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Grandes hoteles de montaña - Info & Imágenes Inéditas


Puente del Inca, la leyenda de un hotel en

ruinas




Ruta Nacional Nº 7 camino internacional a chile un camino que recorre desfiladeros y quebradas y pese a la majestuosidad del entorno árido de la cordillera es muy transitado mayormente por camioneros y particulares que van i vienen entre Mendoza y Santiago de chile.

Esto ha sido así por siglos solo que antes el trasiego entre uno y otro lado de la cordillera se hacía a caballo un tráfico que fundamentalmente tenía que ver con el arreo de ganado.

Un desvió cercano a la ruta nos lleva a orillas del caudaloso arroyo Picheuta



Más allá del arroyo Picheuta, alzándose en el Km. 21, el Puente de Picheuta es protagonista, es un puente de piedra muy sólido que hasta parece natural tiene una altura bajo el arco de 7 metros y algunos historiadores dice que fue construido alrededor del 1786 o sea antes de la revolución de Mayo por lo que no sería extraño que se trate del puente más antiguo del país por cierto el puente angosto e histórico parece ser necesario al resto del paisaje en definitiva todo fotografía muy bien.



Seguimos con nuestro camino por que este no es nuestro objetivo, más adelante siguiendo en esta ruta por el faldeo del cordón montañoso atravesando uno a uno los túneles de la carretera Internacional. En el verano toda esta zona es muy linda y hasta de una belleza apacible pero lo rigores del invierno con sus copiosas nevadas suelen causar contratiempos y a veces catástrofes.



Así se llega al legendario Puente del Inca maravilla natural que parece esculpida la roca y en donde antiguamente había un hotel muy famoso como ya no está más en pie integra un programa de visitas a viejos hoteles abandonados con famas y fantasmas incluidos.



El Hotel Terma Puente del Inca abrió sus puertas 1925 su poder de convocatoria recibía en las vertientes naturales de la que brotaba agua a una temperatura de entre 34 a 36 grados y con grandes poderes curativos.

Hoy el Hotel está destruido apena se observan construcciones y sus ventanales hechas por la mano del hombre y que parecen empotradas en la piedras misma.



La principal causa de la existencia de este hotel eran los "baños termales" que hasta hoy en día se pueden apreciar. La mayoría de los visitantes del hotel eran turistas de gran edad para tratarse sus enfermedades con las aguas termales curativas. Y también los aventureros que tenian como objetivo subir el Aconcagua

El puente ha sido declarado monumento natural y ya no se permite el paso por el puente ni a vehículos y a hombres. Cuando estaba el hotel en funcionamiento los autos tenían que atravesarlo para dejar a los huéspedes.



En esta imagen se pueden apreciar distintas partes del hotel como el comedor, el solar, la plaza de juegos, la entrada al hotel, la gerencia y tres claraboyas que se encargaban de hacer entrar luz a los túneles que se dirigían del hotel a las termas.



El alud aquel fatídico día de agosto, el famoso alud se produjo por tempestuoso temporal de alta montaña en la zona, casi 7 días nevando continuamente, provoco una gran acumulación de nieve en las copa del cerro banderita sur, (cerro cercano al hotel por no decir pegado al hotel), un fuerte viento acarreo la avalancha que le dio fin a uno de los más novedosos y lujosos hotel de la nación.

Se destruyo todo el comedor y la mayor parte delantera del hotel, solo quedo en pie una pequeña parte de trasera del hotel. Hasta el Puente del Inca quedo totalmente sepultado por la avalancha.

Por suerte en el hotel no había huéspedes, ya que con el temporal bajaba muchísimo el turismo en la zona.

Existe mucha controversia sobre si este fue el verdadero final del hotel:


La avalancha que cayó del cielo



Puente del Inca, a 40 kilómetros del Aconcagua, fue escenario de un suceso que aún resulta, para algunos, inexplicable.

A veces el inconsciente colectivo, para no enloquecer, prefiere no ver ciertas cosas y nosotros, ínfimos componentes de aquél, nos inventamos historias de guerras frías y máximos secretos que sonarían divertidas en otro contexto.

