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Granja de bichos en España ¿Te animarías a probar?







Quien lee la palabra entomofagia por primera vez puede que reaccione extrañado y, seguramente, cuando sepa que significa comer insectos una mueca de asco se dibuje en su rostro. Sin embargo, aunque en 2015 ingerir grillos o cucarachas nos suene a cosa de chinos (y nunca mejor dicho), puede que no tardemos tanto en degustar un brownie con cigarras o una ensalada demasiado "crujiente". Uno de los indicadores de esta futura tendencia reside en la existencia de la primera granja de bichos en España, inaugurada hace dos años.



Viscoso pero sabroso





En 2013, la primera granja de insectos de España era abierta en el municipio malagueño de Coín por dos franceses vegetarianos. ¿El objetivo? Producir grandes cantidades de larvas de insecto con los que abrir nuevas puertas a una tendencia apoyada por la FAO, ya que según los estudios la ingesta de insectos no sólo conforma una fuente de proteínas impensable años atrás, sino que también aporta hierro, fósforo y magnesio, entre otras propiedades.

Insagri, nombre de esta empresa establecida en territorio andaluz, ofrece brownie con trozos de cigarra en vez de nueces, saltamontes que saben a trocitos de bacon o gusanos que pueden ser degustados como si de una bolsa de papatas Ruffles se tratara. Sabores del siglo XXI potenciados desde hace años por países como China, donde las brochetas de oruga están considerado un manjar, o Etiopía, en donde las térmitas no solo sirven de alimento sino también para elaborar harina.

Es este último aspecto una de las aspiraciones que también mueve a esta nueva granja: fabricar piensos para animales a partir de harinas elaboradas con insectos, lo cual no es solo saludable, sino que también ahorraría costos en el sector agrario.

Por otra parte, diversos restaurantes en Occidente ya comienzan a incluir insectos camuflados en sus platos estrellas. En Gales, por ejemplo, el cocinero Adam Holcroft sirve kebab con grillos en su nuevo restaurante, en New York, el restaurante The Black Ant ha convertido el guacamole con hormiga chicatana en su plato estrella y en Francia, Le Festin Nu, abierto en Montmartre hace dos años, ha comenzado a introducir platos como saltamontes aderezados de pimiento y ajo negro.

Existe una creciente demanda de insectos en el mercado, y granjas como la de Coín apuestan por la venta de sus productos a esos otros países como negocio. Lo paradójico del conjunto reside, no obstante, en el vacío legal que existe en España respecto a la venta de insectos, pues si bien pueden consumirse no pueden comercializarse para su consumo, una "lógica" que sí está regulada en Bélgica, Francia, Holanda y Reino Unido.

Paradojas de un Occidente al que le cuesta abrirse a nuevos (y necesarios) sabores.

Según la FAO, la ingesta de insectos no sólo supondría una fuente de beneficios para el organismo, sino que su condición como solución a la hambruna mundial en un futuro próximo sería más que factible. Comprobaremos, con el paso del tiempo, si realmente estamos preparados para repetir aquello de "viscoso, pero sabroso" que aseguraban Timón y Pumba en El Rey León.

¿Y tú? ¿Te atreverías a probar insectos?


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