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La Biblia no posee inerrancia plenaria y verbal

Introducción:
El siguiente artículo tiene como objetivo demostrar, con los últimos estudios bíblicos y arqueológicos, que una lectura fundamentalista de la Biblia es actualmente insostenible. Con el mismo no pretendo negar la inspiración divina de la Biblia, sino demostrar exclusivamente que la creencia en la inerrancia plenaria y verbal es una creencia carente de toda base lógica.

Los siguientes argumentos de la doctrina de inerrancia verbal bíblica están extraídos del capítulo 2 del libro de la Watchtower Bible and Tract Society: “¿Qué enseña realmente la Biblia?”.


Primer argumento:
“[…] la Biblia es “inspirada de Dios” (2 Timoteo 3:16). ¿Qué significa esta expresión? La misma Biblia lo aclara: “Hombres hablaron de parte de Dios al ser llevados por espíritu santo” (2 Pedro 1:21) [...] la Biblia contiene el mensaje de Dios, no el de los hombres que la escribieron. Por consiguiente, toda la Biblia es verdaderamente “la palabra de Dios” (1 Tesalonicenses 2:13).”


Refutación del primer argumento:
1) La primera cita bíblica (2 Timoteo 3:16) no especifica qué libros componen el canon de las Escrituras. Por lo tanto, el escritor pudo haberse referido a libros actualmente considerados “apócrifos” o “deuterocanónicos”. Si bien la mayor parte de los críticos considera que la Segunda Carta a Timoteo es pseudoepigráfica (1), esto no descarta la siguiente seguridad: el escritor no menciona los libros neotestamentarios. Esto es evidente al referirse a las “Escrituras” o “Libros Sagrados” como aquellos que Timoteo conoce desde niño (Cf. 2 Timoteo 3:14-15). No pueden ser los libros neotestamentarios, debido a que algunos de ellos todavía no habían sido escritos; el autor de la Carta se refiere únicamente a las Escrituras judías. Por lo tanto, el pasaje no sirve para fundamentar la inspiración divina del Nuevo Testamento, sino solo para confirmar la creencia judeocristiana del origen divino del Antiguo Testamento (aunque no especifica si se refiere al canon palestino o al alejandrino). Así, queda abierta la cuestión: ¿Deben o no aceptarse en el canon los siete libros deuterocanónicos? ¿Y los otros cinco libros apócrifos de los LXX? Y para el Nuevo Testamento, ¿por qué no aceptar Pastor de Hermas o la Carta de Bernabé, como proponían Clemente de Alejandría y Orígenes? (2) ¿O por qué no rechazar la Segunda Carta de Pedro y la Carta a los Hebreos, como lo hicieron en un primer momento las Iglesias de Roma y Galacia? (Cf. Fragmento muratoriano; Historia eclesiástica 3.3,5). De todos los cristianismos, el catolicismo fue el único en establecer de manera definitiva el canon bíblico recién en el año 1546. La Iglesia primitiva jamás fijó un canon bíblico.

2) La segunda cita (2 Pedro 1:21) no se refiere a las Escrituras
, sino a las profecías. El versículo completo dice: “Porque la profecía no fue traída en ningún tiempo por la voluntad del hombre, sino que hombres hablaron de parte de Dios al ser llevados por espíritu santo” (Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras). Según Eusebio de Cesarea, “la que llaman Segunda Epístola [de Pedro] no ha sido aceptada como testamentaria” (Historia Eclesiástica 3.3,1); solo la Primera Epístola es “auténtica” (4, 1). La mayoría de los expertos coinciden en afirmar que esta carta es pseudoepigráfica, escrita en el año 120 o 125 de nuestra era, probablemente en Egipto (3).


Segundo argumento:
“La Biblia fue escrita durante un período de mil seiscientos años […]. Pero a pesar de los distintos orígenes [de sus escritores], la Biblia enseña las mismas ideas desde la primera página hasta la última, y no se contradice.
La Biblia también es exacta desde el punto de vista científico […] también es exacta y confiable cuando aporta datos históricos.”