Aquí cabe la historia que me propongo contar. Porque a la vista de las evidencias físicas, la proximidad histórica y los contradictorios comunicados oficiales, nos obliga a concluir que sólo una colectiva necesidad de mirar para otro lado puede explicar el vacío de ignorancia en que ha caído este suceso.

Situémonos geográficamente. El caso ocurre en Puente del Inca, un agreste paraje ubicado en la cordillera de los Andes, a 40 kilómetros del Aconcagua, la montaña más alta de América y a 180 de la ciudad de Mendoza, capital de la provincia del mismo nombre. Puente del Inca se llama así por una formación natural de piedra tallada por la acción erosionante del río Las cuevas, y allí se abren cavernas naturales con termas sulfurosas conocidas desde la antigüedad por los mismos incas, que habían extendido tan al sur su imperio, el Tawantinsuyu (“los cuatro rincones del mundo”) y denominado a esta “provincia” del sur el “Kollasuyu”.

Décadas atrás, se construyó allí un hotel con galerías subterráneas que permitían aprovechar aún en el más riguroso invierno esas termas, y Gendarmería Nacional, por ser paso fronterizo a la hermana república de Chile, supo destinar allí un destacamento que habría de cumplir un importante papel en este relato.

Conocí Puente del Inca en el 73, en épocas de gobierno militar cuando los gendarmes impedían el paso de civiles al lugar de la acción. En febrero del 92 y camino al Aconcagua pude, en cambio, examinarlo a mi antojo y confirmar las impresiones que adelantara en 1978 en mi libro Triángulo Mortal en Argentina.

En agosto de 1961 esa región estaba aún mucho más deshabitada que ahora, lo que no es poco decir. En el hotel se alojaban unos 30 turistas que alternaban su tiempo en las termas y paseando por el paisaje nevado.

La madrugada del día 16 un cable alteró las redacciones de los medios periodísticos nacionales. Era la reproducción de un comunicado oficial que informaba que una avalancha había arrasado el hotel matando a la mayoría de sus ocupantes. Apenas una docena había sobrevivido y las informaciones, fragmentadas a causa (se decía) del mal tiempo que dificultaba las tareas de socorro tienen su contraparte: en camino a sus países de origen, un grupo de visitantes extranjeros desmintió la versión de la avalancha; ellos hablaban de una “bola de fuego” que procedente del fondo del valle -en dirección a Chile- y desplazándose horizontalmente se había llevado por delante el edificio y retomando luego altura se perdió entre las estribaciones cordilleranas.
Horas después, un comunicado de Gendarmería (que rápidamente acordonó el lugar, manteniéndolo lejos de miradas indiscretas por 20 años) sustentaba la “hipótesis del meteorito”. Pero, ¿dónde estaba éste? Aún más: ¿quién ha visto un meteorito que vuele horizontalmente y luego se eleve?

¿Qué pasó a partir de allí, se preguntarán ustedes? Pues nada. Durante los gobiernos militares en Argentina nunca fue saludable preguntar demasiado y en el pasado, los interregnos democráticos siempre tuvieron las sombras de uniformes planeando sobre ellos. Pero yo recordaba otras cosas.

Recordaba setiembre del 74, en que un poblado de Turquía fue arrasado en similares circunstancias, falleciendo tres personas (el famosísimo caso de Saladare). En esa ocasión, el ovni (pues de eso se trataba, al fin y al cabo) incluso se detuvo unos segundos sobre una carretera, fundiendo el asfalto en una dilatada extensión.

Recordaba los relatos de indígenas del norte argentino, sorprendidos por el paso de los aviones pero impertérritos ante las “pahuas chascas” (“estrellas voladoras”, en quechua), luces misteriosas que durante siglos -según contaban- bajaban y ascendían de los cerros.

Caminé mucho por las ruinas del hotel y dos detalles terminaron de cimentar mi teoría del ovni.

1) La distancia entre el hotel y los cerros, que exigiría una masa de nieve imposible de acumularse para, tras subsistir al recorrido de esa distancia, provocar una catástrofe de tal envergadura.

