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Aún mucho cuentan esta historia como quien recita la alineación de un inolvidable equipo de fútbol. Jorge Luis Borges, durante la final del Mundial de Argentina 1978, cometió una de las más grandes ‘herejías’ que recuerden ese deporte y aquel país: organizó una conferencia sobre la inmortalidad en pleno partido. Y en Buenos Aires, aquella tarde del 25 de junio de 1978, se llenaron tanto el estadio como su biblioteca, lugar de la charla. El escritor no ocultó así su odio hacia un deporte sobre el cual él explicó de forma memorable la razón de su éxito: “El fútbol es popular porque la estupidez es popular”.

En esta ocasión toca turno a los antifutboleros. Sin sus posturas críticas o despectivas hacia el deporte que más amamos no podríamos sustentar con orgullo la devoción por una pasión inexplicable que gozamos.




JORGE LUIS BORGES. Para muchos es el antifutbolero más célebre y respetado de todos. Amo de la pluma, el escritor argentino aportó frases y críticas que hasta son bienvenidas entre los amantes del arte de las patadas.. Existen versiones de que su odio al futbol surgió a raíz de su ceguera y que en algún momento de su vida fue simpatizante de Newell´s Old Boys. Irónicamente su desprecio hacia lo que nos gusta es tomado como elemento de culto.



RUDYARD KIPLING. Autor de El libro de la selva, el escritor inglés fue de los pioneros en hacer público su rechazo al futbol. Todavía no llegaba el siglo XX cuando se atrevió a burlarse de “las almas pequeñas que pueden ser saciadas por los embarrados idiotas que lo juegan”. Era 1880 cuando lo dijo. Imagínense lo que diría ahorita.



CARLOS MONSIVÁIS. Maestro de la crónica urbana en México, y sin desdeñar al futbol como un deporte para tontos, Monsiváis siempre se cuestionó dónde radicaba la verdadera importancia del balón como para hacerlo un asunto de interés nacional, una cuestión social. No lograba entender la pasión que genera, sin embargo tampoco juzgaba a sus fieles. De acuerdo a una anécdota contada por Juan Villoro, Monsi dejó perplejos a varios futboleros cuando respondió a la pregunta de qué opinaba sobre nuestra fatídica historia con los penales: “Los hacinamientos provocan motines”. Muchos creyeron que eran palabras profundas y que se refería a la invasión de jugadores en el área cuando se ejecuta una pena máxima.



ÁLVARO MUTIS. Ganador del Premio Cervantes en 2001, el escritor colombiano resumió su rechazo al futbol con la frase: “Estadios, prostíbulos de la gloria”. Inexplicablemente los futboleros aceptaron con gusto sus palabras, pues consideran que precisan puntualmente el amor y pasión que se le tiene a algo a veces justo y a veces ingrato como es el balompié.



WOODY ALLEN. Humorista, actor, director de cine y escritor, Allen simple y sencillamente no entiende qué es el futbol, ni siquiera comprende que se llame futbol. Entre que no le gusta y le parece una práctica que rebasa al pensamiento, el neoyorquino por excelencia se ha dado el lujo de cenar con personalidades como Josep Guardiola, a quien le pidió que mejor hablara de cine en lugar de tocar un tema inexplicable que se reduce a una pelota.



ALEJANDRO JODOROWSKY. Tarotista, actor, director de cine, psicomago y escritor, Jodorowsky enardeció a muchos futboleros cuando hizo referencia a que era un deporte para homosexuales, que no era otra cosa más que “22 gays pateando un testículo y clamando para que les metan un gol”. Pese a ello también respeta el valor social que tiene este deporte: “Por un lado, canaliza el instinto gregario nacionalista, sirviendo de catarsis a los impulsos guerreros primitivos. Esto satisface el espíritu competitivo de los hombres de conciencia poco desarrollada. Sin embargo cabe preguntarse el porqué de esta inmensa atracción hacia el futbol, sobrepasando a las otras actividades deportivas. Creo poder explicarlo: el ser humano, al mismo tiempo que es atraído por impulsos cavernarios, también es objeto de una fascinación por lo sagrado. Y el futbol reúne estos dos aspectos”.



UMBERTO ECO
. Novelista, ensayista y ducho para la semiótica, el italiano no ha tenido reparo en subrayar que su odio no es hacia el deporte, sino a los aficionados que se desviven por él: “Yo no odio al futbol, yo odio a los apasionados del futbol. El aficionado tiene una extraña característica: no entiende por qué tú no lo eres, e insiste en hablar contigo como si tú lo fueras”.



AUTORIDADES DE LOS ÁNGELES. En 2010, autoridades municipales de Los Ángeles, Estados Unidos, tomaron la decisión de prohibir la práctica del futbol en parques como Echo Park y Elysian Park. “No soccer in this area”, anunciaron mediante carteles. El propósito era evitar la vagancia. Eso sí, no prohibieron la práctica de futbol americano o béisbol.

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