Refutación del segundo argumento:
1) Actualmente, los expertos se inclinan a pensar que la Biblia es una recopilación de libros de los cuales los primeros comenzaron a escribirse (basándose en tradiciones más antiguas) en el siglo VII, con la reforma religiosa de Josías. Algunos, sin embargo, siguen sosteniendo que estos se compusieron en la segunda mitad del reinado de Salomón, hacia el 950 a.e.c. Ningún estudioso sostiene seriamente que Moisés fue el autor del Pentateuco (4).

2) La Biblia no enseña las mismas ideas “desde la primera página hasta la última”: “Las tensiones existentes en el interior del canon afectan a planteamientos teológicos fundamentales” (Trebolle). Las contradicciones entre los distintos libros o dentro de un mismo libro no pueden establecer una unidad doctrinal, sino solo reconocer el pluralismo teológico en el cristianismo:
La escatología de Lucas y de Hechos no es armonizable con la de Pablo; la visión de la Ley que ofrece Rom no es compatible con la de Mt 18; Sant ataca la doctrina paulina sobre la justificación por la fe sola. (5)

3) La Biblia tiene muchas contradicciones: P. ej.:
• Hay dos tradiciones contradictorias en el AT sobre:

o La creación: Gn 1, 1-31. 2,1-4a y Gn 2,4b-25.
o La cantidad de animales en el arca de Noé: Gn 6,19-20 y Gn 7,2.
o A quiénes fue vendido el patriarca José: Gn 37, 27 y Gn 37, 28.
o El lugar de la muerte de Aarón: Núm 33, 38 y Deut 10, 6.
o Quién mató a Goliat: 1Sam 17,50 y 2Sam 21,19. (6)

• En el NT hay notables contradicciones:
o El evangelista Marcos cuenta que en cierta oportunidad los apóstoles Santiago y Juan le pidieron a Jesús ocupar los primeros puestos en el futuro reino que Él iba a instaurar (Mc 10, 35-37). En cambio Mateo cambia, y dice que no fueron los apóstoles quienes hicieron este insólito pedido, sino la madre de ellos (20, 20-21).

o Sabemos que Jesús fue crucificado entre dos ladrones. Pero dice Lucas que uno de ellos era un "buen" ladrón, y defendía a Jesús de los insultos del otro (23, 39-43). En cambio Mateo dice que los dos ladrones lo insultaron y no dice que ninguno lo haya defendido (Mt 27, 44).

oMarcos cuenta que Jesús curó a un solo ciego en Jericó (Mc 10, 46); en cambio Mateo dice que eran dos (Mt 20, 30). (7)

o En Juan 5,31 Jesús exclama: “Si yo diera testimonio de mí mismo, mi testimonio no sería válido”. Pero en 8,14 dice: “Aunque yo dé testimonio de mí mismo, mi testimonio es válido”.

o En la última cena, según Juan, Pedro le pregunta a Jesús: “¿A dónde vas?” (13,36); y Tomás también se lo pregunta (14,5). Pero después Jesús les reprocha: “Me voy, y ninguno de ustedes me pregunta: “¿A dónde vas?”. (8)

4) La Biblia no es exacta desde el punto de vista científico: P. ej.:
Tiene errores en astronomía:
o Según la Biblia, la Tierra es un enorme disco plano, rodeado de agua (Sal 24, 1-2; 136, 6), apoyado sobre columnas que se hunden en el mar (1Sam 2, 8; Job 9, 6; Sal 75, 4); está cubierta por una inmensa bóveda, llamada firmamento (Job 37, 18), por la que se deslizan el Sol, la Luna y las estrellas; y en el cielo hay unas ventanas, por donde cae el agua cada vez que llueve (Gn 7, 11; 8, 2; 2Rey 7, 2.19). Como se ve, todas estas afirmaciones revelan un pensamiento primitivo, ajeno a la realidad.

o También dice el Génesis que en el primer día Dios creó la luz (1, 3), y en el cuarto día el Sol (1, 14). Pero ¿cómo pudo Dios crear la luz antes que el Sol, si toda la luz que llega a nuestro planeta procede de aquel?

o Además, la Biblia afirma que el Sol gira alrededor de la Tierra (Jos 10, 12-14), pero hoy sabemos que la Tierra es la que gira alrededor del Sol. Que el rocío procede de las nubes (Prov 3, 20), aunque en realidad es vapor de agua de la atmósfera. Que las nubes proceden de las extremidades de la Tierra (Jer 51, 16), y lo real es que se forman por la evaporación del agua. Que el Sol es un astro "mayor" y las estrellas son astros "menores" (Gn 1, 16), cuando hay estrellas mucho más grandes que el Sol. (9)

o Según el Génesis, la tierra, el cielo, los mares y el reino vegetal preceden al sol, la luna y las estrellas (1,6-19).

