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La leyenda de la Quena




Dicen que era tan bella que hasta el sol y la luna se asomaban en el cielo para admirarla.
Dicen que vivió en los dominios de maratec, en aquellos tiempos remotos de los orígenes, cuando la gente de manco capac todavía no había bajado de altos valles para habitar estas tierras .
Dicen que se llamaba Zenaguet y que por sus venas corría sangre india. dicen que muchos la amaron en secreto, pero que fue el hijo del señor de la comarca el único que conquisto su corazón. Joven era el. y valiente. nadie recuerda el nombre de aquel muchacho, pero pocos olvidan que el y zenaguet se amaban y que eran felices tejiendo sueños para el futuro. SE habían conocido entre esos mismos cerros que luego fueron testigos de sus paseos, de sus charlas, de sus risas.... y tal vez entre esos cerros los dos enamorados se murmuraron cosas al oído tal vez se prometieron estar juntos para siempre, tal vez hablaron de hijos....



una tarde, mientras aseaban como tantas veces con el telón de fondo de la cordillera, zenaguet se sintió mal.
Primero fue un mareo que la obligo a sostenerse del brazo de amado. luego, una oprecion en el pecho que le impedía respirar. Mas tarde , unas fiebres persistentes que la postraron en la cama y la fueron consumiendo poco a poco. Los días pasaban sin que nadie supiera cual era esa extraña enfermedad que la aquejaba ni cual podía ser su cura. Ni los remedios de los médicos ni los brebajes de los hechiceros ni las tisanas de las mujeres sabias ni los consejos de los ancianos dieron resultado. zenaguet se moría.



-Es un mal desconocido... no sabemos que hacer... no podemos ayudarla.... esta en manos de los dioses...
nada de esto conformaba al joven enamorado que no se resignaba a darse por vencido.

-Tal vez alguna hierba pueda sanarla. Soy capaz de escalar al mas alto de los montes para buscarla, de atravesar las cumbres nevadas, de enfrentar cualquier peligro. lo que haga falta para salvarla a Zenaguet

Fue inútil. A pesar de los cuidados del muchacho, la bella zenaguet estaba cada vez mas débil, mas palida, mas frágil... ya casi no podía hablar. Solo abría sus enormes ojos negros y le sonreía débilmente. Y así continuo hasta que un anochecer, cuando el sol acababa de ocultarse, le sonrió por ultima vez a su amado y murió en sus brazos.

tan grande fue el dolor del joven, tan infinita su pena, tantas las lagrimas que derramo que su mente comenzó a extraviarse. no hubo manera de separarlo del cuerpo inmóvil de la muchacha. Permaneció a su lado, sin comer, sin beber agua, sin dormir, la mirada perdida, los puños apretados, repitiendo el nombre de su amada como una plegaria....

-Zenaguet.... zenaguet.....

Cuando llego el momento de sepultarla, saco su afilado cuchillo y con extrema delicadeza, como si ella pudiera todavía sentir, extrajo un hueso de su pierna. Nadie supo de donde habia sacado aquella tibia que tallo y tallo en secreto.

- se ha vuelto loco.... ¿que hace?
fue entonces cuando se oyo entre los cerros un sonido triste, pero sumamente dulce. un sonido que jamas había sido antes escuchado. un sonido que salio de aquella tibia, cuando el viento se filtro por sus agujeros.
Parecía una queja, un lamento, un sollozo...

- Zenague.... - murmuro el muchacho creyendo que era el alma de su amada la que hablaba a través de ese instrumento.

dicen que aquel joven partió un día y ya nunca regreso, pero que desde los cerros y desde las quebradas , llegaban como una queja, como un lamento, como un sollozo, las dolientes melodías que tocaba con aquel instrumento. Un instrumento que luego llamaron quena y que todavía hoy, cuando suena, recuerda esta triste historia de AMOR.

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