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esclavos en internet

La idea partió de dos estudiantes alemanes. Decididos a hacerse ricos y convencidos de que no hay nada más movilizador que el deseo de ahorrarse dinero, pusieron en la RED una web de ofertas de empleo, donde la particularidad es que se subastan los puestos de trabajo y gana quien se ofrece a realizarlo más barato.

Los sindicatos germanos hablan de "nuevo mercado de esclavos", pero ya ha habido 1.300 personas que han entrado en la ruleta, rebajado hasta el límite el precio de sus servicios y conseguido trabajo.

Lo cuenta Silvia Román en El Mundo, bajo el título "Nace la subasta de empleo" y comenzando con un ejemplo práctico:
«Hallo. Buscamos a alguien que venga a cuidarnos el jardín: que corte el césped, quite las ramas caídas, pase el rastrillo... El pago inicial por el trabajo es de cuatro euros la hora. ¿Quién da menos?».

Si entiende el alemán, póngase frente al ordenador y teclee:
http://www.jobdumping.de.

Si no habla alemán, no se preocupe: El producto está saliendo tan rentable que este mismo verano sacarán la versión en inglés y en otoño, ¡en español!

Desde que se puso en marcha, hace siete meses, unas 1.300 personas han encontrado trabajo en la República Federal, una locomotora parada, en plena crisis económica y con cinco millones de desempleados.

El padre de la idea fue Fabian Löw, estudiante de Economía Social de la Universidad de Münster. Löw, de 31 años, llamó rápidamente a su íntimo amigo Oliver Heim, estudiante de Informática en Berlín y avispado programador.

Las reglas del juego consisten en ofrecer un puesto de trabajo en la red, pagando por adelantado una tarifa de 1,85 euros. Los interesados entrarán, pincharán la opción y pelearán por el empleo hasta el límite que les parezca o hasta que lo consigan como sea. Aunque, exactamente, no como sea, ya que una de las normas es que el precio mínimo de oferta de trabajo debe ser de tres euros la hora.

«Sí, ¿y qué?», se irritaba recientemente un representante de la Fundación Hans Böckler, de la Confederación Alemana de Sindicatos. «En Alemania no hay estipulado un sueldo mínimo, pero los salarios están marcados por convenios sectoriales. Por ejemplo, en el sector hostelero, el mínimo permitido es de 6,93 euros la hora y en cualquier otra forma de trabajo temporal se ha fijado 6,05 euros la hora, ¡pero no tres!».

«Mire, yo estoy muy feliz», se defendía Monika Saewert, de 52 años y ganadora de un puesto de trabajo en www.jobdumping.de. «A mí nadie me obligó a hacer nada. Y hoy, gracias a que probé suerte en la página, tengo un empleo en una oficina», contaba con desbocada ilusión.

«Es un comercio de esclavos modernos», arremetía el sindicato IG Bau. «Todo lo contrario. Es perfecto. Cada uno puede decidir cuándo, dónde y por cuánto quiere trabajar», contestaban al unísono los jóvenes creadores.

Ahora bien, no sólo se puede hacer pública una plaza vacante en el producto Löw&Heim, sino que también uno mismo puede pedir que se le contrate. Y es que la página pesadilla de los defensores de los derechos del trabajador tiene tres pilares básicos: ofertas de trabajo (donde un empresario hace público un empleo y comienza la puja a la baja), ofertas de mano de obra (justo lo contrario a lo anterior, esto es, un parado presenta sus cualidades y su precio mínimo, y trabajará para quien le contrate por más dinero) y ofertas de empleo (que funciona como una agencia de empleo normal).

«Estoy dispuesta a cuidar de sus hijos por cuatro euros la hora. Soy de total confianza». «Le haré de chofer por sólo ocho euros». «Seré el perfecto terapeuta de su perro por 10 euros». Las modalidades son de todo tipo, al gusto del más exigente y caprichoso consumidor. En total, y en estos mismos instantes, 9.000 personas relacionadas con 1.200 variantes de trabajo se encuentran registradas en www.jobdumping.de.

«La corta historia de la página tiene ya muchas anécdotas», confesaba esta misma semana Oliver Heim, sentado frente a su ordenador, pieza reina de su pequeño apartamento de estudiante en Mitte, un barrio de Berlín Oriental. «Recuerdo la del señor que quería ir a las casas de la gente y preparar catas de vino, dando opción a comprar luego las botellas»

«Me paso horas y horas frente a este ordenador. El problema de Alemania es que la gente hace sus horas justas de trabajo y se va el viernes sin importarle ya nada hasta el lunes», reflexionaba Heim, con sus ojos vivarachos y los pelos rubios de punta. «Los costes laborales en Alemania son muy elevados, comparados con los restantes de Europa», apunta feroz Löw.

¿Y los problemas con los sindicatos? «Es cierto que nos han criticado mucho en la prensa, pero de momento no hay ninguna acción contra nosotros», explicaba el moderado Heim. « ¿Me pregunta que si tenemos problemas con los sindicatos? ¿Tiene usted problemas en España con los sindicatos? La auténtica cuestión es que, en los años 50, los alemanes trabajaban 70 horas a la semana y que, hoy día, los sindicatos han fijado las 35 horas laborales.

Ellos son los mayores asesinos de puestos de trabajo», respondía Löw desde Münster. El teletrabajo es lo que permite a Heim y Löw mantener sin problemas juntos la página, a pesar de encontrarse en puntos diferentes de Alemania. Además de ellos dos, otra pareja de jóvenes se ocupan del mantenimiento de www.jobdumping.de.

Por cierto, que este nombre, jobdumping significa dumping laboral o competencia desleal por debajo
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