Tiene errores en antropología:
o Para la Biblia (según los cálculos realizados por el obispo irlandés James Ussher en el siglo XVII, quien se encargó de sumar las edades de los personajes bíblicos hasta llegar a Adán), el ser humano tendría una antigüedad de unos 6.000 años sobre la tierra. Sin embargo, la paleontología ha demostrado que el hombre moderno existe desde hace unos 200.000 años. Y a su vez, este hombre moderno es el producto de una evolución de varios antecesores, que superan los 2 millones de años de antigüedad.

o También la antropología contradice a la Biblia. Porque esta asegura que los primeros hombres tenían una increíble longevidad: Adán vivió 930 años, Set 912 años, Quenán 910 años, Matusalén 969 años. Sin embargo hoy sabemos que el promedio de vida del hombre prehistórico apenas si alcanzaba los 30 años. (10)

Errores en zoología y botánica:
o La Biblia afirma que la liebre es un animal rumiante (Lev 11, 6), pero hoy sabemos que no lo es. Que la langosta tiene cuatro patas (Lev 11, 22), y en realidad tiene seis. Que la víbora mata con la lengua (Job 20, 16), pero lo cierto es que introduce su veneno con los colmillos. Y que el grano de mostaza es la más pequeña de todas las semillas (Mc 4, 31), aunque existen otras más diminutas. (11)

Errores en matemática:
o Según el Primer Libro de los Reyes (7, 23), el gran recipiente de agua que había en el Templo de Jerusalén, llamado "el Mar de Bronce", donde los sacerdotes se purificaban antes de celebrar el culto, tenía 10 codos de borde a borde (es decir, de diámetro), y 30 codos de contorno (o sea, de circunferencia). Pero lo segundo es inexacto. Porque hoy sabemos que para calcular cuánto mide una circunferencia se debe multiplicar el diámetro (en este caso 10 codos) por el valor del famoso número "pi" (π), que es de 3,14. Así, 10 x 3,14 da casi 31,5 codos, y no 30 como dice la Biblia. Es que el autor bíblico no podía conocer el valor de "pi", ya que fue calculado por el matemático griego Arquímedes sólo a mediados del siglo III a.e.c., o sea, trescientos años después de escribirse el Primer Libro de los Reyes. (12)

5) La Biblia tampoco es exacta cuando aporta datos históricos: P. ej.:
• En el libro del Génesis se dice que Caín y Abel (los primeros habitantes de la Tierra junto con Adán y Eva), conocían ya la agricultura, la ganadería y las ciudades. Pero todo esto en realidad se conoció a finales de la edad de piedra, es decir, hacia el año 8000 a.e.c., cientos de miles de años después de la aparición de los primeros hombres.

• También dice el Génesis que Túbal Caín trabajaba el hierro antes del diluvio (Gn 4, 22), cuando sabemos que el hierro apareció en el Medio Oriente hacia el 1200 a.e.c.

• En el libro de Josué se narra que la primera ciudad conquistada por los israelitas al entrar en la Tierra Prometida fue Jericó (c. 6), y la segunda fue Ay (c. 8). Incluso se relatan las estrategias y tácticas militares empleadas por las tropas de Josué para apropiarse de ambas ciudades. Sin embargo, la arqueología moderna ha demostrado que, en realidad, la ciudad de Jericó hacía más de dos siglos que había desaparecido cuando llegaron los israelitas a la Tierra Prometida. Y la ciudad de Ay peor aún: hacía más de mil años que había dejado de existir.

