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La independencia de Escocia

Geopolítica y Actualidad



Este artículo sobre la independencia de Escocia, fue sugerido por una lectora del blog. María y sus inquietudes por los temas internacionales motivaron el siguiente desarrollo y análisis.

El viernes 25 de mayo de 2012 el primer ministro de Escocia, Alex Salmond, lanzó la campaña por el si a la independencia. El anuncio tuvo lugar en un evento multipartidista en la capital, Edimburgo y contó con el apoyo de personalidades destacadas como el célebre actor Sean Connery. El plebiscito tendrá lugar el 18 de septiembre de este año con una posible declaración de independencia el 14 de marzo de 2016. La fecha de la votación coincide con el 700° aniversario de la batalla de Bannockburn, cuando las fuerzas escocesas derrotaron a los invasores ingleses.

Escocia ocupa un tercio de la isla de Gran Bretaña, tiene 5.100.000 habitantes, reconoce como monarca a la reina de Inglaterra desde el siglo XVII y el gobierno bajo el parlamento de Londres desde el siglo XVIII. Su PBI es de 1400 millones de dólares y sus principales recursos son la industria del whisky, la pesca del salmón y los yacimientos de petroleo y gas en el mar del norte



La situación

El plan de independencia consta de los siguientes puntos principales: Escocia seguiría utilizando la libra esterlina como moneda y tendría al Banco de Inglaterra como banco central y acreedor de último recurso. Firmarían una constitución donde seguirían reconociendo a la reina Isabel como monarca (el Reino Unido no posee constitución, sólo tratados). En materia de defensa renunciarían a las armas nucleares y tendrían sus propias fuerzas armadas.

los embates de Londres para convencer a los escocés de que desistan fueron tomando distinto tono a medida que pasaron los meses. Primero amenazaron con que Tendrían que volver a negociar unos 14 mil tratados incluyendo su incorporación a la Unión Europea, la OTAN y la OMC. Luego advirtieron que en materia de defensa quedarían vulnerables y perderían el acceso automático a la información de inteligencia del Reino Unido. Finalmente, a principio de este año el primer ministro inglés, David Cameron, dijo en un reportaje: “No se vayan”.

Lo cierto es que los escoceses no la tendrían fácil si se independizan. Exceptuando la banca, las finanzas y el sector público, la mayoría de su economía está bajo el control de capitales extranjeros. La concentración se da especialmente en los sectores mas rentables: el whisky, el salmón y los hidrocarburos. El reconocimiento a un estado surgido de la escisión de otro, requiere la aprobación de todos los miembros de la Unión Europea. Lo mismo ocurre con la OTAN. El ministro de finanzas británico, George Osborne, dijo que no habría libra esterlina para una Escocia independiente. También la red eléctrica de todo el país está interconectada con la de Inglaterra y aunque llevan la vanguardia en energía eólica en Europa, aún no tiene toda la demanda cubierta por estos sistemas.

Escocia, Cataluña, Malvinas y la Patagonia

Los catalanes siguen con atención el caso de Escocia. Pero las diferencias son grandes. Mientras Inglaterra se lo toma con calma y firma un acuerdo por el referendum (recordar que el Reino Unido no tiene constitución), España le tira en la cara la Carta Magna a Cataluña. Sin embargo, ambos movimientos separatistas se apoyan en justificaciones económicas. Los escoceses hacen números con los yacimientos de petroleo y gas, mientras que los catalanes imaginan lo que se ahorrarían dejando de contribuir al fisco español.

El tema es de especial interés también para Argentina y Chile. Esto es por el movimiento separatista mapuche y por los británicos que ocupan las Malvinas. Los mapuches, que ya llevan años de resistencia en Chile, reivindican sus derechos sobre toda la Patagonia, tanto del Pacífico como del Atlántico. Aunque ciertamente del lado oriental este pueblo no es originario. Por otra parte, la cuestión Malvinas es bien distinta. A pesar del referendum celebrado en 2013, la disputa es por la soberania, como se estableció en la ONU y no por el principio de libre determinación de los pueblos. Toda la población de las islas fue implantada, no hay autóctonos. Por tanto, la integridad territorial es la que prevalecería. Bien lo saben los británicos, por eso se niegan a discutir sobre soberanía.

Conclusión

Escocia tiene una idea extraña de independencia. Porque, según su plan, usarían una moneda extranjera, tendrían como banco central a uno extranjero y reconocerían como propio a un monarca extranjero. Para completarla, ya casi toda su economía está en manos extranjeras. Por otro lado, la población no vive oprimida, mucho menos esclavizada, tiene en general buen nivel socioeconómico y estabilidad. Además todo el mundo diferencia bien a los escocés, se sabe que tienen su propia identidad y cultura. Otra incosistencia es la referida al interés general por el referendum. Desde su anuncio en 2012 la intención de voto por el “si” nunca superó el 40%. Sin lugar a dudas un grave error político de los nacionalistas. Si se independizan seguirán bajo la pollera de Inglaterra como hasta ahora, si no lo hacen sentarán un precedente negativo para todos los movimientos independentistas en Europa.

Una última observación amerita este tema. Es sobre los fenómenos separatistas en Europa. Es indudable, la Unión Europea es sólo una formalidad bien intencionada. Al primer sacudón económico (2008) saltaron los nacionalismos y las rivalidades. La sociedad viró a la derecha y se radicalizó la política fortaleciendo a los grupos xenófobos.

Buenos Aires, 20 de agosto de 2014.

Dedio

Referencias:

http://www.ambito.com/noticia.asp?id=728807

http://es.reuters.com/article/topNews/idESMAEA2S00N20140329

http://www.scotland.gov.uk/Resource/0043/00439021.pdf
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