2) Fundamentalmente, la parte destruida de los edificios mira hacia el interior del valle, mientras que las espaldas del hotel se encuentran relativamente intactas y no al revés, como hubiera sido dable esperar si la avalancha se hubiera precipitado de las montañas. Porque, que yo sepa, ninguna de aquellas se hubiera paseado desde el cordón montañosos del otro lado, atravesando la planicie, sorteando ríos y profundos cañones para “atacar” por el frente a la construcción.

Si ha habido otras evidencias, los militares se encargaron de llevárselas, o los habitantes de la incipiente aldea que ha nacido acotando el par de hosterías para montañistas las confundieron al emplear parte de los restos como materiales improvisados de construcción. Sin embargo, casi 50 años después la pregunta sigue flotando en el valle, entre el susurro del “viento blanco” y los espíritus incaicos:

¿Qué fue lo que arrasó el hotel?

Yo creo conocer la respuesta.


Del hotel queda muy poco a la vista, se levantan al cielo desnudos impotentes, muertos, algunos muros de ladrillos. Las paredes no son seguras y tampoco se recomienda andar por la parte subterránea del viejo hotel.
Porque el Hotel puente del inca tenia pasadizos por debajo de la roca que conectaban con los pile tones de agua termal que estaban donde se ven las ventanas pero esos sitios hoy están tapados por el barro, el olvido y el abandono y no conviene aventurarse por allí.



A 16 kilómetros de Puente del Inca, precisamente en Las cuevas otro alud arraso con toda la población de allí. Murieron 42 personas. Tiene importancia por ser la última población de la ruta Nacional Nº 7 que es uno de los principales corredores del Mercosur que comunican Argentina, Brasil y Chile y en la localidad de Puente del Inca murieron 7 personas por asfixia algo que es mucho para la escasa población de ese lugar.

A la vista son todos escombros en sus buenos tiempos el hotel tenía un parque con arboles alrededor.



Lo que nadie sabe es que los aluds en Puente del Inca y Las cuevas son muy frecuentes y que días antes de la tragedia el Pronosticador Bernardo Rasquin había anticipado que iba a ocurrir algo muy grave en Puente del Inca y las Cuevas. Rasquin era un hombre muy respetado porque parecía que tenia poderes ocultos para adivinar el futuro anunciaba los desastres meteorológicos como este que lo anuncio por radio.



Actualmente Bernardo está muerto, está enterrado en cementerio andista que es también cementerio de Puente del Inca.

Nadie le prestó atención a sus facultades anticipatorias, la nieve al parecer es un enemigo silencioso.



El 15 de Agosto de 1965 fue el ultimo día que funciono el hotel, hotel que estaba unido al gran coloso de América, el Aconcagua, la montaña más alta del continente.



En verano muchos de los montañistas que se aventuran a subir por la gloria desafiando los rigores climáticos del ascenso sobre todo la falta de aire a más de 6.000 metros sobre el mar siguen alojándose en una hotelería que lleva el mismo nombre que el viejo hotel Puente del Inca.



Puente del Inca


Es una maravilla natural geológica en forma de arco, única en el mundo, llamada Puente del Inca y declarada Monumento Natural. Esta a 2.720 metros sobre el nivel del mar y a unos 183 kilómetros de la Ciudad Capital de Mendoza, en plena Cordillera Principal.



Esta colosal obra de la naturaleza tiene 48 metros de largo, 28 de ancho y una altura de 27 metros sobre el rio de las Cuevas.

El puente está encerrado por montañas algo que parece inofensivo, pero que en los inviernos constituye un grave peligro. En pleno invierno la acumulación de nieve puede llegar a los 2 o 3 metros, además esta al pie de una ladera. Tan solo al redor del puente hay entre 5 y 6 canales de avalancha que son los canales o cárcavas que se forman naturalmente en forma de cordónn y desembocan todos en las cercanías del túnel.

Más allá de tener una belleza escénica y paisajística, con un tono naranja, amarillo y ocre debido a la acción del rio y las aguas termales, adquiriendo una apariencia de "petrificado". Contiene una historia muy rica que es el que realmente le da su nombre, fue utilizado por una de las columnas del Ejercito Libertador.



