Check the new version here

Popular channels

Inteligencia: sólo maquillaje y nuevo nombre

Inteligencia: sólo maquillaje y nuevo nombre

El reemplazo de la ex SIDE por una agencia federal es otra escandalosa cortina de humo tendiente a desviar la mirada de la denuncia y muerte del fiscal Nisman.



Urgida por su falta de reacción ante la denuncia formulada por Alberto Nisman, en primer lugar, y, luego, por la trágica muerte del fiscal, la Presidenta anunció la disolución de la Secretaría de Inteligencia (ex SIDE) y su reemplazo por una Agencia Federal de Inteligencia (AFI). Como bien han analizado varios dirigentes opositores, sólo se trata de otro escandaloso y vano intento por distraer la atención de los graves acontecimientos de las últimas semanas en torno al impune caso de la voladura de la AMIA, el mayor atentado terrorista ocurrido en el país.



El proyecto de ley que anticipó Cristina Kirchner por cadena nacional consiste, por un lado, en un nuevo cambio de nombre y sigla (SIDE, SI, AFI), que en nada contribuirá a poner coto al cada vez más preocupante descontrol de los servicios de inteligencia y su uso ilegal por parte del Poder Ejecutivo. En efecto, la AFI retendrá prácticamente las mismas funciones de la actual Secretaría de Inteligencia y, aunque la Presidenta no lo mencionó, también conservará a todo el personal. Cambiará, sí, el membrete de la papelería.


Lamentable e hipócrita resultó su crítica dolorida e interesada hacia actividades desviadas de los espías, cuando tanto Cristina Kirchner como su esposo las consintieron u ordenaron para beneficiarse con ellas, como las escuchas clandestinas e ilegales a políticos, empresarios, periodistas e, incluso, a los mismos integrantes del oficialismo.

Hay dos medidas en el anuncio que indican que se pretende extender aún más el desmesurado y descontrolado poder de esos servicios. Extender, se entiende, siempre en beneficio del Gobierno, que tanto usó y abusó de él hasta que un sector de la SI, presuntamente el del otrora poderoso Antonio "Jaime" Stiuso, habría comenzado a operarle en contra. Antes, cuando Gustavo Beliz le advirtió a Néstor Kirchner sobre el peligro que representaba Stiuso, el entonces presidente eligió apoyar a este último en vez de a su ministro de Justicia.

Hay dos innovaciones altamente preocupantes en el anuncio. Por un lado, que el servicio de escuchas telefónicas que ordena la Justicia para avanzar en sus investigaciones ya no estará a cargo de la sucesora de la SI (donde se la conocía como la "Ojota"), sino de la Procuración General de la Nación. El argumento de la Presidenta fue que la Procuración es un órgano extrapoder. En efecto, lo es porque así fue concebido en la reforma constitucional de 1994. Pero nadie puede llamarse a engaño: desde el momento en que Cristina Kirchner nombró a Alejandra Gils Carbó como procuradora general, ese organismo dejó de ser un órgano extrapoder para convertirse en un triste y servil despacho a las órdenes del Poder Ejecutivo.



La Presidenta se burla de la ciudadanía al pretender atribuir a la actual Procuración una independencia que está lejos de tener. Recordemos, además, que varios proyectos en danza proponen desde hace tiempo que el servicio de escuchas funcione en la Corte Suprema de Justicia, que es donde debería estar. En una palabra, si se aprueba el proyecto de ley, como todo parece indicar, el Poder Ejecutivo seguirá teniendo a su disposición no sólo la facultad de escuchar a quien quiera, sino también la posibilidad de enterarse, por ejemplo, de si hay integrantes del Gobierno o allegados a él bajo investigación judicial.

Otra medida de alta peligrosidad es encomendar a la futura agencia la investigación de delitos económicos y financieros. Lo que el Gobierno -actual o futuro- o un juez o un fiscal puedan llegar a interpretar como delitos de ese tipo es demasiado amplio y, bajo esa pantalla, pueden llevarse a cabo persecuciones políticas a empresarios y dirigentes que no comulguen con el oficialismo de turno.

En cuanto a la necesidad de que los titulares de la AFI cuenten con acuerdo del Senado, no implica hoy ningún cambio, por cuanto el partido gobernante cuenta con mayoría en esa Cámara. Por otro lado, penalizar a quienes se comuniquen con agentes de la AFI mediante canales extraoficiales es otra farsa, pues es difícil controlar esos contactos, máxime cuando se trata de espías.

Paralelamente, hay que lamentar y, al mismo tiempo, calificar de sintomáticas, las omisiones de la Presidenta. Entre ellas, no haber propuesto un control efectivo de las actividades de Inteligencia por parte del Congreso, el que deberá reemplazar o dar nueva vida a la actual comisión bicameral que debería ejercer ese control, pero que no lo hace. Nada dijo tampoco la jefa del Estado sobre el uso que hace el Poder Ejecutivo del servicio de Inteligencia del Ejército, pese a que éste tiene prohibido por ley intervenir en asuntos internos.



En síntesis, el kirchnerismo ha jugado demasiado tiempo y demasiado a fondo el peligroso juego de los servicios de inteligencia con el fin de conformar un régimen de vigilancia y amedrentamiento al mejor estilo del de los países comunistas. Nunca advirtieron ni el ex presidente Néstor Kirchner ni su esposa que quienes usan esos servicios en su beneficio se convierten en esclavos de los agentes que llevan a cabo las tareas ilegales que el Gobierno les encarga. Lo probó el desplazamiento de la anterior cúpula de la SI, que resultó inútil.

Ahora, la Presidenta quiere hacernos creer que esta vez sí hará las cosas en serio, pero ha perdido credibilidad. Se equivoca si cree que ella es la víctima. Es la principal responsable. La verdadera víctima es la sociedad.

0
0
0
0
0No comments yet