• Al comienzo del libro de Daniel (1, 1), se dice que el rey Nabucodonosor sitió la ciudad de Jerusalén en el tercer año de gobierno del rey Yoyaquim. En realidad, en el octavo año de su reinado fue sitiada Jerusalén.

• En Daniel 5, 1 se menciona al rey Baltasar. Pero Baltasar nunca llegó a ser rey. Murió como príncipe, sin suceder nunca a su padre. También se dice que era hijo de Nabucodonosor (5, 2), cuando en realidad era hijo de Nabonid, y nieto de Nabucodonosor.

• El Evangelio de Marcos cuenta que Jesús le dice a los fariseos: “David, cuando tuvo hambre, entró en el Templo, en tiempos del sumo sacerdote Abiatar” (2, 27). Ahora bien, si leemos 1Samuel 21, 1 veremos que no fue en tiempos del sumo sacerdote Abiatar, sino de su padre Ajimélek.

• El Evangelio de Mateo, luego de narrar la traición de Judas, dice: Así se cumplió el oráculo del profeta Jeremías (27, 9). Pero Mateo se equivoca, pues en realidad se trata de una profecía de Zacarías (11, 12), no de Jeremías. (13)


Tercer argumento:
“La Biblia contiene numerosas profecías, muchas de las cuales se han cumplido. Veamos un ejemplo. Por medio del profeta Isaías –que vivió setecientos años antes de nuestra era-, Jehová predijo lo que le ocurriría a la ciudad de Babilonia: sería destruida (Isaías 13:19; 14:22, 23). Pero además explicó cómo sucedería. Los ejércitos invasores secarían el río para pasar por la ciudad y entrarían en ella sin tener que pelear. Y eso no es todo. La profecía reveló incluso el nombre del rey que conquistaría Babilonia: Ciro (Isaías 44:27-45:2).”


Refutación del tercer argumento:
1) La Biblia contiene numerosas profecías, de las cuales unas no se han cumplido, y otras fueron escritas poco antes o después de que los eventos ocurrieran (14). No hay motivo para pensar que los libros proféticos o apocalípticos se refieran a eventos lejanos a su época. Los profetas en general no profetizaban los acontecimientos para un futuro lejano, sino para un futuro inmediato (15).

Un claro ejemplo de profecía incumplida está en el libro de Ezequiel, capítulos 29 y 30. A continuación citaré los versículos más importantes, pero los invito a leer los dos capítulos enteros:

"(...) la palabra de Yahveh me fue dirigida en estos términos: Hijo de hombre, vuelve tu rostro hacia Faraón, rey de Egipto, y profetiza contra él y contra todo Egipto. (…) Aquí estoy contra ti, Faraón, (…) Convertiré el país de Egipto en ruinas, devastación y desolación (…) No pasará por él pie de hombre, pie de animal no pasará por él. Quedará deshabitado durante cuarenta años. Yo haré del país de Egipto una desolación en medio de países desolados; sus ciudades serán una desolación entre ciudades en ruinas, durante cuarenta años. Dispersaré a los egipcios entre las naciones y los esparciré por los países. (…) Al cabo de cuarenta años, reuniré a los habitantes de Egipto de entre los pueblos en los que habían sido dispersados (…) Egipto será el más modesto de los reinos y no se alzará más sobre las naciones; le haré pequeño para que no vuelva a imponerse a las naciones.
(…) así dice el Señor Yahveh: He aquí que yo entrego a Nabucodonosor, rey de Babilonia, el país de Egipto. El saqueará sus riquezas, se apoderará de sus despojos y se llevará su botín, que será la paga de su ejército.

(…) Sabrán que yo soy Yahveh, cuando prenda fuego a Egipto, y se rompan todos sus apoyos (…) Cundirá el pánico entre sus habitantes, en el día de Egipto, vedle aquí que llega. Así dice el Señor Yahveh: Yo pondré fin a la multitud de Egipto, por mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia. El, y su pueblo con él, la más bárbara de las naciones, serán enviados a asolar el país. Desenvainarán la espada contra Egipto, y llenarán el país de víctimas. Dispersaré a Egipto entre las naciones, lo esparciré por los países; y se sabrá que yo soy Yahveh".