Nadie sabe a ciencia cierta por que el lugar se llama Puente del Inca, no son pocos los que descartan de plano que el topónimo tenga que ver con los Incas para ellos los Incas aun en el apogeo de su imperio nunca llegaron más abajo del lago Titicaca o sea Puente del Inca seria un nombre simbólico.

Otros en cambio creen que los Incas llegaron a estas tierras por lo que los baños termales también se lo conocen como Baño del Inca.



Como todo, esto también tiene una leyenda:

Mucho antes de la llegada de los españoles un gran jefe inca tenía un hijo afectado de parálisis, y luego de intentar todo tipo de curas sin resultado escuchó que tierras al sur existía un lugar donde las aguas curativas podían terminar con su desgracia. Preparó entonces un grupo con los mejores guerreros y se dirigió hacia allí. Cuando llegó, observó asombrado las famosas aguas que salían de la tierra; pero de ellas lo separaba un río torrentoso que le impedía llegar. Sus guerreros, sin dudarlo, se abrazaron unos a otros formando un puente humano, y de ese modo llegaron hasta el otro lado. El inca caminó por encima de sus espaldas con su hijo en brazos y llegó hasta la terma en donde encontró la ansiada cura. Cuando volvió su mirada atrás para agradecerles a sus guerreros, éstos se habían petrificado y constituían ya lo que hoy conocemos como el famoso ''Puente del Inca''.

La historia parece muy fantástica pero como toda leyenda se asienta sobre una verdad y la verdad es que las propiedades minerales de las aguas hace que si uno sumerge cualquier objeto bajo el agua antes de los 46 días lo sacara petrificado.


Villavicencio, el Hotel del Manantial



A unos 50 kilómetros de Mendoza, hay un portal blanco que cruza el camino es el monumento que rinde homenaje al Libertador San Martin, en este desierto dicen que le pidió a las columnas del ejercito Libertador que cruzo la cordillera para ir a chile.



De repente el camino se encajona y llego después de curvas y contra curvas a un oasis verde en el medio bien plantado se levanta el Hotel de montaña más conocido del país.



El hotel levantado por Don Ángel Velas hace muchos años atrás fundador del negocio de las Aguas Minerales en Mendoza, tiene además una rica historia.

El hotel tiene una Pre-Historia porque por Villavicencio se cruzaba al pueblo hermano de Chile alrededor de 1912 o 1916, todo el turismo el arreo de vacunos debía cruzar por Villavicencio.



En el 1940 fue construido el Hotel Villavicencio, en plena auge de los hoteles de Montaña, un hotel de mucha resistencia lo más increíble es que fue construido en 6 meses, teniendo en cuenta las distancias hacia Mendoza de donde se trasladaban los materiales y a partir de ahí la vida del Hotel estuvo muy relacionada con la aristocracia de Mendoza, era un lugar de descanso de alta montaña y también por el hecho de estar en la quebrada de Villavicencio con su imponente verde, un oasis en el medio del desierto.

En realidad el Hotel integra un complejo de 72.000 hectáreas que es una reserva natural protegida.



Esta antigua tierra de los Indios Huarpes guarda restos culturales como pinturas rupestres, flechas o cuencas. No por nada el lugar llamo la atención del Naturalista Charles Darwin, cuando atravesó la cordillera desde chile.

En Villavicencio el agua brota a través de fuentes naturales sin perforación ni bombeo y prácticamente sin tratamientos y desde 1902 a hasta nuestro días.

El Hotel fue construido en 1940 a 1.800 metros de altura como complemento perfecto del negocio de las aguas , un hotel que funciono como un Centro Termal al que llegaban visitantes de todo el pais y del exterior.



El auge del hotel se da desde los 40 cuando se inaugura hasta los 50 o 55 como todos los Hoteles montaña, este tiene la particularidad de estar en un parche verde con el contraste del desierto de Mendoza.

Como otros Hoteles de Montaña el Villavicencio estaba hecho de piedra y madera al descanso los turistas le agregaban la posibilidad de aprovechar las aguas termales famosas por tener propiedades curativas y minerales.



