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Feliz dia padres

El amor de los hijos para celebrar el Día del Padre


Lectores de lanacion.com enviaron anécdotas y fotos para evocar momentos especiales con sus padres; pasiones compartidas, historias simples y recuerdos imborrables





Muchos relatos llegaron a lanacion.com a partir de la propuesta de homenajear a los papás en su día.
Algunos lectores evocaron momentos difíciles vividos, mientras que otros se inclinaron por rescatar situaciones cotidianas que pintan la realidad de cada relación. No faltaron las mamás que ayudaron a los más chicos con la escritura para que ningún papá se quede afuera de este regalo de los lectores y lanacion.com.
A continuación algunas historias que contienen a otras miles, y... ¡Feliz día a todos los papás!


"Mi papá siempre me cuida, aún a los 30 años. Me acompaña a la parada de colectivo, me va a buscar, es un padre presente, incondicional. Ojalá mucha gente tuviera un padre como yo". Gisela Sarina

Papá me había prestado el auto para salir una noche. Cuando volví el auto no estaba. Como la grúa no me había dejado la notificación de remolque me fui a hacer la denuncia a la comisaría más cercana. El policía que me tomó la denuncia me sugirió que fuera a verificar si el auto no estaba en estacionamiento de los remolcados. Tenía razón, ahí estaba. Como era muy tarde, preferí volver a casa en lugar de levantar la denuncia por robo. Seis meses después, mientras cenaba en una parrilla con un amigo, me llamó mi mamá para decirme que a papá se lo habían llevado preso por el robo. Mi papá fue preso por mi culpa. Inmediatamente salí a levantar la denuncia y a sacar a mi padre del calabozo. No pude evitar el escándalo ya que si bien mi viejo, que no salía de su asombro por lo que estaba pasando, no reaccionó mal, fue el comisario el que no paraba de retarme por lo irresponsable que había sido al no levantar la denuncia. Actualmente bromeo diciéndole que le voy a contar a sus nietos que fui yo quien tuvo que sacar al abuelo de la comisaría". Juan, desde Montreal





Juani, pese a su corta edad, comparte con Diego, su papá, la pasión por los autos. Luciana, la mamá de Juani, los retrató con la misma cara de asombro al verlos pasar, mientras compartían un almuerzo en un restaurante.




"Soy Quimey, tengo 3 años. Con papá juego todo el tiempo que podemos ya que trabaja mucho para comprar los coches de policía que tanto me gustan y estudia en la universidad para darme un futuro mejor a mí. Todavía no tengo una anécdota con papá, solo sé que nos amamos mucho y solemos pelear por el amor de mamá. Casi siempre gano yo y termino durmiendo con ellos." Quimey Díaz





"En la foto estamos papá y yo, en su taller. Si habré pasado horas y horas allí con él de pequeña, viéndolo transformar unos hierros en cajas fuertes y rejas, poniéndome la máscara cada vez que tenía que soldar." María del Carmen Hernández



"Una mañana, mamá fue al almacén de enfrente a casa con mi hermana y conmigo. Al rato volvimos nosotros dos con papá. El almacenero, que era nuevo en el barrio, le dice: ¿Paseando con los nietos? Papá casi se muere de un infarto." Raúl Nouveliere






Ruben Velez desayuna por Internet con Andrea, su hija, que vive en Montreal. Cada uno prepara su desayuno y, con el soporte de una cámara web y un micrófono, acortan la distancia. En la foto, el recuerdo de la visita al glaciar Perito Moreno con sus hijas.


"Meses después de su arresto por los nazis en Vietnam después de la Noche de los Cristales, mi padre tenía 57 años, yo 5. El (en libertad condicional) había olvidado presentarse en la comisaría cada quincena y acudió en mora. Primero nos encerraron, luego dio las explicaciones y disculpas por la omisión. Y aquí el milagro. El oficial a cargo (un justo entre millones) después de retarlo duramente lo perdonó porque yo -su hijo- estaba con él." Federico





"Desde que tengo 11 años, papá y yo nos vamos una semana a esquiar, los dos solos, sin mamá porque a ella no le gusta el frío ni el esquí. Esta es una de las pasiones que compartimos: esquiar juntos. Cuando era chica, yo atrás de él, ahora que soy más grande, él va atrás mío, pero siempre juntos, divirtiéndonos, disfrutándonos." Sofía Lauriente, desde San Pablo, Brasil


"Mi papá no era mi papá. Mi papá es un señor que se llama Gustavo que se casó con mi mamá cuando yo tenía 4 años. Un día yo salí del jardín y ví que todos mis compañeros tenían a su papá. Y cuando llegué a casa le pregunté a este señor si él era mi papá. Y el me contestó que no, pero que si yo quería sí podía serlo. Y yo le dije que sí quería. Y desde aquel día somos padre e hija" Valeria De Múgica





"Estuvimos toda una mañana de domingo con lluvia jugando con la compu y sacándonos fotos como ésta. Estuvo re divertido, mi hermana Ana y yo nos reímos mucho. Mi papá se llama Osvaldo." Manolo Curuchaga


"El día que me recibí de maestra, mi papá me fue a buscar a la estación. Venía en tren desde Azul. Tuvimos un almuerzo delicioso en familia, pero ningún regalo. Al pasar, comenté: «A Pocha la esperaban con un reloj de oro precioso». Entonces, papá me miró con esa chispa luminosa de risa en sus ojos y me dijo con infinita dulzura: «No te has ganado nada, simplemente has cumplido con tu deber.» Una de las tantas lecciones que nos daba sin levantar la voz." Sara Abraham





"Tengo 10 años. Lo más copado que puedo contarles de mi papá es la pasión que compartimos por el fútbol, de él aprendo todo. Somos de River y desde chiquito sentadito a su lado compartimos muchísimos partidos de fútbol. Me encanta cuando nos juntamos a hablar de deportes o yo lo espero a la noche para contarle de tenis ¡Es lo más!" MaxiHauserman



"Mi papá se llamaba Mario. Yo amaba estar al lado de él: cuando tenía que reparar algo en casa, armar los pesebres en Navidad, amasar los fideos para el domingo...Pero lo que más me gustaba era acostarme a dormir la siesta los domingos porque nunca dormíamos en realidad. El comenzaba a contarme esas anécdotas de cuando era chico, llena de lugares, colores y sabores. La inocencia, la felicidad de los ratos pasados con los compañeros de escuela a la orilla del río, los retos de mi abuela porque había roto los zapatos nuevos y en época de guerra no se conseguían, la casa ocupada por tres ingleses que le dejaron probar el tabaco y el whisky... relatos interminables porque uno llevaba hacia otro." Silvia Bianchi











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