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La Muralla de la Esperanza

La Gran Muralla Verde: un proyecto ecológico que atravesará el continente africano y ya está transformando el desierto en un jardín.

Esta idea que muchos calificaron como delirante hace diez años está tomando forma y tiene color verde, como el color de la esperanza para millones de personas de una de las zonas más pobres y atrasadas del planeta.


La investigadora francesa del Centro Paul Sabatier deToulouse Deborah Goffner junto a integrantes de las comunidades locales, trabajan incansablemente desde hace una década en el desarrollo de la Gran Muralla Verde.
La indomable francesita tiene un coraje a toda prueba, no solo por imaginar y llevar a cabo una loquísima empresa sino porque expone su vida todos los días el desierto africano.


Dos veces fue raptada por las diversas guerrillas ultra religiosas de musulmanes que asolan todo el Sahel. La primera vez fue liberada porque varias ONG pagaron el rescate y la segunda la liberaron los propios habitantes de una aldea donde la tenían prisionera. La tuvieron atada a un palo en el desierto durante dos días y no murió por pura casualidad, dos meses después estaba caprichosamente trabajando otra vez construyendo su Gran Muralla Verde la que salvara millones de vidas en todo el Centro de África


A los que viajan a conocer la Gran Muralla Verde y preguntan cuándo estará terminada, Deborah Goffner responde: "Nunca. Ni tampoco va a ser un muro". No hay fecha de entrega, pero sí planes de acción que definen objetivos cada cinco años, en cada uno de los países que participan en la iniciativa.
La experta en biología vegetal la llama un ´´paquete de proyectos de desarrollo" que, con tiempo y esfuerzo, empezó –sin ser muro, ni tan grande, ni tan verde– pero si a redibujar el paisaje y la vida de decenas de comunidades en el cinturón del Sahel, la zona de transición entre el desierto de Sahara y la sabana del centro de África.



Deborah vive entre Senegal y Dakar. En el país del oeste africano, Dakar es su principal residencia, aunque su trabajo de estudio y monitoreo para el OHM. (Un observatorio de la relación entre el hombre y el entorno) la lleva a recorrer largas distancias: sólo en ese país, la Gran Muralla se extiende sobre 935 kilómetros y abarca una superficie de 180.000 hectáreas. Se calcula que ya mismo el proyecto está alimentando y cambiándoles la vida a más de 600.000 personas.

Y no solo la Gran Muralla verde alimentara a millones de personas, también bajara la temperatura media de la zona en 4 grados permitiendo la introducción de nuevas especies vegetales y contribuirá enormemente a amortiguar el cambio climático.

La apuesta de Deborah fue a lo grande: construir una barrera arbolada de más de 7.000 kilómetros de largo y 15 de ancho que atraviese el continente, desde el océano Atlántico hasta el mar Rojo, para luchar contra la desertificación, la pobreza y el cambio climático.

Además de Senegal y Nigeria, ya se sumaron Mauritania, Mali, Burkina Faso, Níger, Sudán, Tchad, Eritrea, Etiopía y Yibuti y si se pudieran superar los problemas políticos-religiosos se llegaría rápidamente al Mar Rojo.

Pero la Gran Muralla Verde no avanzó de igual manera en todos esos países. En 2008 Senegal, no esperó a que llegasen los fondos de la comunidad internacional, y para cuando llegaron contaba con 5.000 hectáreas plantadas financiadas por ellos mismos dando un fuerte empujón al proyecto.
La segunda parte del Proyecto de Deborah son las huertas mixtas. Cerca de los pueblos, bajo los nuevos árboles, en parcelas de entre cinco y diez hectáreas, se cultivan frutales y vegetales. El riego en temporada seca se hace por goteo. El alma máter de este proyecto son las mujeres locales, que recibieron una capacitación para el cultivo y la gestión de las cooperativas. Parte de la producción se vende en el mercado y el dinero recaudado se reinvierte.

Otra parte sirve para el consumo propio y para diversificar la pobrísima alimentación de los niños del Sahel.


Las mujeres que trabajan allí están entre amigas, se sienten revalorizadas y todo eso "llega a cambiar la dinámica del pueblo", explica la investigadora. Inclusive ha disminuido la violencia de género que sigue siendo un grave problema en toda áfrica, dice la orgullosa francesita.

link: https://www.youtube.com/watch?v=sKInZTWT1c8

Creo que la civilización la van a salvar las mujeres, con unas cuantas Deborah se cambiarían rápidamente muchas cosas.
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