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La montaña rusa de la muerte, morite si queres.

“Euthanasia Coaster”: la montaña rusa de la muerte



La posibilidad de que las personas pueden decidir cómo y cuándo morir sigue generando polémica. En esta ocasión la controversia se encuentra en el diseño de una montaña rusa, bautizada por su creador como “Euthanasia Coaster”, en la cual está garantizada la muerte de todos sus ocupantes.

Julijonas Urbonas, un candidato a doctorado en el Royal College of Art de Londres es el inventor de “Euthanasia Coaster”. La idea fue exhibida en la exposición de HUMAN+ en Science Gallery en Dublín, en el año 2011, dicho evento tiene la finalidad de enseñar a través de la tecnología el futuro de la humanidad.





La idea de Euthanasia Coaster, según las palabras de su propio creador, es que las personas que deseen quitarse la vida puedan hacerlo de una forma “elegante y eufórica”.



¿Cómo funciona?


“Euthanasia Coaster” está basada en las fuerzas extremas (fuerzas G) a las cuales son sometidos los pilotos de combate como parte de su entrenamiento. En un simulador los pilotos son puestos a prueba girando sobre un eje fijo hasta alcanzar una fuerza de 6G, es decir, los colocan al límite de su resistencia.






En el caso de la montaña rusa Euthanasia Coaster, un tren con 24 pasajeros comenzaría el ascenso de 510 metros hasta la cima en aproximadamente 2 minutos, luego comenzaría el descenso a una velocidad de 360km/h. Una vez que se ha conseguido la velocidad límite ocurre una aceleración para comenzar el viaje por una serie de 7 espirales, cada uno de los mismos tendría un diámetro inferior al anterior y generarían en los ocupantes una fuerza extrema de 10G.






La falta de oxígeno por más de 60 segundos sería la causante del fallecimiento de los pasajeros. Los 7 espirales causarían una pérdida de visión, de conciencia y finalmente la muerte.

La “Euthanasia Coaster” está diseñada para matar a sus pasajeros entre la primera y segunda vuelta en espiral; sin embargo, el creador decidió agregarle más inversiones a modo de prevención si algún pasajero es más tolerante a las extremas condiciones a las cuales serán sometidos. De esta forma, la muerte está garantizada para todos los que se atrevan a ingresar a este espeluznante invento.






En Inglaterra, país donde habitualmente reside Urbonas, la eutanasia es un acto ilegal penado con cárcel, aunque el debate para su instauración (como dentro de nuestras fronteras) es un tema candente. También en junio estalló la polémica cuando la cadena BBC emitió el documental ‘Choosing to die’, donde se filma la historia real de Peter Smedley, un rico hotelero de 71 años que decide terminar con su vida tras ser diagnosticado con un trastorno neuromotor incurable. Los momentos más duros de la grabación terminan con el suicidio voluntario de Smedley en brazos de su mujer, escenas que muchos tomaron como apología de la cadena en favor de la eutanasia.

A favor o en contra, seguro que los más amigos de la acción (y los fanáticos de los parques de atracciones) agradecerían poder elegir una forma más entretenida de marcharse que en una clínica médica.

Y quien dijo eutanasia también dice asesinato. Como sostiene Urbonas: “En el futuro, podríamos usar la montaña rusa para lidiar con problemas de superpoblación o simplemente si la vida se vuelve muy larga”. Esperemos que hable en broma.




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