Internet no es sano

No me gusta internet, las conversaciones que se dan, las redes sociales y toda esa libertad media extraña que sólo confunde a los niños. ¿Por qué? Muy sencillo: uno no sabe quién está tras una pantalla.

Por ejemplo, una vez me metí sin querer a chatear en la computadora de una de mis hijas (María, de 16), y empecé a mostrarme por webcam con sus amigas. Fue muy divertido pero ellas no sabían que en verdad era un hombre de 49 años el que estaban viendo.

Y lo peor es que creían que era mi hija. Entonces cada vez que mostraba mis abdominales me aplaudían y pedían que me subiera la remera, una sacaba la lengua y otras se ponían un poco calientes... yo sólo seguía el juego.

Desde ese día ya no soy feliz. Sucedió lo peor: me descubrieron en la pieza de María, mi hija, haciendo este show por webcam y me llevaron detenido. Estuve cerca de 3 meses en la cárcel y cuando salí, la gente me tiraba latas de bebida y escupía mi espalda. Yo no entendía nada. Es por eso que concluí que internet hace mal. No es sano.

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