Basta, si es necesario, consultar cualquier libro de historia para confirmar que Egipto nunca fue arrasado por el Imperio Neo-Babilónico: Su gente nunca fue dispersa entre las naciones, y jamás sufrió una desolación de 40 años (29,12; 30,26). Nabucodonosor nunca arrasó a Egipto (29,19; 30,10); nunca lo asoló ni lo expolió (29,10; 30,7-8), y sus ciudades nunca fueron destruidas (29,30; 30,7). Egipto no sólo no se empobreció sino que posteriormente alcanzó el mayor poder y riqueza de su historia bajo el gobierno de los Tolomeos. En la tierra de Egipto siguió habiendo reyes durante siglos.


En el Nuevo Testamento encontramos fácilmente dos ejemplos de profecías para un futuro inmediato y que no se han cumplido, atribuidas a Jesús de Nazaret:

o En la primera, Jesús da instrucciones a sus discípulos antes de enviarlos a predicar la llegada inminente del Reino de Dios. En medio de este discurso, Jesús dice: “Cuando los persigan en una ciudad huyan a otra, y si también en ésta los persiguen, márchense a otra. Yo les aseguro: no acabarán de recorrer las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del hombre” (Mat 10,23). Según los expertos, Jesús creía que el fin de este mundo y la instauración del Reino de Dios era inminente. Esta idea apocalíptica fue heredada por sus discípulos, que siguieron creyendo que el fin del mundo y la instauración del Reino -que vendría con en la parusía- sucedería “pronto” (Ap 22,20).

o La segunda profecía no cumplida es recogida por los evangelios sinópticos. En su conocido discurso escatológico, Jesús profetiza la destrucción del Templo de Jerusalén (Mt 24,1-2; Mc 13,1-2; Lc 21,5-6). Sorprendidos, sus discípulos le preguntan “cuándo sucederá esto” (Mt 24; Mc 13; Lc 21), y “cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo” (Mt 24,3). Él les dice que habrán varias señales: “Vendrán muchos usurpando mi nombre” (Mt 24,5; Mc 13,6; Lc 21,8), “se levantará nación contra nación, y reino contra reino” (Mt 24,7; Mc 13,8; Lc 21,10), “habrá terremotos y hambre en diversos lugares” (Mt 24,7; Mc 13,8; Lc 21,11), “ustedes serán entregados a los tribunales” (Mc 13,9), “azotados en las sinagogas” (Mc 13,9), “los entregarán a la tortura y los matarán, y serán odiados de todas las naciones por causa de mi nombre” (Mt 24,9), “muchos se escandalizarán entonces y se traicionarán y odiarán mutuamente” (Mt 24,10). “Se proclamará esta Buena Nueva del Reino en el mundo entero, para dar testimonio a todas las naciones. Y entonces vendrá el fin” (Mt 24,14). Entonces dice sobre la Ciudad Santa: “Cuando vean a Jerusalén cercada por ejércitos, sepan entonces que se acerca su desolación” (Lc 21,20); “cuando vean, pues, la abominación de la desolación, anunciada por el profeta Daniel, erigida en el Lugar Santo (el que lea, que entienda), entonces, los que estén en Judea, huyan a los montes; el que esté en el terrado, no baje a recoger las cosas de su casa; y el que esté en el campo, no regrese en busca de su manto” (Mt 24,15-18; Mc 13,14-16); “porque éstos son días de venganza, y se cumplirá todo cuanto está escrito” (Lc 21,22). “¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días! Oren para que su huida no suceda en invierno ni en día de sábado. Porque habrá entonces una gran tribulación cual no la hubo desde el principio de la creación” (Mt 24,19-21; cf. Mc 13,17-19). “Habrá, en efecto, una gran calamidad sobre la tierra, y cólera contra este pueblo; y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que se cumpla el tiempo de los gentiles” (Lc 24,23-24). Pero continúa: “Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, y las fuerzas de los cielos serán sacudidas” (Mt 24,29; Mc 13,24-25; Lc 21,25-26); “y verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con gran poder y gloria” (Mt 24,30; Mc 13,26; Lc 21,27). Pero Jesús agrega (y aquí el fallo de la profecía): “Les aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda” (Mt 24,34; Mc 13,30; Lc 21,32). Según los evangelios sinópticos, Jesús había predicho la venida del Hijo del hombre para esa misma generación; un lapso de tiempo de 40 años aproximadamente. Si bien se cumplió la profecía sobre Jerusalén (aunque algunos dudan que haya sido pronunciada por Jesús), el Hijo del hombre no vino.

