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justicia propia historia

esta historia es sobre el ladron hijo de la presidenta de chile
Jorge Alberto Sebastián Dávalos Bachelet

espero les guste abstenerse personas que solo saben insultar sus comentarios se eliminaran


Costó más que la chucha. Tengo extraños amigos. Algunos sediciosos y llenos de bronca pero que solo la vomitan por facebook. Son mateítos hackers con gran coeficiente intelectual pero incapaces de hacer pases con la vida real. Y como yo estoy lleno de mierda hasta el cuello también, sé empatizar con ellos y hacemos buenas migas. Les pongo like a sus post ácidos y sus largos análisis de la coyuntura política, y hasta les dejo comentarios.

Entonces cuando para mí todo valió mierda y ya no me podía el culo siquiera para salir de la cama, y todos los días eran enormes esfuerzos de concentración apenas para preparar el café, fue que decidí que me iba a ir de esta vida pero no sin antes pegarme un pequeño ajuste de cuentas.

Estos mismos amigos frikis, que al principio pensaron que los estaba agarrando para el weveo, fueron quienes me ayudaron a lograr a hacer todo en total anonimato. “Ni quienes me la vendieron saben quien se las compró”, me dijo el Dante, el más loco de todos, mientras, parado en la escalerita de acceso a la puerta de mi casa, vestido todo de negro, me extendía sus brazos, y en ellos, una caja larga, bien sellada por varias bolsas de basura negra.

—¿Aquí está? ¿Tan rápido weón? —Aquí está culiao. Te la conseguí. Por dos palos no más. Con silenciador y todo.

En mis manos un fusil Catatumbo, fabricados en Venezuela bajo la supervisión del mismísimo Ejercito Bolivariano, calibre 7,62 x 39 mm, con silenciador y todo, nada menos que dos cajas de municiones; traficado por rusos y conseguido a través de chats y foros que se cuecen en el lecho pútrido y asombroso de la internet. Solo un weón tan cagao y brillante como el Dante podría haber accedido a tales oscuridades y haberme conseguido, en tan poco tiempo, semejante armamento por tan poco dinero.

—Ya hermano, ven pa’ acá —abrazo—. Cagaron los guatones culiaos. A ver si se siguen burlando de nosotros estos ladrones hijos de puta. —No weón, no me paguís nada —me dice cuando le alcanzo el fajo de billetes—. Vas a necesitar la plata para irte a la chucha a fondearte. —... —Sí weón. Quiero ver que le chantai ese paipaso de hierro justo entre los ojos a ese barsa culiao. Y más aún quiero verle la cara de espanto y de susto a la Gordis y al resto de mafiosos cuando vea en el tete que se ha metido; y que a todos los culiaos que están en el Congreso se les haga así el culo de tan solo pensar en salir a la calle después. ¡No van a robar más gratis después de esta weá!

Por esos estos weones, mi amigos frikis, lo pasan tan mal. Tienen fe. ¿Qué bueno puede pasar después de pitearse al hijo de la Presidenta? ¡Ni una weá buena puede pasar! La tele rápidamente sabrá hacer las notas, con música dramática, condenando el hecho: hablando de terrorismo, sin hacer absolutamente ningún análisis político de por qué este tipo de cosas pueden ocurrir. Y luego todos llorarán en los matinales y la Bachelet saldrá con esa mueca que hace de dolor cuando las cosas la superan... Y así le martillarán la cabeza a todos los giles.

En fin, aquí estoy ya, apostado en mi escondite estratégico, a 1.8 kilómetros de distancia desde la punta de mi fusil hasta la puerta de acceso del piloto de uno de los Lexus de este weón: el que según la información recaudada, debería usar hoy.

¡Dale weón! Que me fui a meter fines de semana enteros entre las montañas, a la rechucha pa’ dentro, para dominar a esta bestia. Los últimos intentos: 8 de 10, a la misma distancia de ahora. No debiera fallar. No debiera fallar...

...

...

¡Ahí está! Conchatuamdre, ya. Salió el culiao. Ahí está el ícono de la miseria política de este país. Ahí salió por última vez de su casa este hijo puta... Pobre weón, hasta me da un poco de pena, pero, pico... No va a sufrir ni un segundo. No se va a dar ni cuenta. Su pequeño cerebro va a reventar y quedará todo esparcido por el interior de su auto de lujo, que no van a poder limpiar nunca más. Y por lo demás, ¿qué se compara el sufrimiento de toda esta elite indolente y repugnante que tiene a la mayoría de los chilenos sin educación, sin cultura, sin salud, ganando menos de miserables 300 lucas mensuales cuando ellos se forran sin parar? Nada se compara. De hecho, harían falta uno de estos tunazos en la sien a estos culiaos por cada weón que se rompe el orto para ganar el sueldo mínimo; por cada niño que crece en la ignorancia por la educación de mierda que está recibiendo, y que después más encima un paco culiao lo agarra a lumazos cuando marcha por la Alameda para exigir que la mejoren; por todos esos enfermos que esperan dos meses, con enormes dolores, para que un doctor al que le importas un carajo te atienda 3 minutos, te diga lo mismo que te dijo la última vez y te mande para la casa con una receta; por cada vez que alguien pasa la tarjeta bip y le roban los casi 700 pesos que cuesta, y que duelen en el centro mismo del culo cada vez. Puta, la lista es entera de larga y ya pienso que pitearse a este gil es tan poco trascendental como pitearse una mosca... Más razón para que les den más poder a los pacos para que repriman, y para hacer llorar a todo Chile por el pobre de Sebastiancito, por la pobre Mami que le mataron a su pobre hijito... ¡Nah, qué tanto! ¡Pico con la weá, te tiraste igual barsa culiao!

...

Ya. Se subió al auto. Cerró la puerta. Ya... El ojo en la mira. Aguanto la respiración. Dedo en el gatillo. Espero a que ponga la llave... —(onomatopeya de un disparo de fusil con silenciador).

...

Sebastián Dávalos Bachelet se sube a su Lexus, el asiento se esparce debajo de su tremenda raja, vestida de caro traje. Se pega un suspiro porque sí, no sabe si satisfecho de sí mismo o todo lo contrario, y mientras da encendido al auto, su vida se acaba para siempre. Telaraña en el parabrisas, con un hoyito pequeñito en el medio. El Seba parece una gran guagua rusa pegándose la mejor siesta de su vida. Una interminable. Además, ya está de traje lista para el cajón. Habrá que maquillarle la tapa de los sesos sí, que por lo demás, ya de nada sirve, pues los sesos han ido a decorar todo el elegante tapizado de su joyita. De seguro varios chilenos se molestarán, cuando sepan que tan elegante y caro auto ha sido arruinado para siempre. Auto que ha sido pagado con su propio dinero. O como a ellos les gusta decir: con el dinero de todos los chilenos.

Ahora, a apretar cuea.

¡Chao culiaos!
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