos de guerra.












En un combate verdadero, hay extrañas pausas en la acción.

Una escena de acción de Hollywood está cuidadosamente editada con la estimulación en mente – la acción crece paulatinamente, los riesgos aumentan con cada disparo, las cosas se van poniendo cada vez más frenéticas hasta que finalmente alguna cosa explota y el protagonista sobrevive.



Durante un tiroteo real, se suscitan pausas extrañas en la acción que pueden ser muy tensas, simples y hasta hilarantes. Por ejemplo, puedes quedar atrapado en un vehículo esperando órdenes de un superior para repeler la agresión de las personas que están intentado matarte. Además de tener que confirmar que te están disparando a ti, es necesario cerciorarse de donde se encuentran estas personas – hacen el intento de esconderse para protegerse – para no disparar sobre civiles inocentes o compañeros al contraatacar.

Es más, ¿Cuándo fue la última vez que una película mostró a su héroe parando en medio de un tiroteo para orinar? Las funciones corporales no se detienen simplemente porque tengas un rifle en la mano. Los soldados también hacen pausas en los combates para comer, estudiar el terreno, y para una montaña de cosas más.

Por último, suceden situaciones extrañas – que no pasan en las películas, sólo en la vida real. Por ejemplo, Matt fue testigo de cómo un burro – sí, un animal – era volado en pedazos en medio de un tiroteo, lo que suspendió la acción de ambos bandos durante un tiempo, ya que todo el mundo se asustó.













En combate, las personas forman relaciones con las herramientas.

Cuando Jayne de “Firefly” le dio un nombre a su rifle, algunos pudieron haber creído que esto era una tontería o una señal de que estaba loco. Pero, en la vida real, cuando cuentas con las mismas herramientas todos los días en cuestiones de vida o muerte, éstas comienzan a desarrollar personalidad y las personas terminan por establecer conexiones emocionales con ellas.



Por ejemplo, Matt relata que los operadores de robots están muy ligados a sus máquinas. Los que dan más trabajo tienden a recibir un mayor grado de atención, y son a los que las personas atribuyen más “personalidad”. Algunos operadores llegan a hacer funerales a sus robots destruidos.

Tanto Jerry como Matt tuvieron sentimientos en relación a algunas de sus armas. “Eran herramientas desechables. Pero las mías eran mis chicas”, cuenta Jerry. “Una de mis armas, una Colt 1911, se bloqueó una vez durante un combate. La única manera de desbloquearla era golpeándola fuerte contra una pared. Pero me tomó un tiempo hacer esto mientas las personas me disparaban y le dije: ‘Discúlpame, Chica’. No sé por qué”.













Los mitos de Hollywood hacen que las personas mueran.

En las películas, es suficiente con disparar un tiro a una persona para que esta se derrumbe y muera – justo después quizá diga alguna frase. Para salir victorioso de un tiroteo en Hollywood basta con ser el tipo más rápido en el gatillo.



Sin embargo, en la realidad, nadie tiene idea de lo que sucederá después de que una persona es alcanzada por una bala. Quizá, si logras un tiro perfecto, puedas incapacitar a alguien rápidamente. Sin embargo, por lo general un tiro nunca resulta inmediatamente fatal. “Vi a personas hacer todo tipo de cosas después de recibir un tiro, incluido el permanecer en combate durante horas”, afirma Jerry.

Otra cosa que vemos en los tiroteos de las películas es aquel dramático momento en que el héroe dispara hasta que escucha un “clic” del gatillo y se da cuenta que se ha quedado sin munición. En la vida real, esto es equivalente a conducir el automóvil hasta que el tanque esté completamente vacío, a sabiendas de que la gasolina se está acabando y que te vas a quedar en el medio de la calle, (además, para ser justos con las equivalencias, sería ideal agregar – calle “extremadamente peligrosa llena de delincuentes”).

Según Matt, cada vez que uno tiene oportunidad de recargar el arma, la recarga – así de simple. Dejar el arma vacía en un combate real es señal de que estás bastante equivocado – pero, para suerte de la policía de verdad, muchos bandidos que recibieron su entrenamiento por la televisión hacen justamente eso.

Y, aunque prácticamente cualquier objeto puede parar una bala en Hollywood, las balas reales tienden a perforar prácticamente cualquier cosa mientras no sea una pared de concreto. La persona promedio claramente no se da cuenta de esto. Jerry ya fue testigo de una persona encendiéndose atrás de un sofá y riendo como si hubiera huido. Ni siquiera las puertas de los autos paran las balas de verdad
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fuente : Cracked
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