• Veamos, por último, qué dicen las Escrituras sobre las profecías no cumplidas: “Tal vez te preguntes: "¿Cómo sabremos que tal palabra no la ha pronunciado el Señor?". Si lo que el profeta decide en nombre del Señor no se cumple y queda sin efecto, quiere decir que el Señor no ha dicho esa palabra. El profeta ha hablado temerariamente: no le temas” (Deu 18,21-22).


2) La mayor parte de los críticos sostienen que el libro de Isaías es una recopilación de oráculos de distintas épocas, admitiendo así la pluralidad de autores de la obra (16). También se cree que el capítulo 13 de Isaías fue redactado posteriormente o a finales del exilio babilónico (17).

Conclusión:
La doctrina de la inerrancia plenaria y verbal, lamentablemente, no se limita a atentar contra la razón y la lógica, sino que (lamentablemente) se cobra muchas víctimas: desde personas que no pueden tener una vida libre y feliz, hasta terribles casos de fundamentalismo religioso, que desembocan en horribles finales.

Como todo lo creado por el hombre, la religión no es mala en sí; pero es necesario crear una concientización para que la misma no se convierta en un elemento de esclavitud.


Notas:

(1) Brown, R. 101 preguntas y respuestas sobre la Biblia.

(2) “Ya que el mismo apóstol, en su salutación final de la Epístola a los Romanos, hace mención, junto con otros, de Hermas (de quien, según dicen, es el libro del Pastor), es preciso ser consciente de que mientras unos lo rechazan y por su causa no lo incluye entre los aceptados, otros lo han considerado en extremo necesario, muy especialmente para aquellos que necesitan una introducción inicial. Por ello, nos consta que se ha utilizado públicamente en las iglesias y entendemos que ya lo usaron los más antiguos escritores” (Eusebio de Cesarea, Historia Eclesiástica 3.3,6).

(3) Álvarez Valdés, A. Enigmas de la Biblia 7.

(4) Álvarez Valdés, A. Enigmas de la Biblia 1 y 6.
Biend, J. El Pentateuco.
Finkelstein, I. y Silberman, N. La Biblia Desenterrada.

(5) Trebolle, T. La Biblia Judía y la Biblia Cristiana.

(6) Álvarez Valdés, A. ¿La Biblia dice siempre la verdad?

(7) Íbid.

(8) Álvarez Valdés, A. Enigmas de la Biblia 3.

(9) Álvarez Valdés, A. ¿La Biblia dice siempre la verdad?

(10) Íbid.

(11) Íbid.

(12) Íbid.

(13) Íbid.

(14) Rodríguez, P. Mentiras fundamentales de la Iglesia Católica.
Álvarez Valdés, A. Enigmas de la Biblia 7.

(15) Meyer, B. F. Jesus´s Scenario 6.

(16) Álvarez Valdés, A. ¿Qué sabemos de la Biblia? Antiguo Testamento.

(17) Profesores de Salamanca. Biblia Comentada III: Libros proféticos.


Bibliografía:

Álvarez Valdés, A. Enigmas de la Biblia 1, 3, 6 y 7. ¿Qué sabemos de la Biblia? Antiguo Testamento. ¿La Biblia dice siempre la verdad?.[/i]

Biend, J. El Pentateuco.

Brown, R. 101 preguntas y respuestas sobre la Biblia.

Eusebio. Historia Eclesiástica III.

Finkelstein, I. y Silberman, N. La Biblia Desenterrada.

Meyer, B.F. Jesus´s Scenario 6.

Profesores de Salamanca. Biblia Comentada III: Libros proféticos.

Rodríguez, P. Mentiras fundamentales de la Iglesia Católica.

Trebolle, J. La Biblia Judía y la Biblia Cristiana.

Watchtower Bible and Tract Society. ¿Qué enseña realmente la Biblia?.
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