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Kun aprueba, la dejaron desfilar a la gordita formoseña



Tras una serie de intercambios, finalmente la escuela la autorizó a inscribirse y pudo difundir su lema: "La belleza no se mide ni se pesa". Aunque no ganó, Serena se mostró feliz por haber participado.



Fue la noche de Serena Liechti. Gritos, aplausos y carteles acompañaron a esta chica de 17 años que pudo participar en el concurso de belleza de su escuela --un secundario de Formosa-- donde según había denunciado, no la dejaban competir "por gordita". La joven, que superó una situación de bulimia, quiso inscribirse para “romper con los estereotipos de modelos de cuerpo”. Tras denunciar al colegio por discriminación, finalmente lo logró.



El viernes, Serena cumplió su anhelo de subirse a la pasarela. "Estoy muy contenta, muy satisfecha con lo que pasó. Ahora estoy disfrutando del momento", cuenta en diálogo telefónico con Clarín. "Tuve mucho apoyo y una ovación muy grande cuando desfilaba. Mis compañeros apoyaron mi idea desde el minuto cero. Recibí miles de mensajes de gente que me dio apoyo", agrega. Entre los presentes hubo personas que sufrieron actos de discriminación, como una modelo de San Luis que mide 1,67 y le cerraron puertas por "ser bajita", y varios representantes de la comunidad trans.

Su mamá, Claudia Silvestri, asegura a Clarín que "fue la noche de Serena, una noche mágica". Sin embargo, la joven no recibió ningún premio: ni por su belleza, ni por su simpatía. "Fue un poco injusto que haya profesores y directivos de la institución como jurados. Comúnmente viene gente de afuera", reflexiona quien cursa el sexto año en la Escuela N°54 Juan J. Silva de Formosa. "Pero fue buena la elección, así que la felicité a la chica (elegida Reina) por mi parte. Desde un principio yo dije que no importaba si ganaba o no", afirma.



En un principio, el colegio puso reparos para inscribirla. Según el relato de la madre, cuando la chica fue a anotarse se lo negaron y le dijeron que "estaban preocupados de que fuera abucheada" y que "los chicos le gritaran 'gordita' o cosas más feas". Pero Serena respondió que es muy querida, que estudia ahí desde hace seis años y que sus compañeros jamás la ofendieron. Luego, desde la institución citaron a la madre y le pidieron que llevara un examen psicológico que dijera que a Serena no le iba a perturbar si le gritaban cosas. Pero la psicóloga de la chica se negó a hacerlo. Hasta que Claudia decidió ponerse en campaña: publicó mensajes en Facebook, habló con medios de comunicación, y movilizó a los compañeros de su hija y a los padres para que hicieran una sentada en la puerta del colegio.



En diálogo con Clarín, la directora del establecimiento, Heve Canteros, negó que hubieran rechazado a Serena para el concurso. “Las puertas están abiertas para todos los alumnos”. Y continuó: “La política de la escuela es trabajar con todos, no discriminar a nadie”. Según Canteros, al enterarse de que Serena quería anotarse en el concurso para Reina de la Primavera, convocaron a la mamá a una reunión en la escuela “para que viéramos cómo iba a ser la presentación de la joven para evitar que haya algún tipo de acto de violencia o discriminación y para ver cómo ella va a sobrellevar la situación”. “Pero la mamá y la chica tenían apuro por resolver y querían una respuesta ya”, añadió.



Finalmente, el martes pasado hubo una reunión entre ambas partes, que concluyó con el permiso para que Serena participara. De todos modos, la relación con la escuela quedó áspera. "Más o menos", responde la joven cuando se le pregunta si quedó todo aclarado. "Me pidió disculpas entre comillas la rectora. La que me pidió disculpas en serio fue la asesora pedagógica. Me dijo que fue un malentendido. Yo en ese momento le pedí disculpas también por si en algún momento los herí o dije algo malo. Sigo yendo a estudiar, que es lo que se debe, pero no me siento cómoda", reconoce.

El objetivo era compartir su lema "la belleza no se mide ni se pesa", que difundió con carteles durante el desfile. "Una mujer linda es la que tiene autoestima. El cuerpo es perfecto porque es de uno, y es el que te acompaña en el día a día, siempre, con todos los altibajos que se te presenten", lanza con una madurez que asombra. Sus palabras están dirigidas a todas las mujeres, hayan o no pasado por situaciones discriminatorias. "Sé que muchas se dejan llevar por el prototipo de belleza y hacen dietas muy extremas o dejan de comer para llegar a ser lo que pide la sociedad. Cada uno tiene que ser el prototipo perfecto de uno mismo".



Asegura estar bien con ella misma, "con autoestima", pero resalta que no defiende la obesidad. "Sé que es una enfermedad y me estoy tratando en el Hospital de Alta Complejidad de Formosa. Tengo asistencia médica y nutricionistas", describe quien también tiene un principio de diabetes. Una opción sería hacerse la cirugía baríatrica, pero no la pueden operar hasta que no resuelva del todo su problema alimenticio y se muestre firme.

Hace tres años, cuando tenía 14 y el padre falleció, Serena empezó a tener problemas. "Estuvo muy triste, incluso ella se autoflagelaba, por no tener el cuerpo de las demás", transmite la madre. "Estoy saliendo de la bulimia. Yo comía y vomitaba. Miraba fotos de chicas flacas y quería llegar a ser eso. Lo hablé con mi psicóloga y llegué a un punto que dije: 'No, no puedo, porque esas chicas tienen otro metabolismo, y yo aunque esté flaca no voy a tener el cuerpo de una chica de 1,60 metros con 45 kilos. Es imposible'. Ahí fue cuando empecé a tratarme la autoestima y llegué hasta acá", relata la joven. Hoy sigue un tratamiento psicológico y reza con sus compañeros de iglesia.



"Sintió que estaba firme en su vida, que se sentía fuerte, y que ella podía decirle al mundo que se puede salir de la bulimia, que no es necesario tener el cuerpo que tienen las chicas de la televisión, que son estereotipos que impone la sociedad", continúa la madre. Para ser escuchada y para ser admitida en el concurso, tuvo que ser combativa. Y lo mismo le recomienda a otras chicas que sufren algún acto de discriminación: "Que luchen y que no se dejen llevar por los demás, porque eso no te permite seguir para adelante".



Cuando era chica, fue víctima del bullying. "Yo ya era grandota de físico y de altura. Siempre era la más alta del curso", recuerda quien ahora mide 1,85 metros. Sus compañeros la denigraban y por eso decidió cambiarse varias veces de colegio. "Yo sé que es muy difícil no dar bolilla a los insultos, pero creo que si hacemos oídos sordos va a ser más fácil", opina.



"Ahora estoy muy contenta. Desde el comienzo dije que mi intención no era ganar, pero que si llegaba a hacerlo la corona iba a ser para todas las chicas que sufrían lo mismo que yo o que nunca se animaron a subir a una pasarela", cuenta Serena. Y concluye: "Esto fue como una coronación de sentirme bien, dentro mío".


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