Con cada gota de lluvia, con cada copo de nieve que cae sobre el Aconcagua (6.959 m.s.n.m.), comienza el nacimiento del agua Villavicencio. El agua por gravedad se infiltra en el interior de la montaña a través de las rocas y desciende hacia formaciones devónicas alcanzando grandes profundidades. Desde allí, las fuertes presiones y altas temperaturas vuelven a impulsarla hacia la superficie a través de una fractura tectónica, aflorando en forma de manantial a 1.750 metros de altitud.

En su lento y largo discurrir por las entrañas de la cordillera el agua termal va tomando de la montaña los minerales esenciales que la convierten en un agua de características únicas. Estos minerales esenciales son imprescindibles para el buen funcionamiento del organismo humano.

En el parque que rodea al hotel habia una cancha de futbol, otra de bochas y una de tennis de tierra batida, de todos modos por la altura no era un lugar indicado para practicar deportes, excepto el montañismo.



El hotel Villavicencio esta como que si nunca ubiese cerrado sus puertas, pero las cerro en 1978, en oportunidad de realizarse el Munidial de futbol en Argentina, alojo a la seleccion de Holanda.

El Hotel cerro debido al nuevo trazado de la ruta Nacional 7 y la apertura del Tunel Internecional. Hasta los años ´50 la ruta que pasaba por el hotel era al que se usaba para ir a Chile por Uspallata. Cuando se pavimenta la Ruta 7 y se cambia su trazado haciéndola pasar por Potrerillos, ésta pasa a ser la Ruta 52, con la consiguiente disminución del tránsito

Los fantasmas de Villavicencio


Recorrer hoy el interior del hotel, nos remonta ineludiblemente al pasado. Las gruesas paredes, redondeadas en sus cantos; los altos cielorrasos, los pisos de madera en las habitaciones y pasillos; y las baldosas de las escaleras, nos traen una postal de las edificaciones de principios y mediados del siglo pasado.



Ahora bien, sólo esas señales permiten darse cuenta de que nos encontramos en el interior de una construcción antigua, porque el clásico olor a encierro y humedad de cualquier edificio abandonado en este caso no se percibe. Es decir, el mantenimiento ha resultado ser efectivo.

Pero como en todo lugar en desuso y por donde pasó una gran cantidad de gente, las historias de almas perdidas, aparecidos y ánimas que penan son moneda corriente. Tan es así que hay quienes aseguran que muchos empleados de la anterior empresa propietaria del hotel, Cartellone, optaron por renunciar a su trabajo a causa del temor que les originaba convivir con los espectros.

Aún pueden encontrarse pertenencias, útiles y registros de la época de apogeo del Gran Hotel Villavicencio.

Los frascos de perfume y talqueras, de la desaparecida marca Geneva Graham, que a pesar de ser guardados en viejos baúles para su conservación aparecen de repente en las salas de baño; o las fichas de registro de pasajeros que inexplicablemente conservan un impecable estado y se ordenan en sus casilleros tras dejarlas, a propósito, en habitaciones diferentes, son sólo algunos de los fenómenos que habrían espantado al viejo personal.

“Algunos decían que escuchaban conversaciones, que se abrían y cerraban los surtidores de los baños y las puertas de los placares. Pero a mí nunca me pasó nada”

Lo cierto es que hasta la muerte de Ángel Vélaz, que ocurrió en el interior del hotel, estos hechos de los que no hay registro posible han alimentado la imaginación y agregado nuevas páginas a las historias mendocinas de espíritus ambulantes.


http://www.youtube.com/v/RTqcF3XEr3I&hl=es_ES&fs=1&color1=0x006699&color2=0x54abd6&border=1?fs=1&fs=1&fs=1&fs=1

Link: http://www.youtube.com/watch?v=RTqcF3XEr3I

Bueno espero que les guste, un poco de historia no le hace falta ni mal a nadie

Mil Gracias a nenoisback por hacerme estas hermosas Barra Separadoras

¡¡Saludos!!






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